Tiene San Juan de Aznalfarache un balcón para mirar a Sevilla, poema de 1929

La terraza de la iglesia, el balcón que se menciona en este poema.

Tiene San Juan un balcón

para mirar a Sevilla,

con su baranda de olivos

y sus floreros de pitas.

Al balcón está asomada,

noche y día,

una antigua dama, envuelta

en su túnica amarilla.

¡Qué profundos son los ojos

negros de la vieja ermita!

Desde el alto barandal,

en la noche, se divisan

dos cielos; y el de la tierra

con más resplandores brilla.

Camino de Santiago

es la esplendorosa cinta

del río que, cimbreante,

se pierde en la lejanía.

En los campos de San Juan

no caben más estrellitas.

Alfareras de ojos negros,

aceituneras bonitas,

subid en las noches claras,

al cerro de la capilla,

¡engarzaréis las estrellas

del campo con las de arriba!

Con su baranda de olivos

y sus floreros de pitas,

tiene San Juan un balcón

para mirar a Sevilla.

NOTAS ACLARATORIAS:

-Tanto con la palabra “ermita”, como “capilla”, este poema se refiere a la iglesia sobre el cerro (la Parroquia de los Sagrados Corazones) que, en ese año 1929, en el que se recoge este poema, deja de ser templo parroquial de la localidad de San Juan de Aznalfarache, para que lo sea el que se inaugura por ese año, entre el Barrio Bajo y el Barrio Alto, la actual Parroquia de San Juan Bautista.

-Ciertamente, entonces, el río Guadalquivir era “cimbreante”, con la curva de Tablada que, antes de llegar al término municipal de San Juan de Aznalfarache, lo hacía que girara desde el este, en dirección sur, donde, después de Gelves, volvía a formar una gran curva hacia Coria del Río.

La vista desde la terraza de la iglesia, desde el interior, ampliada con zoom.

Fuente:

RODRÍGUEZ MATEO, J. (1929): “Cancionero de la ribera”. Sevilla, Tipografía Moderna.

Ver la etiqueta de este blog "Terraza de la Iglesia" (hacer clic aquí), para conocer historias ocurridas o relatadas sobre este lugar. 

Aquel balcón de San Juan de Aznalfarache, a principios del siglo XX.

La historia del Retablo de los Santos Juanes en San Juan de Aznalfarache

Dos formas de contar la historia del Retablo de los Santos Juanes, en San Juan de Aznalfarache.

Datos principales:

Óleos encargados al pintor Juan del Castillo, el 20 de septiembre de 1634, para la Iglesia de San Juan de la Palma (Sevilla). Se encargó también del estofado y el dorado. Terminado por el maestro-pintor Gaspar de Rivas, por el fallecimiento del anterior, a partir de 1658.

De la estructura del retablo se encarga Miguel Cano y, de los ornamentos esculturales, su hijo, Alonso Cano.

I.

El así llamado Retablo de los Santos Juanes fue concertado el 9 de octubre de 1634, según las condiciones redactadas y firmadas varios días antes, tanto en lo tocante a ensamblaje arquitectónico, como a escultura y pintura, para concluirlo en el año 1639, cuando aún trabajaba en el mismo Miguel Cano. En aquel entonces, en el templo sevillano de San Juan de la Palma, en el que se estaba construyendo, en su presbiterio, sólo existían el altar mayor, el banco y el sagrario.

En el taller del viejo maestro estaba asimismo terminada la escultura que debía ocupar la hornacina principal, de cuya talla se había encargado su hijo Alonso, antes de partir definitivamente a Madrid, en el invierno de 1638. En cuanto a las condiciones arquitectónicas, se cumplieron exactamente las mismas por parte de Cano, quien no parece apartarse de ellas lo más mínimo. Según las medidas en varas castellanas del alto, ancho, altura del banco y de las columnas del primer cuerpo, está claro que se trataba de una estructura articulada en dos cuerpos, tres calles y cuatro columnas por cuerpo.

La pintura sí tuvo variaciones en cuanto a lo previsto inicialmente. En principio, Juan del Castillo se comprometió a incluir en el retablo un total de cinco lienzos con historias alusivas a la vida del Bautista: «Nacimiento de San Juan», «El Bautismo de Cristo», «San Juan predicando a los gentiles», «San Juan predicando al Rey Herodes» y «La degollación del Bautista». Posteriormente se optaría por suprimir las dos últimas y en su lugar dar cabida a dos escenas relacionadas con el otro Santo Juan, el Evangelista, siguiendo así la costumbre de emparejar la iconografía de ambos como especialmente ocurría en los conventos. Por ello, en la realidad, vemos en la calle izquierda, en el cuerpo inferior, a «San Juan Evangelista en Patmos» y en el superior, el martirio del Evangelista en «la tina».

