En el siglo XIX, en los caminos entre
Triana y San Juan de Aznalfarache (o “Tomares y San Juan de Alfarache”, como
fuimos oficialmente conocidos hasta nuestra segregación, en 1890), dos ventas a
cargo de la estirpe de mesoneros apellidada Cortés. No se sabe la ubicación,
por lo que incluso una de las mismas pudo ser la que llega hasta nuestros días,
como instalación cerrada y abandonada al final de la calle Betis, junto al río
Guadalquivir.
En sucesos de finales de siglo, ya se habla
de uno (o dos distintos, pues no se concreta), en sucesos de 1897 y 1898, que
también mencionamos en este blog y cuyos enlaces pueden encontrar antes del
apartado “Hemeroteca”, al final de esta recopilación.
No sabemos cuándo empezó a funcionar el
establecimiento de comida protagonista de este texto, pero los artículos de
1924 y 1925 aparentan que el lugar ya era conocido; un mapa de 1920 muestra su existencia, por lo que es en este año o, poco antes, cuando debió iniciar su andadura.
El libro de historia local, “Cuando sopla
el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX en San Juan de
Aznalfarache”, que la Venta de Cortés, hacia el lado del río, “tenía unos
reservados muy vistosos y atractivos, en forma castilletes, en donde se daba
rienda suelta a las pasiones, vigilados desde los pitiforos por los chavales”.
La primera noticia sobre el edificio al
final de la calle Betis, cerca del río, que llega hasta nuestros días, forma
parte del gran avance en las comunicaciones, que supuso para nuestra localidad,
la
conexión con Triana a través del tranvía, en la tarde
del sábado 1 de marzo de 1924, en
que llegaron tres coches con sus respectivas jardineras, que partieron desde la
céntrica plaza hispalense de San Francisco. Autoridades locales, ingenieros y técnicos
de la Compañía de Tranvías e invitados venían en esos seis vehículos, elogiados
por el público asistente, tanto en Triana, como en nuestro pueblo.
Todos aquellos viajeros de esta
inauguración pasaron a la cercana Venta
de Cortés, donde se les sirvió un espléndido <<lunch>>, al que
hicieron honor todos, siendo muy felicitados el ingeniero don Federico
Valenciano y su equipo. Mientras se tomaban unas copas, el maestro de escuela,
don Braulio Zaragoza, solicitó a aquel que se pudiera dar un paseo en el
tranvía a sus pupilos, hasta el barrio de El Tardón, a lo que el profesional
aceptó.
Seguimos en el mismo año, pero pasamos a
otro evento importante y es que, el sábado 17 de mayo, con el tranvía ya
funcionando, tuvo lugar una asamblea
sanitaria andaluza, que congregó a decenas de
profesionales importantes del sector, en la terraza de la iglesia, sobre el
cerro.
A las nueve de aquella noche, los
periodistas que cubrían la información de este gran evento, ya se encontraban
en el establecimiento que llaman “Cortés
Palace”, saboreando un sábalo que, para hacer referencia a su frescura,
escriben “se quería ir del plato al río”, con la ciertamente cercana orilla.
También degustaron lomo mechado y otro en adobo, con un vino selecto y un
complemento, que desconocemos en el presente, llamado “diabluras regias”. Los
profesionales de la prensa salían felices del festín, para volver a Sevilla,
cuando llegaban entonces los participantes en la asamblea sanitaria.
El periodista, que escribió este artículo,
puso una frase que transcribimos tal cual a continuación: “Estar en San Juan y
no ver a Cortés, es como ir a Madrid
y no pasearse en el Metro”.
El lunes 23 de febrero de 1925, en la pintoresca Venta de Cortés, en San Juan de
Aznalfarache, se celebra una comida íntima, a modo de almuerzo campero, para homenajear a don Manuel Blasco Garzón (1885-1954,
abogado y político sevillano, que fue diputado y ministro durante la II
República). Se reunía con amigos y compañeros de colegio, como don Fernando
Soto y don Manuel Vega, con el curioso acuerdo de que, en la comida, sólo se
podía consumir el vino I. B. de la casa Liendo, para exquisitos paladares.
