Villa Chaboya o Villa Echagoya la historia de un posible error en San Juan de Aznalfarache siglos XVI y XVII

 

Mapa de 1628.

El término “Chaboya” sigue formando parte del presente de San Juan de Aznalfarache, tanto por el nombre de la histórica finca en la que vivió D. Otto Engelhardt, desde 1913 y hasta que fue ejecutado en 1936, como por haber sido la parte norte de la Barriada Nuestra Señora de Loreto, donde en 1628, aproximadamente, el cartógrafo Miguel de Obando situó una propiedad con ese nombre. ¿Pero de dónde procede esta denominación? A continuación, la hipótesis más detallada que hemos podido elaborar sobre este término.

Tras contenidos aportados previamente, en este blog sobre la historia local, nos vamos a decantar por una de las teorías ya indicadas en la entrada anterior “San Juan de Aznalfarache y término Chaboya”, según la cual, indicábamos que encontramos un maestre de la Nao Victoria (año 1578), que se llamaba Juan Echagoya (o Juan de Echagoya), y que incluso un texto lo menciona como Juan Chagoya, con una sola letra de diferencia entre un término y otro.

¿Cuáles son los indicios para alentar esta relación entre este marino y San Juan de Aznalfarache?

A partir de los datos encontrados, la biografía sobre Juan de Echagoya, que podemos construir, es que fue un marino y comerciante nacido en Orduña (Vizcaya), en una fecha desconocida, pero que pensamos que pudo ser durante el segundo cuarto del siglo XVI. Como muchos otros pobladores de las tierras del norte de la Península Ibérica, vino a Sevilla, para buscar fortuna, en la Carrera de las Indias, cosa que, según parece, logró.

En 1577, ya vivía en Cádiz, donde comenzó a obtener licencias, permisos o autorizaciones para la navegación y el comercio, tanto de mercancías humanas, a través de la trata de esclavos, como de materiales y alimentos (vinos, aceite, jabones y lienzos); ya tendría un barco a su nombre, llamado La Trinidad, en el que figuraba como consignatario de los cautivos traídos de “las Indias”. Seis años después, ya en la ciudad de Sevilla, vivía en la colación de San Vicente. Y contaba con la propiedad de otras naos: San Salvador, Santa Catalina, San Pedro, San Francisco, Santa María de Vitoria y el galeón San Juan.

En 1584 ingresó en la Cofradía de Mareantes de Sevilla, consagrada al culto de la Virgen del Buen Aire, San Pedro y San Andrés.

El propietario de un navío suele ser también maestre o capitán del mismo, gestiona las cargas de la nao y actúa además como cargador de mercancías a cuenta propia, como era el caso de Echagoya, quien amasó buena parte de su fortuna, gracias a su condición de naviero y a su desempeño como suministrador de fletes. Llegó a acumular una fortuna cercana a los 60.000 ducados, gracias a las licencias otorgadas. Esta cantidad fue estimada por él mismo, pero también lo demuestra con su boda con Francisca Maldonado, pues aportó a su esposa 2.000 ducados en arras, que en ese momento no excedían la décima parte de sus bienes libres.

Su pista se pierde en el año 1590, cuando abandona Sevilla, con destino a Nueva España. Hay documentación que indicaría “haverse aogado el dicho Joan de Chagoya” en Riohacha (Colombia).

Pero lo importante para la historia local de Juan Echagoya es la afirmación de que este rico capitán también era propietario de viñas, en la banda de Triana, hasta San Juan de Aznalfarache, un dato que le pone en relación con nuestra localidad directamente.

A ello se podría sumar la importancia del puerto de San Juan de Aznalfarache en aquel primer siglo de la Carrera de las Indias, lo cual le haría un punto estratégico para controlar la entrada y salida de las naos, además de su reparación, y en Juan de Echagoya, encontramos ese doble interés, por sus barcos y por sus viñas, y aunque tuviera casa en la ciudad de Sevilla, siendo rico, como era, podría tener otra en el cerro, a las afueras de la ciudad, en un sitio alto, para protegerse de las riadas de aquellos tiempos que anegaban la vega de Triana.

Además, podría existir el cultivo de viñas sobre el cerro, como se venía produciendo desde los tiempos de la urbe amurallada de Osset y que demostró un estudio paleontológico realizado por el descubrimiento de las ruinas romanas, para la excavación del Metro de Sevilla, a principios del siglo XXI, en San Juan de Aznalfarache: Las muestras de tierra tomadas del fondo de las piletas encontradas y analizadas por la palinóloga de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Celia Yáñez, certifican que el cultivo de la zona era exclusivamente la vid, excluyendo el olivo y el cereal.

Otro dato anecdótico es que, según lo recopilado sobre Juan de Echagoya, tenía un galeón, tradicionalmente un barco poderoso, que podía ser quizá el más grande de su flota, llamado “San Juan”, como nuestra localidad. ¿O es sólo una casualidad?

¿Y si el cartógrafo Miguel de Obando se equivocó al poner el nombre de este lugar y en vez de “Villa Echagoya” o “Villa Chagoya”, escribió “Villa Chaboya”? Muchos mapas antiguos contienen errores en la denominación de los lugares; algunos son reconocibles y otros han quedado como incógnitas para la historia, al ser sitios que han desaparecido o que no se saben identificar.

En este texto aportamos la importancia que tenía para el rico comerciante Juan Echagoya, tanto sus negocios con sus naos, las cuales podían ser reparadas en San Juan de Alfarache, o con vides de las que sí se atestigua que tuvo en estos parajes.

