Caminos de Sevilla a San Juan de Aznalfarache 1628-1933

Un texto de 1880, en una imagen de 1929. En la parte inferior se puede contemplar la rivera como un lodazal, tras una riada que, como en muchos otros casos, destruiría los caminos de acceso a nuestra localidad desde Sevilla, a través de la vega de Triana.

Para aquellos lectores que no lo sepan, este texto debe comenzar con la aclaración de que hasta 1933, Sevilla (concretamente, el barrio de Triana) y San Juan de Aznalfarache estaban unidos por tierra, pues el recorrido clásico del río Guadalquivir venía desde el actual muelle de Sevilla, para hacer un recodo en el que giraba por nuestro término municipal, hasta el recorrido ya conocido hasta Sanlúcar de Barrameda.

A continuación, hacemos una recopilación de los grabados, dibujos, fotografías, mapas y noticias encontradas sobre cómo era este acceso que se duplicó (ambos fácilmente inundables, pues existía un torrente, que venía desde Santiponce hasta el Guadalquivir, llamado Madre Vieja, que los atravesaba), y las dificultades que presentaba para los viandantes, entre la capital y nuestra localidad para su seguridad, con delincuencia incluida.

Ya como Oset u Osset, San Juan de Aznalfarache fue un importante punto de paso y comercial, entre la vega de Sevilla y las ricamente sembradas tierras de nuestra propia localidad y el Aljarafe. Esta comunicación seguiría siendo con la naturaleza defensiva de la fortaleza de Hisn al-Faray, el último bastión en el camino entre la importante ciudad almohade Niebla y la urbe de Isbylia (Sevilla), cuyos pobladores llenaron estas tierras de fincas de recreo, labraron las tierras y cultivaron con alquerías, pero en este artículo nos referimos a la vía (o quizá, mejor en plural, vías), que unía a Sevilla (o más concretamente, Triana) y San Juan de Alfarache (o Aznalfarache), desde que los habitantes se asentaron en la parte baja del término municipal hasta el año 1933.

Ya en las épocas anteriormente mencionadas y con el recurso del río para el transporte, debieron existir caminos para facilitar el comercio de las personas que se asentaron en estas tierras, con sus cercanías y con el exterior. En el siglo XIII, con la Reconquista de Sevilla, San Juan era una zona eminentemente rural y agrícola; el olivar era el más rentable de sus cultivos, produciéndose abundante y riquísimo aceite, como en la época romana.

El rey Alfonso X ordenó la reconstrucción del alcázar Hisn al-Farach (o Faray), cediéndolo al concejo de Sevilla en 1284. Desde entonces, comenzó a surgir una población conocida con el nombre de San Juan de Alfarache, por referencia a la orden a que había pertenecido y al castillo bajo cuyo amparo estaba.

Año 1628.

En esta sección del mapa pintando por el alférez y cartógrafo Miguel de Obando en 1628, descubrimos que el único camino de Sevilla a San Juan de Alfarache (por entonces), señalado en rojo, proviene del camino que va a Aznalcázar, del que también salen ramificaciones hacia Tomares y Mairenilla (Mairena del Aljarafe), señalado en verde.

Año 1811.

Saltamos casi dos siglos, para encontrar esta sección del único mapa terminado de un territorio interior de Andalucía, dibujado por Charles Bentabole, en 1811, del encargo que se hizo a los geógrafos franceses “Bureau Topographique de l’Armée d’Espagne”, que se encuentra en el Service Historique de la Défense.

En este se puede observar la existencia del camino hacia varios pueblos del Aljarafe (flechas amarillas), y que tiene un ramal hacia nuestra localidad, mientras que también hay otro directo (flecha azul), casi recto y que pasa junto al río Guadalquivir, desde la calle San Jacinto hasta la curva de la Punta de Tablada, el fin del tramo de Los Gordales.

Año 1812 (publicación de libro).

A principios del siglo XIX, el pintor francés Jean Lubin Vauzelle nos muestra otra perspectiva de este camino y de sus maravillosas vistas del cauce del río por entonces, con la ciudad de Sevilla al fondo.

Ya en este grabado se pueden apreciar otros caminos que, no es paralelo al cerro de San Juan de Aznalfarache, como lo es del Obando, sino que son paralelos al cauce del río e incluso uno parece seguir la propia ribera del río, además del que, como se muestra en primer plano, sube hasta el propio cerro.

Años entre 1833 y 1834.

El pintor Nicolas Marie Joseph Chapuy nos permite ver, en este cuadro de principios del siglo XIX cómo era aquel camino por el que se accedía a Osset y a la puerta principal de la fortaleza Hisn al-Faray, en esa hondonada que existió entre los cerros de Chaboya (parte norte), y sobre el que se asentaba el convento franciscano (parte sur). Este camino, más bien turístico, provendría del que ya conocemos por Obando, para conocer la vista panorámica y para seguir hacia otros pueblos del Aljarafe.

Año 1846.

José Herrera Dávila elabora un mapa de la provincia de Sevilla, en el que ya podemos ir concretando cómo son los caminos entre la capital y nuestra localidad: el color verdoso se emplea para los caminos de carruajes que, como es el caso, uno va directamente a San Juan de Aznalfarache para seguir hacia Gelves, mientras el que se introduce en los pueblos del color amarillo se emplea para los de herradura (caballos y demás monturas), y personas, obviamente.

Año 1846, publicación.

En un anuncio por el que el Gobierno de la nación se va a hacer cargo del coste del nuevo camino, que además va a obtener la consideración de carretera general entre Sevilla y Huelva, también se indica, en referencia a la ciudad hispalense:

En toda la circunferencia de la población se necesita hacer reparos: las salidas de la capital se hallan en tan lastimoso estado, que el antecesor del Sr. Ordoñez, empleó todos los medios que están a su alcance para componer los caminos de San Juan de Aznalfarache y el de la Mascareta (venta y hospedería de Tomares, que ya existía en el siglo XVII).

Estos puntos de recreo para los vecinos de Sevilla, así como los de casi todo el radio de la capital, estaban incomunicados con la ciudad, y eran un título incontestable de atraso en el país, de abandono en sus autoridades.

Año 1850.

En esta pintura se resalta el camino que subía desde la vega de Triana hasta el cerro, en esta ocasión, elaborada por el pintor español Joaquín Díez.

Año 1861, noticia de enero.

