Tramo Las Pitas del río Guadalquivir por San Juan de Aznalfarache hasta 1933

"Sevilla vista desde San Juan de Alfarache", pintado por Nicolás Chapuy en 1844. Las veredas del camino que, actualmente, coincidiría con la entrada del metro de Sevilla por el cerro de nuestra localidad, lucían salpicadas de rosetas de pitas. 

Definición de la Real Academia Española sobre la palabra “pita”:

Planta vivaz, oriunda de México, de la familia de las amarilidáceas, con hojas o pencas radicales, carnosas, en pirámide triangular, con espinas en el margen y en la punta, color verde claro, de 15 a 20 centímetros de anchura en la base y de hasta tres metros de longitud; flores amarillentas, en ramilletes, sobre un bohordo central que no se desarrolla hasta pasados varios años, pero entonces se eleva, en pocos días, hasta la altura de 6 o 7 metros. Se ha naturalizado en las costas del Mediterráneo. De las hojas se saca buena hilaza y una variedad de esta planta produce, por incisiones en su tronco, un líquido azucarado del que se hace el pulque.

Mapa del año 1900 con el cauce del río Guadalquivir, por la ciudad de Sevilla y su entorno, que incluye el proyecto para la construcción de la Corta de Tablada.

Sección del mapa de 1900, que indica claramente el nombre de este tramo del río.

El tramo Las Pitas del río Guadalquivir, según nuestra investigación, haría alusión al cauce correspondiente entre el extinto Los Gordales (cerrado en 1933, para prevenir inundaciones en la ciudad de Sevilla y sustituido por el que viene directo por Alcalá del Río, sin pasar por la urbe hispalense), y la Punta del Verde, curva que hace hasta alcanzar Coria del Río, por lo que esta denominación se corresponde a su paso por el término municipal de San Juan de Aznalfarache y parte del de la localidad vecina de Gelves.

Las primeras referencias que encontramos del mismo son del siglo XVIII, pero probablemente, sean más antiguas, por las hipótesis que, en este mismo artículo, trabajamos para dicho nombre.

En "Revista de Obras Públicas", año 1901.

En un artículo sobre la navegación por el río Guadalquivir y las obras a acometer en su cauce, del año 1861, destacamos el siguiente párrafo:

Hemos llegado a la estación 49, situada a 11 kilómetros del muelle de Sevilla, y en estos 11 kilómetros se presentan:

1°. la agudísima punta del Verde; 2º. la gran vuelta hasta San Juan de Aznalfarache, con el bajo llamado de Las Pitas; 3º. el torno muy violento de los Gordales: 4." la punta de los Remedios.

En 1881, otro artículo, titulado “Obras del río Guadalquivir y Puerto de Sevilla”, se sitúa el bajo de Las Pitas, entre Los Gordales y El Copero. Aunque no se cita expresamente a San Juan de Aznalfarache (oficialmente, aún Tomares y San Juan de Alfarache por entonces), esa situación se corresponde con el tramo indicado. Hay artículos de la “Revista de Obras Públicas”, sobre la navegación por el río que corroboran esta denominación para los tramos del cauce, en el siglo XIX, que fueron redactados en su día por don Luis Moliní, como ingeniero director del Puerto de Sevilla.

El nombre de este tramo del río como bajo de Las Pitas vendría de estas plantas, que fueron traídas de América y ya fuera por su siembra intencionada o por la polinización con las semillas, se desarrollaron en estas tierras. También había costumbre, siglos atrás, de plantarlas en los bordes de los caminos y de las fincas, por lo que podrían haberse colocado en los que venían de Sevilla a San Juan de Aznalfarache, como se puede contemplar en la pintura inicial. Por sus múltiples propiedades, como para fabricar jabón, puede ser que fueran aún más cultivadas por la fábrica de perfume, que se instaló en nuestra localidad a mediados del siglo XIX.

Con las obras para el cambio del curso del río, impidiendo que este pase de forma salvaje por la urbe de Sevilla, el nombre del tramo Las Pitas, al igual que el de Los Gordales, quedó en desuso.

Más información sobre la fábrica de perfumes, en este mismo blog:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/09/la-fabrica-de-perfumes-de-san-juan-de.html

Hemeroteca:

-“La Andalucía, órgano de la Unión Bético-Extremeña”. Sábado, 16 de noviembre de 1861. Sevilla.

-ANÓNIMO (1881): “Obras del río Guadalquivir y Puerto de Sevilla”, en “Revista de Obras Públicas” (Vol. 29, tomo I, Nº. 8, págs. 93 a 94).