Esta hipótesis sólo tiene dos impedimentos relativos:

-La no existencia de un documento o testimonio de la época que demuestre que fue real la propiedad de Juan de Echegoya sobre esta parte de San Juan de Aznalfarache. Pero es que estamos hablando de más de cuatro siglos atrás…

-Y que “Chavoya”, con “v”, existe como nombre en una crónica hispánica comenzada por Florián Ocampo, en el año 1553, treinta años antes de que Juan de Echegoya viniese a vivir a Sevilla, aunque su obra no fue acabada y publicada hasta 1791, por lo que podría haber sido incorporada después del propio siglo XVI.

Concluimos este texto con la única aportación irrefutable: Existió una relación entre Juan de Echagoya y San Juan de Aznalfarache (Alfarache, por entonces), a través de las viñas. ¿Pero "Echagoya" o "Chagoya" y "Chaboya" es el mismo? Hasta el momento, es lo que más se acerca a la posible explicación de este término en nuestra localidad.

Enlaces en este blog, para mayor información:

San Juan de Aznalfarache y el término “Chaboya”:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/04/san-juan-de-aznalfarache-y-el-termino.html

La importancia del puerto de San Juan:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/07/la-importancia-del-puerto-de-san-juan.html

Una casa sobre un cerro, para salvarla de las riadas:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/07/avenidas-del-rio-guadalquivir-datadas.html

Bibliografía:

-MERCADO HERVÁS, L. (2006): “Intervención arqueológica asociada a la construcción de la línea 1 del Metro por San Juan de Aznalfarache”, en “Anuario arqueológico de Andalucía”. Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

-ORTIZ ARZA, J. (2019): Tesis “La comunidad vasca de Sevilla y la trata de esclavos en el siglo XVI” (Vol. 1). Sevilla, Universidad del País Vasco.

-ORTIZ ARZA, J. (2019): “Introducción al estudio de los navegantes vascos de la Carrera de Indias y su participación en la trata atlántica de esclavos del siglo XVI”, en “Brocar” (Nº. 43). Universidad del País Vasco.

Fuentes:

-DE OBANDO, MIGUEL (1628): “Planta de la villa de Tomares, y de San Iuan de Alfarache suanejo, y Alquerias de sutérmino cuya Iurisdicion señorio yvasallaje compró El Sor. Conde de Olivares Duque de San Lucar lamayor en tierra de la ciudad de Sevilla año 1628”.

NOTA: Esta entrada al blog podrá ser modificada si se encuentra nueva información concluyente sobre la misma, lo cual también se indicará en esta parte final.

Cecilia Böhl de Faber y sus cinco obras en las que se halla San Juan de Aznalfarache

Imagen real de Cecilia.

Doña Cecilia Böhl de Faber Ruiz de Larrea (Morges, Suiza 1796- Sevilla, 1877), fue la escritora que firmaba su obra bajo el pseudónimo “Fernán Caballero”; era la hija primogénita del hispanófilo alemán don Juan Nicolás Böhl de Faber y de la gaditana doña Francisca Ruiz de Larrea.

La ocultación del nombre de Cecilia bajo el seudónimo de Fernán Caballero, según la propia autora, se debe a la defensa de la propia intimidad, la supuesta reticencia de los lectores ante la obra de una “literata” y el temor de ser tachada de extranjera por su apellido alemán, lo que podría provocar dudas sobre su capacidad para comprender y describir adecuadamente la vida popular española. De hecho, hay muchas imágenes que le están atribuidas equivocadamente y publicó sus textos cuando lo necesitó, por motivos económicos.

Viviendo con su segundo marido en Sevilla, el Marqués del Arco Hermoso, doña Cecilia siguió el ejemplo de su estudioso padre, recogiendo canciones, relatos populares, cuentos, refranes y breves textos orales de folclore andaluz, que escucha de viva voz a los empleados de la finca en Dos Hermanas, textos que transcribe y que trasladará más tarde a sus novelas y cuentos.

Con doña Cecilia Böhl de Faber se puede decir que nace la novela española moderna, el primer eslabón de la novela realista que engarzaría con obras de trascendental relevancia. Fernán Caballero inicia con decoro la novela realista española.

El papel de doña Cecilia en la narrativa hispánica es clave. Ha sido considerada como la impulsora de la renovación de la novela española, que durante los siglos XVIII y primera mitad del XIX había perdido el brillo que tuvo en la Edad de Oro.

Aparte de vivir en la ciudad hispalense y en la localidad de Dos Hermanas, los textos que, a continuación, reproducimos muestran que subió el río una o varias veces desde Sanlúcar de Barrameda, conociendo la posición de los pueblos ribereños (La Puebla del Río, Coria del Río, Gelves y San Juan de Aznalfarache). Además, por una carta de 1865, consta que vivió en Gelves, concretamente, en la hacienda Simón Verde, aunque por su conocimiento de la zona, como de la sanjuanera finca de Valparaíso, de la que ya aparecen escritos de 1861, parece ser que ya hubiera estado antes por aquí.

 

“Una en otra”, escrita en 1861.

Varias escenas de esta obra las identifica con la quinta de placer y con la localidad a la que pertenece, dentro de su término municipal: San Juan de Alfarache.

Se decidió que iríamos un domingo, embarcados, a San Juan de Alfarache, un lugar pequeñito al borde del río, cerca de aquí

¡Qué magnífica vista!, -le dije-, ¡qué delicioso es San Juan! ¿No os parece, Casta, que tiene sus flores para perfumar, sus ruiseñores para cantar, y su cielo para sonreír a un amor mutuo?...

Llegamos a la preciosa hacienda de Valparaíso, en la que hasta el nombre es poético. La habitación está sentada en la loma del monte; a su espalda, el jardín se eleva como una gran escalera de flores. Varias sendas llevan a una gruta, en el fondo de la cual, una fuente parece haber buscado la sombra y el silencio

Cuando llegué de vuelta a Valparaíso, estaba todo el mundo reunido sobre el terraplén, al frente de la casa

“Vulgaridad y nobleza, cuadro de costumbres populares”, escrita en 1861.