Otra vez tenemos que ocuparnos del camino de San Juan de Aznalfarache, que continúa en el mismo ser y estado, causando infinitas molestias a las muchas personas que por allí transitan; es tanto el deterioro que ha sufrido en los últimos temporales, son tan grandes y multiplicados los baches y abunda de tal manera el lodo, que es sumamente peligroso el tránsito por aquel sitio. Esperamos que, por quien corresponda, se disponga una recomposición, cuya necesidad creemos suficientemente demostrada.

Año 1861, noticia de marzo.

Tanto se ha hablado del camino de San Juan de Aznalfarache, y tantas reclamaciones llegan a nuestros oídos, que creímos llegado el caso de averiguar las causas que impedían que se compusiese. Estas son de tal género, que hacen imposible el mantenerlo en buen estado y, por consiguiente, inútiles completamente las cantidades económicas que en él se inviertan. Consiste el mal, pues, en que, saliendo el río de madre con mucha frecuencia por aquel sitio, destruye las obras y pone intransitable el camino: deseando, sin embargo, la autoridad hacer cuanto sea posible en bien del público, ha proyectado dirigir la carretera por detrás de los cerros, atravesando tierras del conde de Villapineda, cuyo señor, con un patriotismo que le honra sobremanera, ha manifestado no tener inconveniente en ello. Del celo de las autoridades es de esperar se emprenda la obra cuanto antes, llevada a cabo con la urgencia que los intereses del público reclaman.

Año 1861, noticia de agosto.

Volvemos a recibir quejas del mal estado en que se encuentra el camino que va desde Sevilla a San Juan de Aznalfarache, no compuesto aun, a pesar de las continuas reclamaciones del público y de la prensa. Esperamos de la celosa autoridad civil de la provincia que disponga se ejecuten, cuanto antes, las obras necesarias para hacerlo transitable, pues si tenemos la desgracia de que se presenten las aguas, sin haberse verificado aquellas, serán indudablemente más costosas y mayores las incomodidades que sufran los transeúntes.

Año 1862, aviso de enero.

El 20 de enero de 1862, la diputación provincial saca a subasta los tramos para adjudicar los trozos a construir del camino hasta San Juan de Aznalfarache.

Año 1862, noticia del 9 de agosto.

Se está construyendo una carretera a San Juan da Aznalfarache, en la cual se ocupa o, mejor dicho, se ocupaba cierto número de trabajadores, a los cuales, por un jornal de ocho reales, se les exigía construyeran siete metros longitudinales de cuneta y de vía diariamente. Hoy les han bajado la retribución a siete reales. Y por ellos se les piden treinta metros de trabajo; como se comprende, esta tarea no puede terminarse, ni mucho menos en la estación presente; pero lo más admirable es que a los hombres que, por necesidad, sucumben a manejar la azada y la espiocha con aquellas condiciones, no se les paga si no terminan el trabajo.

Así se explica que se hayan retirado los jornaleros. ¿De quién dimanan estas disposiciones que tienen mucha de inhumanitarias? ¿Será de algún ventajista?

Creemos que los señores ingenieros no tendrán noticia de ellas, y esto es lo que nos mueve a consignar, en estas líneas, los rumores que han llegado a nuestro conocimiento y que, de ser exactos, bien exigen alguna medida en pro de los jornaleros.

Año 1862, noticia del 10 de agosto.

Hemos recibido nuevos informes acerca de las circunstancias con que se estaban efectuando las obras de la carretera de San Juan de Aznalfarache, y de ellos resulta que, si bien, en el fondo, eran exactos los rumores de que ayer nos hicimos cargo, se presentaban sin embargo con exageración.

Los treinta metros de trabajo que debían hacer los jornaleros, no eran de caja, sino de recebado y esto hace variar mucho la cuestión. A pesar de todo, sabemos que aquellas condiciones se han suprimido y han vuelto a regularizarse los trabajos como corresponde, de lo cual nos alegramos mucho.

Año 1865.

Dentro de la situación de los caminos vecinales, indispensables para el fomento del comercio y la economía de cada población, la Diputación provincial se estaba ya ocupando de la conservación de la vía desde el barrio sevillano El Tardón hasta San Juan de Aznalfarache.

Año 1867, noticia de agosto.

Se han sacado a subasta los caminos de Villanueva del Ariscal a la carretera de Huelva, el de Sevilla a San Juan de Aznalfarache, Gelves, Coria y La Puebla.

Año 1869.

En el mapa de la provincia de 1869, observamos cómo el camino con el trazado más ancho (y en rojo), va desde Sevilla, hacia Tomares, dirección Aznalcázar, para enlazar con Huelva. Tiene el mismo inicio uno pintado más fino y de negro, el cual, pasando cerca del recodo de la punta de Tablada, viene hasta San Juan de Aznalfarache (flecha amarilla con contorno azul). También se mantiene el ramal de la vía (flechas azules con contorno amarillo) que, seguramente, ya tuviese la consideración de carretera, que antes de la subida hacia los cerros, tiene como destino nuestra localidad. También se ve que este pueblo (con flechas verdes), estaba más comunicado con los pueblos vecinos, incluido un camino con su urbe de referencia que hasta 1890, seguirá siendo Tomares.

Año 1879.

Aún más grave situación de este acceso expresa un texto en la publicación "El Alabardero", en marzo de 1879, que transmite la siguiente terrorífica situación:

"La carretera que parte de esta capital al cercano pueblecito de San Juan de Aznalfarache, y la trocha que conduce al mismo, están en estado tan lastimoso, que no pueden pasar ni los pájaros".

"Ni los fangales de légamo de Egipto después de una bajada del Nilo, ni los pantanos donde se encontró el Capitán Grant la manda de cocodrilos, ni los alvéolos del Mississippi y el Mar Muerto pueden compararse con el menor de sus baches, donde, según se nos asegura, se han sepultado carros y carretas, por lo que puede decir se de ellos con propiedad aquello de...

Dejólos y cayó en despeñadero,

el carro, y el caballo y caballero".

"El día menos pensado tocan a rebato las campanas del antiguo convento, anunciando que han muerto sus moradores de hambre, por falta de comunicaciones".

"Según nos dice un vecino

de San Juan de Aznalfarache,

se le ahogó ayer un pollino,

sepultándose en un bache".

Año 1880.

En este mapa de la ciudad hispalense y sus alrededores, la flecha azul indica el camino directo entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache, pasando junto al recodo del río.

La línea amarilla sigue el camino más antiguo que, dirigiéndose desde la urbe hispalense, va adentrándose en el Aljarafe, pero con un ramal que se dirige hacia nuestra localidad. Además, con el color rojo, otro ramal, que parece provenir de Camas, se une al anterior. En verde, se acentúa el camino de unión entre San Juan de Aznalfarache y su núcleo administrativo de referencia: Tomares.