-Centro de Estudios Paisaje y Territorio: “Catálogo de paisajes de la provincia de Sevilla: Bajo Guadalquivir”.

-INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA NAVAL (marzo de 2024): “Las flotas de Indias”, en “Cuaderno Monográfico Nº. 89: Ciclo de Conferencias de las LXIX Jornadas de Historia Marítima”. Madrid, Ministerio de Defensa.

-PACHECO MORALES-PADRÓN, M. (2016): “La navegación por el río Guadalquivir: Siglos XVI, XVII Y XVIII”, en “Archivo Hispalense” (2017, Nº. 303-305, tomo C, págs.. 233 a 269). Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla.

Otras fuentes:

-es.wikipedia.org/wiki/Puerto_de_Sevilla

-dle.rae.es/pita

-ceres.mcu.es

Los ángeles de Rafael Blas Rodríguez en San Juan de Aznalfarache 1943-1946

Revisando temas en San Juan de Aznalfarache, nos damos cuenta de que unas obras de arte sitas en nuestra localidad están cumpliendo 80 años, así que realizamos un pequeño homenaje a las mismas y a su reconocido autor.

La Capilla Sacramental de la Parroquia de los Sagrados Corazones (antigua capilla bautismal de la casa de ejercicios, de la iglesia y del convento).

El visitador eclesiástico hispalense D. Jerónimo Romero ya menciona la existencia de este pequeño templo en el año 1708, describiéndolo así: “la capilla donde está la fuente del sagrado Bautismo, la cual es muy hermosa y transparente, de tal suerte que, aplicada una luz por la parte de afuera, parece que está por la de dentro; tiene en medio su pileta y una concha de plata, que sirve para bautizar. En esta misma capilla está el archivo y, dentro, los libros que pertenecen a bautismos, velaciones y colecturía, todos ellos con aseo y bien concordadas las partidas, que se escriben sin dejar blancos, como tiene mandado Vuestra Ilustrísima”.

Sobre los ángeles en el arte religioso...

La palabra “ángel” deriva del latín angĕlus, que significa “mensajero de Dios”. Esta palabra latina se origina en el griego γγελος “ángelos” que, a su vez, es una traducción del hebreo mal’ākh que significa “mensajero”, “delegado” o “embajador”.

No es fácil representar a los ángeles en el arte, ya que son criaturas puramente espirituales, no poseen un cuerpo físico, aunque se les asuma apariencia humana. Los artistas, por lo general, les incluyeron alas como vínculo con la misión de estas criaturas como mensajeros, y al existir diversas clasificaciones según su naturaleza o misión, también se les agrupa en los llamados “coros de ángeles”.

Sobre Rafael Blas Rodríguez...

Nació en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), el 3 de febrero de 1885. Fue pintor de caballete, decorador y muralista que, desde pequeño, sintió especial inclinación por las artes plásticas y estudió en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos y de Bellas Artes de Sevilla, donde ya fue premiado por su talento. Entre sus maestros tuvo a Virgilio Mattoni y personalidades como Gonzalo Bilbao y José María Labrador Arjona. Sus obras tienen un cuidado dibujo, elegantes composiciones y limpieza de color. Tuvo su taller en la importante calle céntrica Adriano, en la ciudad hispalense. Entre otros muchos lugares, intervino de las decoraciones del hotel Alfonso XIII y los teatros Reina Victoria y Lope de Vega.

En 1931, decora la iglesia del asilo de ancianos de Montellano, la cual, unos años después, sería visitada por el cardenal Pedro Segura, que quedó tan complacido por la pintura mural, que encargó a Rafael Blas Rodríguez importantes trabajos en el propio Arzobispado y en la iglesia de la casa de ejercicios sobre el cerro de San Juan de Aznalfarache.

Desde 1943 a 1946 trabajó, por encargo del prelado sevillano en nuestra localidad. En la antigua iglesia del convento franciscano pintó la capilla sacramental, tres cuadros al óleo para sendos retablos de la nave del templo, la decoración mural sobre el Retablo de los Santos Juanes y pintó al fresco las capillas de la Avenida del Santo Rosario (acceso frontal al Recinto Sagrado al Corazón de Jesús, denominado civilmente como Parque Osset), con los Misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos (los Luminosos aún no habían sido creados).

Muere en Sevilla, el 3 de febrero de 1961, a la edad de 76 años.

