Historia de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario en San Juan de Aznalfarache

Capilla de Nuestra Señora del Rosario, sita en Calle Real, en el año 1979.

Para la historia de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, sita en la calle Real de San Juan de Aznalfarache, hay que empezar por indicar que no se sabe ciertamente su antigüedad, pues ha tenido que ser reconstruida varias veces, tanto por riadas, como por otros destrozos y abandono, y no hay documento que ratifique sus inicios. El templo actual provendría del año 1797, en el que se tuvo que hacer una gran reconstrucción, por una enorme inundación que afectó a su entorno, dada la cercanía del río Guadalquivir.

Esta capilla, establecida en el antiguo núcleo vertebrador de San Juan de Aznalfarache, la calle Real, por ser el paso entre Sevilla y otras localidades, como Gelves y Coria del Río, es un templo formado por una sola nave dividida en tres tramos, cubiertos por bóvedas vaídas y separados entre sí por arcos transversales. La capilla mayor es cuadrada, siendo las cubiertas de bóvedas vaídas. En la cabecera, tras el altar mayor, se sitúa la sacristía. ocupando el coro la tribuna de los pies de la nave. Además, hay cuatro altares preconciliares, para realizar la misa de espaldas, en los laterales de la capilla.

En el altar mayor recibe culto la imagen de Nuestra Señora del Rosario, advocación mariana titular del templo; aunque de autor anónimo, se atribuye a Cristóbal Ramos. Talla de estilo barroco, de la escuela sevillana, de finales del siglo XVIII (realizada entre 1794 y 1797, muy probablemente, paralela a la reconstrucción del templo, según indica una documentación), es una escultura de madera, de busto redondo, de candelero. La Virgen aparece de pie, con el Niño en el brazo izquierdo. Inclina ligeramente la cabeza hacia abajo, así como la mirada; el Niño, gira la cabeza hacia la izquierda. El retablo que la alberga está recompuesto con piezas de diferentes épocas y procedencias.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario, en la puerta del templo.

En el lado del Evangelio, encontramos el altar de San Francisco; la imagen representa al santo de pie, con la mano izquierda abierta y con la palma hacia el espectador; en la derecha, un crucifijo. El hábito está adornado con grandes motivos vegetales, en forma de roleos. Es de autor anónimo, pero de la escuela sevillana, datado como de mediados del siglo XVII, de estilo barroco y de bulto redondo. Junto a esta talla hay esculturas de Santa Inés y de San Sebastián, de estilo barroco. Y en la pilastra, en una pequeña hornacina, una preciosa escultura, en madera, de San José, de 25 centímetros, de escuela barroca.

En este lado, también está un altar de estilo grecorromano, donde se venera a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, con la cruz a cuestas, escultura de madera, barroca de la escuela sevillana, de candelero, de bulto redondo, datada entre el 1600 y el 1650, de autor anónimo, procedente del oratorio privado de Antonio Olmedo, regalada por su viuda, que también donó otros enseres y cuadros. Se representa según la iconografía tradicional, con la cruz sobre el hombro izquierdo y el rostro girado hacia la derecha. La barba y el pelo están tallados a base de mechones. La boca, entreabierta. En sus laterales, dos esculturas de talla: una Santa Teresa, realizada por el canónigo y arcediano de la Catedral hispalense, Fernando Olmedo; y otra de San José.

Talla del Gran Poder.

En el lado de la Epístola, un altar de la Virgen de la Merced, imagen de candelero, procedente también del oratorio de la familia Olmedo. Y otro altar con un gran lienzo de la Virgen del Rocío, pintado en 1948 por los artistas locales José Jiménez y José Gutiérrez, quien, en 1952, decoró la capilla con pinturas murales.

Talla de la Virgen de la Merced.

También en este lateral, en una hornacina, hay una imagen en miniatura de la Virgen del Amparo (del siglo XIX, de bulto redondo, de candelero y de la escuela sevillana), copia de la existente en la iglesia de la Magdalena de Sevilla, obra también del canónigo Olmedo.

