La perfección en el Retablo de los Santos Juanes de San Juan de Aznalfarache

Icono en la puerta del Sagrario de la Iglesia parroquial de los Sagrados Corazones.

“¿Qué significan las letras en el icono de la puerta del Sagrario del Retablo de los Santos Juanes? He visto mucha iconografía del ‘Agnus Dei’, el ‘Cordero de Dios’, pero ninguna en la que aparecieran esas letras, de una forma desordenada y que no aparenta tener explicación”, explica un sacerdote, tras oficiar la santa misa en la Iglesia parroquial de los Sagrados Corazones. Añade a su indicación: “He visto al Cordero de Dios sobre el libro del Apocalipsis, atribuido al apóstol San Juan. Y sé que tiene siete sellos que lo mantienen cerrado; en la tradición, el número siete significa plenitud. Pero no había visto antes esta imagen con esas letras”.

Quien escucha esto ha asistido a varias explicaciones sobre el retablo, pero ciertamente, nunca había oído sobre la puerta del Sagrario alguna explicación completa. Y ciertamente. la tiene:

El Agnus DeiCordero de Dios en latín — es uno de los símbolos más antiguos y centrales del cristianismo. Sus raíces se hunden en el Antiguo Testamento: el cordero pascual hebreo, cuya sangre marcaba los dinteles de las casas durante la décima plaga de Egipto (Ex 12); el cordero del sacrificio ofrecido en el Templo cada mañana y cada tarde (Ex 29,38-42); el Siervo sufriente de Isaías que «como cordero al matadero fue llevado» (Is 53,7).

El evangelio inaugura el cumplimiento. San Juan Bautista ve a Jesús venir al Jordán y exclama: «Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccata mundi» — «Aquí está el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). La palabra es solemne: este Cordero no quita los pecados (plural) de cada hombre, sino el pecado (singular) del mundo entero — la fractura cósmica entre Dios y la creación que data desde el Génesis. El Apocalipsis de Juan retoma la figura veintiocho veces: el Cordero degollado, pero de pie en el centro del trono celeste, el único digno de abrir el libro de los siete sellos (Ap 5,6-12); el Cordero que se desposa con la Iglesia, su Esposa (Ap 19,7-9).

San Juan Bautista y San Juan Evangelista en el retablo.

La iconografía paleocristiana representa al Cordero de tres maneras canónicas: 1.- el cordero pascual con el cuello inclinado, recostado; 2.- el Cordero triunfante de pie sobre el monte Sión con el estandarte de la Resurrección (bandera blanca con cruz roja); 3.- el Cordero sobre el libro de los siete sellos del Apocalipsis. Las tres aparecen ya en los mosaicos del siglo V (San Apolinar, en Classe; San Vitale de Rávena), y se repiten durante toda la Edad Media en cruces procesionales, custodias eucarísticas y miniaturas iluminadas.

Las letras.

En el caso que nos ocupa, el "Agnus Dei", es decir, el Cordero de Dios, está recostado sobre el libro del Apocalipsis o de los siete sellos, donde se escriben los misterios de Dios. Cada uno de los sellos lleva una letra que corresponde a cada uno de los siete sellos de la Nueva Alianza: los sacramentos, esto es, B-C-P-C-E-O-M. El Apocalipsis narra la apertura de cada uno de ellos.

Primer sello del apocalipsis: un jinete sobre un caballo blanco, color que hay que destacar. En la Nueva Alianza, el primer sello empieza por B y es el Bautismo, del cual resalta la blancura de las túnicas de los bautizados en Cristo. El segundo sello, la letra C, corresponde a un caballo alazán, que simboliza la fuerza y conduce al segundo de los sacramentos: la Confirmación, que confiere fuerzas al cristiano para hacer la confesión de su fe, robustecida por el sacramento. El tercero exhibe la letra P, y lo representa en el libro del Apocalipsis un caballo negro, el color del pecado, que se perdona en la Penitencia, la cual devuelve a la inocencia bautismal. El cuarto sello, signado con la letra C, se refiere a la Comunión. En este cuarto sello se deja libre a un caballo amarillo, que es símbolo del hambre que, en el Nuevo Testamento, se sacia con la Eucaristía que prefiguran los cinco panes y dos peces que saciaron, y aun con sobras, al número simbólico de cinco mil hombres, es decir, a la humanidad toda, ya que los múltiplos de cinco son expresión de universalidad. El quinto sello aparece marcado con la letra E y representa a aquellos que murieron por defender la Palabra de Dios. Prefigura la Extremaunción o Unción de los Enfermos, como lo denomina el Catecismo, porque también da salud al cuerpo. El sexto sello lleva pendiente la letra O y se abre para los que anuncian la verdad, que son los portadores del Orden Sacerdotal. En el séptimo sello, con la letra M, se puede ver la continuidad y propagación de los elegidos, que la garantiza el Matrimonio, cuyas oraciones forman el perfume suave de las que se elevan por la humanidad a Dios.

El Retablo de los Santos Juanes a mediados del siglo XX.

Con toda esta explicación de arte sacro, el Retablo de los Santos Juanes en la Iglesia parroquial de los Sagrados Corazones se convierte en una perfecta catequesis sobre lo central en nuestra fe, ya que todo parece partir y volver hacia ese Sagrario, en el que se encuentra Cristo Eucaristía y del que manan los sacramentos: Bautismo, Confirmación, Penitencia, Comunión, Extremaunción, Orden Sacerdotal y Matrimonio, los cuales, a su vez, son los sellos que impiden que dé comienzo el Apocalipsis. De ahí también que estén en los cuadros centrados en San Juan Bautista y San Juan Evangelista: el primero, por ser el primero en referirse al Cordero de Dios; el segundo, por todas las citas que hace sobre Él en el último libro de las Sagradas Escrituras.

Sólo hemos encontrado tres páginas web que hablen de esta temática del arte sacro, ninguna oficial de la Iglesia, pero qué sumamente maravillosa es esta catequesis que nos dejaron los frailes del Convento de San Juan Bautista, en San Juan de Aznalfarache, desde hace más de tres siglos.

El templo sobre el cerro.