Recurre a una estructura típica del bajo Renacimiento y que, durante los años treinta y cuarenta se venía utilizando con notable éxito en Sevilla, consistente en la compartimentación del conjunto en tres calles y dos cuerpos, articulados por medio de cuatro columnas corintias «entorchadas».

A pesar de toda esta elaboración y preparación, no satisfizo a quienes estaban en la Parroquia de San Juan de La Palma, a principios del siglo XVIII, por lo que decidieron deshacerse del Retablo de los Santos Juanes, que sería trasladado, aproximadamente en el año 1710, al Convento franciscano en San Juan de Alfarache, actual parroquia de los Sagrados Corazones.

II.

En 1708, la fundación del nuevo templo parroquial de Tomares; dos años después, los frailes terceros logran la cesión de la Casa de los Mareantes en Triana; y también, en esta fecha está datada la llegada del Retablo de los Santos Juanes. Este poderío económico de los residentes en el Convento de San Juan de Alfarache, con la clara relación de las fechas, sólo se puede explicar por el testamento otorgado a los franciscanos terceros por el mecenas Antonio de Legorburu y Ardiles.

El Retablo de los Santos Juanes (que hace referencia al patrón de la localidad, desde tiempos de la Orden de Malta, San Juan Bautista y a San Juan Evangelista), fue realizado originariamente para la iglesia de San Juan de la Palma, de Sevilla. La arquitectura del retablo fue encargada a Miguel Cano en 1634, tracista y ensamblador de retablos; las esculturas, a su hijo Alonso Cano (nacido en Granada en 1601, y que vino con su padre a Sevilla en 1614), y las pinturas al pintor de la Escuela Sevillana, Juan del Castillo (1590-1657). Es, por tanto, este retablo uno de los más significativos de Sevilla, que se terminó de hacer en 1638.

De las cinco grandes pinturas de este retablo, tres están dedicadas a San Juan Bautista (Nacimiento, Bautismo de Cristo y Predicación), y dos, a San Juan Evangelista (su Visión en Patmos, y Martirio en una tina hirviente).

Durante el tiempo que estuvo este retablo en San Juan de la Palma, en el camarín central del mismo, se veneraba una imagen de San Juan Bautista, realizada por Alonso Cano, que actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Hay un malentendido histórico por el cual se piensa que aquella escultura estuvo en San Juan de Alfarache, pero en verdad no llegó a entrar en el acuerdo del cambio de la iglesia sevillana al templo de este convento aljarafeño.

En 1710 fue trasladado este retablo a la iglesia del convento de los terceros de San Juan de Alfarache. Según González de León, este hecho fue “debido a la estupidez y al mal gusto” de los que lo mandaron quitar de la Iglesia de San Juan de la Palma, de Sevilla.

Todos estos datos tienen una gran importancia para la historia de San Juan de Aznalfarache, porque, aunque está claro que hubo uno o varios templos anteriores, incluidos en el recinto del convento franciscano, el de principios del siglo XVIII, con el Retablo de los Santos Juanes y con el nombre de Antonio de Legorburu en la cúpula, es el que llega a nuestros tiempos.

Bibliografía:

-HERRERA GARCÍA, F. J. (2001): “Miguel Cano y su protagonismo en la retablística sevillana de la primera mitad del XVII”, en “Archivo Hispalense, revista histórica, literaria y artística” (2ª época, número 256-257). Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla.

-MORALES, A.; SANZ, M. J.; SERRERA, J. M. Y VALDIVIESO, E. (2004): “Guía artística de Sevilla y su provincia”. Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”, Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

-VALDIVIESO GONZÁLEZ, E. (1988): “La pintura sevillana desde el siglo XVI”. Valladolid. 

Otra fuente:

archisevilla.org/retablo-de-la-parroquia-de-los-sagrados-corazones-san-juan-de-aznalfarache/

Un herido en el camino de San Juan de Aznalfarache 1899

Las ventas en los caminos entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache guardan muchas historias, de las cuales queremos desvelar las publicadas. 

Artículo publicado en “El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Lunes, 21 de agosto de 1899. Sevilla.

Anoche se desarrolló, en el camino de San Juan de Aznalfarache, un sangriento suceso, del que fue víctima Rafael Guerrero, de 30 años de edad, y trabajador del muelle.

De fiesta. Ayer, con motivo de ser día de fiesta, estuvieron de gira, en el mencionado pueblo, Joaquín Guerrero, hermano del herido, y Bernardo Canela, ambos con su familia.

Al llegar al citado pueblo, encontraron al herido acompañado de Emilio Bermúdez, trabajador del muelle como todos.

Los dos últimos se quedaron en San Juan, mientras los otros marcharon con la familia a comer la comida preparada ya da antemano. Al poco rato, presentóse el Rafael, acompañado del Bermúdez, con objeto de tomar un pescado y una copa de vino.

Hecho esto, marcharon de nuevo para Sevilla, el Rafael y el Bermúdez.

