El 8 de mayo de 1876, unas mujeres
piadosas de San Juan de Aznalfarache, encabezadas por Concepción Fernández,
Andrea Gutiérrez y María Cárdenas, elevaron una instancia al Arzobispado de
Sevilla, cuya sede estaba vacante, tras la muerte del Cardenal Lastra y Cuesta,
para reorganizar la asociación que daba culto a la Virgen, en la advocación
mariana del Santísimo Rosario, en su capilla titular. El 17 de julio del mismo
año, el Vicario Capitular, don Francisco Calero, les concede la autorización,
remitiendo el siguiente decreto:
Gobierno Eclesiástico del Arzobispado de
Sevilla. Sede Vacante. En la instancia presentada por VV. (ustedes), al Sr. Vicario Capitular Gobernador de este Arzobispado,
el 8 de mayo último, ha recaído en el 15 del corriente el decreto que sigue:
Concedemos benévolamente Nuestra
autorización y licencia para que la Asociación suplicante pueda reorganizarse
con el santo fin de promover el culto de la Santísima Virgen, bajo la
advocación del Santísimo Rosario, procurando observar las Reglas o estatutos
por los que en lo antiguo se rigiera y, caso de que absolutamente no sea
encontrada, se dicten otras, poniéndose de acuerdo con el P. Cura de aquella
parroquia y con un sacerdote dominico, las que se presentaran a nuestra
aprobación.
Y lo traslado a VV. para su inteligencia
y efectos consiguientes.
Dios guarde a VV. muchos años. Sevilla,
17 de julio de 1876. Francisco Calero.
Dirigido a Concepción Fernández, doña
Andrea Gutiérrez, doña María Cárdenas y otras señoras de San Juan de
Aznalfarache.
El 21 de septiembre del mismo año, el
presbítero Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula Fuentes, cura ecónomo de la Parroquia
de San Juan de Aznalfarache (la única que
existía y cuyo templo era el del cerro), se dirigía al Provincial de la
Orden de Santo Domingo, dándole a conocer la existencia de la asociación
congregada en torno a la advocación de Nuestra Señora del Rosario, que resurgía
en esta localidad, para que nombrase capellán para esta agrupación, al tiempo
que la incorporase a la Hermandad del Santo Rosario, establecida en el convento
sevillano de San Pablo:
Muy Reverendo Padre Provincial de la
Orden de Santo Domingo, yo, el Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula Fuentes,
Presbítero y Cura ecónomo de la villa de San Juan de Aznalfarache (ciertamente aún era villa, pues la
segregación de nuestra localidad como municipio propio no fue oficial hasta
1890), a Vuestra Reverencia, con el debido respeto, le hago presente que
varias devotas vecinas de esta villa, deseosas de dar y propagar el culto a la
Santísima Virgen María, bajo la advocación del Rosario, se han asociado y
acudido al Diocesano ordinario, pidiéndole la autorización competente, la cual
ha sido concedida, según se demuestra en el oficio adjunto de 17 de julio,
previniéndole que acuda Vuestra Reverencia para el fin que dicho oficio
previene y, careciendo este pueblo de otro sacerdote que pudiera ser capellán
de la entredicha asociación o hermandad, a pesar de las muchas obligaciones y
atenciones que pesan sobre el que expone, estoy pronto en admitir el cargo de
capellán de la asociación, con el santo fin a que la misma se propone, para lo
que han acordado las reglas adjuntas, por no existir las antiguas.
Suplico a Vuestra Reverencia se sirva
resolver lo que crea justo y hacer que sean incorporadas en la Hermandad de
Nuestra Señora del Rosario de esa Ciudad, establecida en San Pablo, con el fin
de ganar las gracias e indulgencias que a la misma le están concedidas. Es
gracia que espera de Vuestra Reverencia.
San Juan de Aznalfarache, 21 de
septiembre de 1876.
Francisco de Paula Fuentes.
Con fecha del 12 de octubre del propio
año, Fray Agustín Romero, Vicario Provincial en Andalucía de la Orden de
Predicadores, contestaba a la recién organizada Hermandad del Rosario,
concediéndole permiso para su fundación y nombrando como capellán al mencionado
presbítero Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula y Fuentes. La carta era así:
El
Muy Reverendo Padre Fray Agustín Romero y Llosas, Vicario Provincial de la de
Andalucía, Orden de Predicadores.
En
atención al buen informe que se me ha hecho del presbítero Rvdo. Sr. D.
Francisco de Paula y Fuentes, Cura ecónomo de la Iglesia parroquial de la villa
de San Juan de Aznalfarache, por lo que es muy a propósito para promover la
devoción del Santísimo Rosario de la Virgen Nuestra Señora. Por la presente y
por la autoridad de mi oficio, autorizo para que pueda fundar la Cofradía del
Santísimo Rosario en dicha iglesia; asimismo, instituyo y nombro por capellán
del Santísimo Rosario de la referida iglesia, al dicho presbítero, el Rvdo. Sr.
D. Francisco de Paula y Fuentes, con la facultad de admitir y escribir cofrades
en los libros, que tendrá para el efecto la Cofradía, y de bendecir Rosarios,
rosas y velas, y con todas las demás gracias, facultades y privilegios que le
son concedidos a los tales capellanes legítimamente instituidos y nombrados, y
le exhorto y encargo se aplique, con la mayor vigilancia, a promover y extender
el culto y veneración de la Madre de Dios, por medio de tan santa devoción, en
cumplimiento de la obligación de este empleo, sacando el Santísimo Rosario por
las calles, predicando y explicando con ejemplos y doctrina sus soberanos
misterios y los muchos frutos espirituales, indulgencias y gracias que logran
los fieles, con la debida práctica de tan santa devoción.
In
nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amén.
En
fe de lo cual lo firmé y mandé sellar con el sello menor de nuestro oficio. En
Sevilla, 12 de octubre de 1876.
Fray Agustín Romero y Llosas, Vicario Provincial.
Fuentes:
-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de
San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.
-hermandadrosariosanjuan.blogspot.com/p/historia.html

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