En octubre de 1880, el "Diario de Córdoba", señala que está terminado el estudio para el nuevo camino vecinal que una Sevilla y San Juan de Aznalfarache. Dos meses después, sin embargo, en el periódico "La Unión", se puede leer lo siguiente:

"Los caminos vecinales que comunican a los pueblos con la capital (en referencia a Sevilla), están intransitables y sólo sirven para los pájaros. Menos San Juan de Aznalfarache, que parece que lleva al infierno". A continuación, se añade que la tramitación de expedientes es tan farragosa que difícilmente se llevan a cabo proyectos para el beneficio de la provincia.

Año 1884.

Los dos caminos, que parten desde la calle San Jacinto de Sevilla, vuelven a observarse con claridad, haciendo alusión a San Juan de Aznalfarache, en esta sección del plano de la ciudad hispalense de 1884. El que se adentraba en el Aljarafe (flecha amarilla), era más ancho, para carruajes (como ya se indicaba en el del año 1846), y el otro más estrecho, pero más directo y corto (flecha azul), el que pasaba junto al codo del río.

Año 1890.

El plano topográfico de Sevilla y sus alrededores, realizado por el Ejército español, nos vuelve a dar las claves de esos caminos que comunicaban Sevilla con San Juan de Aznalfarache: con flecha azul, el directo, que pasa junto al río; con flecha amarilla, que parte igual que el anterior, de la calle San Jacinto, de Sevilla, para dirigirse al Aljarafe, pero que tiene el ramal primitivo hacia nuestra localidad; y con flecha verde, un tercer camino, que se une con el segundo y que pone a nuestra villa en contacto con la población de Camas. En este plano también están trazados los caminos hacia Tomares, Mairenilla y Gelves, desde nuestra urbe.

Año 1897.

En septiembre, además de la indicación de que los caminos de acceso a Sevilla se encuentran en mal estado, se hace referencia a los robos que se cometían en estas vías, por las que diariamente caminaban personas de unos a otros lugares, por motivos de trabajo o familiares. Especialmente afectado se encontraba el camino de San Juan de Aznalfarache, temiendo que, en invierno, fuera aun peor la situación, por lo cual se exigía la actuación del gobernador.

Año 1900.

Plano del proyecto del arquitecto D. Juan Talavera, para los cambios en el cauce del río Guadalquivir.

En el plano del proyecto del ingeniero D. Javier Sanz, para la defensa contra las inundaciones en Sevilla, en el cual cambia el cauce del arroyo Madre Vieja (línea celeste curvada inferior), indica que el camino viejo a San Juan de Aznalfarache es el directo (flecha azul), mientras que el que conduce hacia el interior del Aljarafe, es inicialmente denominado “Carretera provincial a San Juan de Aznalfarache” (flechas amarillas), pasando a denominarse “Camino a Tomares”, cuando se adentra entre los cerros.

Y aproximadamente de este año, son las dos siguientes fotos del camino principal, por delante del cerro, con la iglesia parroquial en la cima.


Año 1902.

Vista desde el cerro del camino viejo de Sevilla a San Juan de Aznalfarache, en su último tramo antes de llegar a nuestro pueblo, paralelo junto al río Guadalquivir.

Año 1903, anuncio.

En “Gaceta de Madrid”, se publica la Real Orden del 6 de septiembre de 1903, por la cual, el Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas hace públicas sus ayudas para la creación de caminos vecinales con la colaboración de las administraciones locales. Así, el 20 octubre, se anuncia la inauguración de las obras de los caminos vecinales de la provincia y los alrededores de la ciudad de Sevilla. El acto, además, tiene lugar en el término municipal de San Juan de Aznalfarache, el cual, una vez más, es calificado como “pintoresco”, con asistencia de varias autoridades civiles y militares, presididas por el gobernador civil, en representación del gobierno.

Terminada la ceremonia se celebró un banquete en que hubo calurosos brindis aclamando al rey y al Sr. Gasset. Los vivas eran repetidos por el pueblo que se agrupaba en torno de la mesa.

Al banquete asistieron las autoridades, representantes de diversas clases sociales, los directores de la prensa sevillana y los corresponsales de los periódicos de Madrid. Al mismo tiempo que la solemnidad de aquí, se celebraba la inauguración de 14 caminos vecinales en esta provincia, con el inicio de estas obras se esperaba el engrandecimiento y prosperidad de los pueblos.

Año 1905.

La carretera principal entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache, ante el cerro con la iglesia parroquial.

Años 1905 y 1906.

Dos postales nos describen parte de aquel camino viejo entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache. En la primera, de 1905, con una de sus ventas entre la ciudad y nuestra población; al fondo, la iglesia parroquial con el claustro del antiguo convento sobre el cerro. En la segunda, el paso de este camino junto al río, con la perspectiva contraria, que permite ver al fondo la Giralda y la Catedral, desde esta zona del término municipal de San Juan de Aznalfarache, junto a la curva del río, llamada también Punta de Tablada.

Año 1908, noticia.

Varios periódicos, a finales de enero y principios de febrero de 1908, narran que la reina Victoria Eugenia, "con la duquesa de San Carlos, fue a Triana y, desde allí, quiso dirigirse a San Juan de Aznalfarache, pero el estado de la carretera no le permitió continuar y, entonces, anduvo a pie; mas como ni aun yendo vacío, podía continuar el carruaje, desistió S.M. de la expedición, regresando al Alcázar" (texto extraído de "El Defensor").

Así de detallado se cuenta en el periódico "Guadalete":

Penetró (el carruaje de la Reina) en Triana por la calle Castilla, hasta llegar al Patrocinio y, luego, regresó por la calle San Jacinto y la Cava, hasta bien entrada la carretera que conduce a San Juan de Aznalfarache, no siguiendo adelante por el mal estado de la carretera.

Al llegar el carruaje cerca de la venta La Cerilla, tuvieron la Reina y la duquesa de San Carlos que descender del carro, en vista del mal estado en que se encuentra la expresada carretea en aquel sitio, a causa de los últimos temporales de agua.

A pie continuaron la augusta dama y la duquesa de San Carlos, en dirección a la inmediata villa.

En el camino encontraron un coche de los que hacen el servicio público entre San Juan y Sevilla, en el que venían a esta capital los secretarios de los Ayuntamientos de San Juan y Tomares, D. Antonio Caro y D. Juan de Dios Sánchez, los cuales, al reconocer a la Reina, se apearon, así como dos señoras que también venían en el coche, continuando a pie tras de S.M.

