NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: la dinastía Olmedo es un asunto complejo, porque no existe un árbol genealógico que explique las líneas sucesorias y su relación entre ellos. Para elaboración de este texto, recopilamos todos los datos posibles, pero son notables las lagunas existentes para el conocimiento del conjunto.
La dinastía Olmedo, un apellido de cosechadores, fabricantes y comerciantes exportadores de bebidas alcohólicas, afirman, según su propia publicidad que, desde el siglo XIII, ya realizaban estas actividades en su tierra castellanomanchega de origen. Tenemos datada su presencia en San Juan de Aznalfarache desde el siglo XVII, hasta los comienzos de la segunda mitad del siglo XX y, aunque con lagunas, trataremos de explicar sus importantes actividades comerciales, conocidas en nuestra localidad de San Juan de Aznalfarache.
Genealogía conocida para la empresa
sevillana y la atarazana sanjuanera (fechas aproximadas):
-… (antecesores desconocidos).
-Francisco Olmedo (…).
-Juan Olmedo y Mozo, aproximadamente entre
1858 y 1882.
-Antonio Olmedo López, al frente de la
empresa al menos entre los años 1870 y 1874, gestionando las tierras también de
su hermano, el canónigo Fernando.
-Juan y José María Olmedo Carranza, desde 1897, hijos y sucesores del anterior, en sociedad. El segundo, tras la
muerte del primero en 1899, continuó en solitario.
-José María Olmedo Puig (fallece el 2 de febrero de 1986), hijo del anterior, dirigió la atarazana a mediados del siglo XX y fue padre de quince niños, siendo el duodécimo el obispo D. Pedro Olmedo (nacido en el año 1944). Este José María parece ser el último gobernante de la atarazana y que, según la biografía de D. Pedro, acabaría viviendo con su familia en la barriada hispalense de Heliópolis, en un chalé.
Genealogía para el almacén de
aceitunas:
-Antonio Olmedo y Guerau (1857-1937),
poseyó y dirigió estas instalaciones entre 1887 y 1926.
-Sucesores de Olmedo y Guerau, sus
sobrinos Joaquín y Gonzalo, que dirigieron las instalaciones entre 1926 y 1943.
1674.
Comienzan la fabricación de aguardientes en San Juan de Aznalfarache, a través de almacenes, con fábrica para realizar los mismos y bodegas para almacenarlos; esta fecha aparece en el libro “Cuando sopla el viento”. Según la publicidad aparecida en el siglo XX, ya desde el XIII, esta familia castellanomanchega estaba dedicada a estos negocios de la producción de líquidos alcohólicos, tanto vinos, como aguardientes. El primer Olmedo conocido, a cargo de estos almacenes, es Francisco Olmedo.
Mediados del siglo XVIII.
Se funda la famosa atarazana o bodega en
el Barrio Bajo, en el llamado Camino de Gelves por entonces (su situación sería
entre la calle Real y la calle Fernández Campos, en el siglo XX). Según cuentan
los testigos de la época, como lo fue la escritora Amantina Cobos, un azulejo
en este local, mostraba cuándo comenzó este negocio.
Desde los inicios de esta producción, se
pisa la uva en el lagar de la bodega de estas instalaciones. Y mediante un
bombeo manual era introducido el mosto en los fudres (toneles de tres metros de altura y cinco de diámetro), asentados
sobre pilares de hormigón, desde donde llegaba el vino, a través de gomas, a
los barriles comerciales. Los toneles estaban en la parte alta del terreno (junto a la puerta trasera, con salida a la
actual calle Antonio Machado), y la zona de servicio de los mismos, con
patio interior incluido, en la parte más cercana a la calle Real, donde se
hallaba la puerta principal.
También de esta época es la sede hispalense de esta familia en la calle Albareda que, contando con bodega propia, centralizaba la comercialización y la exportación de sus productos fabricados.
Hay una interesante correlación en la cercanía de estas fechas, con las de creación y desaparición de la Huerta de la Merced, cuyos beneficios comenzaron a donarse en 1677 (los Olmedo comenzaron en 1674), y su traspaso a los acreedores pudo producirse en 1768 (a mediados del siglo XVIII comenzó a funcionar la atarazana de los Olmedo). Todo ello vinculado a la zona central del Barrio Bajo, el conjunto de edificaciones entre las actuales calles Real, Antonio Machado y Fernández Campos.
Entre 1840 y 1869…
La dinastía de los Olmedo de la época tuvo
que convivir con la gran fábrica de perfumes, que era lo más reconocible del término de San Juan de
Aznalfarache, ya que incluso los efluvios de sus plantas hacían llegar este
buen olor a la ciudad de Sevilla. Los Court, los Lischen (apellido que se acabó
transformando en Lissén) y los Raynaud debieron tener lindes en común con las
instalaciones de los Olmedo.
En concreto, del año 1841, son los datos
que conocemos de la existencia de una hacienda llamada de “Jesús, María y
José”, en propiedad de los Olmedo. La publicación “Gaceta de Madrid”, la sitúa
en la por entonces denominada Plaza de la Constitución (actual Plaza de Andalucía), y la calle Real.
Estos datos se podrían añadir a esa presunción de que esta hacienda de Jesús,
María y José sustituyó en su posición a la Huerta de la Merced, terrenos dentro
de los cuales, estaría la atarazana de Olmedo que llegó hasta el siglo XX.
Quizá esta hacienda incorporara también los terrenos en la calle Álamo o Los
Álamos (actual Fernández Campos), el lugar del almacén que conocemos del siglo
XX.
Aunque esta teoría tiene un problema, pues como hemos explicado antes, la Huerta de la Merced, también parece que fue el asentamiento principal de la fábrica de perfumes a mediados del mismo siglo XIX, por lo que coincidirían ambos espacios a la vez, en el mismo tiempo, y eso no puede ser posible.