A principios del mes de abril, la
Federación Regional del Sur invitó a los jugadores
del Sevilla F.C. y del Atlético de Madrid, que se iban a medir en un
partido oficial, a una excursión a las ruinas de Itálica; antes de volver a
Sevilla, también fueron obsequiados con una comida en la Venta de Cortés, de San Juan de Aznalfarache. Los futbolistas se
desplazaban en varios coches.
El propio Sevilla Fútbol Club celebró uno
de sus actos de confraternización con otros equipos profesionales en la Venta de Cortés, en el mes de
diciembre, del mismo 1925, tuvo lugar un almuerzo en honor de los jugadores del
Cartagena F. C., en este mismo establecimiento.
Los señores de la junta directiva del
Sevilla F. C., en honor de los dirigentes y jugadores del Cartagena F. C., que
se encontraban en la ciudad hispalense, celebraron un banquete para todos
ellos. También hubo varios socios presentes, con la mayor cordialidad, que
estuvieron comentando las incidencias de un partido previo entre ambos equipos,
que se disputó en tierras murcianas, y haciendo cábalas para el segundo, que
tendría lugar aquella misma tarde, en el campo de la Avenida Reina Victoria.
Los invitados fueron y regresaron de San Juan, en un coche-tranvía especial,
reservado por la Compañía Sevillana.
La comida fue admirablemente servida por
el veterano Cortés y a pesar de que
fue un día gris y lluvioso de invierno, hubo entre los allí congregados mucha
alegría.
En la noche del martes, día 31 de agosto
de 1926, con la organización de don
Rogelio Pérez, se congregaron un numeroso grupo de amigos, en la Venta de Cortés, de San Juan de
Aznalfarache, para obsequiar con una suculenta cena al joven e inteligente empresario cultural don Fernando Gil
Merello, director del teatro Reina Victoria por entonces, en desventajada
competencia con los cines al aire libre. Tuvieron una banda de trompetistas,
champán selecto y habanos exquisitos, con las palabras de homenaje del señor
Calvo Ochoa, autor teatral.
Hilario Gutiérrez, maestro del sainete y
popular coplero, improvisó una oda muy aplaudida en aquel banquete. El
homenajeado agradeció el acto que, para él, rendía tributo al señor González
Serna, gran promotor teatral. Los participantes en el evento volvieron en el
último tranvía a Sevilla.
En marzo de 1927, un periodista de “El Liberal”, obtiene información, a través
del propio Joselito Cortés y de su venta,
sobre el asesinato que un marinero alemán cometió contra un tripulante sueco,
en el mismo barco donde viajaban y del que el empresario sanjuanero había
obtenido carbón y víveres, llamado Edda. El sueco le había recriminado al
alemán volver al barco en estado ebrio, reprimenda que sentó muy mal a aquel
violento hombre.
El domingo 20 de noviembre del mismo año,
la Sección de Bellas Artes del Ateneo de Sevilla organizó un almuerzo en la Venta de Cortés, para agasajar a don José Pedraza Ostos
(1880-1937, pintor, grabador, cartelista e ilustrador sevillano), por su
reciente exposición en el Pabellón de Arte Antiguo. Muchos artistas y
admiradores del artista se congregaron para tal evento.
Y ocho días después, tuvo lugar un almuerzo íntimo en honor al diestro
Gitanillo de Triana, para celebrar la terminación de la temporada de 1927,
organizado por un grupo de amigos y admiradores del torero. La Venta de Cortés fue el lugar elegido
por la belleza del lugar, junto al río, además de una temperatura agradable,
resultando un acontecimiento muy lucido. Junto al homenajeado estuvieron don
Antonio Huertas, don Vicente Lloréns, el novillero Palmeño y el becerrista
Antoñito Jiménez, además de otros conocidos profesionales y aficionados.
El domingo 6 de agosto de 1928 ocurrió un evento como hasta ahora
no hemos descrito en este artículo: el comerciante Mr. Flit Evaristi, jefe de
los depósitos del insecticida Flit en Sevilla, vino a la Venta de Cortés, a presentar
su producto con demostraciones in situ.
El artículo firmado por “Galerín” supone,
además, la primera crítica hacia el establecimiento, pues tras relacionarlo con
dichos como que el simpático Joselito “se está durmiendo en los laureles” y que
“camarón, que se duerme, se lo lleva la corriente”, achaca al establecimiento
que, los pollos que se sirvieron, tenían amputaciones de extremidades y abundancia
de tráqueas. A pesar de todo, el periodista comentó que se comió bien y que el
servicio fue rápido, gracias al camarero Sañudo.