Más información sobre la historia de este retablo en este blog:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/03/la-historia-del-retablo-de-los-santos.html

Fuentes:

paxetbon.com/patrimonio-cristiano/agnus-dei

sagradacenacaceres.es/cordero-pascual/

vamonosalbable.blogspot.com/2017/09/los-siete-sellos-el-libro-el-cordero-y.html 

Una bibliografía para San Juan de Aznalfarache

En esta selección bibliográfica debe destacar “Guzmán de Alfarache, escrita por Mateo Alemán, obra cumbre de la novela picaresca y del Siglo de Oro español. Se publicó en dos partes: la primera en Madrid (1599) y la segunda en Lisboa (1604) bajo el subtítulo “Atalaya de la vida humana”. Tuvo un éxito enorme en toda Europa. Su título y su origen, el primer capítulo, se deben a San Juan de Aznalfarache.

Una bibliografía para San Juan de Aznalfarache (por orden temático y, alfabéticamente, por autores):

 

Históricamente específicos sobre San Juan de Aznalfarache:

 

COBOS LOSÚA, A. (1927): “Apuntes históricos de San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Ateneo de Sevilla.

Este texto destaca por ser el primero elaborado exclusivamente para narrar la historia de nuestra localidad. Incluye el poema dedicado a las mujeres de San Juan “Manos Morenas”.

 

DE LA FLOR RAMOS, A. (2020): “Misterios y leyendas de San Juan”. Grupo Editorial Círculo Rojo S.L.

Obra de recopilación con fantasmas, apariciones, milagros e incluso historias de amor en el contexto de nuestra localidad.

 

DE LA FLOR RAMOS, A. (2023): “Relatos de San Juan”. Punto Rojos Libros.

Nueve relatos cortos novelados, a partir de la historia de nuestro pueblo en el siglo XX.

 

ORTA, F. (2011): “San Juan y su gente”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

Recopilación de fotografías de la historia de San Juan de Aznalfarache, especialmente durante el siglo XX, con sus explicaciones al pie de la imagen.

 

PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”, Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

La obra que más desarrolla la historia de San Juan de Aznalfarache hasta el presente.

 

RUIZ PALACIOS, A. (2014, 2ª edición): “Cuando sopla el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX en San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Publidisa.

La historia de nuestra población durante el siglo XX, contextualizada en el ferrocarril de Minas de Cala y la industria presente, novelada a través de varios personajes reales y con muchos datos reales recopilados por el autor.

 

Históricos:

 

ESCACENA CARRASCO, J. L. (1986): “Osset Iulia Constantia: San Juan de Aznalfarache (Sevilla)”. Habis, 17 (págs. 539 a 547).

Artículo con el primer análisis arqueológico específico sobre Osset.

 

HAZAÑAS Y LA RUA, J. (1888): “Noticia de las Academias Literarias, Artísticas y Científicas de los siglos XVII y XVIII”. Sevilla. Páginas 13 a 17, sección titulada “Academias en San Juan de Aznalfarache”.

Aunque aquellas academias literarias no llegaran a producirse, suponen un gran relato desarrollado en San Juan de Aznalfarache.

 

LÁZARO, J. (1889): “La España Moderna”. Madrid, Imprenta y fundición de Manuel Tello. Páginas 169 a 179.

Aunque aquellas academias literarias no llegaran a producirse, suponen un gran relato desarrollado en San Juan de Aznalfarache.

 

LLEÓ CAÑAL, V. (2018): “Academias serias y academias jocosas en el Siglo de Oro sevillano”. Sevilla, Boletín de la Academia Sevilla de Buenas Letras: Minervae Baeticae.

Aunque aquellas academias literarias no llegaran a producirse, suponen un gran relato desarrollado en San Juan de Aznalfarache.

 

RUIZ PRIETO, E.; PÉREZ AGUILAR, L. G.; GÓMEZ PIÑA, A y GUILLÉN RODRÍGUEZ, L. (2014): “El poblamiento romano en torno a Osset (San Juan de Aznalfarache, Sevilla)”, en “Onoba, Revista de Arqueología y Antigüedad” (Nº. 2, págs. 91 a 106).  Huelva.

Descripción arqueológica de Osset.

 

SOTO CHICA, J. (2023): “Leovigildo, rey de los hispanos”. Madrid, Desperta Ferro Ediciones.

El rey Leovigildo y sus hijos, Hermegildo y Recaredo, forman parte de la primera destrucción de Osset, con una batalla que se describe en este libro cómo pudo ser.

 

VALOR-PIECHOTTA, M. y JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, A. (2022): “Las almunias de la Sevilla almohade: Buhayra y Aznalfarache”. Sevilla, Universidad de Sevilla.

Magdalena Valor es la mayor experta en las murallas almohades de nuestra localidad, con sus diversos estudios realizados sobre la misma.

 

Musicales:

 

DE PAULA MONTEMAR Y MORALEDA, F., en ANÓNIMO (1851): “Galería dramática y centro de administración, comprendiendo las mejores obras del teatro español y extranjero de los principales autores: El ventorrillo de Alfarache, cuadro de costumbres andaluzas”. Madrid, M. P. Delgado.

Con este documento, el cuadro fue aprobado para su representación en los Teatros del Reino, con fecha 14 de enero de 1851. Ciertamente se refiere a un lugar en el que fue nuestro término municipal, o en el camino entre nuestra localidad y Sevilla, porque, además, de no existir otro Alfarache en España, al principio del libreto de esta composición, se indica que se desarrolla en un lugar “a corta distancia” de la ciudad hispalense.

Libreto de 1843:

http://simurg.csic.es/viewer/2131209?iframe=yes&

Libreto de 1869:

https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.do?control=BVPB20240106973

Libreto de 1879:

https://archive.org/details/elventorrillodea00mont/page/n3/mode/2up?view=theater

 

DE ROJAS, N. (1865): “Una apuesta en la velada de San Juan”. Madrid, imprenta de José Rodríguez.

DE ROJAS, NATIVIDAD (1865): “Una apuesta en la velada de San Juan”, en “Biblioteca dramática: Colección de comedias representadas con éxito en los teatros de Madrid y provincias”. Madrid, imprenta de José Rodríguez Calvario.

