“¿Qué
significan las letras en el icono de la puerta del Sagrario del Retablo de los
Santos Juanes? He visto mucha iconografía del ‘Agnus Dei’, el ‘Cordero de
Dios’, pero ninguna en la que aparecieran esas letras, de una forma desordenada
y que no aparenta tener explicación”, explica un sacerdote, tras oficiar la
santa misa en la Iglesia parroquial de los Sagrados Corazones. Añade a su
indicación: “He visto al Cordero de Dios sobre el libro del Apocalipsis,
atribuido al apóstol San Juan. Y sé que tiene siete sellos que lo mantienen
cerrado; en la tradición, el número siete significa plenitud. Pero no había
visto antes esta imagen con esas letras”.
Quien escucha esto ha asistido a varias explicaciones sobre el retablo, pero ciertamente, nunca había oído sobre la puerta del Sagrario alguna explicación completa. Y ciertamente. la tiene:
El Agnus Dei — Cordero
de Dios en latín — es uno de los símbolos más antiguos y centrales del
cristianismo. Sus raíces se hunden en el Antiguo Testamento: el cordero pascual
hebreo, cuya sangre marcaba los dinteles de las casas durante la décima plaga
de Egipto (Ex 12); el cordero del sacrificio ofrecido en el Templo cada mañana
y cada tarde (Ex 29,38-42); el Siervo sufriente de Isaías que «como cordero al
matadero fue llevado» (Is 53,7).
El evangelio inaugura el
cumplimiento. San Juan Bautista ve a Jesús venir al Jordán y exclama: «Ecce Agnus Dei, ecce qui
tollit peccata mundi» — «Aquí está el Cordero de Dios, el que quita el
pecado del mundo» (Jn 1,29). La palabra es solemne: este Cordero no quita los
pecados (plural) de cada hombre, sino el pecado (singular)
del mundo entero — la fractura cósmica entre Dios y la creación que data desde
el Génesis. El Apocalipsis de Juan
retoma la figura veintiocho veces: el Cordero degollado, pero de pie en el
centro del trono celeste, el único digno de abrir el libro de los siete sellos
(Ap 5,6-12); el Cordero que se desposa con la Iglesia, su Esposa (Ap 19,7-9).
La iconografía
paleocristiana representa al Cordero de tres maneras canónicas:
1.- el cordero pascual con el cuello inclinado, recostado; 2.- el Cordero
triunfante de pie sobre el monte Sión con el estandarte de la Resurrección (bandera
blanca con cruz roja); 3.- el Cordero
sobre el libro de los siete sellos del Apocalipsis. Las tres aparecen ya en
los mosaicos del siglo V (San Apolinar, en Classe; San Vitale de Rávena), y se
repiten durante toda la Edad Media en cruces procesionales, custodias
eucarísticas y miniaturas iluminadas.
En el caso que nos ocupa, el "Agnus
Dei", es decir, el Cordero de Dios, está recostado sobre el libro del
Apocalipsis o de los siete sellos, donde se escriben los misterios de Dios.
Cada uno de los sellos lleva una letra que corresponde a cada uno de los siete
sellos de la Nueva Alianza: los
sacramentos, esto es, B-C-P-C-E-O-M.
El Apocalipsis narra la apertura de cada uno de ellos.
Primer sello del apocalipsis: un jinete sobre un caballo blanco, color que hay que destacar. En la Nueva Alianza, el primer sello empieza por B y es el Bautismo, del cual resalta la blancura de las túnicas de los bautizados en Cristo. El segundo sello, la letra C, corresponde a un caballo alazán, que simboliza la fuerza y conduce al segundo de los sacramentos: la Confirmación, que confiere fuerzas al cristiano para hacer la confesión de su fe, robustecida por el sacramento. El tercero exhibe la letra P, y lo representa en el libro del Apocalipsis un caballo negro, el color del pecado, que se perdona en la Penitencia, la cual devuelve a la inocencia bautismal. El cuarto sello, signado con la letra C, se refiere a la Comunión. En este cuarto sello se deja libre a un caballo amarillo, que es símbolo del hambre que, en el Nuevo Testamento, se sacia con la Eucaristía que prefiguran los cinco panes y dos peces que saciaron, y aun con sobras, al número simbólico de cinco mil hombres, es decir, a la humanidad toda, ya que los múltiplos de cinco son expresión de universalidad. El quinto sello aparece marcado con la letra E y representa a aquellos que murieron por defender la Palabra de Dios. Prefigura la Extremaunción o Unción de los Enfermos, como lo denomina el Catecismo, porque también da salud al cuerpo. El sexto sello lleva pendiente la letra O y se abre para los que anuncian la verdad, que son los portadores del Orden Sacerdotal. En el séptimo sello, con la letra M, se puede ver la continuidad y propagación de los elegidos, que la garantiza el Matrimonio, cuyas oraciones forman el perfume suave de las que se elevan por la humanidad a Dios.
Con toda esta explicación de arte sacro, el Retablo de los Santos Juanes en la Iglesia parroquial de los Sagrados Corazones se convierte en una perfecta catequesis sobre lo central en nuestra fe, ya que todo parece partir y volver hacia ese Sagrario, en el que se encuentra Cristo Eucaristía y del que manan los sacramentos: Bautismo, Confirmación, Penitencia, Comunión, Extremaunción, Orden Sacerdotal y Matrimonio, los cuales, a su vez, son los sellos que impiden que dé comienzo el Apocalipsis. De ahí también que estén en los cuadros centrados en San Juan Bautista y San Juan Evangelista: el primero, por ser el primero en referirse al Cordero de Dios; el segundo, por todas las citas que hace sobre Él en el último libro de las Sagradas Escrituras.
Sólo hemos encontrado tres páginas web que hablen de esta temática del arte sacro, ninguna oficial de la Iglesia, pero qué sumamente maravillosa es esta catequesis que nos dejaron los frailes del Convento de San Juan Bautista, en San Juan de Aznalfarache, desde hace más de tres siglos.
Más información sobre la historia de este
retablo en este blog:
Fuentes:
paxetbon.com/patrimonio-cristiano/agnus-dei
sagradacenacaceres.es/cordero-pascual/
vamonosalbable.blogspot.com/2017/09/los-siete-sellos-el-libro-el-cordero-y.html



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