En la siguiente descripción de la marcha río abajo por el Guadalquivir, encontramos una pequeña descripción de nuestra localidad.

A la izquierda y, como prólogo de su historia, que cuenta Sevilla con sus monumentos, encuentra el río al magnífico convento de San Jerónimo que, abandonado y falto del cuidado que le prestaban sus monjes, se desmorona como un cuerpo en que ya no late el corazón; y más abajo, a la derecha, halla a La Cartuja metida entre sus naranjos, como si no habiéndole bastado la soledad y el silencio, hubiese buscado la sombra. Baña después los robustos pies del hermoso puente de piedra y hierro que lo vadea, se acerca a Las Delicias, cuyos frondosos árboles reflejan, en sus aguas, como una dulce impresión que recibe e, inclinándose a la derecha, camina entre mimbrales hacia San Juan de Alfarache, sentado al pie de la vertiente de un monte que, unido a otros, forma un grandioso vallado al llano de Triana.

Vestidos las vertientes de aquellos, de apiñados olivares, como los merinos de su crespo y espeso vellón, ostentan sus cimas blancos pueblecitos, como si intentasen estos pigmeos imitar a las nevadas cumbres de los Alpes.

En 2024, aún se puede contrastar la cercanía entre las haciendas de Valparaíso (San Juan de Aznalfarache) y de Simón Verde (Gelves).

“Simón Verde, cuadro de costumbres populares”, escrita en 1861.

Subiendo por el río, tras describir las localidades de La Puebla del Río, Coria del Río y Gelves, toda la última antes de la ciudad hispalense.

El último, que es San Juan de Alfarache, debe ciertamente la preferencia de que goza a su buen caserío y a la cercanía de la ciudad señora; pues, en punto a vistas, aguas y posición, le aventaja el campestre Gelves. Entre este pueblo y el río se extiende una verde pradera, que pertenece al común o propios. Entre la pradera y el terraplén, formado ante la iglesia y el palacio, están en declive huertas con más árboles que hortaliza; el pueblo se encarama como puede, ambos lados de estas huertas, sobre todo, al izquierdo. El pomposo nombre de palacio conviene a aquella casa -que no lo es-, moralmente, por las armas de Grande que ostenta y, materialmente, porque entre las sencillas y humildes casas que le rodean, puede pasar por tal. Parte de la pradera que besa el río, una vereda, por la que se comunican La Puebla y Coria con la capital, la que después de atravesar aquella, pasa rozando por un aislado y pequeño ventucho, tan rústico que gasta sombrero de paja, y tiene melones y naranjas en las alforjas.

“Cuentos de encantamiento”, escrito en 1861.

Hablando sobre la historia de la Virgen de Valme, hay una referencia previa al río Guadalquivir y a su recorrido por las zonas cercanas de la Provincia de Sevilla.

El río prosigue, resignado y tranquilo, el sendero marcado, reflejando en sus aguas al cielo, ese cielo andaluz que sólo el pueblo ha sabido enaltecer en estos versos tan llenos de religiosa poesía:

La Virgen se subió al cielo

y dejó su manto azul,

que cambió por uno negro,

para el luto de Jesús.

En la orilla opuesta del río se acerca, para cortarle el paso, un alto cerro, pero se detiene abruptamente, como obedeciendo a un gesto de su Creador; a sus pies se agrupa San Juan de Aznalfarache, modesto jardín de flores que se crían entre olivos, como brotan las alegrías a la sombra de la paz.

Sobre su cresta le pusieron los moros un castillo como un yelmo y los cristianos, que hicieron de este una iglesia, le pusieron una cruz como una diadema.

“Deudas pagadas”, escrita en 1863.

Obra escrita en tercera persona sobre experiencias en Sevilla y sus alrededores.

Pero a la hora en que el sol dora, con sus últimos rayos, los desiguales techos de aquellos monumentos, si Fernán sube a su torre (la Giralda), y alza y lleva más lejos sus miradas, desaparece de su presencia la obra del hombre, para ceder el puesto a la del Creador; o mejor dicho, se le presentan las dos, mezcladas y confundidas, porque los grandes paisajes despiertan grandes recuerdos. Allí se extienden las inmensas cuestas del Aljarafe, coronadas de olivos y las que, todavía, la tradición da el nombre de Jardines de Hércules; aquí se encuentra el poético convento de San Juan de Alfarache, ciudadela romana un tiempo, después castillo morisco y hoy, santa ruina, al lado de sus dos cipreses, que parecen velar por ella y consolarla. Al pie de la roca, que sirve de pedestal al convento, hay una aldea encantadora, cuna del héroe de Mateo Alemán y de Lesage, tan poco parecido, por cierto, a los de Fernán Caballero; más lejos, subiendo la cuesta, se perciben las blancas casas de Castilleja, donde murió Hernán Cortés, olvidado de su rey y de la España, bajo un techo que, a lo menos, está seguro de no perecer. Al pie de aquellas ricas colinas, pasea el Guadalquivir sus hermosas y pacíficas aguas. Allí, el observador mira, el novelista escucha, y el escritor no tiene que hacer más que recordar.

Hay una obra más, denominada “Epistolario”, en el que se recogen cartas de doña Cecilia Böhl de Faber en la que hay una puntual mención a las vistas, desde Sevilla, de convento de San Juan de Alfarache.

 

Bibliografía:

-CABALLERO, F. (1861): “Una en otra, novela de costumbres”, en “Obras completas de Fernán Caballero”. Madrid, establecimiento tipográfico de Mellado.

-CABALLERO, F. (1862): “Buena Vista”, en “Colección de artículos religiosos y morales”. Cádiz, Eduardo Gautier.

-CABALLERO, F. (1863): “Deudas pagadas. Cuadro de costumbres populares de actualidad”. Madrid, imprenta del establecimiento de Mellado.

