La fábrica de orozuz estaba cerca del río y las plantaciones de flores se hallaban en la rivera del término municipal de nuestra localidad, por lo que es fácil pensar que, en el siglo XIX, alguna de las fachadas aún existentes en la calle Betis (año 2024), o la edificación anterior que hubiese, sería la ubicación de las instalaciones para la preparación del regaliz en San Juan de Aznalfarache.
El
orozuz o arazú, palo seco, palodú, regaliz negro o bastón de regalíssia (distintos
nombres, según la localidad de origen o su tratamiento), es una raíz comestible, el
rizoma de la planta Glycyrrhiza glabra, que crece junto a orillas de ríos,
arroyos y márgenes de acequias, a veces, procedente de cultivos abandonados. Ya
se consumía hace más de dos mil años, pues el botánico griego Teofrasto ya
habló de sus usos medicinales. Entre sus usos, estaba la posibilidad de
mascarlo, por su cualidad de alivio para el pectoral, como en la composición
del tabaco, la cerveza y otros productos alimenticios.
En
el siglo XIX, el abogado, escritor, geógrafo y político don Pascual Madoz indicaba que eran de importancia las fábricas
de jabones comunes, la de jabones de olor, esencias, pomadas y aceites
establecidas en el pueblo de San Juan de Aznalfarache por el Sr. Court, en una
casa capaz, con una extensa huerta cerrada por tapias, hoy (por el año 1849) convertida en
jardín, donde se cultivan las plantas útiles, para el establecimiento por el
perfume de sus flores.
Y
la fábrica de extracto de orozuz, cuya planta tiene empleados a bastantes
jornaleros todo el año, en sacarla de la tierra y además de los que se elaboran
en la propia fábrica, se sostienen muchas familias con el jornal no muy corto,
que obtienen los trabajadores del campo, con particularidad después de
concluidas las faenas de la recolección y antes de principiar la arada y
siembra, arrancando del suelo, con el azadón, la raíz de aquella planta. Se
producía en abundancia en las vegas del Guadalquivir y este producto era muy
estimado en los mercados de Inglaterra y, especialmente, Estados Unidos, para
donde se exportaban en su totalidad. Entre las cuatro fábricas del palo dulce,
que existieron en Sevilla (dos en la capital, una en Coria del Río y la de San
Juan de Aznalfarache), se elaboraban 80.000 quintales al año (8 millones de
kilos). Algo muy ventajoso, porque además del empleo que proporcionaba, se
libraba al suelo de esta raíz nociva para otros cultivos.
Sin embargo, ya el propio Madoz reseñaba que, a pesar de la abundancia de aquel vegetal, ya por entonces, se observaba la disminución de su cantidad.
Puede
leer más sobre la importante fábrica de perfumes que existió en San Juan de
Aznalfarache en el siguiente enlace:
Bibliografía:
-LAMA MARCOS, M. (2012): “La industria
del regaliz en Coria del Río, 1839-1938”. Sevilla.
-MADOZ, P. (1849): “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar” (tomo XIV) Madrid, Imprenta de Pascual Madoz.
Otras fuentes para este artículo:
-elpais.com/gastronomia/el-comidista/2023/01/16/articulo/1673869908_224676.html
-diccionariomadoz.com/aznalfarache-san-juan-de/Sevilla/
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