1845.
Fuera exactamente donde fuese, lo que sí es cierto es que, al igual que los Court, los Olmedo también estaban instalados en San Juan de Aznalfarache, pues el diccionario Madoz señala: “se importan vinos para quemarlos en los alambiques de aguardiente que luego se exporta, algo totalmente achacable a la industria de la dinastía Olmedo”.
1850.
Pascual Madoz comunica que hay dos fábricas de aguardiente en San Juan de Aznalfarache, las cuales vinculamos a la familia Olmedo, quizá una en la propia atarazana y puede que la otra en el que en el futuro sería el almacén de aceitunas. Pero eso no se puede contrastar, así que remarcamos el adverbio “quizá” para estas ubicaciones.
1858.
Muestras de licores y aguardientes, procedentes de la fábrica de San Juan de Aznalfarache, de la propiedad de Juan de Olmedo, vecino de Sevilla, fueron presentados a la Exposición Agrícola, Industrial y Artística, celebrada en Sevilla. Según se indica en el anuncio en la "Guía Oficial de Sevilla y su Provincia", en 1897, estos productos resultaron premiados.
1860.
Según un edicto publicado en el periódico “La Andalucía”, para la subasta de una casa vecina, la Atarazana de Juan Olmedo está registrada en la calle Real y este vive en ella.
1864.
Conocemos el segundo apellido de este miembro de la dinastía Olmedo (salvo que sea el hijo del ya nombrado), que es Juan de Olmedo y Mozo, como propietario de las
distintas instalaciones que existiesen por entonces en San Juan de Aznalfarache
bajo la propiedad de este apellido: fábrica, atarazana, almacén y bodega.
Por el anuncio datado de este año, sabemos
que su sede ya estaba en la céntrica calle Albareda (por entonces, nombrada como
“Calle de los Catalanes”), en la ciudad de Sevilla, aparte de sus instalaciones en Torreblanca y nuestra
localidad. Contaban con una medalla de plata en la exposición hispalense de
1858.
En sus almacenes (suponemos que en los
tres lugares indicados), se podía encontrar siempre un abundante y escogido
surtido de toda clase de líquidos espirituosos, nacionales y extranjeros, como
los que se indican:
-Aguardientes: seco de vino, de 20 y 35
grados; de orujo; anisados de vino y orujo de varios grados; ron superior
Jamaica; aguardiente de caña; coñac; armagnac (destilación de vino blanco o
seco); ginebra; y asenjo suizo.
-Licores: marrasquino y curazao
superfinos; finos, entrefinos y comunes de todas clases.
-Vinos: generoso superior; Jerez;
manzanilla de Sanlúcar; Málaga; tinto de Cataluña y de Valencia; Valdepeñas;
garnacha; malvasía; moscatel; Pedro Jiménez; descargado del país; blanco;
vinagre, yema y común, etc.
En el anuncio se señala además que se hacían expediciones, para llevar estos productos, a todos los puntos de reino y también a otros países.
1870-1872.
En estos años, el reputado vinatero
Antonio Olmedo López, dedicado al comercio de los licores, también gestionaba
las propiedades en nuestra localidad de su hermano Fernando, canónigo de la
Catedral hispalense.
Si en 1860 indicábamos que Juan Olmedo
vivía en San Juan de Aznalfarache, en 1872, Antonio figura como “vecino y propietario
de Sevilla”.
Mientras, el propio Juan, parece mucho más centrado en los negocios de la atarazana y por la
necesidad de un control aduanero, en San Juan de Aznalfarache, se produce por
la exportación de aceitunas y alcohol desde la empresa de Olmedo, en el año
1872, por lo que se concluye del siguiente documento legal:
limo.
Sr.: Visto cuanto resulta del expediente instruido en esa Dirección general,
acerca de la instancia presentada por D. Juan
Olmedo, vecino y propietario de Sevilla, en solicitud de que se amplíe la
habilitación que disfruta el punto de San Juan de Aznalfarache, situado a
orillas del Guadalquivir, para el embarque y desembarque de vinos y
aguardientes el país:
Vistos
los informes del Jefe de la Administración económica de la provincia,
Administrador de la Aduana de Sevilla, Jefe de la Comandancia de Carabineros y
Junta de Agricultura, Industria y Comercio:
Considerando
que el citado punto disfruta actualmente de habilitación para varias
operaciones de carga y descarga;
S.
M. el Rey (Q. D. G.), conformándose con lo propuesto por V. I., se ha servido
disponer se amplíe la habilitación de San Juan de Aznalfarache, para el
embarque y desembarque de vinos y aguardientes del país, con documentos de la Aduana de Sevilla e intervención del Resguardo
de Carabineros de servicio en aquel punto.
De
Real Orden lo digo a V. I. para los efectos correspondientes.
Dios
guarde a V. I. muchos años. Madrid, 16 de enero de 1873.
ANGULO. Sr. Director General de Aduanas.
1874.
La Exposición Bético-Extremeña de 1874 fue un evento destacado celebrado en el Real Alcázar de Sevilla, enfocado en mostrar productos agrícolas, industriales y artísticos de las regiones de Andalucía occidental y Extremadura. Según se indica en el anuncio en la "Guía Oficial de Sevilla y su Provincia", en 1897, los productos enviados, desde la bodega de Olmedo, resultaron premiados.
1878.
Robo de cierta cantidad, ejecutado en la fábrica de licores de los señores Olmedo, situada en la villa de San Juan de Aznalfarache. Si en 1850, Pascual Madoz indicaba que había dos fábricas de aguardiente en nuestra localidad, parece que en este año sólo una había logrado subsistir, la cual vinculamos a la atarazana de esta familia.
1879 y 1880.
Publicidad en prensa de Juan de Olmedo que, como
veremos en otros próximos anuncios, se reivindica como el sucesor de Antonio
Olmedo.
