Artículo publicado en “El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Lunes, 21 de agosto de 1899. Sevilla.
Anoche se desarrolló, en el camino de San Juan
de Aznalfarache, un sangriento suceso, del que fue víctima Rafael Guerrero, de 30
años de edad, y trabajador del muelle.
De
fiesta. Ayer, con motivo de ser día de fiesta, estuvieron
de gira, en el mencionado pueblo, Joaquín Guerrero, hermano del herido, y Bernardo
Canela, ambos con su familia.
Al llegar al citado pueblo, encontraron al
herido acompañado de Emilio Bermúdez, trabajador del muelle como todos.
Los dos últimos se quedaron en San Juan, mientras
los otros marcharon con la familia a comer la comida preparada ya da antemano.
Al poco rato, presentóse el Rafael, acompañado del Bermúdez, con objeto de
tomar un pescado y una copa de vino.
Hecho esto, marcharon de nuevo para
Sevilla, el Rafael y el Bermúdez.
El
hecho. Cuando el Joaquín y Canela regresaban con
su familia, se encontraron en la venta conocida por la de El Loquillo. Pasada esta,
y a poco trecho, se encuentra otra llamada la de El Serrano, donde la familia
se sentó a tomar las últimas copas. Serían próximamente las ocho de la noche.
Estando allí, el Canela oyó voces a corta
distancia, diciéndole al Joaquin que aquellos quejidos eran de su hermano Rafael.
Precipitáronse ambos al lugar donde se oían aquellos, encontrándose al hermano
del Joaquín completamente bañado en sangre.
En esto pasaba un muchacho con un burro cargado,
camino da San Juan, y al decirle si quería llevarlo a la casa de socorro, echó
la carga a tierra y montó al herido en el asno, llevándolo a la casa de socorro
de la calle Pureza, donde fue reconocido por el director de dicho
establecimiento, el señor Monsalves que, en vista de la gravedad del herido,
citó a consulta a los demás médicos de la casa.
La
operación. Reunidos los profesores señores Monsalves,
Vázquez, Carrasco y Astolfi, acordaron operarlo, poniendo manos a la obra,
El Rafael Guerrero fue curado de dos
heridas de arma blanca, en el lado izquierdo del pecho y una en el costado del
mismo lado (las tres gravísimas), y de otra en la nalga izquierda, también
grave.
El
juzgado. Este fue avisado en la calle Siete
Revueltas, donde se encontraba, compuesto del juez señor Verdú y el actuarlo
señor Marchena, quienes, acompañados del inspector de ronda, señor Montero, y
el brigada, señor Orellana, que también se encontraba en dicho sitio, marcharon
al benéfico establecimiento de Triana, tomando declaración al herido, al
hermano de éste y al Canela, guardándose grande reserva de lo que dijeran.
Después estuvo el juzgado oyendo al
inspector señor Montero y al brigada de los serenos, señor Orellana, pues
aunque no sabemos sobre qué, creemos que trataron de la captura del agresor.
Hasta hora bien avanzada, permaneció el juzgado en dicho establecimiento, tomando declaración a buen número de personas. A la hora de cerrar esta edición, el herido encontrábase en gravísimo estado.
NOTA: No hemos encontrado más noticias sobre este crimen.

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