La fábrica de orozuz de San Juan de Aznalfarache, segunda mitad del siglo XIX

La fábrica de orozuz estaba cerca del río y las plantaciones de flores se hallaban en la rivera del término municipal de nuestra localidad, por lo que es fácil pensar que, en el siglo XIX, alguna de las fachadas aún existentes en la calle Betis (año 2024), o la edificación anterior que hubiese, sería la ubicación de las instalaciones para la preparación del regaliz en San Juan de Aznalfarache.

El orozuz o arazú, palo seco, palodú, regaliz negro o bastón de regalíssia (distintos nombres, según la localidad de origen o su tratamiento), es una raíz comestible, el rizoma de la planta Glycyrrhiza glabra, que crece junto a orillas de ríos, arroyos y márgenes de acequias, a veces, procedente de cultivos abandonados. Ya se consumía hace más de dos mil años, pues el botánico griego Teofrasto ya habló de sus usos medicinales. Entre sus usos, estaba la posibilidad de mascarlo, por su cualidad de alivio para el pectoral, como en la composición del tabaco, la cerveza y otros productos alimenticios.

En el siglo XIX, el abogado, escritor, geógrafo y político don Pascual Madoz indicaba que eran de importancia las fábricas de jabones comunes, la de jabones de olor, esencias, pomadas y aceites establecidas en el pueblo de San Juan de Aznalfarache por el Sr. Court, en una casa capaz, con una extensa huerta cerrada por tapias, hoy (por el año 1849) convertida en jardín, donde se cultivan las plantas útiles, para el establecimiento por el perfume de sus flores.

Y la fábrica de extracto de orozuz, cuya planta tiene empleados a bastantes jornaleros todo el año, en sacarla de la tierra y además de los que se elaboran en la propia fábrica, se sostienen muchas familias con el jornal no muy corto, que obtienen los trabajadores del campo, con particularidad después de concluidas las faenas de la recolección y antes de principiar la arada y siembra, arrancando del suelo, con el azadón, la raíz de aquella planta. Se producía en abundancia en las vegas del Guadalquivir y este producto era muy estimado en los mercados de Inglaterra y, especialmente, Estados Unidos, para donde se exportaban en su totalidad. Entre las cuatro fábricas del palo dulce, que existieron en Sevilla (dos en la capital, una en Coria del Río y la de San Juan de Aznalfarache), se elaboraban 80.000 quintales al año (8 millones de kilos). Algo muy ventajoso, porque además del empleo que proporcionaba, se libraba al suelo de esta raíz nociva para otros cultivos.

Sin embargo, ya el propio Madoz reseñaba que, a pesar de la abundancia de aquel vegetal, ya por entonces, se observaba la disminución de su cantidad.

Puede leer más sobre la importante fábrica de perfumes que existió en San Juan de Aznalfarache en el siguiente enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/09/la-fabrica-de-perfumes-de-san-juan-de.html


Bibliografía:

-LAMA MARCOS, M. (2012): “La industria del regaliz en Coria del Río, 1839-1938”. Sevilla.

-MADOZ, P. (1849): “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar” (tomo XIV) Madrid, Imprenta de Pascual Madoz.

Otras fuentes para este artículo:

-elpais.com/gastronomia/el-comidista/2023/01/16/articulo/1673869908_224676.html

-diccionariomadoz.com/aznalfarache-san-juan-de/Sevilla/ 

Riña sangrienta en San Juan de Aznalfarache 1897

Escena de una venta entre el camino de Sevilla a San Juan de Aznalfarache, a finales del siglo XIX o principios del XX. En la imagen, se puede contemplar el cerro más cercano a Sevilla, con la iglesia parroquial en la cima, después de que dejara de ser convento.

Por las muchas visitas que recibía San Juan de Aznalfarache, en el siglo XIX y primeros años del siglo XX, por sus vistas de la capital desde el cerro, sus fiestas y su ambiente más floral, como si fuese un gran parque natural, varias ventas se establecieron entre la ciudad y nuestro pueblo.

Riña sangrienta en San Juan de Aznalfarache.

Anoche ocurrió un sangriento suceso en el inmediato pueblo de San Juan de Aznalfarache.

En la mañana de ayer, salieron para dicho pueblo, con objeto de pasar alegremente el día y pescar camarones, dos familias vecinas del barrio de Triana, y domiciliadas en la calle Pagés del Corro, número 180.