Empezamos con el análisis de su obra pictórica en San Juan de Aznalfarache, en la Capilla Sacramental (insistimos, anteriormente, capilla bautismal) de la Parroquia de los Sagrados Corazones...

“Bautismo trinitario” (pintado entre 1943-1946).

Todo este templo, dentro de la iglesia, ya existente en tiempos del convento, por la antigüedad y la anchura de sus muros, y como quedó constancia de lo mismo en la visita eclesiástica de 1708, que reproducimos en el inicio, fue pintado por Rafael Blas Rodríguez, pero comenzamos con la mayor obra de todas, que es el mural del presbiterio de esta capilla, dedicado a la Santísima Trinidad, acompañada de coros de ángeles que, como en otras grandes obras del arte religioso, está representada por tres coros.

Que sepamos, el mural no tiene nombre asignado, pero por el lema que tiene en la parte central y la dedicación de esta capilla, concebida inicialmente para celebrar el sacramento primero de la iniciación cristiana, pensamos que "Bautismo trinitario" es el más adecuado.

ZONA SUPERIOR:

En el coro de ángeles superior del mural, vemos a los serafines, rodeando y acercándose a Dios Padre para darle alabanzas, loas y cánticos, honrándole así. De hecho, se caracterizan por su carga de devoción, dada su cercanía, a la Gloria de Dios, que Le envuelven en una serie de llamas para expresarle así su amor.

Junto al Padre, también hay querubines, con cuerpo, pies y manos, que representan la plenitud del conocimiento, por su cercanía a la divinidad.

ZONA INTERMEDIA:

Debajo de Dios Padre, en la nube, se encuentra Dios Espíritu Santo, en clara alusión a su misión de ser el comunicador entre el Creador y las creaturas. En esta parte intermedia del mural, el Espíritu Santo también es honrado por otro coro de ángeles, en este caso, dos virtudes, por tener una banda que las cubre, al modo de los diáconos, que hacen que los milagros se cumplan.

Además, portan una pancarta con un texto del Evangelio: “Tv es filius meus delectus, in te complacvi mihi(“Tú eres mi hijo amado o predilecto; en Ti me complazco”, del Evangelio de San Marcos, capítulo 1, versículo 11). Estas son las palabras del inicio de la vida pública de Jesús tras su bautismo, siendo avalada su acción por Dios Padre, que envía al Espíritu Santo (también presentes en el mural), para que impulse a Cristo a entregarse totalmente al proyecto salvador de Dios. Este mural fue realizado para que aquel templo continuase como capilla bautismal y que, como en las primeras iglesias, las personas primero se convertían y luego se bautizaban, por ello es que está apartada de nave principal del templo, para convertirse en acceso al mismo, donde se participe de la eucaristía y de los demás sacramentos.

Otros dos querubines ayudan a portar la pancarta con el lema del evangelio.

ZONA INFERIOR:

Esta zona del mural es la que rodea al sagrario, donde se encuentra Cristo Eucaristía, más cercano a los seres humanos, porque estuvo y está entre nosotros, para traernos el Mensaje de Salvación de Dios.

Sobre el sagrario, un grupo de serafines, a modo de coro, también traen su amor para con Dios Hijo, provocando una serie de llamas que sobrepasan las nubes y las separan, probablemente, para favorecer el paso del Espíritu Santo, desde el cielo a la tierra, y nos traiga a sus dones.

En la parte más inferior, de izquierda a derecha: el espejo redondo con el emblema “Qui sicut Deus” ("Quién como Dios"), es un emblema tradicional para representar al arcángel San Miguel, el mismo que también se suele representar con una espada en la mano, en este caso, con la punta sobre el suelo, para honrar a Dios Hijo. Entre el objeto y el arcángel, un pequeño angelito, quizá por estar en el suelo, es decir, más cerca de la tierra, un ángel de la guarda, por sus rasgos infantiles, como miembro del último grupo del ejército celestial de Dios.

San Miguel.

El arcángel con la flor y vestido de celeste y blanco, se corresponde en la tradición católica con San Gabriel.

San Gabriel.

Al otro lado del sagrario, el arcángel arrodillado, como los demás, pero con las manos cruzadas ante el pecho, que simula tener una mayor postura de oración y de devoción que los demás, se correspondería con San Selafiel o Salatiel, considerado en las tradiciones cristianas orientales como el arcángel de la oración, que suele ser representado así, “con las manos juntas o sobre el pecho, en actitud orante”, para ser el intercesor que presenta las oraciones de la gente a Dios.

San Selafiel o Selatiel.