Doña Victoria, conversando con la duquesa de San Carlos, llegó hasta la Huerta de la Concepción, distante de La Cerilla más de un kilómetro y, como viera que era imposible el paso por la carretera sin grandes molestias y peligros, dijo a la duquesa: "Ni a pie podemos llegar".

Entonces, volvieron a pie hasta pasar La Cerrilla, en donde ambas damas subieron al carruaje, regresando a Triana y recorriendo varias de sus calles, siendo vitoreada de nuevo por el inmenso gentío que, al saber que la Reina se dirigía a San Juan, esperaban su regreso en la calle San Jacinto.

La Reina no llegaría a entrar en la urbe de nuestra localidad.

Año 1918.

Un nuevo mapa topográfico del Ejército español, nos muestra que ya no es una la dificultad en la travesía de los caminos de Sevilla a San Juan de Aznalfarache, el cauce de Madre Vieja (línea discontinua celeste), sino que se añade otro, que es la línea férrea proveniente de Aznalcóllar que, desde Camas, llega hasta su embarcadero en el río Guadalquivir (línea discontinua verde).

Además, la que en 1900 era considerada la “carretera provincial a San Juan de Aznalfarache” (flechas amarillas), ya ha pasado a tener la denominación de “Carretera de Sevilla a La Puebla del Río”.

1924... Y llegó el tranvía.

Durante nueve años, también influiría en estos caminos la instalación del viario del tranvía, que se ubicaría junto a la ya denominada como “Carretera de Sevilla a La Puebla del Río”, llegando hasta 1932 sólo hasta San Juan de Aznalfarache, para ser ampliada.

Desde el 1 de marzo, los coches atravesaban la vega de Triana hasta nuestra localidad, con la facilidad de que, al existir aún el cauce de Los Gordales, no tenían aún que pasar sobre el río.

A este transporte le afectaba las ventas existentes en el camino entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache, pues era fácil que el tranvía se encontrara con “las innumerables curdas que, en caravana, regresan” desde estos lugares a la ciudad y a las otras localidades próximas. Pero si no ocurrían desgracias con el enorme tráfico de automóviles que ya tenían aquellos caminos, menos ocurriría con los tranvías. La compañía había tenido en cuenta, para el servicio de esta línea, el detalle de escoger el personal que está reconocido por sus años de profesión, por su formalidad y por ser abstemios, para evitar incidentes.


Tranvías sobre los pilares que estarían en el límite del término municipal de San Juan de Aznalfarache.

Antes del cambio del cauce del río Guadalquivir, suprimiendo el cauce de Los Gordales y aumentando el de Madre Vieja, poniéndolo en contacto con el que entra a la ciudad de Sevilla por el norte, desde Alcalá del Río, el tranvía, en su camino a San Juan de Aznalfarache, tuvo que cambiar su camino y se estableció un pontón para que la ciudad y los pueblos a los que servía no quedaran incomunicados. 

Año 1925, artículo.

El Alcalde de Sevilla, Sr. Vázquez Armero, entre otros asuntos, informa a los periodistas que había recibido una carta del subsecretario de Fomento, general Vives, notificándole que se ha incluido en e1 plan del quinquenio, en lugar preferente, formando parte de las que muy en breve han de subastarse, dentro del presente ejercicio, el tramo de carretera denominado del paso a nivel de las Erillas a La Pañoleta, que pone en comunicación la carretera de San Juan de Aznalfarache con las de Extremadura y Huelva.

Año 1931.

Carta al periódico “El Liberal”, titulada: ¡Viva la República!

Hace ya varios días que se puede observar una sana modificación en el tráfico de los automóviles en la carretera de la Muerte, que es la de Sevilla a San Juan de Aznalfarache.

Una vez puesta en condiciones esta carretera, la que, durante muchos años, por su estado crónico de abandono, fue un baldón para toda Andalucía, creían los automovilistas que aquella era una pista para ellos ensayar la velocidad máxima de sus coches.

Desaparecieron familias enteras en las cunetas, impulsadas por el afán de valientes automovilistas. La casa de socorro de Triana no bastaba para curar las costillas, piernas y brazos rotos en esta pista automovilista.

Todos los clamores de los vecinos, amenazados por una muerte de «torpedeamiento sin aviso» entre Sevilla y San Juan, se perdieron en el vado.

Y ahora pasan los autos con una tranquilidad digna, como si quisieran expresar: «También tú, ciudadano, que en la vida no cuentas con otros medios de locomoción que tus pies o, a lo sumo, tu bicicleta, eres un ser respetable para la conservación».

¡Gracias a las autoridades republicanas, que han hecho ley de tal pensamiento humano! Por eso, ¡Viva la República!

Varios vecinos de San Juan de Aznalfarache.

Toda la historia del camino desde Sevilla a San Juan de Aznalfarache se acabó con la inauguración, el sábado 15 de abril de 1933, del puente y de los viaductos para unir ambas urbes por el cambio del cauce del río, para mayor protección de la ciudad de Sevilla frente a las inundaciones. A partir de aquí comenzó una historia nueva de la comunicación entre la capital hispalense y nuestra localidad.

Terminamos con una anécdota y es que, en abril de 2024, en consulta a la web del catastro, aún se podía encontrar el camino viejo de San Juan de Aznalfarache, entre las vías de la populosa SE-30, indicando su paso por la Huerta de Santa Ana, término municipal de nuestra localidad al otro lado del río.

Bibliografía:

-DE LABORDE (1812): “Voyage Pittoresque et Historique de l’Espagne” (tome II). París, Pierre Didot L’Aine.

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”. San Juan de Aznalfarache, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

En este blog:

Como continuación de este texto, puede leer la historia de la calle Real, en el siguiente enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/02/sobre-la-calle-real-de-san-juan-de.html

Sobre la Oset turdetana y la Osset romana:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/05/oset-turdetana-osset-romana-san-juan-de.html

Sobre el tranvía:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/11/cronologia-del-tranvia-san-juan-de.html

Hemeroteca:

-“El Alabardero”. 8 de marzo de 1879. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Jueves, 24 de enero de 1861. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Jueves, 1 de marzo de 1861. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Sábado, 17 de agosto de 1861. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Domingo, 12 de enero de 1862. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Sábado, 9 de agosto de 1862. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Domingo, 10 de agosto de 1862. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Sábado, 13 de mayo de 1865. Sevilla.

-“La Andalucía, órgano de unión bético-extremeña”. Jueves, 1 de agosto de 1867. Sevilla.