Las personas que marcharon a la gira campestre eran un sujeto apellidado Ragel, con su esposa, Rosario Martínez Castro y una hija llamada Carmen. Acompañaban a estos: Joaquín Molina y su mujer, Montserrat Colón.

Durante todo el día, estuvieron pescando y bebiendo, sin que el menor disgusto viniera a turbar la alegría que reinaba.

Ya anochecido, penetraron en una venta situada a la salida del pueblo, en donde tuvo lugar la sangrienta riña.

El hecho.

El sujeto apellido Ragel, al entrar en la venta, pidió al dueño de esta, que lo es un sujeto conocido por Cortés, un poco de pescado y unas copas de vino. Después de que hubieran consumido ambas cosas, según parece, se negó Ragel a satisfacer el importe de lo que habían consumido, entablándose con este motivo una acelerada discusión, entre el dueño del establecimiento y el aludido sujeto, que había bebido más de lo necesario.

La Rosario Martínez, mujer de Ragel, intervino en la cuestión, diciendo que ella abonaría el gasto hecho, siendo insultada por el amo de la venta, que vino a las manos con el marido de la Rosario.

Inmediatamente de ocurrir lo que acabamos de relatar, sacó el dueño de la venta una pistola, que descargó sobre Ragel.

Apercibidos de lo que ocurría, los dos amigos que acompañaban a este, salieron prontamente a su defensa, pero aún no había hecho más que intentarlo, cuando recibían una verdadera lluvia de palos, que descargaban sobre ellos quince o veinte amigos del ventero que, a la sazón, se encontraban en el sitio del hecho.

En estos instantes, la lucha fue terrible. A la escasa luz de la noche, veíanse relumbrar las navajas y revolverse multitud de criaturas.

En el momento en que más arreciaba la batalla, apareció la guardia civil de aquel puesto, disolviendo el motón instantáneamente.

Los heridos.

En el acto, fueron conducidos, al local que ocupa el ayuntamiento, tres sujetos que resultaron heridos; estos son el dueño de la venta, con dos heridas de arma blanca en un costado; el Ragel, con un tiro en la cabeza y muchas contusiones en el cuerpo, producidas por los golpes que recibiera; y un vecino del pueblo, con una puñalada en un hombro.

El médico titular del pueblo curó a los heridos, siendo trasladados de ellos a sus domicilios y el Cortés se quedó en la alcaldía.

Después de ocurrir el hecho, regresaron a Sevilla las mujeres que acompañaban a los contendientes y una hija del Cortés, que resultó también herida.

En Sevilla.

En el momento de llegar a Sevilla, las dos mujeres y la niña, condujeron a esta a la casa de socorro del barrio de Triana, en donde fue curada por el médico, señor Pardo, y el practicante, señor Millán, de una herida contusa en la región frontal, de pronóstico reservado.

Enterado de lo que había ocurrido, el jefe de policía señor Valenzuela, acompañado del inspector señor Cleman, se trasladó a San Juan de Aznalfarache.

Diligencias practicadas.

El jefe de policía, en unión de dicho inspector y del juez municipal de aquel distrito, comenzaron a practicar las oportunas diligencias para el esclarecimiento de los hechos.

Resulta que aún no se sabe quiénes sean los autores de las heridas causadas, excepto la de Ragel, que se la infirió el dueño de la venta.

Hasta ahora, tan sólo están detenidos los sujetos heridos.

Detalles.

El Ragel está gravísimo, más que por la herida de la cabeza, por los fuertes golpes que le propinaron. Ha pedido que le lleven a su hija.

Los dos sujetos que acompañaban a este herido, a poco de iniciarse la pelea, emprendieron la marcha a Sevilla, en donde aún no han sido vistos.

La esposa del Ragel y la otra amiga que la acompañaba tenían, cuando las vimos, los vestidos desgarrados y salpicados de sangre; una de ellas conducía en sus brazos a una niña de dos meses, que se salvó milagrosamente. La otra mujer fue atacada de un síncope.

El Ragel, hace pocos días, estuvo trabajando en dicho pueblo.

Texto extraído de:

"El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios". Sábado, 31 de julio de 1897. Sevilla.

Herido en el Casino de Labradores de San Juan de Aznalfarache 1897

¿Pudo ser una de las tres grandes edificaciones, que aún existen en la Plaza Andalucía, el Casino de Labradores?