La primera zarzuela escrita por una mujer se desarrolla en San Juan de Aznalfarache.

 

VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, J. (1867): Zarzuela “El Bergantín Rayo”, en “Galería Bufa Sevillana” (Nº. 7). Sevilla, Francisco Álvarez y Cía.

Zarzuela en dos actos y en verso, con poesía del gaditano José Velázquez y Sánchez, música de Manuel Rodríguez y textos en varios idiomas. El segundo acto, como expresa el libreto, tiene su decorado y, por tanto, su desarrollo, en la localidad de San Juan de Aznalfarache.

Libreto disponible:

-cervantesvirtual.com/obra/el-bergantin-rayo-zarzuela-en-dos-actos-y-en-verso-1059858/

-bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=00e2b76d-599c-4401-8853-0bbc25baf56a

-archive.org/details/HCa069035

 

Novelas:

 

ALEMÁN, M. (1599): “Primera parte de la vida del pícaro Guzmán de Alfarache”. Barcelona, imprenta de Gabriel Graells y Giraldo Dotil.

El título de la obra y el primer capítulo de esta gran obra de la literatura representan a San Juan de Aznalfarache.

 

ALEMÁN, M. (1976): “Guzmán de Alfarache”. Madrid, Sopena.

Versión de “Guzmán de Alfarache”, en cómic.

 

BÖHL DE FABER, C. (seudónimo Fernán Caballero, 1861): “Una en otra, novela de costumbres”, en “Obras completas de Fernán Caballero”. Madrid, establecimiento tipográfico de Mellado.

Varias escenas de esta obra, la autora las identifica con la quinta de placer Valparaíso y con la localidad a la que pertenece, dentro de su término municipal.

 

BÖHL DE FABER, C. (seudónimo Fernán Caballero, 1861): “Deudas pagadas. Cuadro de costumbres populares de actualidad”. Madrid, imprenta del establecimiento de Mellado.

Obra escrita en tercera persona, sobre experiencias en la ciudad de Sevilla y sus alrededores, en la que hay una descripción de San Juan de Aznalfarache.

 

BÖHL DE FABER, C. (seudónimo Fernán Caballero, 1865): “Vulgaridad y nobleza” y “Simón Verde”, en “Colección de Autores Españoles: Cuadros de costumbres” (tomo XVII). Leipzig, Brockhaus.

Descripciones de San Juan de Alfarache desde el río Guadalquivir.

 

CANSINO, E. (2013): “Una habitación en Babel”. Madrid, Editorial Anaya.

El autor, profesor de Filosofía en San Juan de Aznalfarache, centra su novela en “La Torre”, el mayor edificio del pueblo, donde jóvenes con distintos orígenes están condenados a entenderse.

Premios:

*VI Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, 2009.

*Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, 2010.

*Lista de honor CLIJ, 2009.

 

GRANADO, J. (2023): “Todos los Engelhardt”. Pábilo Editorial.

Novela biográfica de la vida de Otto Engelhardt y sus descendientes, que residió en nuestra localidad entre 1913 y 1936, hasta que fue ejecutado. Sin embargo, no aparecen muchas vivencias del mismo en San Juan de Aznalfarache, como que trajo la electricidad en 1909; su asistencia a la charla de Amantina Cobos, en 1926; la vecindad con el pendenciero inglés Winchester entre 1927 y 1929, etc.

 

FERNÁNDEZ Y GONZÁLEZ, M. (1868): “Crónicas romancescas de España: Don Miguel de Mañara. Memorias del tiempo de Carlos V”. París, Librería de Rosa y Bouret.

Tanto al final del capítulo VIII, como en el IX, se menciona directamente a San Juan de Aznalfarache, narrando unos lúgubres acontecimientos, en el interior de una casa y en el río.

 

LE SAGE, R. (1732): “Histoire de Guzman d’Alfarache” (tome premier). París, Chez Etienne Ganzau.

Adaptación francesa del “Guzmán de Alfarache” español, que le hizo muy conocido en el país vecino.

 

Poemarios:

 

CAMPRODÓN, F. (1850): “Emociones. Colección de poesías”. Barcelona, imprenta de Pons y Cía.

Contiene el poema en titulado “¿Quién se apura?”, en el que, tras cada una de sus ocho estrofas, se exclama “¡Viva San Juan de Aznalfarache! ¡Viva Sevilla!”.

 

DEL MÁRMOL, M. M. (1816): “Intervalos de mi enfermedad, o Pequeña colección de poesías ligeras”. Sevilla, impreso por Aragón y Compañía.

Vivió con los frailes franciscanos en el convento sobre el cerro y este ilustrado disfrutó mucho con los paisajes de aquella época desde esta aventajada altura. En este texto ya se encuentra una alusión a los montes Ossethanos.

 

DEL MÁRMOL, M. M. (1834): “Romancero o pequeña colección de romances, tomados de las poesías, impresas e inéditas, del doctor D. Manuel María del Mármol, dedicada y presenta por él mismo a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, el 17 de mayo de 1833” (Tomo I). Sevilla, Hidalgo y Compañía.

DEL MÁRMOL, M. M. (1834): “Romancero o pequeña colección de romances, tomados de las poesías, impresas e inéditas, del doctor D. Manuel María del Mármol, dedicada y presenta por él mismo a la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, el 17 de mayo de 1833” (Tomo II). Sevilla, Hidalgo y Compañía.

Incluye el poema “Al nuevo porche de San Juan de Aznalfarache”. También hace referencias en otras composiciones a los montes de Alfarache, Ossethania…

 

IZQUIERDO LABRADO, DOLORES (1982): “Antología breve de poetas andaluces: homenaje a Juan Ramón Jiménez”. Huelva, Ayuntamiento de Moguer.

Poetisa nacida en San Juan de Aznalfarache, vivió sus primeros diez años en nuestra localidad, hasta que su familia marchó a tierras onubenses. De su obra no encontramos sobre sus orígenes, por lo que destacamos el mencionado libro.

 

RODRÍGUEZ MATEO, J. (1929): “Cancionero de la ribera”. Sevilla, Tipografía Moderna.