-CABALLERO, F. (1865): “Vulgaridad y nobleza” y “Simón Verde”, en “Colección de Autores Españoles: Cuadros de costumbres” (tomo XVII). Leipzig, Brockhaus.

-CABALLERO, F. (1878): “Simón Verde”, en “Cuadros de costumbres”. Valencia, Librería de Pascual Aguilar.

-CABALLERO, F. (1902): “Buena Vista”, en “Cuentos de encantamiento, infantiles. Cuentos infantiles religiosos. Oraciones, relaciones y coplas infantiles. Colección de artículos religiosos y morales”, en “Colección de Escritores Castellanos: Novelistas. Obras completas de Fernán Caballero”. Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos.

-CABALLERO, F. (1902): “Obras completas de Fernán Caballero: Una en otra, novela de costumbres”, en “Cuadros de costumbres”. Madrid, Hijos de M. Guijarro.

-CABALLERO, F. (1912): “Epistolario”, en “Obras completas de Fernán Caballero: Epistolario” (tomo XIV). Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos.

Otras fuentes:

cervantesvirtual.com/portales/fernan_caballero/autora_biografia/

cervantesvirtual.com/portales/fernan_caballero/presentacion/

historia-hispanica.rah.es/biografias/6569-cecilia-bohl-de-faber-ruiz-de-larrea

elpais.com/cultura/2022-05-13/todos-los-retratos-falsos-de-fernan-caballero.html

San Juan de Aznalfarache ya era conocida en Francia en 1732

San Juan de Aznalfarache ya era conocida en Francia en 1732: La exitosa adaptación gala del "Guzmán de Alfarache".

Alain-René Le Sage o Lesage (Sarzeau, 1669 - Boulogne-sur-Mer, 1747), novelista y dramaturgo francés. Abogado de formación, no le fue bien y se convirtió en escritor profesional, comenzando por la traducción de dramaturgos españoles. Nacido en una familia de la pequeña burguesía, se formó en un colegio de jesuitas; luego, se trasladó a París para estudiar Derecho, pero abandonó pronto esta carrera por las letras.

Aunque jamás estuvo en España, el francés supo acomodar a la perfección el modelo técnico y estético de la España barroca a sus obras, transmitiendo los valores de un siglo trágico y religioso, que evocaban un país que llevaba un siglo de retraso y que perpetuaban una imagen que tendría una enorme trascendencia en la transmisión de prejuicios hacia España.

Aunque tuvo escritos propios, se dedicó inicialmente a las traducciones: en “Le Thêatre espagnol” (1700), adaptó al francés comedias de Francisco de Rojas Zorrilla y de Félix Lope de Vega, y en “Don César Ursin” (1707), la comedia de Pedro Calderón de la Barca “Peor está que estaba”.

En prosa, publicó traducciones del “Don Quijote” de Alonso Fernández de Avellaneda (1704), continuación espuria de la primera parte del verdadero “Quijote” de Cervantes y buen ejemplo de su tendencia a apartarse del original, como también hizo con el “Guzmán de Alfarache” de Mateo Alemán (1732).

En la primera línea del texto, podemos ver escrito "San Juan de Alfarache" (Aznalfarache, oficialmente, a partir de 1890), en francés.

Así, esta obra, una de las principales del género picaresco español, y en cuyo título figura el nombre de nuestra localidad, aparece ya en los catálogos de las bibliotecas parisinas del siglo XVIII, algo nada extraño pues, después del español, el francés fue la segunda lengua en cuanto a número de traducciones y ediciones de esta novela. Además, tuvo éxito y fue muy difundida y varias veces reeditada, pues aquella adaptación estuvo muy lograda para ser comprendida por el público francés.

A continuación, mostramos tres ejemplos de las reediciones realizadas de esta obra adaptada al francés:

Reedición de 1787.

Reedición de 1825.

Grabado de la reedición de 1876.

En la reedición de 1876, los hermanos Garnier editaron “Obras de Lesage”, incluyendo su versión expurgada del “Guzmán”. Las ilustraciones corrieron a cargo de Gustave Eugène Staal (1817-1882). En el grabado titulado “Guzmán y los huevos empollados” vemos al protagonista aún mocito, con rasgos mucho más suavizados que en el texto original, recién escapado de su casa, al que la ventera (joven aquí, pero vieja en el texto de Alemán), le da a comer una tortilla de huevos recién empollados, con un gesto desmesuradamente hipócrita o más caritativo del que cabría esperar. Estos ejemplos nos dan una idea de cómo la adaptación al francés se distingue del original español.

Bibliografía:

-BAS MARTÍN, N. (2018): “Un país más extranjero que la China: Libros españoles en las librerías parisinas del siglo XVIII”, en “Cuadernos de Ilustración y Romanticismo. Revista Digital del Grupo de Estudios del Siglo XVIII”. Cádiz, Universidad de Cádiz.

-GÓMEZ CANSECO, L. (2012): “Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache”. Madrid, Real Academia Española.

Fuente:

-biografiasyvidas.com/biografia/l/lesage.htm 

Venta de Cortés 1920-1951

La Venta de Cortés, en una vista aérea de 1924, aproximadamente, al final de la calle Betis, muy cerca de la orilla del río (a la derecha de la imagen).

En el siglo XIX, en los caminos entre Triana y San Juan de Aznalfarache (o “Tomares y San Juan de Alfarache”, como fuimos oficialmente conocidos hasta nuestra segregación, en 1890), dos ventas a cargo de la estirpe de mesoneros apellidada Cortés. No se sabe la ubicación, por lo que incluso una de las mismas pudo ser la que llega hasta nuestros días, como instalación cerrada y abandonada al final de la calle Betis, junto al río Guadalquivir.

En sucesos de finales de siglo, ya se habla de uno (o dos distintos, pues no se concreta), en sucesos de 1897 y 1898, que también mencionamos en este blog y cuyos enlaces pueden encontrar antes del apartado “Hemeroteca”, al final de esta recopilación.