En San Juan de Aznalfarache ha ocurrido una sensible desgracia:

Encontrándose en el Casino de Labradores de dicha villa, situada en la plaza de Sánchez Lozano (actual plaza Andalucía), don Francisco Gómez Bravo, entró en dicho local don José Joaquín de Olmedo, con un bastón escopeta, que colocó sobre el mostrador.

El señor Gómez, después de saludar al señor Olmedo, le manifestó deseos de conocer el mecanismo del arma-bastón y, cogiéndola del sitio donde se encontraba, la cargó con un cartucho que le dio el señor Olmedo. Inmediatamente, se escapó el tiro, cuyo proyectil fue a herirle en el brazo izquierdo, aunque por fortuna de poca gravedad.

Texto encontrado en:

"El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios". Jueves, 15 de julio de 1897. Sevilla.

“La Andalucía, política económica y literaria”. Viernes, 16 de julio de 1897. Sevilla.

D. Antonio Ruiz Palacios, investigador de la historia local y escritor de “Cuando sopla el viento: Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX en San Juan de Aznalfarache”, indica que el Casino de Labradores estuvo en una segunda planta del edificio que fue bar Casa Caparrós en la segunda mitad del siglo anterior (primer edificio a la izquierda, en la entrada de la calle Betis). Como también sabemos que ese edificio también tuvo una sola planta en los cincuenta, puede ser que existiese otra edificación anterior en la que se alojaron estas instalaciones.

La mujer que vino a morir a San Juan de Aznalfarache 1897

Óleo de Swinburne (1775-76), con Sevilla vista desde el cerro y el meandro de Los Gordales.

Una mujer de buena posición aparece ahogada junto al muelle de San Juan de Aznalfarache. ¿Suicidio, accidente o crimen?

Texto resumido, extraído de varios artículos con muchos más detalles.

El día 2 de marzo de 1897, apareció flotando, en las aguas del Guadalquivir, próximo al muelle de San Juan de Aznalfarache, el cadáver de una mujer que, por sus ropas, se trataba de una persona de cierta posición. El juzgado de dicho pueblo, que fue al sitio en donde apareció el cadáver, ordenó que se le practicase la autopsia, resultando, según los facultativos que la practicaron, que había perecido de asfixia por inmersión no violenta.

El cadáver de la infeliz señora no pudo ser identificado en aquel entonces, debido a que nadie lo reconoció, por lo que permanecieron las diligencias en la más completa oscuridad, y siendo remitidas aquellas al juzgado de instrucción de la Magdalena de la capital.

Coincidía este suceso con la desaparición de la señora doña Francisca Vázquez Gómez, a finales del anterior mes de febrero, viuda de quien fuera funcionario municipal don Manuel Álvarez-Benavides y madre de don Alfonso, quien relevó a su padre en sus cargos.

Dicha señora salió de su domicilio, Azafrán, núm. 13, el día 28 de febrero, a las tres de la tarde, según dijo, a dar un paseo, pero lo cierto es que, a las tres y media de la misma tarde, la vieron cruzar por el puente de Triana, según se dice, acompañada de un hombre. Después, aseguraron públicamente, varios vecinos de San Juan de Aznalfarache, que la vieron por los alrededores del pueblo.

Después de practicársele la autopsia al cadáver, supo el hijo de la desgraciada señora, por la prensa, que la mujer ahogada tenía una cicatriz en el pecho y, como coincidía este detalle, por una operación que le fue practicada a su madre, por el doctor señor Sánchez Pizjuán, se apresuró a verlo, sospechando lo que después se convertía en una triste realidad; al dirigirse al citado pueblo, avistándose con el secretario del juzgado municipal, que lo es también de su ayuntamiento, don Juan de Dios Sánchez, el cual comprobó que el hecho y las demás circunstancias públicas coincidían.

Era muy habitual, en la segunda mitad de aquel siglo, venir desde Sevilla a San Juan de Aznalfarache en un barco de vapor, para participar de festejos o de paseos de recreo por la naturaleza y, según afirman los hijos de la víctima, ella nunca se embarcó por buscar distracciones, pues sentía verdadero terror a embarcarse. Además, tampoco contaba con pariente alguno en San Juan de Aznalfarache, ni amistad de alguna clase.

El periodista de “El Noticiero Sevillano”, en su crónica, quiere llamar la atención acerca de las lesiones que el cadáver presentaba, especialmente en el antebrazo derecho y parte superior de la mano izquierda, y las demás que tanto hicieron sospechar, en un principio, al juzgado de San Juan y a las personas que presenciaron la extracción de la víctima.

