Una mujer de buena posición aparece ahogada
junto al muelle de San Juan de Aznalfarache. ¿Suicidio, accidente o crimen?
Texto resumido, extraído de varios artículos con muchos más detalles.
El día 2 de marzo de 1897, apareció
flotando, en las aguas del Guadalquivir, próximo al muelle de San Juan de Aznalfarache, el cadáver de una mujer
que, por sus ropas, se trataba de una persona de cierta posición. El juzgado de dicho pueblo, que fue al sitio
en donde apareció el cadáver, ordenó que se le practicase la autopsia,
resultando, según los facultativos que la practicaron, que había perecido de
asfixia por inmersión no violenta.
El cadáver de la infeliz señora no pudo
ser identificado en aquel entonces, debido a que nadie lo reconoció, por lo que
permanecieron las diligencias en la más completa oscuridad, y siendo remitidas
aquellas al juzgado de instrucción de la Magdalena de la capital.
Coincidía este suceso con la desaparición
de la señora doña Francisca Vázquez Gómez, a finales del anterior mes de
febrero, viuda de quien fuera funcionario municipal don Manuel Álvarez-Benavides
y madre de don Alfonso, quien relevó a su padre en sus cargos.
Dicha señora salió de su domicilio,
Azafrán, núm. 13, el día 28 de febrero, a las tres de la tarde, según dijo, a
dar un paseo, pero lo cierto es que, a las tres y media de la misma tarde, la
vieron cruzar por el puente de Triana, según se dice, acompañada de un hombre. Después,
aseguraron públicamente, varios vecinos de San Juan de Aznalfarache, que la
vieron por los alrededores del pueblo.
Después de practicársele la autopsia al cadáver,
supo el hijo de la desgraciada señora, por la prensa, que la mujer ahogada
tenía una cicatriz en el pecho y, como coincidía este detalle, por una operación
que le fue practicada a su madre, por el doctor señor Sánchez Pizjuán, se
apresuró a verlo, sospechando lo que después se convertía en una triste
realidad; al dirigirse al citado pueblo, avistándose con el secretario del juzgado municipal, que lo es también de su ayuntamiento,
don Juan de Dios Sánchez, el cual comprobó que el hecho y las demás
circunstancias públicas coincidían.
Era muy habitual, en la segunda mitad de
aquel siglo, venir desde Sevilla a San Juan de Aznalfarache en un barco de vapor,
para participar de festejos o de paseos de recreo por la naturaleza y, según afirman
los hijos de la víctima, ella nunca se embarcó por buscar distracciones, pues sentía
verdadero terror a embarcarse. Además, tampoco contaba con pariente alguno en San Juan de
Aznalfarache, ni amistad de alguna clase.
El periodista de “El Noticiero Sevillano”,
en su crónica, quiere llamar la atención acerca de las lesiones que el cadáver
presentaba, especialmente en el antebrazo derecho y parte superior de la mano
izquierda, y las demás que tanto hicieron sospechar, en un principio, al juzgado de San Juan y a las personas que
presenciaron la extracción de la víctima.
Además, la interfecta no tenía, en San Juan de
Aznalfarache, parientes ni personas conocidas. ¿Qué motivó su presencia
en los alrededores de este pueblo y qué relación guarda este detalle con la
persona que, casualidad o no, la acompañaba por el puente de Triana, a las tres
y media del día de autos?
El periodista también da a conocer otro
fundamento para que la sospecha se agigante: desgraciadamente, es habitual que
en el río Guadalquivir aparezcan cadáveres de ahogados, y no recuerda que haya
salido ninguno con señales de que en él hicieran presa los peces.
No hacía mucho tiempo que, con motivo de la horrible catástrofe del vapor Aznalfarache, en diciembre de 1896, algunos cadáveres
tardaron en salir bastantes días; a pesar de ello, en ninguno se hallaron
señales de peces carnívoros.
El cadáver de la señora citada salió a
flote pronto. ¿No podría ser todo esto motivo de lógica sospecha, para creer
que las heridas que presentaba fueron causadas por una mano criminal? ¿Y no se
desprende de toda la relación de hechos algo extraordinario, que induzca a
creer en la existencia del crimen?
Según los indicios, la cruenta muerte fue por un crimen sin esclarecer. No obstante, en el juzgado de San Juan de Aznalfarache quedó sólo una lacónica y triste partida de defunción, a nombre de una desaparecida “mujer desconocida”.
Fuentes:
-“El Noticiero Sevillano, diario
independiente de noticias, avisos y anuncios”. Martes, 30 de marzo de 1897.
Sevilla.
-“El Noticiero Sevillano, diario
independiente de noticias, avisos y anuncios”. Jueves, 1 de abril de 1897.
Sevilla.
-“El Defensor de Granada”. Sábado, 3 de
abril de 1897. Granada.
-“El Noticiero Sevillano, diario
independiente de noticias, avisos y anuncios”. Sábado, 3 de abril de 1897.
Sevilla.
-ÁLVAREZ-BENAVIDES, A. (2005): “Curiosidades sevillanas”. Sevilla, Universidad de Sevilla.

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