No sabemos cuándo empezó a funcionar el establecimiento de comida protagonista de este texto, pero los artículos de 1924 y 1925 aparentan que el lugar ya era conocido; un mapa de 1920 muestra su existencia, por lo que es en este año o, poco antes, cuando debió iniciar su andadura.

El libro de historia local, “Cuando sopla el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX en San Juan de Aznalfarache”, que la Venta de Cortés, hacia el lado del río, “tenía unos reservados muy vistosos y atractivos, en forma castilletes, en donde se daba rienda suelta a las pasiones, vigilados desde los pitiforos por los chavales”.

En la ampliación de la foto del año 1924, aproximadamente, se observan esos castilletes, en la parte derecha de la zona remarcada.

La primera noticia sobre el edificio al final de la calle Betis, cerca del río, que llega hasta nuestros días, forma parte del gran avance en las comunicaciones, que supuso para nuestra localidad, la conexión con Triana a través del tranvía, en la tarde del sábado 1 de marzo de 1924, en que llegaron tres coches con sus respectivas jardineras, que partieron desde la céntrica plaza hispalense de San Francisco. Autoridades locales, ingenieros y técnicos de la Compañía de Tranvías e invitados venían en esos seis vehículos, elogiados por el público asistente, tanto en Triana, como en nuestro pueblo.

Todos aquellos viajeros de esta inauguración pasaron a la cercana Venta de Cortés, donde se les sirvió un espléndido <<lunch>>, al que hicieron honor todos, siendo muy felicitados el ingeniero don Federico Valenciano y su equipo. Mientras se tomaban unas copas, el maestro de escuela, don Braulio Zaragoza, solicitó a aquel que se pudiera dar un paseo en el tranvía a sus pupilos, hasta el barrio de El Tardón, a lo que el profesional aceptó.

 

Seguimos en el mismo año, pero pasamos a otro evento importante y es que, el sábado 17 de mayo, con el tranvía ya funcionando, tuvo lugar una asamblea sanitaria andaluza, que congregó a decenas de profesionales importantes del sector, en la terraza de la iglesia, sobre el cerro.

Médicos y profesionales sanitarios en la terraza de la iglesia, antes de bajar a la Venta de Cortés.

A las nueve de aquella noche, los periodistas que cubrían la información de este gran evento, ya se encontraban en el establecimiento que llaman “Cortés Palace”, saboreando un sábalo que, para hacer referencia a su frescura, escriben “se quería ir del plato al río”, con la ciertamente cercana orilla. También degustaron lomo mechado y otro en adobo, con un vino selecto y un complemento, que desconocemos en el presente, llamado “diabluras regias”. Los profesionales de la prensa salían felices del festín, para volver a Sevilla, cuando llegaban entonces los participantes en la asamblea sanitaria.

El periodista, que escribió este artículo, puso una frase que transcribimos tal cual a continuación: “Estar en San Juan y no ver a Cortés, es como ir a Madrid y no pasearse en el Metro”.

 

El lunes 23 de febrero de 1925, en la pintoresca Venta de Cortés, en San Juan de Aznalfarache, se celebra una comida íntima, a modo de almuerzo campero, para homenajear a don Manuel Blasco Garzón (1885-1954, abogado y político sevillano, que fue diputado y ministro durante la II República). Se reunía con amigos y compañeros de colegio, como don Fernando Soto y don Manuel Vega, con el curioso acuerdo de que, en la comida, sólo se podía consumir el vino I. B. de la casa Liendo, para exquisitos paladares.

 

A principios del mes de abril, la Federación Regional del Sur invitó a los jugadores del Sevilla F.C. y del Atlético de Madrid, que se iban a medir en un partido oficial, a una excursión a las ruinas de Itálica; antes de volver a Sevilla, también fueron obsequiados con una comida en la Venta de Cortés, de San Juan de Aznalfarache. Los futbolistas se desplazaban en varios coches.

 

El propio Sevilla Fútbol Club celebró uno de sus actos de confraternización con otros equipos profesionales en la Venta de Cortés, en el mes de diciembre, del mismo 1925, tuvo lugar un almuerzo en honor de los jugadores del Cartagena F. C., en este mismo establecimiento.

Los señores de la junta directiva del Sevilla F. C., en honor de los dirigentes y jugadores del Cartagena F. C., que se encontraban en la ciudad hispalense, celebraron un banquete para todos ellos. También hubo varios socios presentes, con la mayor cordialidad, que estuvieron comentando las incidencias de un partido previo entre ambos equipos, que se disputó en tierras murcianas, y haciendo cábalas para el segundo, que tendría lugar aquella misma tarde, en el campo de la Avenida Reina Victoria. Los invitados fueron y regresaron de San Juan, en un coche-tranvía especial, reservado por la Compañía Sevillana.

La comida fue admirablemente servida por el veterano Cortés y a pesar de que fue un día gris y lluvioso de invierno, hubo entre los allí congregados mucha alegría.

 

En la noche del martes, día 31 de agosto de 1926, con la organización de don Rogelio Pérez, se congregaron un numeroso grupo de amigos, en la Venta de Cortés, de San Juan de Aznalfarache, para obsequiar con una suculenta cena al joven e inteligente empresario cultural don Fernando Gil Merello, director del teatro Reina Victoria por entonces, en desventajada competencia con los cines al aire libre. Tuvieron una banda de trompetistas, champán selecto y habanos exquisitos, con las palabras de homenaje del señor Calvo Ochoa, autor teatral.

Hilario Gutiérrez, maestro del sainete y popular coplero, improvisó una oda muy aplaudida en aquel banquete. El homenajeado agradeció el acto que, para él, rendía tributo al señor González Serna, gran promotor teatral. Los participantes en el evento volvieron en el último tranvía a Sevilla.