Además, la interfecta no tenía, en San Juan de Aznalfarache, parientes ni personas conocidas. ¿Qué motivó su presencia en los alrededores de este pueblo y qué relación guarda este detalle con la persona que, casualidad o no, la acompañaba por el puente de Triana, a las tres y media del día de autos?

El periodista también da a conocer otro fundamento para que la sospecha se agigante: desgraciadamente, es habitual que en el río Guadalquivir aparezcan cadáveres de ahogados, y no recuerda que haya salido ninguno con señales de que en él hicieran presa los peces.

No hacía mucho tiempo que, con motivo de la horrible catástrofe del vapor Aznalfarache, en diciembre de 1896, algunos cadáveres tardaron en salir bastantes días; a pesar de ello, en ninguno se hallaron señales de peces carnívoros.

El cadáver de la señora citada salió a flote pronto. ¿No podría ser todo esto motivo de lógica sospecha, para creer que las heridas que presentaba fueron causadas por una mano criminal? ¿Y no se desprende de toda la relación de hechos algo extraordinario, que induzca a creer en la existencia del crimen?

Según los indicios, la cruenta muerte fue por un crimen sin esclarecer. No obstante, en el juzgado de San Juan de Aznalfarache quedó sólo una lacónica y triste partida de defunción, a nombre de una desaparecida “mujer desconocida”.

Fuentes:

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Martes, 30 de marzo de 1897. Sevilla.

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Jueves, 1 de abril de 1897. Sevilla.

-“El Defensor de Granada”. Sábado, 3 de abril de 1897. Granada.

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Sábado, 3 de abril de 1897. Sevilla.

-ÁLVAREZ-BENAVIDES, A. (2005): “Curiosidades sevillanas”. Sevilla, Universidad de Sevilla.

Robo a una mujer en San Juan de Aznalfarache 1897


En San Juan de Aznalfarache, tres sujetos hurtaron ocho gallinas, propiedad de Gracia Domínguez Calado.

Los rateros, que se llaman Antonio Fernández, Manuel Rodríguez "el Manco", y Juan Antonio Díaz, han sido presos.

En "El Baluarte, diario republicano", a 12 de mayo de 1897.

Acciones de la Guardia Civil en San Juan de Aznalfarache 1897

"Pareja de guardias civiles" (1900), por Augusto Ferrer-Dalmau.

Acciones de la Guardia Civil en San Juan de Aznalfarache, en el año 1897, a través de “El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios” y "El Baluarte, diario republicano", periódico que engloba estas noticias bajo el epígrafe “Servicios prestados por la Guardia Civil”:

10 de febrero, “El Noticiero Sevillano”.

“La Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache denuncia a los dueños de 27 cabezas de ganado de cerda y ocho reses vacunas por pastoreo abusivo” (la expresión “ganado de cerda” está copiada como aparece en la nota de prensa).

20 de febrero, “El Noticiero Sevillano”.

“En la vega de Triana, término de San Juan de Aznalfarache, continúan los vaqueros causando, con las reses que conducen, grandes daños en aquellos predios. La Guardia Civil ha presentado denuncias contra otros tantos vaqueros”.

26 de marzo, “El Baluarte”.

"La Guardia Civil de puesto en Aznalcóllar, Cazalla y San Juan de Aznalfarache, ha presentado treinta y seis denuncias de ganado por pastoreo abusivo".

13 de abril, “El Baluarte”.

“La Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache ha detenido a Manuel Caro Campanones, que se hallaba reclamado por el Juez municipal de la villa de Tomares”.

7 de mayo, “El Noticiero Sevillano”.

“Por pastoreo abusivo, la Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache ha denunciado dos vacas”.

17 de mayo, “El Baluarte”.

"Las fuerzas de la Guardia Civil, que prestan servicio en San Juan de Aznalfarache, han denunciado seis cabezas de ganado, por pastoreo abusivo".

16 de junio, “El Noticiero Sevillano” y “El Baluarte”.

“Por pastoreo abusivo, han sido denunciadas tres reses vacunas en San Juan de Aznalfarache”.

30 de junio, “El Noticiero Sevillano”.

“Por pastoreo abusivo, la Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache ha denunciado, en el juzgado municipal, seis reses vacunas”.

8 de julio, “El Noticiero Sevillano”.

“La Guardia Civil, en San Juan de Aznalfarache, por pastoreo abusivo, ha denunciado las siguientes cabezas de ganado: 12 caballerías menores y tres mulares”.

