Continuamos
hablando en este blog, sobre la historia de San Juan de Aznalfarache, del
pacifista republicano, ingeniero y diplomático Otto Engelhardt, que vivió en
nuestro pueblo, en Villa Chaboya, entre los años 1913 (incluso quizá desde
antes), y 1936, hasta que fue detenido y ejecutado. Varias decenas de artículos
escribió para ser publicados por periódicos, en las fechas en las que vivió en
nuestra localidad.
A continuación, compartimos completo el artículo publicado el día 10 de marzo de 1928, en la primera página del tabloide “El Liberal” (de edición sevillana), titulado: “Sobre el comunismo en Alemania”.
Sevilla,
6 de marzo de 1928.
Señor
don José Laguillo (director de “El
Liberal” desde 1909).
Mi
distinguido amigo: Leo en el número del domingo 4 de marzo, el artículo “El
movimiento anticomunista en Alemania”. Los citados señores von Gerlach,
propietario del conocido periódico democrático “El Mundo del Lunes”, el general
doctor conde de Schoenaich, doctor Gumbel, Otto Lehmann-Russbueldt y Gerhard Seger,
de la Liga del Derecho del Hombre, no tienen nada que ver con el
bolcheviquismo, como quiere hacer entender el artículo.
Al
contrario, todos estos señores están luchando valientemente contra toda clase
de dictadura, sea la de arriba o la de abajo, o sea la dictadura de la
justicia… la inquisición. No están luchando “contra” la justicia; no quieren
más que la justicia sea justa, republicana en una República.
Gracias
a la propaganda de estos señores y de otros, las masas se alejan del comunismo,
cuya intervención en el Reichstag ha sido siempre negativa, y se unen a los
partidos democráticos, los que prefieren a la violencia un desenvolvimiento
pacífico y legal de la política alemana.
Estos
señores trabajan con la mayor fe y con grandes éxitos, para que la palabra
alemana merezca el crédito más alto en el extranjero. Ellos son los que ayudan
la política pacífica del doctor Stressemann, la que tantos aplausos ha
encontrado en el mundo, y se oponen a las maniobras de tantos irresponsables
que dificultan la obra de Stressemann.
El
bolcheviquismo en Rusia es la natural consecuencia del zarismo; sin este y sin
la guerra desoladora no hubiera sido posible el bolcheviquismo. En Alemania no
hay suelo para este movimiento: los trabajadores alemanes son mucho más adelantados
que lo fueron los campesinos y trabajadores rusos bajo el zarismo. Todos saben
que el bolcheviquismo, para ellos, no es digno de imitar, pero sí digno de
estudiar.
A
las fiestas rusas fueron muchos invitados (hasta altos dignatarios de otras
potencias), también fueron algunos de los señores antes mencionados, porque el
no aceptar una invitación puede ser una ofensa y, además, el verdadero estudio
consiste en ir personalmente y ver con los propios ojos. Ninguno de estos
señores ha recomendado jamás el bolcheviquismo, pero sí todos ellos están
bregando para que la injusticia, la explotación sin límite, la brutalidad de un
poder violento que no haga crear el suelo para el bolcheviquismo. Así cumplen
su deber humano para la patria alemana, como para toda Europa.
El
bolcheviquismo es, para ciertos políticos, un pelele, con el cual quieren
impresionar a los indolentes, cuando sus asuntos necesitan el apoyo por el
miedo. En Alemania, sobra este pelele, porque las masas están retirándose
espontáneamente del comunismo, como lo demuestran las elecciones parciales
pasadas. Lo más importante es que la reacción no prepare otra vez, como durante
la guerra, los sillones para sus colegas en la violencia… los señores
comunistas.
Me
haría usted, don José, un gran favor si publicara usted mi carta, porque, por
justicia, no debe ser que unos señores de mucho mérito, para la pacificación
del mundo, queden tachados de agentes del bolcheviquismo, por haber prestado su
apoyo a unos pobres indefensos, atropellados por la injusticia.
Suyo afectísimo amigo, Otto Engelhardt, ex cónsul alemán.
NOTA: Como se puede entender, D. José Laguillo le hizo caso publicando la carta de D. Otto Engelhardt y, además, la ubicó en la primera página.


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