 

En marzo de 1927, un periodista de “El Liberal”, obtiene información, a través del propio Joselito Cortés y de su venta, sobre el asesinato que un marinero alemán cometió contra un tripulante sueco, en el mismo barco donde viajaban y del que el empresario sanjuanero había obtenido carbón y víveres, llamado Edda. El sueco le había recriminado al alemán volver al barco en estado ebrio, reprimenda que sentó muy mal a aquel violento hombre.

Indicaciones de la cercanía entre el muelle fluvial de San Juan de Aznalfarache (anterior al viaducto embarcadero de Aznalcóllar) y la Venta de Cortés.

El domingo 20 de noviembre del mismo año, la Sección de Bellas Artes del Ateneo de Sevilla organizó un almuerzo en la Venta de Cortés, para agasajar a don José Pedraza Ostos (1880-1937, pintor, grabador, cartelista e ilustrador sevillano), por su reciente exposición en el Pabellón de Arte Antiguo. Muchos artistas y admiradores del artista se congregaron para tal evento.

 

Y ocho días después, tuvo lugar un almuerzo íntimo en honor al diestro Gitanillo de Triana, para celebrar la terminación de la temporada de 1927, organizado por un grupo de amigos y admiradores del torero. La Venta de Cortés fue el lugar elegido por la belleza del lugar, junto al río, además de una temperatura agradable, resultando un acontecimiento muy lucido. Junto al homenajeado estuvieron don Antonio Huertas, don Vicente Lloréns, el novillero Palmeño y el becerrista Antoñito Jiménez, además de otros conocidos profesionales y aficionados.

 

El domingo 6 de agosto de 1928 ocurrió un evento como hasta ahora no hemos descrito en este artículo: el comerciante Mr. Flit Evaristi, jefe de los depósitos del insecticida Flit en Sevilla, vino a la Venta de Cortés, a presentar su producto con demostraciones in situ.

El artículo firmado por “Galerín” supone, además, la primera crítica hacia el establecimiento, pues tras relacionarlo con dichos como que el simpático Joselito “se está durmiendo en los laureles” y que “camarón, que se duerme, se lo lleva la corriente”, achaca al establecimiento que, los pollos que se sirvieron, tenían amputaciones de extremidades y abundancia de tráqueas. A pesar de todo, el periodista comentó que se comió bien y que el servicio fue rápido, gracias al camarero Sañudo.

Tras la comida, el conferenciante se dirigió a la docena de personas allí congregadas, para explicarles los beneficios del insecticida, incluyendo demostraciones sobre los álamos cercanos. Y es tal la cercanía entre la venta y el Guadalquivir que, en una de las pruebas, uno de los hombres se despistó y cayó al fango del río, aunque no le sucedió nada relevante. Los asistentes se sintieron estupefactos por la demoledora matanza que hizo el insecticida sobre los bichos que fueron rociados.



Presentación del insecticida Flit en la Venta de Cortés y su entorno ribereño.

El sábado, día 13 de julio de 1929, la Hermandad del Rocío de Sevilla se reunió por la noche, en la típica Venta de Cortés, para festejar la acertada gestión de su hermano mayor, don Amado Herrera y de su mayordomo, don Joaquín Jiménez. En la cena se tomaron los platos típicos que allí se condimentan (suponemos que el sábalo, el albur, el lomo mechado, la carne de pollo…). El secretario de la hermandad, don Manuel García Fernández, organizador del agasajo, hizo uso de sentidas palabras para el agradecimiento a los protagonistas, respondiendo igualmente el hermano mayor.

Para después de la cena, fueron llevados conocidos artistas del cante jondo, que amenizaron el encuentro, con coplas alusivas a la milagrosa imagen, siendo todo un éxito para el elevado número de comensales que participó.

 

El sábado 20 de julio, un grupo de amigos le organizó una cena íntima a don José Díaz Burraco (agente general de propaganda de la Comisaría Algodonera del Estado), por haberle sido concedida la Cruz de Caballero del Mérito Agrícola por el Gobierno. El banquete tiene lugar en la Venta de Cortés, facilitando la Compañía de Tranvías de Sevilla vehículos exclusivos para los más de 150 comensales que acudieron y su regreso a la Exposición Iberoamericana.

Entre otros acompañantes, estuvieron presentes: el capellán señor Noguera; el presidente de la Cámara Agrícola, don José Huesca; el señor Zurita, de Córdoba; el ingeniero agrónomo señor Sagrario; don Manuel Piñal; don José Infante; don Manuel Espejo; y son Alberto de Juan. La mayoría de estos, vinculados a la Cámara Agrícola o al propio sector, tras la comida, le dedicaron palabras de alabanza y de cariño al homenajeado, que reiteró el agradecimiento y habló de su aprendizaje y de las personas que la habían ayudado y estimulado constantemente en su labor para intensificar el cultivo del algodón.

 

No sólo eventos sociales hemos encontrado para la historia de eventos, sino también sucesos, como el del embriagamiento del violento marinero alemán o, este de principios de marzo de 1930, por el que José M. P., de 30 años, vecino de Sevilla, alquiló un taxi que le llevó hasta la Venta de Cortés, donde se sentó e hizo un gasto de 105 pesetas, que se sumaron a las 75 del auto, negándose a pagar las dos cosas, porque “no tenía una gorda” y pasó a estar a disposición del Juzgado municipal.

 

El martes 1 de abril, el Ateneo de Sevilla organizó una velada literaria vespertina, en el salón de actos de la Plaza de España, con grandes escritores y artistas contemporáneos, como don Antonio y don Manuel Machado, don Serafín y don Joaquín Álvarez Quintero, don Francisco Camba, don Eugenio D’Ors, don Alberto Insúa, don Gregorio Martínez Sierra, don Pedro Sáinz Rodríguez, el Sr. Salazar Chapela, don Dionisio Pérez, don Manuel L. Ortega y don Federico García Sanchiz, aprovechando que iban a apoyar la apertura de una nueva librería en la ciudad hispalense. En la mañana de este mismo día, a estos literatos se les obsequiaba con una comida andaluza en la típica Venta de Cortés, en San Juan de Aznalfarache, de la que los invitados participaron junto con numerosos ateneístas. A los postres y el brindis hubo palabras de ensalzamiento de la cultura, especialmente, de la literatura.