En el lado derecho del presbiterio, está un lienzo que representa a Santa Rosa de Lima, quizá copia de alguno de Valdés Leal; enfrente, en el lateral del Evangelio, hay un gran lienzo que representa al Ángel de la Guarda, copia de Murillo, existente en la Catedral sevillana. También se puede ver un cuadro que representa “La Virgen con el Niño”, fechado en 1841 y perteneciente a una colección particular de la población, así como una pintura en madera, que perteneció a la puerta del Sagrario, que representa al Divino Salvador y que hoy se halla en el lateral de la pilastra, cercana al altar de la Virgen del Rocío.

El coro del templo es del siglo XVIII, como la capilla; siendo esta la parte alta, sería otra indicación de la necesidad de reconstruir el templo entero. La fachada, de estilo barroco, está abierta en el muro de los pies, constituida por un vano adintelado flanqueado por pilastras que soportan un frontón roto, en cuyo tímpano se sitúa un óculo lobulado.

1711.

Se desconoce la primera fecha de construcción de esta capilla y el motivo por el que le fue dedicada a la advocación mariana de Nuestra Señora del Rosario; se celebraba, cada domingo una eucaristía, para evitar al pueblo las molestias de tener que subir a la iglesia parroquial sobre el cerro, a cargo del anexo Convento de San Juan Bautista, que habitaban los frailes franciscanos de la Tercera Orden, presentes en esta atalaya desde el año 1400 y a quienes se les dio la dirección espiritual de Tomares y su aldea San Juan de Alfarache, y parte del término municipal de Castilleja de la Cuesta, incluyendo su por entonces única urbe entorno a su Calle Real.

Centrándonos en este año de 1711, hay documentación sobre autos a instancia de los vecinos, contra el convento franciscano de la villa de San Juan de Alfarache, en el que se requería la restitución de las alhajas de las que se había despojado a una capilla de la misma. Curiosamente, este tiempo coincide con los años de la construcción del templo parroquial de Tomares (1708), de la cesión de la Casa de las Columnas en Triana y de la llegada del retablo de los Santos Juanes a Alfarache (ambos fechados en 1710), ¿quisieron proteger aquellas alhajas por el motivo que fuese o es que, a pesar de la herencia de Antonio de Legorburu, entre otros, al Convento de San Juan Bautista, la comunidad de religiosos terceros se quedó corta de efectivos para pagar tanta infraestructura nueva?

Aclara este sucedido la visita arzobispal a San Juan de Alfarache y Tomares, fechada en el día 10 de octubre, que recoge lo siguiente:

Señor, la tarde del día cinco salí de la villa de Camas para la de Alfarache, adonde llegué ya de noche y a la mañana del día siguiente, después de dicha misa, visité el sagrario del altar mayor y, en él, a Nuestro Señor Sacramentado […]

Hay, en esta iglesia, un beneficio siempre servidero que la propiedad es del Convento de Religiosos Terceros desta ciudad y no me supieron dar razón de lo que valdría. Lo sirve el Rvdo. P. Ministro Fray Juan de San Agustín, quien tiene también carta de cura, dada por Vuestra Eminencia, el 19 de febrero de 1709. […]

En esta villa, casi de tiempo inmemorial acá, han tenido los religiosos del Convento una ermita donde celebraban los días de fiesta misa, para quitar al pueblo, con dicha providencia, el trabajo de subir al Convento; y habiéndose arruinado por dos veces la dicha ermita, el Convento la ha reedificado. Hoy está algo quebrantada y no se celebra por este motivo, como porque no contribuyendo el pueblo con la limosna de la misa, se han retirado los padres, llevándose al Convento los ornamentos y demás alhajas de la ermita, con cuya resolución ha tomado el pueblo la de seguir autos ante el provisor, queriendo obligar al Convento a que, por razón del beneficio, les tengan misa de tercia en dicha ermita. Y debiendo ser esta determinación de su tribunal, me contento sólo con dar a Vuestra Eminencia esta noticia, a la que sólo puedo añadir que, de este principio, hace una gran separación de aquellos vecinos con su parroquia y no están los más gustosos con dichos padres.