En la Exposición Agrícola de 1880, según se indica en la "Guía Oficial de Sevilla de Sevilla y su Provincia" (1897), los productos que presentó la bodega de Olmedo también fueron premiados.
1882.
1887.
Todos los investigadores
locales que han hablado de este tema, señalan esta fecha como primordial en la
historia de esta dinastía familiar en San Juan de Aznalfarache, pues en este
año comienza el negocio del almacén de aceitunas, controlado por Antonio Olmedo y
Guerau.
Fuese por temas de herencias o por alguna
clase de reparto en la gestión familiar, aquí parece comenzar también la
dualidad en las propiedades en San Juan de Aznalfarache y la independencia
entre la atarazana (bodega, fábrica y venta de alcoholes), y el almacén, más
propiamente dedicado al comercio de la aceituna y sus derivados, como la industria que poseyó la familia en Dos Hermanas.
NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: A partir de este año y para tratar de aclarar esta dualidad, las noticias sobre el almacén de aceitunas irán con color morado y las referidas a la atarazana y sus instalaciones, con color verde.
1888.
Desconocemos si será un error en la publicación o es que aún ejercía con algún cargo específico en la bodega hispalense, pero Antonio Olmedo López es premiado en la Exposición Universal de Barcelona de este año, tal y como aparece reflejado en el catálogo oficial para dicho evento.
1893.
Antonio Olmedo y Guerau desarrolla una mayor importancia en el comercio, y apareciendo como domiciliado en San Juan de Aznalfarache, se publica una patente de invención, por veinte años, para un procedimiento especial de cierre en los envases de madera para aceituna.
1895 a 1897.
Juan Olmedo y su hermano José, formando una sociedad en
comandita, se proclaman, en la publicidad de su empresa, como sucesores de
Antonio Olmedo López, controlando las instalaciones familiares de Sevilla
(calle Albareda), San Juan de Aznalfarache (la atarazana, con su fábrica y
bodega), y en Torreblanca, para el comercio con aguardientes, licores, vinos y
vinagres.
Estos hermanos vivían en Sevilla, donde tenían su sede y la
tienda de distribución de sus productos, mientras las fábricas estaban en
Torreblanca y San Juan de Aznalfarache.
Y no sólo Juan, José y Antonio transitaban o habitaban en San Juan de Aznalfarache, sino que otros miembros de la familia también podrían ser habituales de nuestra urbe, como se ha mencionado ya en este blog, como es el caso de José Joaquín Olmedo, de quien desconocemos si estaba vinculado a una de las líneas familiares aquí indicadas o mantenía relaciones con las dos.
Otro suceso importante de
este año es que, desde el mismo, y hasta 1931 (aunque con el desconocimiento de
quien ostentó el cargo entre los años 1924 y 1925 y el relevo de Pedro Lissén,
entre 1929 y 1930), Antonio Olmedo y Guerau ejerció como alcalde de San Juan de
Aznalfarache durante el período mencionado, lo cual debió conllevar una ventaja
para el ejercicio de sus negocios en la localidad, a modo de cacique, por lo
cual se le dejó de rendir memoria con la nomenclatura de la calle que tenía a
su nombre en Barrio Bajo.
Antonio Olmedo y Guerau es el dueño y gestor del almacén de aceitunas desde 1887, hasta 1937, por su fallecimiento el 8 de enero.
Hay dos asuntos que llaman poderosamente
la atención en la publicidad de esta dinastía desde que se produce la división
familiar en nuestra localidad, e incluso quizá antes:
1.- Cuando se hace un reportaje
periodístico sobre las instalaciones de Juan Olmedo y de sus descendientes, o de
Antonio, nunca se incluye a los dos negocios existentes en la localidad, sino
que se hace referencia a uno solo, sea la atarazana (venta, bodega y fábrica),
o el almacén de aceitunas.
2.- Nunca se menciona en la publicidad, ni de uno ni de otro, en qué calle está situada la atarazana o el almacén (ambos coincidentes en la calle Álamo, actual Fernández Campos), aunque la primera tenía su entrada principal por la calle Real. ¿Tan inmensamente conocidos eran? Y si hacían una publicidad propia para cada negocio, ¿por qué no incluir un dato tan relevante?
1898.
En julio de 1898, la Guardia Civil del puesto de San Juan
de Aznalfarache detiene a dos hombres, en la atarazana de los señores Olmedo
(de los hermanos Juan y José, sociedad en comandita), autores de las heridas a
un tercero.
La guerra que sostenía España en este año también afecta a los empresarios locales:
1899.
En el siguiente documento, destacamos la reivindicación de la empresa, sociedad en comandita entre Juan y José, como sucesores de Antonio Olmedo. También llama la atención el logotipo (reproducido a continuación), la forma cursiva y agrandada por la que se destaca "San Juan de Aznalfarache", quizá porque fuera muy importante para esta familia.
El 12 de junio, fallece Juan de Olmedo Carranza y continúa al frente de los negocios su hermano José María de Olmedo Carranza, por lo que la sociedad en comandita se disuelve, quedando la dirección de los negocios para el segundo, aunque, durante unos años, se mantiene el nombre de la empresa tal cual, con el nombre de ambos hermanos.
1901 a 1908.
En el "Anuario Riera, Guía Práctica de Industria y Comercio de España", se indica que San Juan de
Aznalfarache cuenta con unos 850 habitantes, que su alcalde es Antonio Olmedo y
Guerau y que a su vez posee uno de los almacenes de aceitunas (hay otros dos,
uno de Pedro Lissén y otro de José Benítez, este último en realidad en tierras
de la localidad de Camas), además de ser uno de los mayores propietarios de
tierras en el término municipal.
Y también se indica en este anuario que hay un almacén de
vinos de José María Olmedo, que a la vez son los más importantes cosecheros de
la población, reivindicando en su publicidad ser el sucesor de Antonio Olmedo
López.