-“La Andalucía, política económica y literaria”. Sábado, 18 de septiembre de 1897. Sevilla.

-“El Clamor Público”. Martes, 20 de agosto de 1861. Madrid

-“El Defensor de Córdoba, últimos telegramas y noticias de la tarde”. Viernes, 31 de enero de 1908. Córdoba.

-“Diario de Córdoba, de comercio, industria, administración, noticias y avisos”. Jueves, 7 de octubre de 1880. Córdoba.

-“Diario de Córdoba, científico, literario, de administración, noticias y avisos”. Sábado, 1 de febrero de 1908. Córdoba.

-“Gaceta de Madrid”. 25 de marzo de 1846. Página 2. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. Domingo, 6 de septiembre de 1903. Número 249, páginas 2241 y 2242. Madrid.

-“El Guadalete, periódico político y literario”. Sábado, 1 de febrero de 1908. Jerez de la Frontera.

-“El Imparcial”. Miércoles, 21 de octubre de 1903. Madrid.

-“El Liberal”. Miércoles, 4 de febrero de 1925. Sevilla.

-“El Liberal”. Sábado, 27 de junio de 1931. Sevilla.

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Sábado, 18 de septiembre de 1897. Sevilla.

-“La Unión”. 16 de diciembre de 1880. Madrid.

Otras fuentes:

-grupo.us.es/encrucijada/las-plantas-de-las-villas-de-penaflor-1628-y-san-juan-de-aznalfarache-y-tomares-1628-de-miguel-de-obando/

-Fondos del Instituto Cartográfico de Andalucía.

-Fondos del Instituto Geográfico Español.

-sedecatastro.gob.es 

Sobre la calle Real de San Juan de Aznalfarache

Dos edificios del siglo XX en la calle Real: a la izquierda, el bar La Taurina (actual Esquina Cortés); y a la derecha, la atarazana de la familia Olmedo.

La calle Real forma parte del Camino Real de Sevilla, de donde procede su nombre, en su comunicación con esta localidad desde la urbe hispalense, o formando parte de la vía que llegaba hasta Gelves.

Como pasa en los pueblos cercanos de Tomares (ahora nombrada “Clara Campoamor”, aunque mantiene la prolongación de esta vía denominada “Camino Viejo”), Castilleja de la Cuesta y Gines, la calle Real de San Juan de Aznalfarache parece ser la primera vía urbana de estas localidades, que permitía la comunicación con Sevilla y otras localidades, y donde comenzó a congregarse la población, especialmente después de la Reconquista por el rey Fernando III (en el caso de nuestra localidad, reforzada con la adjudicación de estas tierras a la Orden de San Juan de Acre, en 1253) y por las reconstrucciones y reorganizaciones del territorio que ordenó Alfonso X, como la del alcázar de Hisn al-Faray, para cederla al concejo de Sevilla, en 1284.

Sirva de ejemplo también la calle Real de Sevilla (actualmente, San Luis), que fue centro neurálgico de la urbe en los tiempos almohades, con sus 800 metros de recorrido, de norte a sur.

Esta calle Real de San Juan de Aznalfarache se podría corresponder con la vereda o cañada real, que también pudo ser parte de un camino que realizó el monarca apodado el Sabio, como en otras poblaciones, para su comunicación con Sevilla, aunque no sabemos si llegaba hasta Gelves (que tiene otra calle denominada Real, pero acuñada así en el siglo XX), o terminaría en nuestra villa.

Por el trazado, la calle Real, de norte a sur, comunicaba a los habitantes de estas tierras, con la vega de Triana y quizá, continuaba hasta Gelves, en paralelo con el cauce del río Guadalquivir.

Nombres que ha tenido esta vía:

1.- Camino Real de Sevilla, desde un tiempo desconocido, quizá el siglo XIII o el XV, hasta principios del XX.

2.- Borbolla, durante la segunda década del siglo XX y algunos años de la década de los 30.

3.- Primo de Rivera, en los tiempos de la dictadura.

4.- Real, desde 1974.

La calle Real, siglos XIII a XVI.

Por su comunicación con Sevilla, esta vía sería el acceso a la primera industria que hubo en San Juan de Aznalfarache: la reparación de barcos de pequeño calado, en la orilla o, con embarcaderos y atarazanas, a los que se accediera a través del camino real, cañada o vereda.

De hecho, no sólo tuvo que existir la instalación portuaria necesaria, sino que también el camino debía estar en buen estado para que ya, en los primeros años de los viajes oceánicos a América, exista la narración por la cual el visitador Francisco de Bobadilla zarpó con su armada desde San Juan de Alfarache en el año 1500, para devolver a sus orígenes a más de 800 personas que querían volver a su tierra natal. A principios del siglo XVI, nuestra localidad debía poseer una estructura fluvial suficientemente importante para acoger los barcos, las tripulaciones, los pasajeros y las mercancías de la época para ser embarcados. También, en el año 1534, se depositaban viejas naos, que eran vendidas en Sevilla por los armadores, para aumentar el comercio, aliviando los espacios en el Puerto de Sevilla, que se veía sobrecargado de barcos.

Los astilleros e instalaciones fluviales de San Juan de Aznalfarache estuvieron activas hasta mediados del siglo XVI. 

La calle Real, en los siglos XVIII y XIX.

En este apartado, vamos a ofrecer la relación de propietarios y habitantes que constan en “Gaceta de Madrid” (antiguo nombre del “Boletín Oficial del Estado), de 8 de febrero de 1872. En el documento, se muestran los datos del Registro de la Propiedad, en el partido judicial de La Algaba, que incluye a San Juan de Aznalfarache (ya por entonces, denominado así, a falta aún de 18 años para su segregación oficial del Ayuntamiento de Tomares), dentro de la Audiencia de Sevilla.

Las vías urbanas que se mencionan como calles para nuestra localidad son: Álamo, Abajo, Arriba y la Plaza de la Constitución (la única plaza de San Juan de Aznalfarache, que sería la actual Andalucía). Por supuesto, también está la que es objeto de este artículo, la cual desglosaremos a continuación, empezando por llamar la atención, confirmando las anteriores indicaciones en este texto que, la primera vez que se la menciona, se indica con el que sería su nombre completo por aquel entonces: “Camino Real de Sevilla”.

-Solar de Antonio García, en calle Camino Real de Sevilla, sin número, venta en 1845.

Todos los demás datos que aparecen, los vamos a indicar por orden cronológico:

-Casa de Manuel Fernández y otros en calle Real, sin número ni linderos, dos hipotecas en 1782.