Y por último, el arcángel con una pera de agua en un báculo y las conchas de almejas sobre su manto, lo cual le hace identificarse con un peregrino, es asociado con San Rafael. Otro pequeño ángel, sin alas, aunque posiblemente también de la guarda, parece querer ayudarle a llevar su carga y sostener el báculo.

San Rafael.

Este mural está firmado por su autor, como se puede observar en la esquina inferior izquierda:

“El Cordero de Dios y San Juan Bautista (pintado entre 1943 y 1946).

En el lado derecho del presbiterio de esta capilla sacramental, sobre la pintura en el muro, leemos la frase:

“Et ait: ecce agnus Deis qui tollit peccatum mundi”, es decir, “Y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, pronunciada por Juan el Bautista al ver a Jesús, citada en el evangelio de Juan, capítulo 1, versículo 29.

A la derecha de la pintura vemos al último profeta, el que precedió a Jesucristo, San Juan Bautista, con un báculo culminado en forma de cruz y sus ropajes desaliñados, con una túnica roja (muy característico a la hora de representarlo), señalando al Cordero de Dios sobre el río Jordán, rodeado de serafines (en la parte superior) y querubines (a los lados y bajo el Cordero), que lo quieren adorar, cantando y bailando para Él.

El Bautismo de Jesús, realizado por el profeta San Juan, según el pasaje bíblico, también realza el sentido clásico que se le dio a este templo.

Este mural también contiene la firma de su autor:


“Ascensión de María a los cielos”.

Sobre “El Cordero de Dios”, hay un antiguo ventanal tapiado, en el que cuatro querubines, con sus alas, y cuerpos con brazos y piernas, portan una nube en la que ayudan a la Virgen María a subir a los cielos.

Aunque, teológicamente la Ascensión de María y el Bautismo de Jesús son conceptos distintos, están relacionados en la escatología católica, pues la Ascensión de María representa también su inclusión en la promesa del Mensaje de Salvación de Jesucristo, que se inicia con el bautismo para todos los creyentes, en una unión total con Dios en cuerpo y alma, que es, a su vez, el destino que se propone para todos los bautizados.

“María, Medianera de todas las gracias”.

Sobre la pintura del lado izquierdo, encontramos la frase:

“Ut sls omnium gratiarum universalis dispensatrix”, es decir, Como dispensadora universal de todas las gracias” o “medianera de todas las gracias”, que es un título que la Iglesia católica da a la Santísima Virgen María; como Madre de Dios, incluye el entendimiento de que es medianera de la gracia divina. Además de Medianera, en la Iglesia se le dan otros títulos: Abogada, Auxiliadora, Benefactora. En una encíclica papal del 8 de septiembre de 1894, el Papa León XIII dijo: "El recurso que tenemos a María en la oración se sigue del oficio que ella desempeña continuamente junto al trono de Dios como Mediadora de la gracia divina".

El Concilio Vaticano II se refirió en su documento “Lumen Gentium” a María como "Abogada, Medianera, Auxiliadora y Mediadora".

De cara a esta capilla bautismal, se trataría de una alusión clara a la encomienda a María también en el sacramento del bautismo, además de que también se reciben las gracias de la purificación y la incorporación a la vida cristiana.

En la pintura, en el lado izquierdo del presbiterio del templo, se puede ver cómo las gracias de Jesús salen de su pecho, de su corazón, en forma de destellos, hacía María, y esta a su vez, desde sus manos, se dirigen hacia el mundo, representado por nuestro planeta, que está también bajo Jesús. Diez querubines y un serafín, contemplan la escena, alabando y lanzando loas a Dios Hijo y a Su Madre, medianera de las gracias divinas.

Y en el mismo, también está la firma de su autor:

Otros santos que aparecen pintados en la parte superior de esta capilla sacramental (antigua capilla bautismal), como si estuvieran en ventanales que han sido tapiados:

Santa Margarita María de Alacoque: vidente y devota del Corazón de Jesús.

Santa Micaela del Santísimo Sacramento: fundadora de las Adoratrices, Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, dedicadas a la protección de mujeres marginadas. Su espiritualidad se centró en la adoración eucarística y la reparación al Corazón de Jesús mediante el amor al prójimo.

Santa Clara: monja agustina mística, que tuvo estigmatizados los signos de la Pasión de Cristo en su corazón.

Santo Tomas de Aquino: aunque conocido por su teología intelectual, se expresa su devoción al Corazón de Jesús, por su devoción al Amor divino encarnado.

Bajo la pintura, aún se le menciona como beato.