Se compone esta villa de doce a catorce vecinos, los más, capataces de heredados de Sevilla; es cuanto he discurrido y hallado digna de la noticia de Vuestra Eminencia, en Alfarache y octubre 6 de 1711.

Dr. don Luis Curado Velasco.

1730.

En el inventario, para el Capítulo Provincial, del Convento de San Juan Bautista, a cargo de los frailes terceros, siendo Ministro el Rvdo. P. fray Melchor de la Asución, Lector de Sagrada Theología, se menciona la existencia de una “Capilla de San Juan” (dentro de la urbe de la villa, entendemos), a cargo de los Hermanos de la Cofradía del Santísimo Sacramento. Este dato ratifica la existencia del templo en el siglo XVIII, como lo siguen haciendo otros a continuación.

1737.

Comenzamos a saber de los enseres litúrgicos, porque para la capilla de San Juan, se hizo, a través de limosnas, hasta alcanzar la cifra de 500 reales, un simpecado para el Rosario, de persiana y color dorado con flores, forrado de tafetán azul y, en el centro, una lámina de la Pastora, de dos tercias de alto, con marco dorado.

1793.

Fray Manuel de San Josef es un religioso conocido en el Convento de San Juan Bautista, de la Orden Tercera de San Francisco, en esta localidad de San Juan de Alfarache. De hecho, pasó mucho tiempo en el mismo, pues constan registros suyos en los libros, desde 1751, hasta el mismo año 1793, en el que no sabemos si falleció o cambió de destino.

En el año indicado, la compañía de don José Solís, que se autodenomina como “Compañía Cómica de San Juan de Alfarache”, con la autorización real para representar en los Reinos de Andalucía, pero con la prohibición local de hacerlo en Sevilla, se instala en esta villa. Por motivos como alborotos e incendios que hubo antes en la urbe hispalense, además de otros tan peregrinos como la distracción de sus labores que las obras teatrales podían representar para el pueblo campesino, el Arzobispo de Sevilla, Mons. D. Alonso Llanes Argüelles, en su enfermedad, residiendo en la villa veraniega arzobispal en Umbrete se estuvo escribiendo, con autoridades locales para tratar de impedir las representaciones teatrales.

El religioso contestó al Arzobispo que observaría las representaciones de la compañía teatral, pero en su escrito se percibe algo que este párroco local oculta al Arzobispo hispalense, y es que el permiso local para el teatro provisional, también tenía un pacto, con la Justicia municipal, por el cual el empresario de variedades contribuía con seis maravedíes, por espectador, para la reedificación de una capilla, cuya construcción y habilitación era absolutamente necesaria, pues los feligreses carecían de misa en aquel pueblo por no tener lugar capaz ni cómodo para ello (el convento de los frailes franciscanos estaba en la parte alta y, a su vez, alejada de la urbe junto al río). Este acuerdo local para la instalación del empresario de espectáculos deja claro que se refiere a la construcción o reconstrucción de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, en la calle Real del Barrio Bajo de San Juan de Aznalfarache.

1794-1797.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario actual se atribuye con bastante fundamento a Cristóbal Ramos, pues hay documentación que hace referencia a que, la talla muy similar que se realizó en Pedrera, en el cabildo del día 5 de octubre de 1794, se solicita cambiar la titular por una nueva y también atribuida al mismo autor, acorde al culto que corresponde. En las cuentas del siguiente año no se refleja el nombre de su autor, pero sí su costo, que fue de 1.800 reales.