-Casa y demás pertenencias de Luis Gonzaga de Inurria, en calle Real, hacienda de Nuestra Señora del Rosario, sin número ni linderos, venta con tributo en 1787.

-Casa de Juan Fernández, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1789.

-Casas con un solar grande de Manuel de las Cuevas en calle Real, sin número ni linderos, venta con tributo e hipoteca, en 1791.

-Casa de Manuel Fernández, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca y tributo en 1791.

-Casa y otras oficinas de La Misericordia, en calle Real, hacienda de Nuestra Señora del Rosario, sin número ni linderos, reconocimiento de tributo en 1792.

-Hacienda del patronato de Pedro González Gallardo, en calle Real, hacienda de Nuestra Señora del Rosario, sin número ni linderos, imposición de tributo en 1792.

-Hacienda de Luis Gonzaga de Inurria, en calle Real, hacienda de Nuestra Señora del Rosario, sin número ni linderos, hipoteca en 1801.

-Dos casas y un solar de Pedro Javier González, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1802.

-Una casa y un solar de José Domínguez, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1804.

-Cuatro casas de Bernabé Germán, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1806.

-Media casa de María Librero, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1807.

-Dos casas de Ignacio Negrón, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1807.

-Casas de la hermandad de Jesús Nazareno de San Bartolomé de Carmona, en calle Real, sin número ni linderos, reconocimiento de tributo, en 1815.

-Casa de José Domínguez, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1817.

-Dos casas de José Echamorro, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1818.

-Cuatro casas de Manuel Germán, en calle Real y callejón que sale al rio, sin número ni linderos, venta con tributo en 1834.

-Casa de la hacienda nombrada de Garrote y otra de Castilleja de la Cuesta, de Ignacio María del Mármol, Gabriel Ortiz, su mujer y otros en calle Real, sin números ni linderos, permuta con tributo en 1835.

-Dos casas, solar y un cercado de olivar, de Manuel Míguez, en calle Real, sin número ni linderos, venta con tributo en 1835.

-Casa de Joaquín Gómez, en calle Real, sin número ni linderos, venta en 1836.

-Casa de Ramón Fernández, en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca en 1838.

-Casa de José Anitúa en calle Real, sin número ni linderos, venta con tributo en 1839.

-Casa de Ignacio Saavedra, en calle Real, sin número ni linderos, venta en 1839.

-Tres cuartas partes de casa de Juan Rodríguez, en calle Real, sin número ni linderos, venta en 1839.

-Casa de Manuel Germán, en calle Real, sin número ni linderos, venta en 1840.

-Casa de una hacienda, llamada Jesús, María y José, de Juan Olmedo, en plaza de la Constitución y calle Real, sin número, venta e hipoteca de otra finca en 1841.

-Casa de Francisco de Paula Ascarza, en calle Real, sin número ni linderos, venta en 1841.

-Casa, bodega, corrales y huerto de Juan Ortiz, en calle Real, sin número ni linderos, imposición de tributo en 1841.

-Casa de Antonio María de la Calle, en calle Real, sin número ni linderos, venta en 1842.

-Casa de Antonio María de la Calle, en calle Real, sin número ni linderos, venta con tributo en 1844.

-Cuatro casas de José Díaz, en calle Real y Arriba, sin número ni linderos, venta con tributo en 1845.

-Casa de Diego González, en calle Real, sin número, venta en 1845.

-Casa de Manuel Sáenz Valdeseras, en calle Real, sin número, venta en 1845.

-Solar o corralón de José Negrón en calle Real, sin número, venta en 1845.

-Casa de Diego González, en calle Real, sin número, venta en 1845.

-Casa y otras pertenencias de la capellanía fundada en San Juan de la Palma, por Alonso Montiel, en calle Real, sin número ni linderos, reconocimiento de tributo en 1845.

-Casa de Manuel de Villa y Cuesta, en calle Real, sin número, adquisición en usufructo en 1845.

-Casa de María Manuela Cotrillo, en calle Real, sin número ni linderos, redención de tributo en 1845.

-Casa de Pedro Raimundo, en calle Real, sin número, venta con hipoteca en 1845.

-Casa de Manuel Germán en calle Real, sin número ni linderos, hipoteca con tributo en 1845 (NOTA: esta mención de propiedad se repite cinco veces más; no sabemos si es que tuviera la posesión de seis casas).

-Casa de Santiago Conradis, en calle Real, sin número, venta con obligación en 1845.

-Casa conocida por la hacienda de Garrote de María de la Concepción Iznaga y Borel en calle Real, sin número ni linderos, adjudicación en 1845.

NOTA DESDE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: Si quiere saber más sobre la Hacienda de Nuestra Señora del Rosario, haga clic aquí. Por el momento, desconocemos más datos sobre la Hacienda de Jesús, María y José, que estuvo vinculada a la familia Olmedo, o sobre la hacienda Garrote.

Desde finales del siglo XIX, hay constancia del paso de carruajes que comunicaban la ciudad de Sevilla, con La Puebla del Río, atravesando esta calle, como la niña que fue atropellada en 1897. Y no solo los transportes fúnebres, sino también el cortejo fúnebre del torero gelveño Gallito, para ser enterrado en Sevilla, que partió desde su localidad natal.

La calle Real (línea de puntos azules), principal vía de nuestra localidad, en este plano de Sevilla y sus alrededores, de 1880.

Procesiones en la calle Real, desde finales del siglo XIX.

Se publicó en octubre de 1897 que, en San Juan de Aznalfarache pudo haber ocurrido una desgracia, pues había una carreta con sus bueyes, en la puerta de la casa de Rafael Quiles Sambruno, en el número 4 de la vía, siendo el responsable de los animales el vecino de Gelves, Manuel Pinto León.

En aquel momento, pasó por esta calle la procesión con la imagen de Nuestra Señora del Rosario, acompañada de gran número de fieles y de las autoridades, precedida por voladoras y cohetes,

La detonación de los explosivos hizo que los bueyes se asustaran, comenzando una trepidante carrera y resultando un milagro que estas reses no arrollaran a algunas personas de la muchedumbre, que esperaba el paso del cortejo.

El propio boyero Pinto sí sufrió graves contusiones en distintas partes del cuerpo, al tratar de parar a los animales, por lo que tuvo que ser tratado y curado por el médico titular de esta villa. Los bueyes fueron definitivamente parados por algunos vecinos, para evitar que ocurrieran más desgracias. 