El hecho. Cuando el Joaquín y Canela regresaban con su familia, se encontraron en la venta conocida por la de El Loquillo. Pasada esta, y a poco trecho, se encuentra otra llamada la de El Serrano, donde la familia se sentó a tomar las últimas copas. Serían próximamente las ocho de la noche.

Estando allí, el Canela oyó voces a corta distancia, diciéndole al Joaquin que aquellos quejidos eran de su hermano Rafael. Precipitáronse ambos al lugar donde se oían aquellos, encontrándose al hermano del Joaquín completamente bañado en sangre.

En esto pasaba un muchacho con un burro cargado, camino da San Juan, y al decirle si quería llevarlo a la casa de socorro, echó la carga a tierra y montó al herido en el asno, llevándolo a la casa de socorro de la calle Pureza, donde fue reconocido por el director de dicho establecimiento, el señor Monsalves que, en vista de la gravedad del herido, citó a consulta a los demás médicos de la casa.

La operación. Reunidos los profesores señores Monsalves, Vázquez, Carrasco y Astolfi, acordaron operarlo, poniendo manos a la obra,

El Rafael Guerrero fue curado de dos heridas de arma blanca, en el lado izquierdo del pecho y una en el costado del mismo lado (las tres gravísimas), y de otra en la nalga izquierda, también grave.

El juzgado. Este fue avisado en la calle Siete Revueltas, donde se encontraba, compuesto del juez señor Verdú y el actuarlo señor Marchena, quienes, acompañados del inspector de ronda, señor Montero, y el brigada, señor Orellana, que también se encontraba en dicho sitio, marcharon al benéfico establecimiento de Triana, tomando declaración al herido, al hermano de éste y al Canela, guardándose grande reserva de lo que dijeran.

Después estuvo el juzgado oyendo al inspector señor Montero y al brigada de los serenos, señor Orellana, pues aunque no sabemos sobre qué, creemos que trataron de la captura del agresor.

Hasta hora bien avanzada, permaneció el juzgado en dicho establecimiento, tomando declaración a buen número de personas. A la hora de cerrar esta edición, el herido encontrábase en gravísimo estado.

NOTA: No hemos encontrado más noticias sobre este crimen. 

El primer propietario de Cerro Alegre y su Casa Grande en San Juan de Aznalfarache 1899

Foto de 1936, en la que se puede apreciar la Casa Grande en la mitad de la pendiente del cerro más cercano a la ciudad de Sevilla, en San Juan de Aznalfarache.

Mientras no haya otro dato que demuestre algo anterior, el primer propietario de la finca Cerro Alegre, en San Juan de Aznalfarache, es don Isidro Núñez de Prado y Zaldo, tal y como se indica en el siguiente artículo de “El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”, de mayo de 1899, que dice así:

La guardia civil del puesto de San Juan de Aznalfarache ha detenido a Francisco Migue Rodríguez “Mami”, como presunto autor del desmoche de árboles y daños causados en la finca denominada Cerro Alegre, de la propiedad de don Isidro Núñez de Prado.

A continuación, y con lo que hemos podido averiguar, respondemos a quién fue Isidro Núñez de Prado y su relación con los orígenes de la Casa Grande y la finca Cerro Alegre, también conocida popularmente en la localidad como Vista Alegre.

¿Quién fue Isidro Núñez de Prado y Zaldo?

Isidro Núñez de Prado y Zaldo es un marino militar y político, que nace en 1844, en Cádiz. Su padre es Ildefonso Núñez de Prado y Virués de Segovia; su madre, Felicia de Zaldo y Dominé. Se casa, en 1867, con Teresa Burguera, en La Habana (Cuba).

En enero de 1860, obtiene la autorización para presentarse a los exámenes para obtener una de las 50 plazas que ofrece el Colegio Naval Militar de Cádiz, algo que conseguiría, pues en 1861 ya es declarado oficialmente guardiamarina de segunda clase.

Formó parte de la Escuadra del Pacífico, una flota naval española, enviada en 1862 a las costas sudamericanas, con fines científicos y diplomáticos, que terminó involucrada en la Guerra Hispano-Sudamericana (entre 1865 y 1866), contra Chile, Perú, Ecuador y Bolivia. En esta misión, en 1864, ya se le promueve a guardia marina de primera clase. Tras estar embarcado en aquella flota, en 1867, con 23 años, es ascendido a alférez de navío, pasando al cargo de teniente de navío de segunda clase, en 1870.

Se le condecora con la Cruz de Isabel la Católica y la Orden Civil de Beneficencia le concede su cruz de segunda clase.

En el año 1883, ya tiene vinculación con nuestra ciudad (lo aclaramos en el último apartado de este texto), y al año siguiente, el Ministerio de Marina toma la resolución de cesarlo en el cargo de Comandante de Marina de Mataró y le concede residencia en Sevilla (aunque no se indica en qué lugar), donde se convierte en socio fundador de la institución Sociedad Española de Salvamento de Náufragos.