 

El domingo 11 de mayo, en la célebre Venta de Cortés, tuvo lugar el acto organizado en honor de don Antonio Morán León y don Manuel Amado Galiano, teniente de hermano mayor y mayordomo, respectivamente, de la cofradía del barrio de la Calzada, como homenaje de agradecimiento por la constante labor de los mismos en pro del engrandecimiento de dicha hermandad y el buen desarrollo de los actos de la pasada Semana Santa. El acto constaría de un espléndido almuerzo de carácter íntimo y fraternal, netamente sevillano, con muchos participantes que adquirieron un carné para poder acceder al evento.

 

Y es que fue tan destacada la Venta de Cortés que, el 14 de junio de este año 1930, aparece en “Gaceta de Madrid” (antiguo nombre del “Boletín Oficial del Estado”), para identificar el lugar donde se iba a construir el embarcadero de la Compañía Gaditana de Minas La Caridad de Aznalcóllar, estructura que ha llegado parcialmente hasta nuestros días. El nombre de este establecimiento aparece por dos veces en el texto, aunque con una denominación equivocada, siendo la “Venta de las Cortes”.

 

Si en 1925 y 1926 mencionamos dos actos de confraternización en los que estaba incluido el Sevilla F. C., para el sábado 27 de junio de 1931, varios aficionados del Real Betis Balompié organizaron un banquete popular en la Venta de Cortés, en honor del entrenador y los jugadores, que esa temporada llegaron hasta la final de la Copa de España. Las tarjetas para acudir al evento, para el que había gran expectación y entusiasmo, se podían recoger en el Bar Sporting, en la avenida García de Vinuesa. Sin embargo, y por motivos no mencionados, el banquete se suspendió hasta nuevo aviso.

Homenaje en la Venta de Cortés a don Gilberto Pitcoirn (probablemente el del centro de la foto, de pie, con chaquetilla), director de la fábrica de loza de San Juan de Aznalfarache, el día 4 de junio de 1932.

La Sociedad de Empleados de Oficinas, englobada en el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), puso en conocimiento de sus afiliados la organización de una comida fraternal, en honor de los compañeros que tomaron parte en la campaña por las 24 horas semanales. Este evento tendría lugar en la Venta de Cortés, el domingo 25 de septiembre de 1932, poniendo a disposición de los trabajadores, que quisieran asistir, una tarjeta al precio de 12 pesetas.


Tras el famoso redactor gráfico sevillano, don Juan José Serrano, conseguir el primer premio en un concurso fotográfico organizado por el Comité de Iniciativas y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, varios amigos suyos prepararon una cena de homenaje en la típica Venta de Cortés, para el miércoles 21 de junio de 1933, a las diez de la noche. Los carnets para asistir costaban a 6,50 pesetas y los comensales pasaron del centenar y la velada fue amenizada con un concierto de la banda La Giralda.


El 5 de enero de 1934, varios profesores de bachillerato se reunieron en la Venta de Cortés, para una comida de fraternidad. Entre ellos, don Germán Calderón, del colegio San Luis Gonzaga; don Luis Martínez Rubio, licenciado en Filosofía y Letras y auxiliar de cátedra del instituto San Isidoro; don Joaquín Sánchez Pérez, director del instituto San Isidoro; don Luis García Arguiano, licenciado en Filosofía y Letras y propietario del colegio San Luis Gonzaga; don Joaquín Ortiz Muñiz, médico y licenciado en Ciencias Químicas; y don Antonio Sánchez y Sánchez Castañer, catedrático de Literatura en el instituto San Isidoro.

Los profesores de bachillerato alrededor de una mesa de la venta.

Quien fuera presidente del Gobierno español hasta en tres ocasiones, entre 1933 y 1934, durante la II República, don Alejando Lerroux García (La Rambla, 1864 – Madrid, 1949), tras regresar de un viaje a Huelva y antes de ser hospedado en el domicilio del subsecretario de la Presidencia, en Sevilla, le fue ofrecida una fiesta flamenca en la típica Venta de Cortés, el 18 de diciembre de 1934.

El domingo, 10 de marzo de 1935, a las tres de la tarde, don José Luis Zamanillo González-Camino, político carlista, fue invitado a un típico almuerzo en la Venta de Cortés, por los directivos y personalidades de la Delegación Regional de Requetés en Sevilla.


Don José Román y don Manuel Góngora, trabajadores del Puerto de Sevilla, mencionan que, un domingo de junio de 1935, estuvieron en la Venta de Cortés, concretamente, mencionan, la “Venta de Joselito Cortés”, comiendo dos pollos con tomate y un poco de sábalo en adobo, hinchándose después de bonito aliñado. Y que, al día siguiente, José no tenía el estómago bueno.




Un homenaje o celebración en la Venta de Cortés, el día 14 de marzo de 1936. En las primeras de las fotos, los hombres parecen estar ante uno de los castilletes, a modo de reservados, que tenían la venta.

Con la Guerra Civil española deja de haber noticias sobre la Venta de Cortés y aunque, según algún dato concreto, como una foto del año 1939, con mesas y sillas junto al local, tuvo una reapertura tras la contienda, la penuria de la posguerra provocaría que no volviese a funcionar como antes. Un artículo de 1967 señala que fue muy famosa por sus apetitosos adobados de albures y sábalos. Y como hemos visto en otros textos, también preparaban bonito aliñado, lomo mechado y carne de pollo con tomate.