Contiene la oda dedicada a San Juan de Aznalfarache titulada: “Tiene San Juan un balcón para mirar a Sevilla”, que reseña las vistas de la terraza de la iglesia, antes de la construcción del recinto sagrado.

 

SOLER ARTEAGA, M. J. (2022): “Amparo López del Baño, viaje de una poetisa”, en CARMONA BARRERA, J. D. y TRIBIÑO GARCÍA, M.: “XII Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros, noviembre de 2021”. Almendralejo, Asociación Histórica de Almendralejo. Esta memoria contiene el poema Vista-Hermosa, dedicado a esta finca sanjuanera, en la que vivió la poetisa Amparo López del Baño.

 

Religiosos:

 

ANTEQUERA LUENGO, J. J. (2009): “Notas artísticas sobre las iglesias de Tomares y San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Facediciones.

Conjunto de anotaciones recopiladas sobre la historia del convento franciscano de San Juan Bautista, su iglesia en San Juan de Aznalfarache y la de Tomares.

 

ANTEQUERA LUEGO, J. J. (2010): “Santos de la antigua Ossethania: San Gregorio y Santa Verania”. Sevilla, Facediciones.

Profundo estudio sobre la figura de estos dos santos vinculados con Osset.

 

BALAGUER, V. (1851, 3ª edición): “Los frailes y sus conventos: su historia, su descripción, sus tradiciones, sus costumbres, su importancia” (tomo II). Barcelona, Editores Hermanos Llorens (páginas 201-209).

Incluye la historia del convento franciscano en San Juan de Aznalfarache.

 

CAVILLAC, M (2009): “La figura de San Juan Bautista en el Guzmán de Alfarache”, Mélanges de la Casa de Velázquez. http://journals.openedition.org/mcv/276

Artículo sobre la relación del patrón de nuestra localidad, en este caso, también dentro de la obra más destacada en relación con nuestro pueblo.

 

FLÓREZ, E. (1752): “España Sagrada. Teatro geográfico-histórico de la Iglesia de España” (tomo IX, de la Provincia Antigua de la Bética en común, y de la Santa Iglesia de Sevilla en particular). Madrid.

Contiene el texto con una de las mayores leyendas de nuestra villa: los milagros de la pila bautismal de Osset, en el siglo VI.

 

GIL DELGADO, F.: “Pedro Segura. Un cardenal de fronteras”. Madrid, Biblioteca Autores Cristianos.

Biografía de quien, con su empeño personal, mandó construir las edificaciones del Cerro de los Sagrados Corazones, como muestra de su devoción al Corazón de Jesús.

 

LOURINE, L. y BROT, A. (1846): “Los conventos, obra filosófica y poética: su origen, historia, reglas, disciplina, costumbres, tipos y misterios”. Madrid, editores Madoz y Sagasti. Traducida por D. Miguel Rodríguez Ferrer (págs. 557 a 561).

Incluye la historia del convento franciscano en San Juan de Aznalfarache.

 

ROS, C. (2016): “Pedro Segura y Sáenz: Semblanza de un cardenal selvático”. Madrid, Letras de autor.

Biografía de quien, con su empeño personal, mandó construir las edificaciones del Cerro de los Sagrados Corazones, como muestra de su devoción al Corazón de Jesús.

 

Teatro:

 

COTARELO Y MORI, E. (1906): “Teatro popular: Novelas (Colección selecta de antiguas novelas españolas, tomo I)”. Madrid, librería de la Viuda de Rico.

En la obra de teatro popular “Escarmentar en cabeza ajena”, de Lugo y Dávila, una de las escenas, que narra los inicios del enredo amoroso de los protagonistas, está ambientada dentro de nuestro término municipal, en el siglo XVII.

 

DE SAAVEDRA Y RAMÍREZ DE BAQUEDANO (1855): “Don Álvaro o la fuerza del sino”, en “Obras completas” (tomo IV). Madrid.

El III Duque de Rivas incluyó varias alusiones a San Juan de Aznalfarache en esta obra.

 

GÓMEZ MARTÍN, A. y LÓPEZ ROMERO, J. (2020): “El legado literario y documental del escritor jerezano Miguel Hué y Camacho”, en “Revista de Historia de Jerez” (número 23, págs. 267-280). Jerez de la Frontera, Ayuntamiento de Jerez.

“La Compañía del Himeneo” es una comedia, escrita en 1836, cuyas escenas del primer acto se desarrollan en San Juan de Aznalfarache. La trama comienza con una cita para crear una agencia de relaciones matrimoniales.

 

LOPE DE VEGA (2007): “Amar, servir y esperar”. Madrid, Bibliobaazar.

Una escena de esta comedia romántica, escrita en el año 1625, se desarrolla en nuestra localidad: el segundo encuentro entre los protagonistas, los amantes Feliciano y Dorotea.

 

ROMERO BOHÓRQUEZ, M. (1899): “La hermana San Sulpicio”, en “Obras completas de D. Armando Palacio Valdés” (tomo IV). Madrid, librería de Victoriano Suárez.

Una de sus escenas se desarrolla en nuestro término municipal y, por sus explicaciones, el autor da amplias muestras de que conoció estas tierras.

Enlace para su descarga:

https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=450223

 

ZORRILLA, J. (2006): “Don Juan Tenorio”. Madrid, Ediciones Cátedra.

En 1844, escribe este genial autor, a partir de las indicaciones previas de Lord Byron y las proposiciones de otros escritores y artistas, esta gran obra de la literatura convirtiendo la quinta de Valparaíso, en nuestro término municipal, en el presunto escenario de la famosa escena del sofá, además de las muertes que el protagonista acometió contra don Gonzalo de Ulloa y don Luis Mejía. De hecho, en 1921 se rodó una película sobre este personaje, protagonizada por Imperio Argentina, también en este lugar.

 

Temáticos:

 

ANTEQUERA LUEGO, J. A. (2011): “Valparaíso, un Cristo para los Mares del Sur”. Sevilla, Facediciones.

Historia de la finca Valparaíso, en nuestro término municipal.