Con 41 años, obtiene la licencia y el retiro del servicio militar como teniente de navío de primera clase. En 1889, como sobrino carnal, obtiene una parte de la herencia de la Excma. Señora Doña Josefa Núñez de Prado y Virués de Segovia, viuda del Excelentísimo Sr. D. Isidro Alfonso de Souza Portugal y Guzmán de la Cerda, Marquesa de Guadalcázar, de setenta y nueve años de edad, propietaria, natural de Arcos de la Frontera, provincia de Cádiz y vecina de esta Corte, quien falleció el día 13 de febrero del corriente año, sin disposición alguna testamentaria.

En 1894, a los 50 años, casado, retirado de la Marina y con domicilio en la calle de Recoletos (Madrid), es condenado a pagar 10.000 pesetas, por las respectivas mensualidades que dejó de satisfacer.

A pesar de esa multa, no sólo vive en Madrid, pues nuevamente, a principios del siglo XX, hay constancia de que ayuda al teniente de alcalde de Sevilla, Faustino Posada, junto a otro teniente de navío, Luis León, a repartir pan en una lancha. La anécdota fue que, al llegar al Patrocinio, se les rompieron los remos, pero gracias a la pericia de los marinos, la embarcación no fue arrastrada por las crecidas aguas.

En 1905, Isidro Núñez de Prado y Zaldo entra en política, siendo nombrado por D. Juan José Serrano Carmona como candidato para diputado provincial por el Partido Liberal. Parece que en este tiempo está afincado en Cazalla de la Sierra, por lo que acude como miembro del distrito Cazalla-Sanlúcar y alcanzará el puesto de diputado provincial en ese año con 6101 votos.

En 1909, la Comisión Provincial nombra al aún diputado Núñez de Prado como visitador del centro benéfico de la Casa de Expósitos, que estaba dedicada a acoger, alimentar y criar niños abandonados.

No hemos obtenido datos sobre su fallecimiento, pero sí nos consta que, en 1930, la Casa Grande ya pertenece a otro dueño, por lo que esta edificación fue anteriormente vendida.

Año 1942.

Mediados del siglo XX, antes de ser inaugurada la Barriada Nuestra Señora de Loreto, en 1950.


¿Por qué el nombre de la Casa Grande?

Los Núñez de Prado, una de las familias más ilustres de la historia de Arcos de la Frontera (Cádiz), hicieron construir, en 1707, la casa que hoy se muestra al visitante como hotel La Casa Grande; de ahí vendría el nombre de esta propiedad en San Juan de Aznalfarache.

La presencia de aquella familia, en la provincia de Cádiz, figura en una tabla que se puede ver en el patio del establecimiento arcense. El blasón que preside el portal de uno de los salones del inmueble corresponde al matrimonio de Francisco Javier Núñez de Prado y López Maldonado y María Guadalupe Manglano y Ortiz de Zúñiga.

Entre los datos que nos parecen comunes para ambos lugares, el arcense y el sanjuanero, es que son edificaciones de grandes dimensiones y están en una altura elevada, con unas vistas impresionantes desde sus respectivas terrazas. La gaditana está sobre el barranco de una montaña y la hispalense, a media altura del cerro, pero con el magnífico paisaje del cercano río Guadalquivir y de la ciudad de Sevilla. Todo esto indicaría el interés de Isidro Núñez de Prado por tener la propiedad de este lugar.


De ser la única edificación en su parcela, la Casa Grande pasó a ser parte del conjunto urbanístico.

Unas columnas de mármol adornan su terraza inferior, quizá aludiendo a la gran decoración de tiempos anteriores.

La Casa Gran en San Juan de Aznalfarache muestra un azulejo, junto a su entrada principal, con su nombre.

Aunque en la actualidad, la Casa Grande tiene tapado el horizonte por una de las torres de la urbanización, en el pasado debió tener unas espectaculares vistas de Sevilla.

La casa de grandes dimensiones, en tres plantas, según la web del catastro ocupa 462 metros cuadrados, de los cuales tiene 289 edificados.

¿Por qué Cerro Alegre?

En los datos recopilados para hacer esa biografía de Isidro Núñez de Prado y Zaldo hemos encontrado otra curiosidad que nos parece significativa. En 1883, aparece como el tercer suscriptor de la publicación “Cantos populares sevillanos”, dentro de un listado de cuatro páginas de nombres, lo cual muestra la importancia que debía tener dentro de la misma, tras el Duque de Montpensier y el senador Rafael Laffitte y Castro. Por su pertenencia a una importante dinastía gaditana, debía tener buenos conocimientos entre los nobles y los cargos políticos.