Continuando con el análisis de lo encontrado en el "Anuario Riera", de 1901 a 1906, tanto en cosecheros, como en vinos, desde San Juan de Aznalfarache, sólo aparece publicado Juan y José María Olmedo, de 1901 a 1904. A partir de 1905, aparece sólo José María.
En el apartado "aceitunas", encontramos a Antonio Olmedo y Guerau.
1902.
Según relató la escritora, investigadora y cronista Amantina Cobos, en 1926, tanto Antonio Olmedo, como Pedro Lissén, dieron grandes facilidades, para que se establecieran la estación límite y los cargadores del ferrocarril de Minas de Cala que, sin embargo, el Conde de Rivas, promotor de esta gran obra, tenía proyectados inicialmente en un lugar ajeno a San Juan de Aznalfarache.
1903.
En este año, la legislación emite una nueva
normativa para el reconocimiento oficial de las marcas de las empresas,
surgiendo el Registro de la Propiedad Industrial en España y el registro de
marcas para el comercio internacional. Las dos ramas de la dinastía Olmedo,
presentes en San Juan de Aznalfarache, emiten unos logotipos para que puedan
ser identificadas oficialmente.
En marzo tiene lugar la
publicación de la marca de los almacenes de aceitunas de Antonio Olmedo y
Guerau, bajo el distintivo “Flor Sevillana”, para sus aceites y aceitunas.
En el centro del espacio
poligonal se destaca un medallón con copete y de adorno sencillo. En el espacio
elíptico, que describe dicho medallón, está dibujado un olivo, más arriba del
cual, y trazada en arco de círculo, está la inscripción «Flor Sevillana». Cubriendo
parte del copete del medallón, se halla una cinta ondulada que contiene este
letrero: “Antonio de Olmedo y Guerau”. A la izquierda del medallón y más abajo
del extremo izquierdo de la cinta ondulada, en dos líneas oblicuas dice
“Aceitunas San Juan”, y describiendo una curva suave debajo del medallón se lee
“de Aznalfarache”. A la derecha del repetido medallón, y asimétricos con los
que figuran en la extremidad opuesta, en cuatro líneas distintas hay estos
letreros: “Cosechero” “y” “Exportador”, “Sevilla”.
En julio, la empresa Juan y José María de Olmedo, como sociedad en
comandita, registra dos marcas de la fábrica: la primera, para toda clase de
vinos y vinagres; y la segunda, para los licores, aguardientes, alcoholes y, en
general, toda clase de líquidos.
La primera de estas marcas consiste en una etiqueta
rectangular que ofrece un conjunto encerrado dentro de un marco de trazos de
gusto modernista. En la parte superior izquierda del espacio descrito por dicho
marco, se halla un dibujo que representa un sello circular, impreso en lacre y
que contiene, en el centro, el enlace de las iniciales J. J. M. O., y en la
corona, las inscripciones “Olmedo” y “Sevilla”. En dos líneas horizontales
paralelas, a la derecha del sello descrito, se lee, respectivamente: “Casa
fundada en el siglo” y “XVIII”. Más abajo, en otras tres líneas paralelas
horizontales dice: “Juan y José María de Olmedo”, “Sociedad en Comandita” y “Sucesores
de D. Antonio de Olmedo y López”. Y por último, en dos letreros inferiores y
horizontales, situados uno a la izquierda y otro a la derecha, hay escrito: “Albareda
29” y “Sevilla”.
Se caracteriza la segunda marca por una etiqueta rectangular, con esquinas de pequeña escotadura, en la cual se perciben los siguientes dibujos e inscripciones: en la parte superior, en dos líneas, una ligeramente convexa y otra recta horizontal colocada debajo y hacia la derecha, en la que se lee: “Fábricas de Aguardientes y Licores”. Más abajo y a la izquierda, dentro de un espacio circular, con el dibujo de tres palomas, e inmediatamente más arriba de las aves y en arco de circulo, pone “Marca registrada”. Fuera del circulo que rodea a las palomas, a la derecha del mismo y orlado con un dibujo de adorno sencillo, en curva convexa y dos rectas horizontales y paralelas situadas debajo, está el letrero “Bodega de Vinos y Vinagres”. Más abajo de las palomas, y cubriendo parte del circulo antedicho, hay un grupo de ocho medallas, todas de igual tamaño, y dispuestas de modo que seis trazan una curva cóncava y las otras dos están debajo. en línea horizontal.
Inmediatamente debajo de las medallas y cruzando la
etiqueta en direeci6n oblicua de abajo arriba, se halla un rótulo de adorno,
que describe una curva cóncava y otra convexa, con esta inscripción: “Juan y
José María de Olmedo”.
Más abajo, en curva convexa, pone: “Sociedad en comandita”;
y debajo, en recta horizontal, se lee “Sucesores”, y en otro r6tulo
rectangular, dispuesto en dos horizontales paralelas, hay escrito: “De D.
Antonio de Olmedo y López, San Juan de Aznalfarache y Torreblanca”.
Por último, en otras dos rectas horizontales y paralelas,
tratadas debajo, una a la izquierda y otra en el centro, se rotula: “Albareda,
29. Sevilla”.
1908.
Según las explicaciones de Amantina Cobos en 1926, Pedro Lissén y Antonio Olmedo y Guerau, los dos principales propietarios y terratenientes caciques de San Juan de Aznalfarache, siendo además el segundo alcalde, habrían facilitado la instalación de la fábrica Cros, para dar trabajo en el entorno.
1909.