30 de julio, "El Noticiero Sevillano".

Intervención en una riña sangrienta en una venta en las cercanías de la localidad.

5 de septiembre, “El Noticiero Sevillano”.

“Por pastoreo abusivo, ha denunciado la Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache 32 reses vacunas, que causaban daños en fincas de aquel término”.

18 de septiembre, “El Noticiero Sevillano”.

“La Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache ha denunciado, por causar daños en una finca del término municipal, 64 cabras”.

8 de octubre, "El Noticiero Sevillano".

"En la villa de San Juan de Aznalfarache, la guardia civil ha detenido a Tomás Torres Hernández, el cual sustrajo de la hacienda llamada de Santa Eufemia (Tomares), una escalera de madera propiedad de su convecino Joaquín Allega Ramos".

18 de octubre, “El Baluarte”.

“En San Juan de Aznalfarache, fue atropellado ayer, por una carreta tirada por bueyes, Manuel Pinto León, quien sufrió contusiones algo graves en el brazo derecho.

Fue conducido por la benemérita a su domicilio, en la villa de Gelves”.

18 de noviembre, “El Noticiero Sevillano”.

“La Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache ha denunciado 59 cabezas de ganado cabrío, que causaban daños en fincas de aquel término”.

19 de noviembre, “El Baluarte”.

“La Guardia Civil del puesto de San Juan de Aznalfarache ha detenido a José Ortega García, reclamado por el Alcalde de Tomares”.

19 de noviembre, “El Noticiero Sevillano”.

“La Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache, por pastoreo abusivo, ha denunciado 21 cabezas de ganado cabrío”.

9 de diciembre, “El Baluarte”.

“La Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache encontró anteayer, en la calle Real de la expresada villa, a un hombre que arrojaba gran cantidad de sangre por la boca.

El individuo en cuestión, llámase Francisco Alonso Castillo, vecino de Morón, de cuarenta años de edad, quien manifestó a los guardias que había salido del Hospital de Sevilla, dirigiéndose a Coria del Río, donde tiene su familia, para pedirle un socorro y que, al llegar a San Juan, le faltaron las fuerzas, cayendo al suelo y teniendo un fuerte vómito de sangre.

La benemérita trasladó al enfermo a la casa cuartel, donde fue socorrido con comida y abrigo e iniciando el comandante de aquel puesto, Manuel Bergillos Murillo, una suscripción, encabezándola con una pequeña cantidad y reuniendo 10 pesetas, que entregó al Alonso, emprendiendo este la marcha con dirección al pueblo de su naturaleza”.

21 de diciembre, “El Baluarte”.

“Por la Guardia Civil de San Juan de Aznalfarache ha sido preso, por hurto de dos gallinas, en la indicada villa de Tomares, un sujeto”.

La revolución de arriba; el puñal de abajo, por Otto Engelhardt, desde San Juan de Aznalfarache 1928

Villa Chaboya, en el centro de la fotografía, en la falda del cerro.

Continuamos hablando en este blog, sobre la historia de San Juan de Aznalfarache, del pacifista republicano, ingeniero y diplomático Otto Engelhardt, que vivió en nuestro pueblo, en Villa Chaboya, entre los años 1913 (incluso quizá desde antes) y 1936, hasta que fue detenido y ejecutado. Varias decenas de artículos escribió para ser publicados por periódicos, en las fechas en las que vivió en nuestra localidad.

A continuación, compartimos completo el artículo publicado el 12 de enero de 1928, en “El Liberal” (periódico de edición sevillana), titulado: “La revolución de arriba; el puñal de abajo”.

“La revolución de arriba; el puñal de abajo” es el título de una obra escrita por un militar alemán, al objeto de salvar la buena reputación del régimen imperial pasado (lo que buenamente pueda salvarse todavía). En ella figura el texto de una carta del que fue emperador a su hijo.

<<Mi querido hijo: Como el mariscal no puede garantizarme más tiempo mi seguridad personal, y tampoco la fidelidad de las tropas, he decidido, en grave lucha de conciencia, alejarme del ejército desorganizado.

Berlín está totalmente perdido en manos de los socialistas; allí existen ya dos Gobiernos: uno, con Ebert de canciller; y otro de los independientes.

Te recomiendo quedarte en tu puesto, hasta la marcha de las tropas, para mantener la unión de ellas.

¡Si Dios quiere, hasta la vista!