En 1797, en la visita pastoral que se hace a San Juan de Alfarache, se menciona que se estaba concluyendo una capilla abajo, donde había una casa colindante destinada para un religioso de la Orden Tercera de San Francisco, a fin de que asistiera a los feligreses de día y de noche. La iglesia conventual de los franciscanos se hallaba en lo alto del cerro sanjuanero más cercano a la ciudad de Sevilla, de manera que los enfermos e impedidos no podían subir la empinada cuesta; por ello la necesidad de habilitar aquella capilla.

1801-1877.

Del año 1801 consta la primera referencia sobre la hacienda de Nuestra Señora del Rosario, con acceso por la calle Real, que suponemos que ocupaba, más o menos, el mismo espacio que la actual urbanización Balcón del Río, que antes fue almacén de aceitunas de Francisco Lissén y previamente denominada como la Huerta Santa Bárbara.

Durante el siglo XIX hay varios datos que confirman la existencia de esta parcela, llamada igual que el templo protagonista de esta historia, aunque no existe un documento que muestre su conexión, salvo la coincidencia entre nombres y la propia ubicación, con acceso por la calle Real.

Los herederos de Inurria, o quienes consiguieran la propiedad de la hacienda, la pusieron a la venta, ya sin un nombre concreto. Encontramos este anuncio en nueve ocasiones, durante el año 1877.

1807.

Hay grandes novedades en la iconografía de la capilla de la villa de San Juan de Alfarache, pues Juan Catado costeó la imagen de Nuestra Señora del Rosario (por 550 reales); otros pagaron dos vestidos, y otros dos, para el Niño (1500 reales), más una corona de plata para la Señora y las potencias del infante, que abonó Andrés Bacas (1500 reales); y un rosario afiligranado, donado por Francisca Carmona (150 reales). Para instalarla, Francisco de Cazares pagó la construcción, por valor de 3000 reales, de un retablo de talla, dorado, con púlpito de pino de la tierra, color caoba, conducción y ensamblaje.

Su antiguo altar fue puesto frente al de Ánimas, ubicándose en aquel la imagen de San Francisco, que estaba sin destino en el convento, con nueva repisa de madera, tallada y dorada, que varios sufragaron. Sebastián del Valle y su esposa, vecinos de la localidad, se hicieron cargo, por una suma de 80 reales, de la diadema de plata puesta al padre seráfico.

La imagen de San Francisco recuerda la dirección espiritual que sostuvo este reconstruido templo, durante varios siglos.

1817.

Para la capilla del lugar, en la parte baja del pueblo, Benito Janín costeó un vestido celeste para la Virgen del Rosario, con puntas de plata, por 200 reales.

1820.

El pontífice Pío VII concedió que el altar de la Stma. Virgen fuese altar de privilegio perpetuo. En este año, existían en la capilla cuatro altares con las imágenes devotas de la titular con el Niño, que gozaban de grandes privilegios e indulgencias plenarias, según documentos pontificios refrendados por el Arzobispo de Sevilla, así como las imágenes de San Francisco de Asís, San Francisco de Paula y el Cuadro de Ánimas, además del altar de Santa Lucía, con 40 días de indulgencias por cada misa que en él se celebrara o se escuchara.

1835.

La Desamortización de Mendizábal, que ordenaba requisar las propiedades de las órdenes religiosas en España, hizo que la mayoría de los frailes franciscanos marcharan de San Juan de Alfarache, dejando de existir el convento. A pesar de ello, algunos frailes, ordenados ya sacerdotes y que abandonaron el hábito religioso, pasaron a ser clérigos diocesanos y pudieron seguir ejerciendo el ministerio en nuestra localidad. Como veremos en el siguiente párrafo, quizá incluso más frecuencia en la capilla, situada en el interior de la urbe, que en el alejado templo parroquial sobre la atalaya.

1861.