San Juan de Ribera: pastor según el Corazón de Cristo, conocido por su humildad, austeridad, predicación infatigable y amor a los pobres.

San Pascual Bailón: fraile franciscano conocido como el "santo de la Eucaristía", cuya vida se caracterizó por una profunda devoción al Santísimo Sacramento y, por tanto, al Corazón de Jesús.

Los dos murales de Rafael Blas Rodríguez en el templo:

“Aparición del Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque” (con firma en mayo de 1943).

Tras haber revisado otras obras artísticas que reflejan esta temática de la aparición del Corazón de Jesús a Santa Margarita, no parece habitual la presencia de las criaturas divinas en esta escena. Por tanto, o Rafael Blas Rodríguez se inspiró en otra pintura anterior que sí los tuviera, o siguió con la temática de reflejar a los ángeles, como en los otros murales aquí comentados.

En esta obra en la parte trasera principal de la nave de la iglesia principal, en el lado derecho, Jesucristo se le aparece a Santa Margarita para irradiarle su gracia, la cual, arrodillada, Le mira con devoción y ternura. Tres ángeles, aparentemente, querubines (uno con una nube que lo tapa parcialmente), más un cuarto, que parece ir a reunirse con los demás, para contemplar la aparición desde lo más alto.

La importancia de esta obra, encargo del cardenal Pedro Segura es realzar la encomienda de este templo al Corazón de Jesús, al igual que el recinto sagrado, el templo al aire libre, que se encuentra junto a la iglesia.

Para este y para el siguiente, tenemos la concreción de la firma y la fecha del mismo:


“San Ignacio de Loyola en la cueva de Manresa, con la Virgen y el Niño” o “Aparición de la Virgen a San Ignacio de Loyola” (con firma en mayo de 1943).

A la cueva de Manresa se retiraba San Ignacio de Loyola durante sus momentos de penitencia, reflexión, y contemplación. Fue precisamente en esta cueva donde escribió el texto fundamental de los Ejercicios Espirituales.

Es por ello que esta pintura es muy importante para el contexto, pues el Cardenal Segura concibió esta iglesia como el templo de una casa de ejercicios espirituales.

Cuatro serafines, sólo con cabeza y alas, cubren la aureola de santidad de la Virgen María, con su Hijo, que ya porta el orbe, en su regazo.

Dos querubines, con cuerpo, pies y manos, en actitud orante, parecen honrar a la madre de Dios, mientras que un tercero, mira hacia la Madre de todos y le señala o la lleva hasta San Ignacio, en el momento de su escritura.

También con la firma y la fecha del mismo:


En este texto quedan reflejados parte del trabajo que realizó Rafael Blas Rodríguez para San Juan de Aznalfarache, entre los años 1943 y 1946.
La capilla sacramental, vista desde la parte central de su propio coro.

El mural trinitario, visto desde la escalera que lleva al coro de la iglesia parroquial, un lugar que, por sus irregularidades, también sería frecuentado por los frailes franciscanos.

Bibliografía:

-GONZÁLEZ GÓMEZ, J. M. (1993): “Varios bocetos de Rafael Blas Rodríguez: una aproximación a su vida y a su obra”, en “Laboratorio de Arte” (número 5). Páginas 245-265.

-MORALES, A.; SANZ, M. J.; SERRERA, J. M. Y VALDIVIESO, E. (2004): “Guía artística de Sevilla y su provincia”. Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla.

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

Otras fuentes:

corazones.org/lugares/espana/manresa/a_manresa.htm

es.hispanopedia.com/wiki/Rafael_Blas_Rodr%C3%ADguez

es.wikipedia.org/wiki/Medianera_de_todas_las_gracias

Formación sobre los ángeles en el arte religioso:

¿Los ángeles tienen alas?

es.aleteia.org/2017/07/21/los-angeles-tienen-alas/

Los ángeles: ¿son lindos bebés o feroces guerreros?

es.aleteia.org/2017/10/02/los-angeles-son-lindos-bebes-o-feroces-guerreros/

Ángeles en el arte sacro: haciendo lo invisible visible

es.aleteia.org/2017/06/11/angeles-en-el-arte-sacro-haciendo-lo-invisible-visible/

¿Por qué siempre se pinta a los ángeles con alas? ¿Realmente las tienen?

es.aleteia.org/2016/09/21/por-que-siempre-se-pinta-a-los-angeles-con-alas-realmente-las-tienen/