No sabemos desde cuándo tendrían lugar procesiones como esta (a mediados del siglo XIX las de Semana Santa lo hacían por el cerro, alrededor de la iglesia parroquial), pero la Capilla de Nuestra Señora del Rosario es uno de los lugares destacados de la calle Real. Se desconoce la fecha de construcción de este templo, que ha tenido que ser reconstruido varias veces, tanto por inundaciones (en 1793, como mínimo), como por la ocupación que sufrió en tiempos de la Guerra Civil española.

Tampoco se conoce el motivo por que le fuera dedicado a la advocación mariana del Rosario. Regido inicialmente por los frailes del convento franciscano en la cima del cerro, se habilitó este espacio para que los habitantes de la urbe de San Juan de Alfarache, especialmente los mayores y los enfermos, no tuvieran que desplazarse hasta la loma, y pudieran acceder a asistir a los sacramentos con mayor cercanía, como la celebración de bodas, bautizos y misas por los difuntos.

También en esta capilla y en su calle, se estableció una hermandad de la Virgen del Rosario, cuya existencia pudo datarse de mediados del siglo XIX.

Además, de las procesiones vinculadas a esta capilla, por la calle Real pasan también las relacionadas con la Iglesia parroquial de San Juan Bautista, de la que es feligresía. Las imágenes de San Juan Bautista (patrón de nuestro pueblo), el Cristo del Amor, Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora de la Paz (la patrona), y la del Santísimo Cuerpo de Cristo, pasan habitualmente por esta vía al realizar su recorrido. La Hermandad Sacramental de San Juan Bautista, a la que están vinculadas las sacras advocaciones que mentamos en este párrafo, también tuvo su casa hermandad en esta calle, entre 1983 y 1994, manteniendo aún el local para depositar sus ornamentos litúrgicos y otros enseres de su propiedad.

Procesión en el día 24 de enero de 1965, en el día de la Patrona. En la parte superior derecha de la foto, observamos el portón de la Huerta Santa Bárbara y del almacén de aceitunas de Antonio Lissén.

También pasa en procesión por esta calle la imagen de Nuestra Señora del Carmen, con su hermandad que tiene la sede canónica en la misma parroquia de la feligresía, en el mes de julio.

La calle Real, en el siglo XX.

Con la llegada de los barcos de vapor, para la descarga de productos y la carga de mercancías, en los muelles fluviales: el de la fábrica de petróleo, entre 1892 y 1929; desde 1894, el de la fábrica de loza; los dos embarcaderos de la fábrica de loza, el primero en 1905, y el segundo, en 1907, hasta 1955; el de la fábrica de Cros, usado desde 1908; el de Aznalcóllar, desde 1930, hasta los años 50; además del uso de estos por parte de los almacenes de aceitunas y la fábrica de toneles y aguardientes, provocaba que hubiera tripulantes y marineros recorriendo las tabernas de la calle Real y alrededores, en busca de bebida y de un rato de diversión que, además, solían acabar en pelea.

En 1909 llega la electricidad a San Juan de Aznalfarache y a esta calle; en el año 1923, al pavimento de tierra o empedrado, le sustituye el adoquinado con acerado y la canalización del sistema de alcantarillado. Con todo ello, se logró que, tras varios intentos en las décadas anteriores, llegara el tranvía, con sus raíles y tendido eléctrico, desde 1924 hasta 1965, pasando por la calle Real, en las dos direcciones. La única parada estaba antes de esta vía, en la actual plaza de Andalucía.

Edificaciones que delimitaban la calle Real, en 1926.

Durante la primera mitad del siglo XX, el funcionamiento de las fábricas, las huertas, las haciendas y los almacenes en el término municipal de San Juan de Aznalfarache, hacía que la calle Real se llenara de un gentío que llenaba sus bares, ventas, panaderías y otras tiendas de alimentación, para alimentarse y volver el trabajo para el turno de tarde. Y además de los comercios establecidos, también había venta ambulante. Hasta mediados del siglo XX, era el lugar de paseo, donde se conocía la gente, donde se socializaba, se compraban los productos del día a día.

La calle Real con el portón de la Huerta Santa Bárbara y del almacén de aceitunas de Antonio Lissén.

El mismo portón, desde el interior del almacén de aceitunas.

Ya en los años 60, los vehículos taponan cada mañana la calle, porque por aquí pasa el tráfico de los otros pueblos de la rivera del Guadalquivir (Gelves, Coria del Río y La Puebla del Río), y otros como Mairena del Aljarafe, Palomares del Río y Almensilla. Aunque se eliminen las vías del tranvía, la calle continuará adoquinada, produciendo un gran ruido, por el paso de vehículos cada vez más grande, en ambos sentidos, lo cual sucedería hasta finales de los años 80.

Dividimos el siglo XX en tres partes (primer tercio: florecimiento emergente de industria, almacenes, haciendas y huertas; décadas intermedias: desaparición de comunicaciones, como tranvías y trenes, y decaimiento de las haciendas y huertas; y últimas décadas: tiempos modernos, con masificación de coches y desplazamientos a Sevilla para trabajar), para indicar algunos de los establecimientos, negocios y propiedades a los que se accedía desde la calle Real o la conformaban (teniendo en cuenta que la Avenida de Coria no existió hasta bien entrada la segunda mitad del siglo, por lo que aquellos establecimientos también formaban parte de la calle Real):

1.- Primeras décadas del siglo XX:

-Atarazanas de Olmedo (en la curva con la actual calle Fernández Campos), desde el siglo XVIII, hasta el año 1960, aproximadamente, con patio interior. Además, contaba con una destilería de aguardientes y elaboración de alcoholes que se vendían al por mayor.

La fachada de la atarazana de Olmedo, abandonada.

-Fábrica de loza, desde 1854 (actualmente, este trozo de vía se corresponde con la avenida de Coria).

La fábrica de loza y su muelle sobre el río.

-Uno de los accesos a la fábrica de aceitunas y también a la casa de don Pedro Lissén (actualmente, instalaciones de la arrocería Herba), desde 1881. También ahora, este trozo de vía se corresponde con la avenida de Coria.

La casa de Pedro Lissén, actualmente, oficinas de la arrocería.

-Cuartel de la Guardia Civil, que primero estuvo en la propia urbe y luego estuvo en un edificio frente a la entrada del almacén de aceitunas de don Pedro Lissén.

Fachada del cuartel de la Guardia Civil en la segunda ubicación.

-Huerta de Santa Bárbara (terrenos del actual Balcón del Río), entre finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, con entrada por el antiguo portón.

-Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache, entre 1900 y 1912, fecha en que pasaría a la plaza.