Como suscriptor de esta revista, en la que también se encuentra el primer estudioso del flamenco, Antonio Machado y Álvarez, padre de los hermanos Machado, que estuvo visitando San Juan de Aznalfarache para su investigación, nos hace pensar que Isidro Núñez de Prado tuvo gran interés y afición por el mundo del cante y el baile, algo que, como ya hemos mostrado en este blog (pulsar aquí para ver contenidos), tuvo gran importancia en la segunda mitad del siglo XIX en nuestra villa y a principios del siglo XX.

Por todo ello, muy probablemente, la clave del nombre Cerro Alegre se encuentre en los cuadros de Barrón y Carrillo que, claramente, muestran que la explanada donde paran los visitantes a bailar, a celebrar jolgorios de manera festiva, es la de la Casa Grande, a la mitad, aproximadamente, de la subida hasta el cerro. De hecho, aún existe un conjunto de escaleras que permite hacer este trayecto ascendente, pero la puerta que daba paso a través de la muralla tuvo que ser bloqueada en los 90 por motivos de inseguridad en la zona.




Parte del conjunto de escaleras de la urbanización Cerro Alegre.

Esperamos poder desarrollar, en futuras entradas del blog, esta relación entre Isidro Núñez de Prado y Zaldo, la Casa Grande y la urbanización Cerro Alegre, en San Juan de Aznalfarache. La web del catastro indica que la Casa Grande es de 1930, pero aquí ya demostramos que la finca Cerro Alegre es de finales del siglo XIX y que, por la historia de Isidro Núñez de Prado, alguna edificación, que fue llamada Casa Grande, ya existiría antes de ese año.

Bibliografía:

-MONTOTO Y RAUTENSTRAUCH, L. (1900): “Por aquellas calendas: vida y milagros del magnífico caballero Don Nadie”. Madrid, Compañía Iberoamericana de Publicaciones.

-RODRÍGUEZ MARÍN, F. (1883): “Cantos populares españoles” (Tomo V). Sevilla, Establecimiento tipográfico de Francisco Álvarez y Cía.

Hemeroteca:

-“Gaceta de Madrid”. Jueves, 13 de octubre de 1859. Número 286. Página 1. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Miércoles, 23 de mayo de 1860. Año 199. Número 144. Página 1. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Lunes, 1 de julio de 1861. Año 200. Número 182. Página 1. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Viernes, 23 de mayo de 1862. Año 201. Número 143. Página 1. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Jueves, 15 de septiembre de 1864. Año 203. Número 259. Página 1. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Lunes, 20 de mayo de 1867. Año 206. Número 140. Página 4. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Miércoles, 17 de enero de 1877. Año 216. Número 17. Tomo I. Página 139. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Jueves, 9 de agosto de 1877. Año 216. Número 221. Tomo III. Página 414. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Viernes, 19 de marzo de 1880. Año 219. Número 79. Tomo I. Página 718. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Viernes, 22 de febrero de 1884. Año 223. Número 53. Tomo I. Página 495. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Lunes, 10 de agosto de 1885. Año 224. Número 222. Tomo III. Página 427. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Lunes, 23 de noviembre de 1885. Año 224. Número 327. Tomo IV. Página 638. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Jueves, 2 de mayo de 1889. Año 228. Número 122. Tomo II. Página 353. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Sábado, 10 de marzo de 1894. Año 233. Número 69. Tomo I. Página 966. Madrid.

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Domingo, 21 de mayo de 1899. Sevilla.

-“Sevilla” (política). Jueves, 23 de febrero de 1905. Año VIII (segunda época). Sevilla.

-“Sevilla” (política). Martes, 14 de marzo de 1905. Año VIII (segunda época). Sevilla.

-“Sevilla” (política). Martes, 2 de mayo de 1905. Año VIII (segunda época). Sevilla.

-“Sevilla” (política). Viernes, 7 de mayo de 1909. Año XII (segunda época). Sevilla.

-SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SALVAMENTO DE NÁUFRAGOS (1884): “Anuario de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos” (año IV). Madrid, Establecimiento Tipográfico de M. P. Montoya y Cía.

Otras fuentes:

-ancestors.familysearch.org/en/MT1S-7HT/isidro-nunez-de-prado-y-zaldo-1844

-explicartesevilla.blogspot.com

-foro.todoavante.es/viewtopic.php?f=198&t=10359

-lacasagrande.net/la-casa/

-la-casa-grande-arcos-de-la-frontera.vivehotels.com

-lavozdigital.es

-sedecatastro.gob.es

Gobiernos de San Juan de Aznalfarache, desde sus inicios hasta el siglo XXI

El segundo ayuntamiento que existió en San Juan de Aznalfarache (hubo otras instalaciones previas en la calle Real), cuando sólo tenía una planta.