 

BUELGA BUELGA, M. (2000): “Estampaciones para lozas de los siglos XIX y XX: La fábrica de loza de San Juan de Aznalfarache”. Oviedo, Museo de Bellas Artes de Asturias.

El único libro que narra la historia de la fábrica de loza que existió en nuestra localidad, durante un siglo, clasificando también su producción cerámica conocida.

 

RUEDA RAMÍREZ, P. (2013): “Convento de San Juan de Aznalfarache”, en PEÑALVER GÓMEZ, E. (COORDINADOR): “Fondos y procedencias. Bibliotecas en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla”. Sevilla, Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Págs. 188-193.

 

Relatos breves publicados en prensa:

 

ANÓNIMO (1853): “Un día de boda”. Publicado en “El Guadalete, periódico literario y de interés general”, los días 17, 20 y 22 de septiembre. Jerez de la Frontera.

Obra trágica con la narración de un día de boda que acaba en desgracia en el río Guadalquivir.

Enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/03/novela-corta-un-dia-de-boda-de-1853.html

 

GARCÍA DE LUNA, L. (1861): “Al amor de la lumbre”, con textos publicados en el periódico “La América, crónica hispano-americana”, entre diciembre de 1861 y febrero de 1862.

Leyenda de unos amores de consecuencias trágicas, con desarrollo de la historia en San Juan de Aznalfarache.

Enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/06/al-amor-de-la-lumbre-obra-dramatica-en.html

 

Documentos antiguos:

 

ANÓNIMO (1752): “El convento y religiosos de San Juan de Alfarache, que es de los Terceros Descalzos de Nuestro Padre San Francisco, extramuros de Sevilla, a los Reales Pies de Vuestra Majestad… por enero de 1400 nos colocó en esta altura…”. En los fondos antiguos de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla.

Enlace:

https://idus.us.es/items/59c5336a-fd8c-45ef-a420-5edecff31603

DE SANTA MARÍA, J. (1630): “Información sobre la posesión y propiedad de la milagrosa pila bautismal en el Osset Bético, territorio hispalense transamniano, San Juan de Alfarache, a Don Fernando Remírez Fariña, del Consejo y Cámara de Su Majestad, Patrono y Mayor pariente de la divisa Solar Real de Nuestra Señora de la Piscina, Fundación del Rey D. Remiro de Navarra”. Sevilla, impresor Francisco de Lyra.

 

HERRERA CARRANZA, J. (2009): Tesis: “La Federación Sanitaria de Andalucía (1916-1929)”. Sevilla, Universidad de Sevilla.

Incluye el discurso que el notario Blas Infante dirigió a los profesionales sanitarios congregados en la terraza de la iglesia sobre el cerro, en el año 1923.

Texto íntegro en el siguiente enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/05/discurso-de-blas-infante-en-asamblea.html


En San Juan de Aznalfarache, agosto de 2026. 

La hacienda de San Juan Bautista y la dinastía Cotiella en San Juan de Aznalfarache 1736-1854

¿Es la torre que hay junto a la entrada de las oficinas de Arrocerías Herba el único resto del cortijo que pudo existir en la hacienda de San Juan Bautista, en San Juan de Aznalfarache?

El traslado del centro del comercio con América de Sevilla a Cádiz, a principios del siglo XVIII, supuso un duro golpe para la actividad comercial de la capital andaluza y provocó la marcha de numerosos comerciantes. No obstante, esta antigua urbe continuó siendo un importante centro de negocios, aunque solo fuera por la producción diversificada de su zona de influencia —que generaba un considerable excedente exportable— y por el mercado de consumo que constituía junto con su territorio y reino que llegó hasta 1833.

Era aún una ciudad de la burguesía, compuesta por empresarios, intermediarios, comerciantes y negociantes, sobre la cual los conocimientos son aún parciales.

El primer Cotiella que se estableció en Sevilla se llamaba Juan Francisco. Había llegado a las orillas del Guadalquivir en 1723 (hecho que él mismo consigna en su solicitud de vecindad), y residía en el entorno de la Parroquia del Sagrario (o de Santa María: la parroquia de la Catedral, donde vivían algunos de los vecinos más acaudalados y nobles de la ciudad). Es también él quien revela su origen en su testamento, otorgado en 1745: nació en el lugar de San Estevan de Miralles, en el concejo de Villaviciosa, dentro de la diócesis de Oviedo.

Fue uno de los muchos asturianos que llegaron a buscar fortuna, o simplemente el sustento, a las provincias andaluzas, célebres por su riqueza. Declaró que sus padres eran el “excelentísimo” don Matheo Cotiella y doña Toribia García; si bien tal título podría sugerir a un personaje de alto rango y poder, la modesta residencia familiar apunta más bien a unos hidalgos de recursos limitados. De hecho, resulta curioso observar que en los numerosos registros sevillanos relativos a la familia Cotiella rara vez se emplea el tratamiento de «don». Se casó por segunda vez con María Josefa de Echegoyán y Castellanos, la cual tenía un hermano que era canónigo en Sevilla: Martín de Echegoyán.

Juan Francisco Cotiella García era un hombre culto, pues pronto obtuvo importantes cargos financieros en Sevilla (lo que también demuestra que gozaba de poderosos valedores), tales como la tesorería de la Santa Cruzada para la archidiócesis y la tesorería de la aduana. El joven tesorero había recibido una cuantiosa dote de su segunda esposa: 4.048 pesos escudos (equivalentes a unos 60.880 reales de vellón), a los que se sumaron posteriormente otros 5.000 reales tras el fallecimiento de una pariente.

Aunque se desconoce si él mismo aportó bienes al matrimonio, logró adquirir propiedades y dejó un patrimonio que lo convirtió en un hombre acaudalado: una hacienda (que comprendía tierras de labor, viñedos y olivares) en Tomares, una pequeña localidad de la comarca del Aljarafe, cerca de Sevilla, adquirida, en 1736, por 11.400 pesos (161.670 reales) más 10.392 reales en concepto de alcabala; posteriormente, añadió un almacén con capacidad para más de 12.000 arrobas de aceite, así como cuatro aranzadas de tierra, elevando así el valor total a 18.000 pesos, o aproximadamente 270.700 reales.