El alcalde de San Juan de Aznalfarache, Fernando Castellano (segundo por la derecha), posa con tres hombres más, junto a la Venta de Cortés, el 26 de marzo de 1939.

En 1951, tuvo una nueva reapertura tras una riada que debió dejar muy destrozado el local, tan cercano como está a la ribera del Guadalquivir. El titular que lo anuncia indica “Un lugar agradable” y el texto comienza por indicar que la antigua Venta de Cortés, cuyo nombre debe suscitar muchos recuerdos en la población sevillana, vuelve a funcionar, a la orilla del río, tras las obras para subsanar los daños de las últimas inundaciones.

La Venta de Cortés y su entorno, anegados por la riada del río Guadalquivir, en 1940, que hace desaparecer hasta el embarcadero de Aznalcóllar.

Hay una nueva dirección en el negocio, que se ha preocupado por darle a la venta el aspecto de típica que tenía, ajustando los precios de sus platos al máximo posible, en su deseo de que, además de hacer un lugar agradable, lo sea también para los pagos de los consumido y que, como siempre fue, vuelva a ser referencia para las reuniones familiares.

Los nuevos propietarios esperaron que sus posibles clientes volvieran a visitar la antigua Venta de Cortés, en espera de que, tras realizarla, no haga falta hacer nueva propaganda.

Vista aérea de la situación de la Venta de Cortés, en el Barrio Bajo, a mediados del siglo XX.

Tras aquella reapertura de 1951, aunque con el mismo nombre, volvería a sucumbir rápidamente, pues los terrenos pasaron a manos de un empresario que, al año siguiente, creó la segunda escuela taurina de San Juan de Aznalfarache, convirtiendo las propias dependencias de la Venta de Cortés en un restaurante que formó parte de la institución mencionada, que pasaría a llamarse "Venta El Pollo".

Venta El Pollo de la Escuela Taurina de Sevilla, en febrero de 1960.

La Venta El Pollo estaría funcionando entre las décadas de los 50 y los 70 y, a finales del siglo XX, sería el Club Marengo.

Estas son las historias que hemos podido recopilar sobre la Venta de Cortés, de San Juan de Aznalfarache, donde, durante sus años de apertura, está claro que se dieron miles de historias, a partir de reuniones de los más diferentes colectivos: políticos, artísticos, cofrades, educativos, futbolísticos, periodísticos, agrícolas, empresarios, sindicalistas, trabajadores… Todos, en un mismo lugar, al que también acudieron los habitantes de la localidad y de sus industrias cercanas.

Texto dedicado a la familia Cortés de San Juan de Aznalfarache.

Otros enlaces en este blog:

1897, riña sangrienta:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/01/rina-sangrienta-en-san-juan-de.html

1898, soldados y civiles heridos:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/03/soldados-heridos-en-san-juan-de.html

Hemeroteca:

-“ABC de Madrid”. Martes, 18 de diciembre de 1934. Madrid.

-“ABC de Sevilla”. Martes, 1 de abril de 1930. Sevilla.

-“ABC de Sevilla”. Miércoles, 14 de mayo de 1930. Sevilla.

-“ABC de Sevilla”. Jueves, 22 de junio de 1933. Sevilla.

-“ABC de Sevilla”. Jueves, 22 de junio de 1933. Sevilla.

-“ABC de Sevilla”. Domingo, 1 de julio de 1951. Sevilla.

-“ABC de Sevilla”: “Viejas ventas de Sevilla”. 17 de enero de 1967. Sevilla.

-“ABC de Sevilla”. 18 de octubre de 1981. Sevilla.

-“Diario de Córdoba, periódico independiente, decano de la Prensa cordobesa”. Martes, 7 de abril de 1925. Córdoba.

-“Gaceta de Madrid”. 14 de junio de 1930. Núm. 165, pág. 1631. Madrid.

-“El Liberal”. Domingo, 2 de marzo de 1924. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 18 de mayo de 1924. Sevilla.

-“El Liberal”. Sábado, 21 de febrero de 1925. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 8 de diciembre de 1925. Sevilla.

-“El Liberal”. Miércoles, 1 de septiembre de 1926. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 22 de marzo de 1927. Sevilla.

-“El Liberal”. Sábado, 19 de noviembre de 1927. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 29 de noviembre de 1927. Sevilla.

-“El Liberal”. Miércoles, 8 de agosto de 1928. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 1 de diciembre de 1928. Sevilla.

-“El Liberal”. Sábado, 13 de julio de 1929. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 14 de julio de 1929. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 23 de julio de 1929. Sevilla.

-“El Liberal”. Sábado, 8 de marzo de 1930. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 30 de marzo de 1930. Sevilla.

-“El Liberal”. Jueves, 8 de mayo de 1930. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 11 de mayo de 1930. Sevilla.

-“El Liberal”. Miércoles, 24 de junio de 1931. Sevilla.

-“El Liberal”. Sábado, 27 de junio de 1931. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 20 de septiembre de 1932. Sevilla.

-“El Liberal”. Miércoles, 21 de junio de 1933. Sevilla.

-“El Liberal”. Jueves, 22 de junio de 1933. Sevilla.

-“La Libertad”. Martes, 7 de abril de 1925. Madrid.

-“El Noticiero Sevillano”. Domingo, 27 de febrero de 1898. Sevilla.

-“Pensamiento Alavés”. Miércoles, 20 de marzo de 1935. Vitoria.

-“La Voz de Aragón, diario gráfico independiente”. Viernes, 21 de junio de 1935. Zaragoza.

Bibliografía:

-ORTA, F. (2011): “San Juan y su gente”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

-RUIZ PALACIOS, A. (2014, 2ª edición): “Cuando sopla el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX en San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Publidisa.

Villa Chaboya o Villa Echagoya la historia de un posible error en San Juan de Aznalfarache siglos XVI y XVII

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