Cómo han sido los gobiernos de las urbes que han existido en este término municipal de San Juan de Aznalfarache (urbe autogestionada municipalmente): Oset (fortaleza), Osset Iulia Constantia (fortaleza), Hisn al-Zahir (palacio), Hisn al-Faray (Hisn al-Farach, fortaleza), Haznalfaraig (Haznalfarache, villa), y San Juan de Alfarache (villa).


Siglo III a. C. al siglo I a. C.: Oset, autogobierno turdetano.

Un asentamiento en una pequeña fortaleza sobre el cerro, la primera urbe consolidada que ha llegado a nuestros tiempos, dentro del término municipal que en el presente ocupa San Juan de Aznalfarache. Esta misma llegaría hasta el final de los tiempos de la ocupación visigoda, en el siglo VIII.


Siglo I a. C. al siglo V d. C.: Osset Iulia Constantia, bajo gobierno de Roma.

En la batalla de Munda, en el año 45 a. C., esta urbe se pone de parte de Julio César, ayudándole contra los cartagineses. Así obtendría el estatuto de municipio y cambiaría su denominación a Osset (con dos eses) Iulia Constantia, convirtiéndose en el nombre de esta urbe cercana a Sevilla, que crece y se expande con las técnicas romanas. La fortaleza ya es un castillo: el oppidum de Osset.

 

Siglo V a siglo VIII: Osset, los reyes visigodos, que mandan desde Sevilla y, después, Toledo.

En el año 426 d. C., el vándalo Gunderico toma Híspalis; hay grandes destrozos en las construcciones romanas. En el 429, les reemplazan los suevos y en el siglo VI llegan los visigodos. Según narran muchos cronistas, Osset fue parte de la rebelión de Hermenegildo contra su padre Leovigildo, quien toma y destruye Osset con un gran ejército, hacia el 583.

 

Siglo VIII a siglo XIII: Hisn al-Zahir e Hisn al-Faray, de Al-Ándalus.

En el año 768, el caudillo Abdel Gafir ocupó el término municipal del andalusí San Juan de Aznalfarache. La urbe, situada aún en el cerro, pudo tener hasta dos nombres: al-Zahir, el palacio preferido del rey de taifas al-Mutadid (1015-1069); y el célebre monarca sevillano al-Mutamid alà Allah (1040-1095), quien restauró las edificaciones sobre la atalaya entre los años 1079 y 1080. Primero formó parte de la cora de Isbilya (Sevilla), y después fue parte de las taifas de Sevilla (con los almorávides, del año 1023 al 1091), y de Niebla (con los almohades, entre los años 1145 y 1248). El califa Abu Yusuf Yacub al-Mansur, entre 1193 y 1197, amplió la muralla defensiva del castillo como la vemos en el siglo XXI.

 

Siglo XIII: Haznalfaraig o Haznalfarache, conquistada por las tropas castellanas.

El 24 de enero de 1248 (día de Nuestra Señora de la Paz), las tropas al mando del rey Fernando III, conquistan el castillo de Haznalfaraig, siendo proclamado cabeza de partido de gran parte del Aljarafe, tierras y alquerías que son repartidas entre órdenes que acompañaban al ejército y señores de los que lo componían. La custodia de San Juan de Aznalfarache queda al cargo de la Orden de San Juan de Jerusalén o de Acre (actualmente, de Malta). Múltiples incursiones moriscas desde Niebla, tratando de recuperar el terreno, hicieron que la orden, que lo guardaba en escaso número de tropa, lo abandonara, pero quedó su patrón como el mismo para esta villa.

También hay que indicar que el término municipal de San Juan de Aznalfarache (Haznalfaraig, Haznalfarache, San Juan de Alfarache), queda dentro del Reino de Sevilla, una de las provincias de la Corona de Castilla, desde aquel 1248 hasta 1833. Alfonso X dona Tomares y San Juan de Aznalfarache al Consejo de Sevilla.

 

Siglos XIV y XV, San Juan de Alfarache como parte de señorío secular.

San Juan seguía siendo un lugar de señorío secular (herederos de la repartición tras la Reconquista, suponemos), aunque al igual que Tomares y otros lugares próximos, vinculados al Consejo de Sevilla.

 

Siglo XVII, San Juan de Alfarache como parte de señorío secular.

1627, el término de Tomares y San Juan de Alfarache y otras tierras próximas fueron enajenados por la Corona a favor del Conde-Duque de Olivares, formando parte de su señorío. Así el gobierno de este lugar pasó a ser de un Teniente Gobernador, que actuaba en nombre del noble propietario.

1657, el Conde-Duque de Olivares vende San Juan de Alfarache.

1688, anexión al Marquesado de El Carpio, que quedó unida a la Casa de Alba, por el matrimonio del X Duque de Alba, Don Francisco de Toledo y Silva, con Doña Catalina de Haro y Guzmán en el año 1690.

1699, el término municipal de San Juan de Alfarache lo vende Matías de Murguía y lo compra Juan Bautista Cavaleri, Conde de Villapineda, junto a Pedro Manuel de Pedrosa y Juana de la Cerda, Marqueses de Dos Hermanas.