Dentro de la publicación “La América, crónica hispano-americana”, encontramos una cita que indicaría ya el declive de la dirección pastoral franciscana como clérigos o, que sencillamente, se centraban en la Capilla del Rosario, integrada en la urbe, abandonando el templo sobre el cerro: “Hallaríamos cerradas las puertas del templo, que sólo se abren los días festivos para que asistan a la misa los vecinos de San Juan”.

1876.

El 8 de mayo de 1876, unas mujeres piadosas de San Juan de Aznalfarache, encabezadas por Concepción Fernández, Andrea Gutiérrez y María Cárdenas, elevaron una instancia al Arzobispado de Sevilla, cuya sede estaba vacante, tras la muerte del Cardenal Lastra y Cuesta, para reorganizar la asociación que daba culto a la Virgen, en la advocación mariana del Santísimo Rosario, en su capilla titular.

Con fecha del 12 de octubre del propio año, Fray Agustín Romero, Vicario Provincial en Andalucía de la Orden de Predicadores, contestaba a la recién organizada Hermandad del Rosario, concediéndole permiso para su fundación y nombrando como capellán al mencionado presbítero Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula y Fuentes. Con motivo de la reorganización de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, se hicieron los arcos ojivales para reforzar el templo.

En estos años finales de siglo XIX y las primeras tres décadas del XX, la Capilla y su hermandad debieron llegar a gozar de gran vida, junto con el entorno, pues hay noticias de las importantes procesionales anuales, que congregaban a muchos vecinos de Sevilla en nuestra localidad, las tómbolas, los festejos y que incluso se considerase que las fiestas locales eran las que se celebraban durante el mes de octubre.

1892.

Según cuenta una leyenda local, ante la pertinaz sequía, en el mes de febrero, tuvo lugar una rogativa por la lluvia, sacando en procesión la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, desde la iglesia parroquial, sobre el cerro, hasta la capilla de la hacienda de Valparaíso. Tras las oraciones en este último lugar, al regresar de nuevo al punto de partida sobre la atalaya, comenzó a llover, de manera torrencial y la imagen dolorosa tuvo que ser albergada en la Capilla de la Virgen del Rosario, para salvarla del efecto climático adverso.

1929-1931.

Ceremonias de la que tenemos constancia a través de la prensa:

El lunes 25 de febrero de 1929, en la capilla de San Juan de Aznalfarache, tendrá lugar, a las nueve de su mañana, una solemne misa cantada en sufragio del alma de la señorita Dolores Bernabeu, hija que fue de don José.

El domingo, 1 de noviembre de 1930, en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, de San Juan de Aznalfarache, han contraído matrimonio: don Alfonso Rey Silva y la bella señorita Rosario Lora Villarán. Apadrinaron a los contrayentes: don Manuel Lora Vela, padre de la novia, y la simpática señorita Concepción Roldán, sobrina del novio; actuando de testigos: por la novia. don Miguel Lora y don Julián Gómez, y por el novio, don Manuel Lazo Simarro y don Ángel Villarejo. Al acto concurrieron gran número de amistades de la familia de los novios, que cuentan en aquella villa con generales simpatías.

ESQUELA del domingo 15 de febrero de 1931:

Esquela con la mención de esta capilla.

1931.

El ambiente anticlerical, con la proclamación en España de la II República, se había vuelto complicado, por los casos de incendios y saqueos en los templos. Desde este año indicado, los cultos a la Virgen del Rosario se venían celebrando en el templo parroquial de San Juan Bautista (ya construido entre el Barrio Bajo y el Alto, desde 1929), con el traslado secreto y nocturno de la imagen.

1936.

El 22 de abril de 1936, la capilla fue desalojada y convertida por sus asaltantes en Centro del Frente Popular. Cuando se produjo la ocupación, algunos avisaron a la entonces Hermana Mayor, Rosario Domínguez Sánchez, preguntándole si quería conservar “los santos”; su marido, Antonio Olmedo, puso unos camiones y trabajadores para trasladar lo que pudieron desde la Capilla hasta su casa. En su oratorio privado quedaron: la Virgen del Rosario, el relieve de la Santísima Trinidad y los Ángeles lampareros. Otros muchos enseres acabaron en un corral y se utilizaron como leña. El retablo barroco fue destrozado.