En el anuncio de este año, la empresa, aún con el nombre de Juan y José
María Olmedo, que eran hijos del vinatero Antonio Olmedo y López, como sociedad
en comandita, sigue promocionando sus fábricas y bodegas, además de un gran
depósito de aguardientes, entre sus instalaciones en Sevilla (calle Albareda),
San Juan de Aznalfarache y Torreblanca. Aluden a los premios recibidos en las
exposiciones del siglo pasado; se autoproclaman como especialistas en vinos de
mesa; y señalan ser los únicos que suministran los vinos de la Excma. Sra.
Marquesa de Riscal.
Este anuncio termina con algo muy llamativo que a pesar de
que a muchos nos parezca algo típico de nuestros tiempos: llevar el alimento,
la comida rápida u otros productos a casa; ya los Olmedo ofrecían este
servicio.
A principios de junio de este mismo año, llega la electricidad a San Juan de Aznalfarache. En la fotografía por el acto de puesta en marcha del nuevo alumbrado se encuentran el ingeniero Otto Engelhardt y el alcalde de la localidad, Antonio Olmedo y Guerau, sentado a la izquierda.
1910.
En el anuncio de la empresa aparece José María de Olmedo y Carranza como sucesor de la empresa Hijos de Antonio Olmedo y López, con bodegas de vino y de vinagres en San Juan de Aznalfarache, además de maquinaria para elaborar aguardiente. En la propia atarazana se podían consumir estos productos, además del comercio de exportación, que se realizaba a través del muelle fluvial en el río.
1911.
José María Olmedo y Carranza es primer teniente de
alcalde de la ciudad hispalense, de gran ilustración y director de una importantísima casa comercial. También forma parte de la Junta de Obras de la Ría del Guadalquivir y del Puerto de
Sevilla.
1912.
Conocidas popularmente como Atarazanas de Olmedo, esta bodega se encuentra en la urbe de la población, con puerta principal a la calle Real, frente al Peñasquerío, y con comunicación trasera a Queipo de Llano (actual Antonio Machado). Son famosos sus vinos de Valdepeñas, que traen desde la estación de ferrocarril de Minas de Cala, en su carro de tiro de mulas, cargado por un sistema de poleas que permite el movimiento de dos toneles a la vez. Este vino, consumido con gaseosa, daría lugar al término “Valdegase” ("Valde", de "Valdepeñas" y "gase", de "gaseosa").
Aunque este nombre de vino es mencionado varias veces por los investigadores locales, no encontramos en los anuncios de la empresa que aparezca así llamado, por lo que debió ser algo vulgar al pedirlo para consumir.
El establecimiento contaba con personal venido de Galicia y Asturias, que se asentaron en nuestra localidad, a cambio de comida, cama y un escuálido salario. Por lo que han comentado algunos descendientes de trabajadores de la época, el trato del dueño y de sus encargados era despótico.
1913.
Anuncio de José María Olmedo Carranza:
Publicación de "Mundo Gráfico" sobre los almacenes de Antonio Olmedo y Guerau:
En el pintoresco pueblecito de San Juan de Aznalfarache, posee el señor don Antonio Olmedo Guerau unos almacenes de aceitunas que, por su importancia, están clasificados entre los de primera categoría. El cuidado con que se escoge el fruto, la escrupulosa selección que se hace del mismo y su inmejorable calidad, han hecho ganar para el señor Olmedo y Guerau los grandes mercados extranjeros, a los que exporta cantidades extraordinarias. Tanto en Inglaterra, como en Buenos Aires y Nueva York, se consumen, con preferencia a las de los demás exportadores, las aceitunas del señor Olmedo y Guerau quien, a pesar de sus largos años de negocio, le dedica hoy la misma atención que en sus primeros tiempos, consiguiendo de este modo un progreso siempre creciente para sus renombrados almacenes.
Fotos en la publicación "Mundo Gráfico":
1914.
Texto publicado en la revista "Bética":
Los almacenes de Antonio Olmedo y Guerau cuentan con una vastísima extensión y son muy beneficiosos para San Juan de Aznalfarache. El aderezo de estas aceitunas sevillanas tiene fama universal.
Desde el año 1887 existe
este importante negocio, con Antonio Olmedo y Guerau, como uno de los más
acreditados almacenistas sevillanos. Y su nombre es conocidísimo en los
mercados de Nueva York y de todos los países de América y Europa. Une al
negocio de las aceitunas gordales y manzanillas, empresas de labor y ganadería
y molino de aceite, todo ello a gran escala y con fecundas iniciativas, que
redundan en el progreso de San Juan de Aznalfarache, fomentando la riqueza de
este pueblo, cuyo cerro, con sus históricas murallas, está bordeado de olivos.
Esta es una industria floreciente, que da con su trabajo un sello típico a la población. Los almacenes de Antonio Olmedo y Guerau son los más característicos que existen. Tienen una gran amplitud, están rodeados de huerta y jardines, llenos de luz y de alegría. Componen un edificio verdaderamente andaluz y le dan singular encanto, con su belleza y gracia, las muchachas que escogen, deshuesan y envasan las aceitunas gordales y manzanillas, gentiles trabajadoras que forman una numerosa legión. Ellas dan su alegría a esos talleres espléndidos y prestan animación extraordinaria a los diversos caminos que llevan a San Juan de Aznalfarache, porque sus vidas son una constante peregrinación por el trabajo.
Fotos publicadas con este texto:
1917.
1920 y siguientes.
A continuación, mostramos una serie de anuncios de Olmedo Carranza, vinculados a la década de los años 20. En ellos se destaca por ser el sucesor de Antonio Olmedo López y también de Hijos de Antonio Olmedo López; poder ofrecer los vinos de la marquesa Viuda de Riscal y los que se traen de la bodega manchega Los Rodeños. En cuatro de estos cinco anuncios se menciona a San Juan de Aznalfarache, como ya comentamos antes, sin indicar el nombre de la calle en la que se encuentra.
1923.