Ya en este dibujo de 1856, con la fábrica de loza de San Juan de Aznalfarache funcionando, en la parte izquierda, junto a la chimenea más alta, se puede comprobar la existencia de esa torre, que podría provenir de los tiempos del cortijo de la hacienda de San Juan Bautista.

Refrenda el hecho de la posesión de esta finca en San Juan de Aznalfarache (aldea de Tomares hasta 1890), que Juan Francisco Cotiella García fue recibido como hijodalgo por el ayuntamiento de la localidad de referencia en el año 1737. Llevaba un estilo de vida admirable: en su casa de la calle Bayona contaba con el servicio de cuatro criados (doncellas y lacayos), y un cochero, sin contar a la prima que criaba a los niños ni al cuñado que llevaba la contabilidad. En 1742, cinco años antes de su fallecimiento, las autoridades fiscales valoraron su fortuna en 1,5 millones de reales (situada entre las mayores de Sevilla), con motivo de la imposición de una contribución extraordinaria. Al parecer, el fundador de la dinastía se limitó a su papel de financiero público; no hay indicios de que participara directamente en actividades comerciales.

No sorprende ver a este asturiano, viviendo ya plenamente como un sevillano, hacer ostentación de su piedad al enfrentarse a su hora final. Miembro de la Cofradía del Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas de su parroquia, solicita ser enterrado en la catedral vistiendo el hábito de la Orden Seráfica y encarga la celebración de mil misas —a razón de 3 reales y cuarto cada una— en diversas capillas e iglesias conventuales; entre otros legados piadosos, envía cien ducados de vellón (equivalentes a 1.103 reales) a la iglesia de su pueblo natal. Persona de vida creyente o de vida cristiana, así se explica el nombre de la hacienda de San Juan Bautista, o que respetara esta denominación si la tenía de antes, en consonancia con el nombre del patrón de nuestra localidad desde el siglo XIII, cuando, en 1253, le fueron encomendadas estas tierras a la Orden de San Juan.

Juan Francisco había allanado el camino para sus hijos. Ellos continuarían el ascenso de la familia Cotiella, aunque siguiendo derroteros distintos.

Pedro, el hijo mayor (quien inicialmente había ingresado en la Iglesia y recibido las órdenes menores), contrajo matrimonio en Granada con una rica heredera (una Beltranilla) y vivió como noble; estableció varios mayorazgos, destacando sus posesiones en el Valle de Lecrín.

La misma torre, en el año 1924, aproximadamente, pero no se observan molduras ni pinturas en su parte superior.

José Eusebio, el segundo hijo, colaboró ​​desde joven en los asuntos financieros de su padre: en 1745, estuvo en Madrid para cobrar sumas que se le adeudaban. Se incorporó a la clase mercantil al casarse con Teresa de Castro y Sánchez de la Rúa en 1747.

Este hijo, que continuó viviendo en Sevilla, amplió el ámbito de las actividades heredadas de su padre, demostrando un gran dinamismo en diversos campos. En su faceta de financiero, sucedió a su padre como tesorero de la Bula de Cruzada, gestionando sumas cuantiosas; en este cargo, remitió 656.796 reales a la Real Hacienda entre 1747 y 1751, percibiendo un salario anual de 12.000 reales y una comisión de un cuarto de real por cada 100 reales recaudados. Para garantizar dichas remesas, hipotecó la hacienda de Tomares, valorada en 256.653 reales. Asimismo, asumió el cargo —de carácter señorial— de tesorero de la Casa Ducal de Medinaceli, una familia de enorme poder en Sevilla, por el que recibía un salario anual de 600 ducados (equivalentes a 6.600 reales).

Es socio de una compañía de seguros marítimos. Presta dinero a organismos públicos o a particulares, como a la ciudad de Sevilla para permitirle abonar contribuciones extraordinarias.

Como comerciante, constituyó una sociedad con su hijo en diciembre de 1782 (aportando él mismo tres cuartas partes del capital), para dedicarse al comercio de aceites, granos y otras mercancías. Lamentablemente, los libros de cuentas llevados por su cajero, mencionados en su testamento, no se han conservado. Cabe destacar que participó en el comercio con las Indias (requisito indispensable para formar parte de la oligarquía mercantil), y figuraba inscrito en el Consulado de Sevilla; no obstante, resulta curioso que los registros sevillanos apenas dejen constancia de esta actividad. La explicación podría residir en la asociación de José Eusebio con Antonio Aguirre, de Cádiz: es lógico suponer que las negociaciones y la formalización de los contratos se habrían llevado a cabo en dicha ciudad.

Aparte de las tierras arrendadas, José Eusebio explotó directamente las tres haciendas que poseía: la llamada Simón Verde, en Gelves, cerca de Sevilla a orillas del río, estaba plantada con olivos, naranjos y pinos, la presencia de un vivero demostraba que aún se estaba mejorando, y los naranjos que el propietario buscaba nuevas empresas; la de Tomares incluía 90 aranzadas de olivos y 9 de cereales (según la liquidación, cuenta y levantamiento de los bienes de José Eusebio Cotiella y Echegoyán, en el año 1799).

José Eusebio falleció en abril de 1792. Entre sus bienes, dejamos indicados a continuación las tierras, según la valoración realizada en el reparto de la herencia de 1799, tras siete años de litigios entre sus herederos:

-Casa principal, barrio la Laguna (calle Castelar): 360.159 rs.

-Casa con corral de vecinos y almacén, calle Azacciones: 48.076 rs.

-Casa con 2 almacenes, Puerta de Carmona: 22.506 rs.

-Cuarta parte de la hacienda Simón Verde, en Gelves: 77.777 rs.

-Hacienda San Juan Bautista, en San Juan de Alfarache: 442.166 rs.

-Participación en la hacienda de Camas (con los otros herederos de Martín Echegoyán): 153.200 rs.

En el año 1926, la torre sigue siendo una de las estructuras destacadas de su entorno. 

José Eusebio dejó una fortuna cuatro veces mayor que la que había poseído su padre, a pesar de haber heredado solo la mitad de dicha cantidad; los Cotiella figuraban entre las doscientas familias más acaudaladas de Sevilla.