Por los sucesos trágicos y horribles de la Guerra Civil española, esta profanación terminó pronto y en octubre del mismo año, la Virgen volvió a la Capilla para su triduo, pero la Hermandad se había quedado sin dinero y el templo debió permanecer cerrado hasta poder ser rehabilitado.

1944.

A principios de 1944 comienzan las obras, empleándose un donativo de Mons. D. Pedro Segura de 14.000 pesetas, para reformar la fachada y reparar los tejados, pero la comisión de rehabilitación se quedó sin fondos y las obras se paralizaron. el contratista para la reforma se apropió de la Capilla, se quedó con la antigua llave de la puerta y montó un polvero. Al año siguiente trasladó el negocio al local que ocupó la Caja San Fernando, en la actual calle Antonio Machado, y dedicó el antiguo templo como almacén y cuadra.

1947.

Se produjo un gran desbordamiento del río Guadalquivir y la autoridad local decidió albergar, en esta antigua Capilla, a familias del barrio El Manchón, que se quedaron sin hogar por esas grandes avenidas. Tras reubicar a las familias en unas viviendas que construyó la Hermandad en la calle San José, volvió a intentarse nuevamente acometer las obras de reconstrucción de la Capilla.

1953.

Tras una nueva reorganización de la Hermandad, creándose además una Comisión Pro-restauración de la Capilla, formada por el alcalde y la Junta de Gobierno de la corporación religiosa, se pidió audiencia nuevamente al Cardenal Segura, quien autoriza la nueva realización de obras, que dan comienzo el 11 de enero. La restauración fue gracias a sus hermanos, destacando, por su labor y dedicación, don José Gutiérrez Rodríguez y don José Jiménez, quienes también decoraron el Sagrario de la iglesia parroquial de San Juan Bautista, de 1929.

El día 12 de octubre, el Vicario General, el Rvdo. Sr. D. José Domínguez Becerra, es recibido en nuestra localidad por la Hermandad, autoridades y el pueblo de San Juan de Aznalfarache, procediendo a la bendición e inauguración de la Capilla.

Tras haber permanecido durante 16 años fuera del templo; primero, en la casa de doña Rosario Domínguez y, después, en el Templo parroquial de San Juan Bautista, se realizó una procesión con la imagen de Nuestra Señora del Rosario el 18 de octubre desde la Parroquia, dirigiéndose inicialmente hacia el Barrio Alto y, a su regreso, la multitud, con lágrimas en los ojos, presenciaba como por fin la Virgen del Rosario, entre vivas, aclamaciones, aplausos, cohetes, repique de campanas y los acordes del Himno Nacional, volvía a la Capilla de la que es Titular.

Regreso de la Virgen del Rosario a la capilla, en el paso procesional.

1954.

En el lado izquierdo de la fachada, hallamos un azulejo, en cerámica de Ramos Rejano, con la imagen de la Virgen del Rocío, pintado por el artista local José Gutiérrez e instalado en ese año.

Azulejo de Nuestra Señora del Rocío, en la fachada del templo.

1955.

Realización y colocación del azulejo a doña Rosario Domínguez Sánchez, también con cerámica de Ramos Rejano, en el interior del templo, en el lado derecho de la nave.

Azulejo en memoria de Dª. Rosario Domínguez Sánchez, en el interior del templo.

Visita del Cardenal Bueno Monreal a la capilla, en 1963, con las misiones populares.

Anterior retablo del presbiterio de la capilla.

1969.