En el periódico "Ejército y Armada", de 20 de noviembre, haciendo alusión a calle hispalense Albareda, se publica el siguiente artículo sobre la "honrosa dinastía industrializada de los Olmedo, en Andalucía y La Mancha".
En pleno siglo XVIII (ALBAREDA), funda esta casa el venerable D. Juan de Olmedo y Mora; sucediéndoles, con idénticas gallardías, D. Juan de Olmedo e hijo, D. Antonio de Olmedo y López, D. Juan y José María de Olmedo, a quienes sucede también Hijos de D. Antonio de Olmedo, para, por último, recaer la exclusiva propiedad, y cuanto gravita sobre la terapéutica industrial de esta popularísima casa, en José María de Olmedo y Carranza, quien no sólo consolida la fama tan tremenda que disfrutaban estas bodegas y esta escrupulosa elaboración de riquísimos aguardientes, sino que eleva considerablemente su prestigio y se mantiene tan firme como cuando descansaba sobre los herniosos pilares sostenidos por la ascendente y sólida solvencia de sus antepasados.
Mi visita a las grandes (“kilométricas” debiéramos decir)
bodegas del Sr. Olmedo y Carranza, además de admirar su desenvolvimiento, desde
el lagar hasta la fermentación, de sus exquisitos mostos, envolvía un
disculpable egoísmo, encerrado en el marco de saber, para exteriorizarla, su
autorizada opinión sobre la crisis que, para los vinos y aguardientes, se
avecina, con motivo de las disposiciones del Directorio que hoy rige nuestros
destinos, con vistas a la ley seca, o restringir el consumo de bebidas en
España.
Empezó diciéndome: «Antes de avanzar un paso en el terreno
de la crítica, por muy apasionada que tuviera que ser, por afectar al sensible
sector del general estado económico de la industria vitivinícola de España, lo
primero que hay que hacer es fijar la concepción de un modo permanente de la
idea de lo que es Patria; sublimizarla, y, después, sentir por ella en su más
viva, intensidad, ese amor puro que llamamos patriotismo.
Y cuando ya esté saturado nuestro espíritu de este sentimiento, y hallamos adquirido la idea exacta de lo que es “concepto público”, dirigir la acción de nuestra voluntad a realizar una labor fecunda, que marche siempre encaminada a la realización del bien general. Única forma, a mi ver (decía este capacitado industrial), de alcanzar positivamente las conquistas del progreso, y convertir nuestras aspiraciones en gérmenes fertilizantes que presten calor a nuestras ideas, para transformarlas después en fruto provechoso de una asidua y desinteresada labor; labor que en la planimetría de la industria vinícola queda (simplificando su elevado concepto), reducida a tonificar, reconstituir y no envenenar a la humanidad, por el afanoso deseo, por la sistematizada obsesión de enriquecerse en ¡quince días!, haciendo caso omiso de escrúpulos de conciencia, impermeabilizada ya por la impunidad, y por lo que era mucho más nocivo, por las inconfesables complacencias incubadas en la desaprensiva política que veníamos padeciendo entre la natural asfixia y el más estúpido envilecimiento de nuestras costumbres. ¡Sálvese quien deba! Y, como es lógico o presumible, que del nuevo régimen venga, en asuntos relacionados con esta producción nacional, exento de prejuicios, y sí con magníficas y altruistas orientaciones, como en todo a lo que pone mano, no será ninguna utopía pensar que tendrán estudiada su compensación, derivada de la medida de restringir (no el uso de las bebidas alcohólicas, no, sino el abuso de ellas), para eliminar los candidatos al manicomio, como antesala de su desaparición del padrón de vecinos conscientes.»
En efecto, digo yo; es la norma que la casa sevillana de D.
José María de Olmedo y Carranza viene estereotipando, lo mismo en la
exportación de sus riquísimos vinos de mesa, como en el alcohol que, como
depósito y aguardientes que elabora, tiene adquirida fama universalizada, por
su escrupulosidad y selección de sus componentes.
Está en posesión esta Casa, cuyas oficinas centrales se encuentran en la calle de Albareda, número 29, que fue donde conviví breves momentos con el correctísimo D. José María de Olmedo y Carranza, de grandes y modernizadas bodegas en San Juan de Aznalfarache y La Mancha, siendo en San Juan donde lleva a la práctica elaborar el más exquisito aguardiente, que beben los andaluces, singularmente, digan lo que quieran los «Calendarios Zaragozanos» de Cazalla, Constantina, Pechoso y Guadalcanal, pasando por Rute.
Son ya clásicos y tradicionales los carritos usados para el
reparto en Sevilla, de los vinos y aguardientes del señor de Olmedo y Carranza,
cuyos encargados de la distribución, en un concurso de «padrones de vecinos»,
clasificados con epígrafe de sobresalientes en la banca, en la industria, en el
comercio y hasta en la alta empleomanía de esta incomparable ciudad del Betis,
obtendrían gran premio, por visitar cotidianamente, de enero a diciembre, su
alta servidumbre, para suministrarle el vino que consumen sus encopetados
jefes; ocurriendo lo propi con los denominados grandes hoteles, populares
compañías y fondas de todos los órdenes, al suministrarles, como digo, sus
especialidades, que son vinos tintos y blancos de la propia «Tía Javiera», de La
Mancha.
Que es cuanto, rindiendo culto a la sinceridad, puede
decirse en honor de la casa solariega de D. José María' de Olmedo y Carranza,
quien, asesorado en su parte contable-administrativa, tuvo la suerte de elegir
a sus sobrinos, D. Augusto y D. Antonio Sequeiros, apoderado y auxiliar,
respectivamente, de esta casa, cuya genealogía no sólo honra a la industria
vitivinícola de España, sino que sirve de estímulo, para llegar a su máximo
grado de perfeccionamiento, elevándola y enalteciéndola. Cual cumple, si
queremos regenerarnos. ¿De acuerdo?
Artículo escrito por Enrique Corral.
NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: Hemos reproducido este artículo al completo para hacer ver cómo, una vez más, sólo se hace referencia a una línea de la dinastía Olmedo, en este caso, omitiendo todo sobre el vecino almacén de aceitunas en San Juan de Aznalfarache.
1924 (aproximadamente).
En la foto completa, se ve la línea de tranvía hasta San Juan de Aznalfarache ya construida (año 1924), pero, aunque debiera verse, no hay atisbo del inicio de construcción del templo parroquial de San Juan Bautista (1928), por lo que esta imagen se data entre los dos años mencionados.
1926.
A la edad de 69 años, Antonio Olmedo y Guerau deja sus negocios. Se harán cargo de la empresa sus sobrinos: Joaquín Olmedo y Gonzalo Olmedo, hasta 1943. Aunque deje los negocios, Antonio Olmedo vuelve a ser alcalde de San Juan de Aznalfarache entre los años 1926 y 1929, en el tiempo de la dictadura de Primo de Rivera.
Amantina
Cobos indica que Antonio Olmedo vive en la casa que fue para la elaboración de
perfumes (en la calle Real). Mientras, sus sucesores establecen su sede comercial en Sevilla.
Amantina
Cobos señala también que aún trabajan centenares de operarias en los almacenes
de aceitunas de los señores Lissén y Olmedo, contribuyendo con el jornal al bienestar
en sus respectivas casas, siendo para ella no unos caciques, sino unos
patriarcas de la población, contribuyendo al engrandecimiento de esta
población. En las fábricas de ambos se elaboraran las más exquisitas aceitunas,
un fruto de los campos andaluces que exportaban a Norteamérica, donde eran muy
apreciadas.
Con la fotografía de la bodega sanjuanera, que ya vimos en el año 1910, José María Olmedo Carranza publica un nuevo anuncio en prensa, reivindicando que la casa fue fundada en el siglo XIII, dedicándose a la fábrica de aguardientes y a la venta de alcohol; se hace mención de la atarazana en San Juan de Aznalfarache.
Amantina Cobos, que conoció las instalaciones en 1926, cuando estaba en su
máximo apogeo, escribió: "La Bodega de don José María Olmedo tiene el aspecto
amable, fresco y cordial de un patio andaluz, con su azulejería y su toldo de
agradable sombra".
Fue fundada en el siglo XVIII, como indicaba un azulejo que
había en su patio, por Juan de Olmedo y Mozo y, tras sucesivas generaciones
de esta familia, ha recaído la exclusiva propiedad en José María de Olmedo
y Carranza.
Existen las fábricas y bodegas de la fundación en San Juan
de Aznalfarache, Torreblanca de los Caños y Sevilla, aumentadas en estos
últimos tiempos por don José María de Olmedo, con bodegas y viñas nombradas “La
Sevillana” en el Coto, término de Tomelloso.
También tiene esta sede en San Juan, una fábrica de alcohol
y almacenes de alcoholes vínicos e industriales y vinos de marcas. Este negocio
de don José María de Olmedo es acreditadísimo y próspero, que proporciona al
pueblo ciertas ventajas.
La casa de Sevilla se halla en el mismo sitio de su
fundación, hoy Albareda Nº. 29.
Muy conocida fue también esta bodega por el popular nombre de “La Atarazana”, y entre muchas de sus especialidades, destacaba una muy especial, que su distinguida clientela denominaba “Valdegase”.
1927.
1929.
En Sevilla, y con la Exposición Universal, en el mes de junio, tendría lugar la reunión plenaria cuatrimestral del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España. Entre los actos, figuraba navegar por el Guadalquivir y una visita a San Juan de Aznalfarache, donde los visitantes fueron homenajeados con una merienda y fiesta típica en la finca de Olmedo. En el artículo no queda claro cuál es esta finca, si se refiere a los propios almacenes o a otro lugar, pero pensando quién era el alcalde y propietario de tierras en el municipio, nos decantamos por Olmedo y Guerau.
1932.
Para actualizar el Registro Oficial de Exportadores de España, la Orden de 8 de octubre de 1932 obligaba a la renovación del número que tenía asignada cada entidad, dentro de un plazo fijado, para así conocer si seguían realizando su actividad comercial. Entre junio y agosto de 1934, se publicaron la relación de exportadores que habían conservado o renovado su número de registro y, en relación con nuestra localidad, encontramos que aparecen los siguientes nombres: Olmedo y Compañía.
1934.
Anuncio con texto en el diario "El Debate":
Esta casa fue fundada en el siglo XVIII por don Juan de
Olmedo y Mozo, sucediéndose de padres a hijos hasta la actualidad, en que el
señor Olmedo es nieto del fundador de la misma.
Desde su fundación se ha dedicado siempre a la elaboración
de vinos, fábrica de anisados y licores, y fábrica de alcohol vínico.
En La Mancha, término de Tomelloso, posee una finca,
llamada "La Sevillana", con una gran extensión de viñas y grandes
bodegas, donde elabora sus vinos tintos y blancos muy acreditados en todas las
regiones.
En el pueblo de San Juan de Aznalfarache (Sevilla), cuenta
con grandes bodegas de vinos y vinagres. En dicho pueblo también posee las
fábricas de anisados y alcohol.
En Sevilla, en la calle Albareda, número 29, donde radica
la casa central, posee almacén al por mayor, donde se venden todos los
productos elaborados por la casa. En la capital es el almacenista de mayor
importancia para la venta de alcoholes de todas clases.
En Torreblanca de los Caños, extrarradio de la capital, posee también un almacén de aceitunas "Sevillanas".
1935.
Se publica un nuevo artículo, en el mismo periódico, con el texto del año anterior, aunque recortado. Lo que se señala en torno a nuestra localidad es lo siguiente:
En San Juan de Aznalfarache están instaladas sus grandes bodegas de vinos y vinagres; en el mismo pueblo poseen las fábricas de anisados y alcohol.