Tu desgraciado padre, Guillermo.>>

Este documento histórico, referido “en defensa” de su autor, explica por sí mismo toda la desgracia que ha sufrido el pueblo alemán, cuya suerte se ha encontrado, durante 30 años, en manos del autor de la carta, con su final: la derrota y la paz de Versalles.

El hijo siguió bien pronto a su padre, a la salvadora y hospitalaria Holanda.

¡Qué dirán de esta carta las madres, cuyos hijos perecieron en el fango de las trincheras! ¡Las mujeres que perdieron al padre de sus hijos, malheridos y podridos, entre las alambradas de las posiciones! Dos millones de muertos, cuatro millones de inválidos y mutilados, desolada la hacienda del país, el pueblo empobrecido con malas artes por los empréstitos y el jefe, huyendo; luego, su hijo, también, porque “el mariscal no puede garantizar su seguridad personal”. El jefe, el supremo “señor de la guerra”, como se titulaba, el que había recomendado con tanto anhelo “la muerte de héroe” a sus súbditos y había aceptado, de diez millones de hombres, el juramento a la bandera.

La lectura de esta carta hace llorar a cualquier buen hijo de su nación.

Lo triste, en esta revelación, no es el espíritu de la carta, puesto que el mundo entero hace tiempo que se ha formado un concepto justo sobre el Gobierno imperial; lo triste es que, nueve años después de su bancarrota, salgan hombres alemanes que quieran justificar un proceder que es único en la historia de la humanidad, sacando a la luz del día, para eso, esta desdichada carta, nueve años después de la vergüenza, cuando el mundo ya había apreciado que, hombres como Ebert e Hindenburg, elegidos por la nación, sabían representar a la Alemania trabajadora, pensadora y pacífica, con más dignidad y menos ruido que el antecesor de ellos.

El gran Bismarck, que no tenía absolutamente nada de republicano, dijo una vez: “El monarca debe dar en todo buen ejemplo a sus súbditos; en caso necesario, morir peleando con la espada en el puño. Si no fuese capaz de esto, entonces fuera con él”.

El bravo pueblo alemán está resucitando moralmente, poco a poco, del marasmo al que le ha llevado un gobierno caracterizado por aquella carta ominosa, y está resucitando, contra viento y marea, dentro y fuera de su país. Las democracias fuera de Alemania no han amparado a los alemanes en el desenvolvimiento de su democracia joven; al contrario, muchos hechos, como el sostenimiento del bloqueo y el cruel retenimiento de los prisioneros alemanes, después de la terminación de la guerra, han amenazado seriamente la vida de la joven democracia.

Pero en el curso de los años, el ejército de la libertad ha engrosado considerablemente en el mundo; muchos que antes pertenecían en Alemania a la fuerza sustentadora de un gobierno autocrático, se han convertido a la democracia; así juraron la Constitución republicana hombres como Hindenburg y Stressemann. La democracia es la única fuerza que puede traer, a este mundo martirizado, la paz e impedir que se repitan crímenes internacionales, como los que hemos conocido todos en la Gran Guerra.

A un fiel y viejo soldado de la libertad en Alemania, el profesor Luis Anidde, está concedido este año el premio Nobel de la Paz, junto al venerable francés Buisson. Toda su vida, Anidde ha luchado por una Alemania libre y unida, y por el entendimiento pacífico entre las naciones, lucha que le ha costado durante la guerra, e incluso antes, muchas persecuciones y hasta su libertad personal. En Oslo, estos dos hombres valientes podían estrecharse las manos ante un público internacional de las más selectas inteligencias. Anidde ha sido el adversario más inflexible de la autocracia y del gobierno personal en Alemania. Hace más de 20 años que él, con vista profética, auguró la triste suerte de Alemania bajo el gobierno autocrático y militarista.

En la fiesta para celebrar la memoria de Víctor Hugo en París, tomó también la palabra el poeta alemán Heinrich Mann y lo que dijo sobre la paz y el entendimiento entre Francia y Alemania, encontró un eco de entusiasmo. La ovación atronadora brindada a este alemán republicano duró varios minutos.

El sol de la humanidad está subiendo, como se ve… ¡Vivan la Alemania libre y la fraternidad de las naciones!

Otto Engelhardt, ex cónsul alemán.


La fábrica de orozuz de San Juan de Aznalfarache, segunda mitad del siglo XIX

La fábrica de orozuz estaba cerca del río y las plantaciones de flores se hallaban en la rivera del término municipal de nuestra localidad, ...