 

Siglo XVIII, San Juan de Alfarache como parte de señorío secular.

NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: Aunque hay historiadores que indican que, en el año 1711, estas tierras pertenecen al Marqués del Carpio; que en 1766, eran del XII Duque de Alba de Tormes, Don Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, también Marqués de El Carpio; y que, a su vez, a finales del siglo XVIII, continuando la villa de San Juan de Alfarache, bajo la administración del Ayuntamiento de Tomares, las hereda la XI Marquesa del Carpio y XIII Duquesa de Alba, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo. Nosotros creemos que, si no todo, gran parte de estas tierras del este del Aljarafe, incluyendo zonas de Mairena del Aljarafe (o Mayrenilla), Tomares y San Juan de Alfarache, eran mayoritariamente propiedad de la dinastía Cavaleri, como se demuestra por la venta de fincas y parcelas de las mismas en la primera mitad del siglo XX.

1793. Don Juan de Andrade, con apellido vinculado a la familia Cavaleri, indica que esAlcalde del Estado Noble” de Tomares y San Juan de Alfarache, es decir un cargo histórico en ciertos municipios españoles, especialmente en el Antiguo Régimen, cuya alcaldía estaba reservada a miembros de la nobleza o hidalgos.

 

Siglo XIX, San Juan de Aznalfarache como parte de señorío secular.

1828: Alcalde: Ramón Fernández. Regidores: Juan González de Lora y Juan Martínez. Alcaldes por el estado noble: Mariano Murta y Tomás Agredano.

1835. Alcalde: Manuel Márquez, que también fue recaudador de los reales derechos.

1836. Alcalde: José de Luque.

1877-1878. Alcalde: José Navarro Caro. Teniente, D. Manuel Martínez, quien sería el primer alcalde de San Juan de Aznalfarache.

 

19 de julio de 1890, San Juan de Aznalfarache se segrega oficialmente del Ayuntamiento de Tomares.

1890-1894: D. Manuel Martínez Cuevas.

1894-1897: D. Ramón Villa Lora.

 

Siglo XX, municipio con entidad propia.

1897-1920: D. Antonio Olmedo y Guerau.

1921-1923: D. Pedro Lissén Fernández.

 

Dictadura de Primo de Rivera.

1926-1929: D. Antonio Olmedo y Guerau.

1929-1930: D. Pedro Lissén Fernández.

1931: D. Antonio Olmedo y Guerau.

 

II República.

1931-1933: D. Próspero Castaño Sena.

1934-1935: D. Manuel Mateos González.

1935-1936: D. Próspero Castaño Sena.

 

Guerra Civil y dictadura:

1937-1952: D. Fernando Castellano Saccone.

1953: D. Manuel Jiménez Gómez.

1954-1957: D. Francisco Álvarez.

1958-1968: D. José Arjona Fernández.

1969-1974: D. Manuel Pérez Ortiz.

1974-1977: D. Antonio Ramírez Pérez.

 

Democracia.

1979-1994: D. Antonio Pérez Sánchez.

1994-1998: D. Isidro González Domínguez.


Siglo XXI, municipio con entidad propia.

1999-2009: D. Juan Ramón Troncoso Pardo.

2009-2023: D. Fernando Zamora Ruiz.

2023…: Dª. María Luisa Moya Tejera.

 

NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN DE ESTE BLOG: Este texto, al igual que muchos otros, podrá ser modificado por faltar alguna información o incorporar algo que no se contempla, lo cual se notificará tras esta nota, incluyendo la fecha del cambio. No todos los temas que aquí se plantean están aún trabajados.

Enlaces para ampliar la información en este mismo blog:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/05/oset-turdetana-osset-romana-san-juan-de.html

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/06/san-juan-de-aznalfarache-andalusi-i.html

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/06/seccion-de-un-dibujo-del-ano-1620-en-el.html

Bibliografía:

-MARTÍN VALVERDE, J. M. (2015): Tesis “Rosario Fernández ‘La Tirana’ (1755-1803): la actriz y su tiempo”. Sevilla, Universidad de Sevilla.

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”. Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache, Sevilla.

-RUIZ PALACIOS, A. (2014, 2ª. edic.): “Cuando sopla el viento: tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX, en San Juan de Aznalfarache”. Publidisa, Sevilla.

Hemeroteca:

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Martes, 20 de febrero de 1894. Sevilla.

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Miércoles, 5 de mayo de 1897. Sevilla.

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Miércoles, 7 de julio de 1897. Sevilla.