Juan Pablo II, Audiencia General 23 de Julio 1986

es.aleteia.org/2021/12/03/los-angeles-mas-bellos-del-mundo/

Cómo los nueve coros de ángeles nos ayudan a unirnos a Dios.

es.aleteia.org/2018/05/03/como-los-nueve-coros-de-angeles-nos-ayudan-a-unirnos-a-dios/

Tronos: Los ángeles que purifican el amor desequilibrado.

es.aleteia.org/2018/07/08/tronos-los-angeles-que-purifican-el-amor-desequilibrado/

La jerarquía angélica.

es.catholic.net/op/articulos/9763/cat/123/la-jerarquia-angelica.html#modal

Estos son los tipos de ángeles que hay y sus cometidos.

eldebate.com/religion/iglesia/20230901/estos-son-los-tipos-de-angeles-que-hay-y-sus-cometidos_136169.html

De los ángeles en los escritos de San Pablo.

religionenlibertad.com/blogs/en-cuerpo-y-alma/120105/de-los-angeles-en-los-escritos-de-san-pablo_16129.html

NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: Queda pendiente, por la complejidad del mismo y su extensión, exponer también las capillas marianas diseñadas por Rafael Blas Rodríguez para la Avenida del Santo Rosario, el acceso frontal del Recinto Sagrado al Corazón de Jesús. Quedará indicado en la etiqueta de este blog para Rafael Blas Rodríguez.

Tiene San Juan de Aznalfarache un balcón para mirar a Sevilla, poema de 1929

La terraza de la iglesia, el balcón que se menciona en este poema.

Tiene San Juan un balcón

para mirar a Sevilla,

con su baranda de olivos

y sus floreros de pitas.

Al balcón está asomada,

noche y día,

una antigua dama, envuelta

en su túnica amarilla.

¡Qué profundos son los ojos

negros de la vieja ermita!

Desde el alto barandal,

en la noche, se divisan

dos cielos; y el de la tierra

con más resplandores brilla.

Camino de Santiago

es la esplendorosa cinta

del río que, cimbreante,

se pierde en la lejanía.

En los campos de San Juan

no caben más estrellitas.

Alfareras de ojos negros,

aceituneras bonitas,

subid en las noches claras,

al cerro de la capilla,

¡engarzaréis las estrellas

del campo con las de arriba!

Con su baranda de olivos

y sus floreros de pitas,

tiene San Juan un balcón

para mirar a Sevilla.

NOTAS ACLARATORIAS:

-Tanto con la palabra “ermita”, como “capilla”, este poema se refiere a la iglesia sobre el cerro (la Parroquia de los Sagrados Corazones) que, en ese año 1929, en el que se recoge este poema, deja de ser templo parroquial de la localidad de San Juan de Aznalfarache, para que lo sea el que se inaugura por ese año, entre el Barrio Bajo y el Barrio Alto, la actual Parroquia de San Juan Bautista.

-Ciertamente, entonces, el río Guadalquivir era “cimbreante”, con la curva de Tablada que, antes de llegar al término municipal de San Juan de Aznalfarache, lo hacía que girara desde el este, en dirección sur, donde, después de Gelves, volvía a formar una gran curva hacia Coria del Río.

La vista desde la terraza de la iglesia, desde el interior, ampliada con zoom.

Fuente:

RODRÍGUEZ MATEO, J. (1929): “Cancionero de la ribera”. Sevilla, Tipografía Moderna.

Ver la etiqueta de este blog "Terraza de la Iglesia" (hacer clic aquí), para conocer historias ocurridas o relatadas sobre este lugar. 

Aquel balcón de San Juan de Aznalfarache, a principios del siglo XX.

La historia del Retablo de los Santos Juanes en San Juan de Aznalfarache

Dos formas de contar la historia del Retablo de los Santos Juanes, en San Juan de Aznalfarache.

Datos principales:

Óleos encargados al pintor Juan del Castillo, el 20 de septiembre de 1634, para la Iglesia de San Juan de la Palma (Sevilla). Se encargó también del estofado y el dorado. Terminado por el maestro-pintor Gaspar de Rivas, por el fallecimiento del anterior, a partir de 1658.

De la estructura del retablo se encarga Miguel Cano y, de los ornamentos esculturales, su hijo, Alonso Cano.

I.

El así llamado Retablo de los Santos Juanes fue concertado el 9 de octubre de 1634, según las condiciones redactadas y firmadas varios días antes, tanto en lo tocante a ensamblaje arquitectónico, como a escultura y pintura, para concluirlo en el año 1639, cuando aún trabajaba en el mismo Miguel Cano. En aquel entonces, en el templo sevillano de San Juan de la Palma, en el que se estaba construyendo, en su presbiterio, sólo existían el altar mayor, el banco y el sagrario.