-Venta de Varé, en el número 4, entrando por la plaza, finales del siglo XIX y principios del XX. Sus dueños fueron los padres del torero Varelito.

-Bar Sevilla, con azulejos trianeros en su fachada y un gran patio andaluz en su interior, usado como bar. Se abrió en la década de 1930 y cerró sobre el año 1960.

-Cine teatro La Marina (actual Pasaje de La Marina y sus viviendas), entre los años 1920 a 1953, con espectáculos de verano e invierno, centro de asambleas vecinales y actos culturales.

El Ateneo de Sevilla realizó una jornada cultural en el cine teatro La Marina, en 1926.

-Almacén de aceitunas de Antonio Lissén (terrenos del actual Balcón del Río), de 1948 a 1956. Este propietario vivía también en la gran casa frente al portón del almacén, junto al actual Pasaje de La Marina; la entrada principal actual a la urbanización ribereña, recuerda simbólicamente a aquel gran acceso del almacén de aceitunas, de la huerta Santa Bárbara y, probablemente, también de la anterior hacienda del Rosario.



El almacén de aceitunas de Antonio Lissén, entre el río Guadalquivir y la calle Real (durante el tiempo que funcionó esta instalación, denominada como Primo de Rivera).

-Barbería Esquive, junto a la Capilla del Rosario, en la década de los años 30. El negocio es cedido a Juan Pérez Moreno, de 1949 a 1954.

-Escuela elemental para niñas de doña Zoraida Martín.

-Establecimiento de bebidas de Nicolás Escribano Pérez, en el número 59, en los años 20…

2.- Décadas intermedias del siglo XX (además de algunos de los anteriores ya mencionados):

-Tienda de ultramarinos El Carrete.

-Tienda de Frasquet.

-Tienda de telas Casa Herrera, en el año 1949 y siguientes.

-Mercería y juguetería Casa Alfonso Mode.

-Gráficas San José, en los años 60; posteriormente, regentado por D. Octavio Acosta, entre los años 1970 y 1980, aproximadamente.

-Bar La Taurina, el mismo local que el de la Esquina Cortés, reformado este en 1948, por José Gutiérrez y se le añade una planta en el año 1955.

-Bar La Bodeguita, años 40.

Cartel luminoso de La Bodeguita.

-Bar de Manuel González, años 50.

-Bar Casa Manolo Aguirrezábal, de café, vinos y licores, con tertulias taurinas años 50.

-Bar La Marina, años 60.

-Peluquería Elia, para señoras, entre los años 1960 y 1970, aproximadamente.

-Barbería Echegoyán.

-Vaquería de Gabino (última edificación frente a la actual fábrica de Herba, actualmente en la avenida de Coria).

Otras: dos confiterías, una churrería, bar con futbolines, carpintería…

3.- En las últimas décadas del siglo XX (además de algunos de los anteriores ya mencionados):

-Administración de loterías regentada por Reyes Castellano.

-Concesionario Citröen.

-Consulta médica de D. Manuel Blanco Blandino.

-Imprenta Graficlara (anteriormente, como Gráficas San José).

-Tienda de comestibles de Rocío Lissén.

-Campo de fútbol de albero del equipo Libertad y, después, del Patria (acceso por el derribo junto al portón de la huerta Santa Bárbara y los almacenes de aceitunas de Antonio Lissén; actualmente, Balcón del Río)…

Actualmente, la calle Real, según el número de las casas, comienza en el cruce entre la Plaza Andalucía y la calle Betis, terminando en el cruce entre las calles Fernández Campos, Peñasquerío y Avenida de Coria.

Hasta finales de los 80, aproximadamente (dato por confirmar), la calle Real tenía dos direcciones para la circulación, pasando a tener un solo sentido, con recorrido de sur a norte de la localidad. Sigue siendo arteria de la circulación del pueblo, especialmente cuando hay más densidad de tráfico en la autovía de Sevilla-Coria, y por aquí pasan los vehículos de los otros pueblos ribereños y también, los que provienen de los otros barrios de la localidad, para ir a Sevilla, o al centro comercial de San Juan de Aznalfarache.

Fotos de la última reforma de la calzada y acerado de esta vía en el año 2006:





Ya que la calle Real (a la izquierda), estaba en obras, la calle Antonio Machado (a la derecha), tuvo circulación en los dos sentidos.

Bibliografía:

-“Gaceta de Madrid”. Jueves, 8 de febrero de 1872. Número 39. Página 419.

-ORTA, F. (2011): “San Juan y su gente”. Sevilla, San Juan de Aznalfarache.

-PINEDA NOVO, D. (1980): "Historia de San Juan de Aznalfarache". Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache, Sevilla.

-RUIZ PALACIOS, A. (2014, 2ª edic.): “Cuando sopla el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX, en San Juan de Aznalfarache”.

Enlaces relacionados en este blog:

Si desea conocer los caminos entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache, haga clic en el siguiente enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/02/caminos-de-sevilla-san-juan-de.html

Puerto de San Juan.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/07/la-importancia-del-puerto-de-san-juan.html

Hacienda del Rosario.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/09/la-hacienda-de-san-juan-de-aznalfarache.html

Niña atropellada en 1897.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/08/nina-atropellada-por-carruaje-en-san.html

San Juan aduanera.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/09/la-aduanera-san-juan-de-aznalfarache.html

Riña sangrienta.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/08/rina-sangrienta-en-san-juan-de.html

Cronología del tranvía:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/11/cronologia-del-tranvia-san-juan-de.html

Otras fuentes:

ayuntamientodegines.es/calle-real/

castillejadelacuesta.es/es/municipio/historia/

diariodesevilla.es/sevilla/antigua-calle-real-sevilla-recobra-esplendor-pasado_0_2003302673.html

hermandadrosariosanjuan.blogspot.com/p/historia.html

histomares.blogspot.com/2011/09/calle-larga-en-los-anos-50.html

historia-gelvesrtv.blogspot.com/2009/01/dos-calles-de-las-primitivas.html historico.ayuntamientodegines.es/index.php?option=com_content&view=article&id=46&Itemid=5

wikipedia.org/wiki/Venta_de_la_Mascareta

NOTA DE LA ADMINSTRACIÓN DEL BLOG: esta entrada seguro que se verá enriquecida en el futuro por más fastos que vivió esta calle de San Juan de Aznalfarache. E incluso en aquellos negocios y establecimientos de los que podamos narrar su historia, como la Esquina Cortés, así lo haremos en próximos textos. 

Caminos de Sevilla a San Juan de Aznalfarache 1628-1933

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