Escribimos este texto, en el mes de julio,
durante los días de ceremonias expresando la devoción a Santa María del Monte
Carmelo, la Virgen del Carmen, patrona, entre otros, de los marineros y los
pescadores, como homenaje a la propia pesca que, de forma artesanal, se estuvo
practicando en el término municipal de San Juan de Aznalfarache durante siglos.
Una actividad tan antigua como los
primeros asentamientos de la humanidad, la pesca, será una fuente de riqueza
para nuestra villa, hasta el siglo XX. El Guadalquivir, a su paso por nuestro
término municipal, ofrecía la posibilidad de alimentarse y de comerciar, a
través del aprovisionamiento en pequeñas embarcaciones, con barbos, bogas, sabogas, machuelos,
anguilas, sábalos y sollos (esturiones). Esta práctica comenzaría con los
turdetanos; los romanos y andalusíes que se asentaron en estas tierras conocieron la
exquisitez de la carne de esturión y sus huevas, el caviar, que también fueron consumidas por
las clases altas de Sevilla.
En el siglo XV, se narra que uno de los
rasgos del paisaje del curso del Guadalquivir, en la subida desde Sanlúcar de
Barrameda, hasta Sevilla: “El río, en la frontera del cangrejo y la naranja, en
la divisoria de la medusa y la adelfa, el pez fluvial se cruza con aquel otro,
extranjero en sus aguas, que perdió el rumbo a la altura de los bajos de
Salmedina, con seguro riesgo de encallar en las redes de los camaroneros de San
Juan de Aznalfarache”.
Este pescado sería famoso en la ciudad de
Sevilla y sus alrededores, pues en una visita de S. M. el Rey Carlos IV,
durante el mes de febrero de 1796, dentro de sus actividades previstas para
estas jornadas, el día 20, y acompañado por el infante D. Antonio, una falúa
les traería a San Juan de Aznalfarache para divertirse con la pesca de los
sábados, cerca de la zona urbana de nuestra villa.
El político navarro Pascual Madoz e
Ibáñez, en su “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus
posesiones de Ultramar”, del año 1845 señala que, entre los recursos
alimenticios que produce nuestro pueblo se encuentra el pescado, a través de
los sábalos, las anguilas, los róbalos, los albures y los barbos.
En septiembre de 1853, aparece publicado
en el “El Guadalete, periódico literario y de interés general”, un relato corto
llamado “Un día de boda”, en el cual, un pescador de San Juan de Aznalfarache,
el más rico de este oficio, según esta anónima narración, es uno de los
protagonistas de una tragedia que se desarrolla en el término municipal de
nuestra localidad.
El 18 de octubre de 1896 sí que tuvo lugar
un suceso real, pues Joaquín Rodríguez García se encontraba pescando en el
muelle de San Juan de Aznalfarache (presuponemos que sería el que estaba al
final de la calle Betis, aunque ya por entonces debía existir también el de la
fábrica de loza), cuando, en uno de sus movimientos, tuvo tan mala suerte que
cayó al agua, dándose con unas estacas de madera y causándose varias heridas en
la cara, que incluso se le quedó hueso al descubierto. Fue conducido a la casa
de socorro de la sevillana calle Pureza, donde fue curado y pudo marchar a su
domicilio.
Si antes comentamos que ya en el siglo XV
había camaroneros en el cauce del Guadalquivir, a su paso por San Juan de
Aznalfarache, una noticia sobre un enfrentamiento en una venta, el 31 de julio
de 1897, nos dice que dos familias salieron de Sevilla hacia nuestra localidad,
para pescar camarones y echar así el día, por lo que a finales del siglo XIX
aún se avistaban estos pequeños crustáceos en nuestra ribera.
Hasta 1932, antes de que se eliminara el
tramo de Los Gordales del río Guadalquivir, se habría estado practicando la
pesca del esturión y de sus huevas, el caviar, a la entrada de San Juan de
Aznalfarache, para ser procesado en la factoría de la familia Ybarra en Coria
del Río.
Las intervenciones humanas en el cauce del río, la desaparición de las instalaciones portuarias de nuestra urbe (por el cese de las respectivas fábricas e instalaciones ferroviarias), los excesos en la pesca, la contaminación industrial y urbana, y la agresividad de especies invasoras, antes del final de la primera mitad del siglo XX, acabaron con quienes se ganaban la vida en distintas ocupaciones relacionadas con el río, incluidos los pescadores, que tuvieron que dejar su arte desde sus esquifes. Sin embargo, a día de hoy, aún se ve a algún que otro aficionado, con su caña, por los alrededores de la ribera.
Enlaces en este blog para ampliar
información:
Relato “Un día de boda”:
Suceso tras pesca en 1897:
https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/01/rina-sangrienta-en-san-juan-de.html
El tramo del Guadalquivir por San Juan de
Aznalfarache se llamaba Las Pitas:
Bibliografía:
-INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA NAVAL:
“Reinado de Carlos IV”.
-MATUTE Y GAVIRIA, J. (1887): “Anales
eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla,
Metrópoli de Andalucía…” (tomo III). Sevilla, imprenta de E. Rasco.
-VV.AA. (2015): “Catálogo de Paisajes de la Provincia de Sevilla”. Sevilla, Centro de Estudios Paisaje y Territorio de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.
Hemeroteca:
-“El Liberal”. Domingo, 27 de febrero de
1901. Sevilla.
-“El Noticiero Sevillano, diario
independiente de noticias, avisos y anuncios”. Domingo, 18 de octubre de 1896.
Sevilla.
-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Sábado, 31 de julio de 1896. Sevilla.
Fuentes:
-diccionariomadoz.com/aznalfarache-san-juan-de/Sevilla/
-facebook.com/Sevillamaritimayfluvial
-historiacocina.com/es/historia-del-caviar-y-del-esturion
-historiacocina.com/historia/articulos/caviar1.htm
-lamemoriadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2014/08/el-guadalquivir-y-san-juan.html






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