1936.
Hasta este año se pisaba la uva en el lagar, según se recoge en el libro "Cuando sopla el viento".
Durante los años de la Guerra Civil Española, la primera planta de la atarazana fue ocupada por los republicanos, inicialmente, y posteriormente, por los nacionales.
1937.
Con el fallecimiento de
Antonio Olmedo y Guerau, el 8 de enero, los almacenes de aceitunas continuaron
la actividad, como ya indicamos antes, regidos por sus sobrinos, al no tener
descendiente directo, que continuaron como la sociedad Juan Olmedo y Cía.
En esta década, surgieron varias fotografías, convertidas en postales, que reflejan la actividad de este almacén:
1939.
El Servicio Nacional de Comercio y Política Arancelaria, del Ministerio de Industria y Comercio, publica, entre marzo y abril de 1939, en el Boletín Oficial del Estado, la relación de exportadores e importadores, con su nombre o razón social, dirección, productos y número asignado, en el Registro provisional de Importadores y Exportadores. Dentro de este listado, encontramos como exportadores a J. de Olmedo y Cía. San Juan de Aznalfarache (Sevilla), con las aceitunas en salmuera, aceitunas rellenas y en sus diferentes calidades y preparaciones o aderezos.
1942.
La Delegación de Industria
en Sevilla autoriza la ampliación de su negocio a J. de Olmedo y Compañía,
sociedad en comandita, para poner en marcha la instalación de una superficie
para el asado de pimientos, que sirva de relleno para las aceitunas, en la
industria de esta empresa de aderezo de aceitunas en San Juan de Aznalfarache
La producción prevista será
de 6.500 kilogramos en jornada de ocho horas, usando solamente maquinaria y materias
primas nacionales.
Se hace pública esta petición para que los industriales, a quienes afecte, puedan presentar los escritos que estimen convenientes, por duplicado y debidamente reintegrados, dentro del plazo de diez días, en las oficinas de esta Delegación de Industria.
1944 y siguientes.
Tras unos años sin noticias de la atarazana, tenemos constancia de
que seguía funcionando, tras los parones por la Guerra Civil, a través de la
biografía del Obispo Pedro Olmedo, hijo duodécimo (de quince hermanos), de
quien creemos fue el último dueño y director de este negocio bodeguero: José
María Olmedo Puig.
La familia Olmedo aún gozaba de buena posición, a pesar de la grave
crisis de la posguerra, con sus negocios funcionando en Sevilla y también las tierras
de cultivo en Dos Hermanas.
Nacido en 1944, el pequeño Pedro sería bautizado en este año, el 26
de octubre, en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, para luego
celebrarlo en la bodega de la atarazana, con un almuerzo y una fiesta, con el
vino de La Mancha, la música y los bailes por sevillanas.
Aquel niño mostraba vocación para ser sacerdotes y, para fomentar
sus juegos, el carpintero de la bodega le construyó un altar, con su sagrario
incorporado, una auténtica obra de arte, para que jugara a ser presbítero y
celebrara la eucaristía.
En los años 50, siendo ya párroco el Rvdo. Sr. D. Manuel Parrales Carbajosa, los domingos y las fiestas litúrgicas más importantes, el pequeño Pedro le hacía la competencia al presbítero diocesano, celebrando la misa en uno de los salones de su casa, a la que invitaba a todos los trabajadores de la bodega y a algunos vecinos del pueblo. Tenía hasta un repique de campanas en uno de los balcones, media hora antes de la misa de once de la mañana, para avisar a los allegados. La “parroquia” del niño estaba limpia y adornada con flores y algunas velas. Los hombres y trabajadores de la bodega, aunque no fueran a la eucaristía parroquial, nunca se perdían la misa en la “parroquia” Olmedo y la escuchaban con todo respeto.
Década de 1950.
Se cerró la potente industria, tres siglos después de los inicios de su andadura.
Entre las causas de este cierre pueden
estar muy claras los duros tiempos de la posguerra y también la desaparición de
otras industrias fuertes en la localidad, como el fin de la compañía de Minas
de Cala o de la fábrica de loza, además de otros pequeños comercios y negocios
locales.
1975.
Se procedió a su demolición.
En el terreno que ocupaba la atarazana, desde 1989, existen una urbanización de viviendas sociales, promovidas por la Junta de Andalucía, que mantienen la característica de tener una comunicación entre las calles Real y Queipo de Llano.
La finca del almacén de aceitunas, aproximadamente, comprende la zona que va desde la plaza Agustín Pérez Sastre "El Torero", hasta la plaza de la Mujer Trabajadora.
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-“El Noticiero Sevillano, diario de independiente de noticias, avisos y anuncios”. Jueves, 7 de julio de 1898. Sevilla.
Otras
fuentes:
-abc.es/sevilla/feria-abril/sevi-ferias-abril-primera-republica-sevilla-201804211217_noticia.html
-diccionariomadoz.com/aznalfarache-san-juan-de/Sevilla
-gw.geneanet.org/chamecu?lang=es&p=jose+maria&n=olmedo+carranza
-gw.geneanet.org/chamecu?lang=es&p=jose+maria&n=olmedo+puig
-lavozdetomelloso.com/42713/apellidos_tomelloso_v._olmedo_continuacion
-sanjuandeaznalfarache.net/recuerdos/galerias/galerialugares/galerialugares1.htm
-Lugares:
Cementerio
San Juan Bautista, en San Juan de Aznalfarache.
Cementerio municipal San Fernando, en Sevilla.
-Otros
enlaces en este blog sobre la dinastía Olmedo:






























































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