En el taller del viejo maestro estaba asimismo terminada la escultura que debía ocupar la hornacina principal, de cuya talla se había encargado su hijo Alonso, antes de partir definitivamente a Madrid, en el invierno de 1638. En cuanto a las condiciones arquitectónicas, se cumplieron exactamente las mismas por parte de Cano, quien no parece apartarse de ellas lo más mínimo. Según las medidas en varas castellanas del alto, ancho, altura del banco y de las columnas del primer cuerpo, está claro que se trataba de una estructura articulada en dos cuerpos, tres calles y cuatro columnas por cuerpo.

La pintura sí tuvo variaciones en cuanto a lo previsto inicialmente. En principio, Juan del Castillo se comprometió a incluir en el retablo un total de cinco lienzos con historias alusivas a la vida del Bautista: «Nacimiento de San Juan», «El Bautismo de Cristo», «San Juan predicando a los gentiles», «San Juan predicando al Rey Herodes» y «La degollación del Bautista». Posteriormente se optaría por suprimir las dos últimas y en su lugar dar cabida a dos escenas relacionadas con el otro Santo Juan, el Evangelista, siguiendo así la costumbre de emparejar la iconografía de ambos como especialmente ocurría en los conventos. Por ello, en la realidad, vemos en la calle izquierda, en el cuerpo inferior, a «San Juan Evangelista en Patmos» y en el superior, el martirio del Evangelista en «la tina».

Recurre a una estructura típica del bajo Renacimiento y que, durante los años treinta y cuarenta se venía utilizando con notable éxito en Sevilla, consistente en la compartimentación del conjunto en tres calles y dos cuerpos, articulados por medio de cuatro columnas corintias «entorchadas».

A pesar de toda esta elaboración y preparación, no satisfizo a quienes estaban en la Parroquia de San Juan de La Palma, a principios del siglo XVIII, por lo que decidieron deshacerse del Retablo de los Santos Juanes, que sería trasladado, aproximadamente en el año 1710, al Convento franciscano en San Juan de Alfarache, actual parroquia de los Sagrados Corazones.

II.

En 1708, la fundación del nuevo templo parroquial de Tomares; dos años después, los frailes terceros logran la cesión de la Casa de los Mareantes en Triana; y también, en esta fecha está datada la llegada del Retablo de los Santos Juanes. Este poderío económico de los residentes en el Convento de San Juan de Alfarache, con la clara relación de las fechas, sólo se puede explicar por el testamento otorgado a los franciscanos terceros por el mecenas Antonio de Legorburu y Ardiles.

El Retablo de los Santos Juanes (que hace referencia al patrón de la localidad, desde tiempos de la Orden de Malta, San Juan Bautista y a San Juan Evangelista), fue realizado originariamente para la iglesia de San Juan de la Palma, de Sevilla. La arquitectura del retablo fue encargada a Miguel Cano en 1634, tracista y ensamblador de retablos; las esculturas, a su hijo Alonso Cano (nacido en Granada en 1601, y que vino con su padre a Sevilla en 1614), y las pinturas al pintor de la Escuela Sevillana, Juan del Castillo (1590-1657). Es, por tanto, este retablo uno de los más significativos de Sevilla, que se terminó de hacer en 1638.

De las cinco grandes pinturas de este retablo, tres están dedicadas a San Juan Bautista (Nacimiento, Bautismo de Cristo y Predicación), y dos, a San Juan Evangelista (su Visión en Patmos, y Martirio en una tina hirviente).

Durante el tiempo que estuvo este retablo en San Juan de la Palma, en el camarín central del mismo, se veneraba una imagen de San Juan Bautista, realizada por Alonso Cano, que actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Hay un malentendido histórico por el cual se piensa que aquella escultura estuvo en San Juan de Alfarache, pero en verdad no llegó a entrar en el acuerdo del cambio de la iglesia sevillana al templo de este convento aljarafeño.

En 1710 fue trasladado este retablo a la iglesia del convento de los terceros de San Juan de Alfarache. Según González de León, este hecho fue “debido a la estupidez y al mal gusto” de los que lo mandaron quitar de la Iglesia de San Juan de la Palma, de Sevilla.

Todos estos datos tienen una gran importancia para la historia de San Juan de Aznalfarache, porque, aunque está claro que hubo uno o varios templos anteriores, incluidos en el recinto del convento franciscano, el de principios del siglo XVIII, con el Retablo de los Santos Juanes y con el nombre de Antonio de Legorburu en la cúpula, es el que llega a nuestros tiempos.