La composición de su patrimonio resulta reveladora: los bienes inmuebles representan el 25,5 % del valor total (desglosados ​​en un 10 % en casas y un 15,5 % en terrenos).

La proporción de su capital invertida en bienes inmuebles (algo más de una cuarta parte), puede compararse con el promedio del 19,8 % observado en la muestra anteriormente citada de 58 comerciantes sevillanos, así como con una muestra de Cádiz que arrojó la misma cifra. Cabe inferir de ello que Cotiella, comerciante andaluz, sentía una mayor inclinación por la tierra que sus colegas, o tal vez que no era un comerciante «puro», sino más bien una figura híbrida entre agricultor y comerciante, conviene señalar que sus inversiones inmobiliarias no suponían necesariamente el abandono del comercio: las casas servían de almacenes y locales comerciales (*asesorías*), mientras que las fincas rurales (de las que la hacienda de San Juan Bautista, la primera mencionada en propiedad y la última que, según parece, vendieron), abastecían de productos agrícolas para la actividad comercial.

A partir de documentos notariales se puede apreciar ciertos rasgos de la personalidad de José Eusebio: Como empresario, era extremadamente cauteloso y se preocupaba mucho más por administrar su patrimonio con prudencia que por asumir riesgos. Buscaba inversiones que fueran a la vez seguras y rentables, como casas y fincas, las haciendas, dedicadas al cultivo de la vid.

La esposa de José Eusebio, Teresa Isabel Castro, era una mujer discreta que se dedicó a sus cinco hijos. Poseía en exclusiva la mitad de la hacienda de Camas que había pertenecido a su padre. Sobrevivió a su marido veinte años y falleció recién en 1812; murió viuda, asistida por cuatro criados y siendo propietaria de magníficos collares de diamantes y esmeraldas: ¿los luciría acaso durante la Semana Santa o en alguna ceremonia familiar?

Sabemos menos sobre la tercera generación de los Cotiella afincados en Sevilla. Fue una época de decadencia, marcada por crisis tanto sociales como familiares. Sustituyeron el cómodo estilo de vida burgués del padre por ideales diferentes. Manuel José, hijo primongénito de José Eusebio y Teresa Isabel Castro, heredó estos bienes y, en un principio, parecía decidido a seguir los pasos de su tío, Pedro José, que se había vinculado con la nobleza. El testamento establece una repartición equitativa de los bienes, con una quinta parte para cada uno de sus cinco hijos, de la cual podrían disfrutar tras la muerte de su madre.

Según la partición de bienes del testamento de Teresa de Castro, en enero de 1819, los descendientes se vieron en la necesidad de vender una parte considerable de los bienes inmuebles acumulados por sus antepasados, como una casa en Sevilla, la finca en Gelves y mobiliario de aquellos lugares, valorados en más de 10.000 reales. Sin embargo, los terrenos en Tomares, más concretamente, en la villa de San Juan de Aznalfarache (dependiente del gobierno administrativo de la anterior hasta el año 1890), debieron seguir bajo el control de un miembro de la familia, como reflejamos a continuación.

Llegamos a la cuarta generación con el hijo de Manuel José, José Juan, quien figura como albacea de su madre en 1815 y tuvo al menos una hija; para 1822, esta ya estaba casada con un hombre apellidado Nuevas. Un examen exhaustivo de los registros notariales de Sevilla y Cádiz probablemente permitiría rastrear el linaje de los Cotiella hasta bien entrado el siglo XIX. Sin embargo, cuando recopilé el material para mi investigación en la década de 1960, el apellido era desconocido tanto en Sevilla como en Cádiz.

El 17 de noviembre de 1854, se constituyó la sociedad Jorge Brander & Cía, con un capital de 25.000 pesetas, dirigida por el mencionado ciudadano inglés para la construcción de una fábrica de loza. El lugar idóneo para la construcción de la factoría es una parcela en la ribera fluvial de San Juan de Aznalfarache, por las ventajas que, para la carga y la descarga, ofrecía el Guadalquivir y se efectúa la compra de la hacienda de San Juan Bautista, propiedad de María Manuela Cotiella (quien entendemos que es la hija de José Juan Cotiella), e inmediatamente, comienzan las obras de construcción de la fábrica, en unos terrenos, hasta entonces, dedicados a huertas.

A partir de 1854, la historia de la hacienda de San Juan Bautista es la historia de la fábrica de loza de San Juan de Aznalfarache.

Bibliografía:

-COLLANTES DE TERÁN SÁNCHEZ, A. (COORD., 2022): “La casa sevillana”. Sevilla, Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

-GAMERO ROJAS, M. (1988): “Una aportación al estudio de la presencia de vascos y navarros en la Sevilla del siglo XVIII: su inversión en tierras de 1700 a 1834”, en “Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País” (tomo 44, Nº 3-4, págs. 461-510). Azkoitia, Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.

-HEREDIA HERRERA, A. (1989): “Sevilla y los hombres del comercio (1700-1800)”, de la Colección Galaxia. Sevilla, Editoriales Andaluzas Unidas.

-HEREDIA HERRERA, A. (1996): “Los vascos en el consulado de Sevilla”. Vitoria, Escobedo Mansilla.

-HIDALGO LERDO DE TEJADA, F. (2009): “Recibimientos de hidalguía en el Reino de Sevilla: Tomares, siglos XVII-XIX”, en “Anales de la Real Academia Matritentese de Heráldica y Genealogía” (tomo XII, págs. 25 a 83). Madrid, Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.

-PLEGUEZUELO, A. (2000): “Estampaciones para lozas de los siglos XIX y XX. La fábrica de San Juan de Aznalfarache, Sevilla (1854-1954), para el Museo de Bellas Artes de Asturias”. Sevilla, Universidad de Sevilla.

-PONSOT, P. (1984): “En busca de una familia empresarial sevillana del siglo XVIII: los Cotiella” (pág. 105 a 116), en VV.AA.: “Actas del II Coloquio de Metodología Histórica Aplicada: La Documentación Notarial y la Historia” (Vol. 1). Santiago de Compostela, Universidad de Santiago de Compostela.