Otras fuentes:

Documento de posesión del heredamiento de casa, bodega, lagar, viñas y olivares que llaman San Juan de Alfarache, en 1699, por Juan Bautista Cavaleri. Pleitos de la Casa de la Contratación de Sevilla.

es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Reyes_visigodos

es.wikipedia.org/wiki/Cora_(divisi%C3%B3n_territorial)

es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Sevilla

es.wikipedia.org/wiki/Taifa

es.wikipedia.org/wiki/Tomares

visitarsevilla.info/periodo-visigodos.asp 

Algunas epidemias en San Juan de Aznalfarache del siglo XIX

La inmensa arboleda en torno a los restos del castillo de San Juan de Aznalfarache, a finales del siglo XIX.

Algún día futuro, se hablará de la incidencia del Coronavirus en San Juan de Aznalfarache en este siglo XXI. A continuación, exponemos algunas de las epidemias e infecciones que nos constan en el siglo XIX, que afectaron a nuestra localidad:

Epidemia en 1865:

Parece que ha terminado la epidemia en San Juan de Aznalfarache, pues hace más de quince días que no ocurre ningún caso.

“La Andalucía, periódico liberal independiente”. Martes, 28 de noviembre de 1865. Sevilla.

De los datos remitidos el día 7 por este gobierno de provincia a la superioridad, relativos a la última epidemia, resulta que esta empezó en Sevilla el 6 de septiembre y concluyó en igual día de diciembre, en cuyo período fueron invadidos 4.365 individuos, de los cuales murieron 2.773. Las defunciones ocurridas en los pueblos de la provincia fueron: en Dos Hermanas, 30; en Gines, 18; en San Juan de Aznalfarache, 9; en Morón, 6; en El Castillo de las Guardas, 10; en Montellano, 38; en Cantillana, 11; en Umbrete, 9; Villamanrique, 20; Alcalá de Guadaira, 23; Santiponce, 12; Mairena del Alcor, 110; Viso del Alcor 52; Coria del Río, 61; Salteras, 7. Total: 416.

“La Andalucía, periódico liberal independiente”. Sábado, 10 de marzo de 1866. Sevilla.

Cólera, en 1890.

Hubo una epidemia de cólera que pudo provocar varias muertes en San Juan de Aznalfarache (ya redactado anteriormentehaga clic aquí para más información).

Posibles casos de rabia, en 1898. 

Se han presentado hoy en la Diputación varios vecinos de la villa de San Juan de Aznalfarache, mordidos por un perro al parecer hidrófobo, hallándose entre los lesionados el dueño del perro, habiéndose ordenado por el presidente, señor Bermúdez Reina, que aquellos sean sometidos al tratamiento médico antirrábico, sistema Pasteur, en el Instituto provincial de higiene.

“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Sábado, 23 de julio de 1898. Sevilla.

Inseguridad en las huertas de San Juan de Aznalfarache en 1898

La noticia se concreta en la finca Santa Ana, aún existente al otro lado del río Guadalquivir, pero que continúa siendo terreno del término municipal de San Juan de Aznalfarache (foto de 2024). 

Tres noticias breves que tratan el mismo tema, sobre la inseguridad en las fincas y la solución a las mismas (perros como vigilantes), en el año 1898, cuando aún se podía transitar por los caminos entre Triana y San Juan de Aznalfarache:

Los propietarios de varias huertas, del predio de San Juan de Aznalfarache, nos ruegan llamemos la atención de las autoridades, sobre el abuso que viene cometiéndose en aquellos campos, donde son despojados de las hojas, durante la noche, los naranjos, por algunos individuos que devastan dichas huertas, causando grandísimos perjuicios, que deben evitarse.

“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Viernes, 18 de febrero de 1898.

Se nos quejan muchas personas, que tienen que pasar por el camino, que conduce desde Sevilla a San Juan de Aznalfarache, que en las huertas limítrofes hay muchos perros que acometen furiosamente. Bueno sería, que se les hiciera entender a los colonos de las referidas huertas, que tuvieran de día amarraditos los canes, pues lo contrario, resulta una barbaridad, y puede ocasionar desgracias.

“La Andalucía, política económica y literaria”. Martes, 24 de mayo de 1898. Sevilla.

En el trayecto entre Triana y San Juan de Aznalfarache, y en la huerta llamada de Santa Ana, hay una perra que acomete a cuantas personas pasan por allí. Ya han resultado heridas tres o cuatro mujeres, y creemos llegada la ocasión de que se le haga entender, al dueño o colono de la referida huerta, la obligación que tiene de amarrar la graciosa perrita de referencia.

“La Andalucía, política económica y literaria”. Sábado, 28 de mayo de 1898. Sevilla.

Si desea saber más sobre la hacienda Santa Ana, aún existente entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache, haga clic aquí.

Para saber más sobre la historia de los caminos entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache, haga clic aquí.

Tiene San Juan de Aznalfarache un balcón para mirar a Sevilla, poema de 1929

La terraza de la iglesia, el balcón que se menciona en este poema. Tiene San Juan un balcón para mirar a Sevilla , con su baranda de oli...