Bibliografía:

-HERRERA GARCÍA, F. J. (2001): “Miguel Cano y su protagonismo en la retablística sevillana de la primera mitad del XVII”, en “Archivo Hispalense, revista histórica, literaria y artística” (2ª época, número 256-257). Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla.

-MORALES, A.; SANZ, M. J.; SERRERA, J. M. Y VALDIVIESO, E. (2004): “Guía artística de Sevilla y su provincia”. Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”, Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

-VALDIVIESO GONZÁLEZ, E. (1988): “La pintura sevillana desde el siglo XVI”. Valladolid. 

Otra fuente:

archisevilla.org/retablo-de-la-parroquia-de-los-sagrados-corazones-san-juan-de-aznalfarache/

Un herido en el camino de San Juan de Aznalfarache 1899

Las ventas en los caminos entre Sevilla y San Juan de Aznalfarache guardan muchas historias, de las cuales queremos desvelar las publicadas. 

Artículo publicado en “El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Lunes, 21 de agosto de 1899. Sevilla.

Anoche se desarrolló, en el camino de San Juan de Aznalfarache, un sangriento suceso, del que fue víctima Rafael Guerrero, de 30 años de edad, y trabajador del muelle.

De fiesta. Ayer, con motivo de ser día de fiesta, estuvieron de gira, en el mencionado pueblo, Joaquín Guerrero, hermano del herido, y Bernardo Canela, ambos con su familia.

Al llegar al citado pueblo, encontraron al herido acompañado de Emilio Bermúdez, trabajador del muelle como todos.

Los dos últimos se quedaron en San Juan, mientras los otros marcharon con la familia a comer la comida preparada ya da antemano. Al poco rato, presentóse el Rafael, acompañado del Bermúdez, con objeto de tomar un pescado y una copa de vino.

Hecho esto, marcharon de nuevo para Sevilla, el Rafael y el Bermúdez.

El hecho. Cuando el Joaquín y Canela regresaban con su familia, se encontraron en la venta conocida por la de El Loquillo. Pasada esta, y a poco trecho, se encuentra otra llamada la de El Serrano, donde la familia se sentó a tomar las últimas copas. Serían próximamente las ocho de la noche.

Estando allí, el Canela oyó voces a corta distancia, diciéndole al Joaquin que aquellos quejidos eran de su hermano Rafael. Precipitáronse ambos al lugar donde se oían aquellos, encontrándose al hermano del Joaquín completamente bañado en sangre.

En esto pasaba un muchacho con un burro cargado, camino da San Juan, y al decirle si quería llevarlo a la casa de socorro, echó la carga a tierra y montó al herido en el asno, llevándolo a la casa de socorro de la calle Pureza, donde fue reconocido por el director de dicho establecimiento, el señor Monsalves que, en vista de la gravedad del herido, citó a consulta a los demás médicos de la casa.

La operación. Reunidos los profesores señores Monsalves, Vázquez, Carrasco y Astolfi, acordaron operarlo, poniendo manos a la obra,

El Rafael Guerrero fue curado de dos heridas de arma blanca, en el lado izquierdo del pecho y una en el costado del mismo lado (las tres gravísimas), y de otra en la nalga izquierda, también grave.

El juzgado. Este fue avisado en la calle Siete Revueltas, donde se encontraba, compuesto del juez señor Verdú y el actuarlo señor Marchena, quienes, acompañados del inspector de ronda, señor Montero, y el brigada, señor Orellana, que también se encontraba en dicho sitio, marcharon al benéfico establecimiento de Triana, tomando declaración al herido, al hermano de éste y al Canela, guardándose grande reserva de lo que dijeran.

Después estuvo el juzgado oyendo al inspector señor Montero y al brigada de los serenos, señor Orellana, pues aunque no sabemos sobre qué, creemos que trataron de la captura del agresor.

Hasta hora bien avanzada, permaneció el juzgado en dicho establecimiento, tomando declaración a buen número de personas. A la hora de cerrar esta edición, el herido encontrábase en gravísimo estado.

NOTA: No hemos encontrado más noticias sobre este crimen. 

Tramo Las Pitas del río Guadalquivir por San Juan de Aznalfarache hasta 1933

"Sevilla vista desde San Juan de Alfarache", pintado por Nicolás Chapuy en 1844. Las veredas del camino que, actualmente, coincidi...