-TIRADO, A. L.: Documento “Breve historia de la fábrica de loza de San Juan de Aznalfarache”.

Otras fuentes:

-familysearch.org

El segundo acto de la zarzuela "El Bergantín Rayo" tiene lugar en San Juan de Aznalfarache 1867

“El Bergantín Rayo” es una zarzuela en dos actos y en verso, con poesía del gaditano José Velázquez y Sánchez, música de Manuel Rodríguez y textos en varios idiomas: español y también un lenguaje andaluz vulgar, por el tío Mostagan; italiano, por el origen del personaje del Conde; y francés, por los diálogos entre marineros de estos países. Para hacer más europeísta aún esta función, hay alusiones a la ciudad de Londres.

El segundo acto, como expresa el guión de la representación, tiene su decorado y, por tanto, su desarrollo, en la localidad de San Juan de Aznalfarache.

Representada en el Teatro del Circo, la obra relata que, tras la llegada de un grupo de marineros al Puerto de Sevilla, entre los mismos, Jorge y Gaspar, provenientes de la Antilla española, buscan las formas de celebrar el éxito de aquella navegación; primero, en la ciudad, y después, en nuestra villa. Además, Gaspar recela de su amor por Dolores.

Página 26, estrofa para el coro:

Quien quiera divertirse,

luego nos siga,

que, a San Juan de Alfarache,

vamos de gira.

También en la página 26 para el personaje de Juana:

Moza buena,

determina la alta cámara

aprovechar el domingo,

en San Juan, y de jarana.

Página 27, final del primer acto:

A San Juan va a acabarse

nuestro jaleo,

con sabrosa comida,

con vino añejo.

¡Ole salero!

Página 28:

ACTO SEGUNDO: El teatro representa la amena orilla del Guadalquivir, donde se halla situado San Juan de Aznalfarache. A la izquierda, la venta y parador, con bancos de material a un lado y otro de la puerta. Al fondo, pilar con la cruz verde, que marca la entrada de la aldea. A la derecha, rústico muelle; apercibiéndose la proa del bergantín Rayo. Al fondo y en perspectiva, las feraces llanuras de Tablada. Aparecen Jorge y los marineros, saliendo de la venta, en alegre confusión. La orquesta preludia el coro «Bulla y fiesta en tierra firme» de la escena primera del primer acto.

Escena III del acto segundo, en página 31, con Jorge y el coro de marineros:

En los altos del convento

parece que están de zambra,

y he visto pasar buen número

de mocitos y muchachas.

Esta obra fue autorizada para su representación por el gobernador Ramón Auñón y Villalón, el 1 de mayo de 1867.

José Velázquez y Sánchez, que usó el pseudónimo de Clarencio (Cádiz, 19 de marzo de 1826 - Filipinas, 1879), es periodista, dramaturgo, historiador y escritor español del Posromanticismo. Nacido en Cádiz en 1826, a los pocos meses de su nacimiento, su familia se trasladó a Sevilla, ciudad en la que transcurrió la mayor parte de su vida. Licenciado en Jurisprudencia por la Universidad hispalense (1848), José Velázquez ejerció diversas profesiones —además de abogado, fue periodista, archivero municipal, cronista de la ciudad, secretario del alcalde, promotor editorial, escritor, historiador, crítico taurino— si bien la denominación que mejor puede definir su personalidad sería la de publicista o la de escritor público, por su implicación activa con el pasado y con el presente, con la narración histórica y con el columnismo periodístico, con la crónica, la opinión o la sátira. Se instruyó con las obras de otros ilustres eruditos como José Félix Reinoso, Alberto Lista y Blanco White.

Formó parte en la Sevilla de mediados del siglo XIX de una generación de inquietos hombres de letras, mezcla de intelectuales, periodistas y literatos, entre los que destacaron Joaquín Guichot, Juan José Bueno, Amador de los Ríos o Francisco Collantes. Variedad y fecundidad desmesuradas son las características más destacadas que señalaron sus contemporáneos de su producción literaria, que le llevó, con desigual fortuna, a cultivar indistintamente todos los géneros. Luis Montoto llegó a denominarle como “el primero de los periodistas sevillanos”; el mismo Velázquez afirmó que había trabajado en más de cien publicaciones, la mayoría de las cuales surgieron por iniciativa suya.

Estuvo empleado como archivero del Ayuntamiento de Sevilla entre abril de 1859 y febrero de 1869, que entonces se hallaba en un completo desorden, organizando numerosas secciones de sus legajos y, gracias a ello, pudiendo acceder a numerosos documentos para sus trabajos históricos; tal vez por esto, y porque intervino en casi todas las publicaciones de Sevilla de su tiempo, fue nombrado cronista oficial de la ciudad (1861-1869).

En la zarzuela “El Bergantín Rayo” demuestra además que tenía conocimientos de lenguas extranjeras. A pesar de que en el guión de esta zarzuela se señala que se representa en el Teatro del Circo, no hemos encontrado anuncios o fechas de dicha actuación.

Bibliografía:

-VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, J. (1862): “Crónica regia: Viaje de la Corte a Sevilla, en 1862”, Nº. 33 de la colección “Estudios históricos, biográficos y curiosos del Archivo Municipal de Sevilla”. Sevilla, Imprenta y Litografía de la calle Sierpes, 35.

-VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, J. (1867): Zarzuela “El Bergantín Rayo”, en “Galería Bufa Sevillana” (Nº. 7). Sevilla, Francisco Álvarez y Cía.

Texto de esta zarzuela en:

-cervantesvirtual.com/obra/el-bergantin-rayo-zarzuela-en-dos-actos-y-en-verso-1059858/

-bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=00e2b76d-599c-4401-8853-0bbc25baf56a

-archive.org/details/HCa069035

Otras fuentes:

-historia-hispanica.rah.es/biografias/45091-jose-velazquez-y-sanchez

-wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Vel%C3%A1zquez 

La perfección en el Retablo de los Santos Juanes de San Juan de Aznalfarache

Icono en la puerta del Sagrario de la Iglesia parroquial de los Sagrados Corazones. “¿Qué significan las letras en el icono de la puerta d...