Se instala, en el lateral derecho de la fachada de este templo, un retablo compuesto por 35 azulejos, que representa un trampantojo, compuesto por la Virgen de la Merced en su altar, sobre una peana y un cortinaje por los laterales. Tanto la Virgen como el Niño están vestidos a la usanza de los Austrias. La efigie de la Merced está un tanto inclinada hacia la izquierda y está rodeada de una ráfaga dorada; en su vaporosa vestimenta, se hallan los escudos de la Orden dominica.

En los laterales de la composición, a los pies de la Virgen, como si se le apareciese a dos santos de su congregación: a la derecha, San Ramón Nonato, con la custodia y la palma del martirio; y a la izquierda, San Pedro Nolasco, redentor de cautivos, con grilletes en la mano derecha.

Los azulejos son de estilo barroco, del siglo XVIII, de escuela sevillana, procedentes de la Huerta de la Merced, de la cual hay pruebas que estuvo habitada al menos por un religioso mercedario, pasando luego a estar ubicado en la torre del molino de aceite de la Casa Olmedo, frente a la Iglesia parroquial de San Juan Bautista.

Azulejos con la Virgen de la Merced, en la fachada del templo.

1981.

La Junta de Gobierno de la Hermandad decide reconstruir el retablo mayor, con datos del antiguo que había desaparecido en los años 30; con proyecto de Antonio Díaz, tallista y dorador, con quien se consigue un acuerdo por un millón y medio de pesetas.

Anterior retablo del presbiterio de la capilla.

1984.

Se bendice el nuevo retablo mayor, añadiendo el relieve de la Santísima Trinidad y las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, que se habían mantenido en poder de la Hermandad.

2012.

El 12 de octubre, es colocado un azulejo a la altura del presbiterio, frente al de Dª. Rosario Domínguez, en memoria de D. Enrique Gutiérrez Rodríguez, bienhechor de la capilla y miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad durante 70 años.

Azulejo en memoria de D. Enrique Gutiérrez.

En domingo, 4 de noviembre, se bendice y se pone al culto una imagen dolorosa de la Santísima Virgen, donada por el hermano don Enrique Gutiérrez. Siguiendo su deseo, esta talla recibe la advocación de Nuestra Señora de la Amargura.

Nuestra Señora de la Amargura.

Enlaces en este blog:

La Hacienda del Rosario en San Juan de Aznalfarache.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/09/la-hacienda-de-san-juan-de-aznalfarache.html

150 años de la reorganización de la Hermandad.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/06/150-anos-de-la-reorganizacion-de-la.html

Enlace al blog con la historia de la Hermandad del Rosario de San Juan de Aznalfarache:

https://hermandadrosariosanjuan.blogspot.com/p/historia.html

Bibliografía:

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-GALLARDO MONTESINOS (2022): “La producción de Cristóbal Ramos y su taller en las hermandades del Aljarafe sevillano”, en RODA PEÑA, J. (COORD. Y ED.): “XXIV Simposio sobre Hermandades de Sevilla y su provincia”. Sevilla, Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla.

-HERRERA GARCÍA, A. (2008): “Algunos documentos para la historia del arte en el Aljarafe sevillano”. Sevilla, Laboratorio de Arte.

-MORALES, A. J.; SANZ, M. J.; SERRERA, J. M.; VALDIVIESO, E. (2004): “Guía artística de Sevilla y su provincia” (tomo II). Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla.

-ORTA, F. (2011): “San Juan y su gente”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

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Hemeroteca:

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-“La América, crónica hispano-americana”, 8 de diciembre de 1861.

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-“El Liberal”. Domingo, 24 de febrero de 1929. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 1 de noviembre de 1930. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 15 de febrero de 1931. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 28 de abril de 1936. Sevilla.

-“El Liberal”. Miércoles, 29 de abril de 1936. Sevilla.

Otras fuentes:

-ayto-sanjuan.es/es/turismo/Que-Ver/el-monumento-al-sagrado-corazon-de-jesus

-sanjuandeaznalfarache.net

-lahornacina.com/articulosramos2.htm

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