Tras la comida, el conferenciante se
dirigió a la docena de personas allí congregadas, para explicarles los
beneficios del insecticida, incluyendo demostraciones sobre los álamos
cercanos. Y es tal la cercanía entre la venta y el Guadalquivir que, en una de
las pruebas, uno de los hombres se despistó y cayó al fango del río, aunque no
le sucedió nada relevante. Los asistentes se sintieron estupefactos por la
demoledora matanza que hizo el insecticida sobre los bichos que fueron
rociados.
El sábado, día 13 de julio de 1929, la Hermandad del Rocío de Sevilla se reunió por la noche, en la típica
Venta de Cortés, para festejar la acertada
gestión de su hermano mayor, don Amado Herrera y de su mayordomo, don Joaquín
Jiménez. En la cena se tomaron los platos típicos que allí se condimentan (suponemos
que el sábalo, el albur, el lomo mechado, la carne de pollo…). El secretario de
la hermandad, don Manuel García Fernández, organizador del agasajo, hizo uso de
sentidas palabras para el agradecimiento a los protagonistas, respondiendo
igualmente el hermano mayor.
Para después de la cena, fueron llevados
conocidos artistas del cante jondo, que amenizaron el encuentro, con coplas
alusivas a la milagrosa imagen, siendo todo un éxito para el elevado número de
comensales que participó.
El sábado 20 de julio, un grupo de amigos
le organizó una cena íntima a don José
Díaz Burraco (agente general de propaganda de la Comisaría Algodonera del
Estado), por haberle sido concedida la Cruz de Caballero del Mérito Agrícola
por el Gobierno. El banquete tiene lugar en la Venta de Cortés, facilitando la Compañía de Tranvías de Sevilla
vehículos exclusivos para los más de 150
comensales que acudieron y su regreso a la Exposición Iberoamericana.
Entre otros acompañantes, estuvieron
presentes: el capellán señor Noguera; el presidente de la Cámara Agrícola, don
José Huesca; el señor Zurita, de Córdoba; el ingeniero agrónomo señor Sagrario;
don Manuel Piñal; don José Infante; don Manuel Espejo; y son Alberto de Juan.
La mayoría de estos, vinculados a la Cámara Agrícola o al propio sector, tras
la comida, le dedicaron palabras de alabanza y de cariño al homenajeado, que
reiteró el agradecimiento y habló de su aprendizaje y de las personas que la
habían ayudado y estimulado constantemente en su labor para intensificar el
cultivo del algodón.
No sólo eventos sociales hemos encontrado
para la historia de eventos, sino también sucesos, como el del embriagamiento
del violento marinero alemán o, este de principios de marzo de 1930, por el que José M. P., de 30 años, vecino de Sevilla, alquiló
un taxi que le llevó hasta la Venta de Cortés, donde se sentó e hizo
un gasto de 105 pesetas, que se sumaron a las 75 del auto, negándose a pagar las dos cosas, porque “no tenía una gorda” y pasó
a estar a disposición del Juzgado municipal.
El martes 1 de abril, el Ateneo de Sevilla
organizó una velada literaria vespertina,
en el salón de actos de la Plaza de España, con grandes escritores y artistas
contemporáneos, como don Antonio y don Manuel Machado, don Serafín y don Joaquín
Álvarez Quintero, don Francisco Camba, don Eugenio D’Ors, don Alberto Insúa, don
Gregorio Martínez Sierra, don Pedro Sáinz Rodríguez, el Sr. Salazar Chapela, don
Dionisio Pérez, don Manuel L. Ortega y don Federico García Sanchiz,
aprovechando que iban a apoyar la apertura de una nueva librería en la ciudad
hispalense. En la mañana de este mismo día, a estos literatos se les obsequiaba
con una comida andaluza en la típica Venta
de Cortés, en San Juan de Aznalfarache, de la que los invitados
participaron junto con numerosos ateneístas. A los postres y el brindis hubo
palabras de ensalzamiento de la cultura, especialmente, de la literatura.
El domingo 11 de mayo, en la célebre Venta
de Cortés, tuvo lugar el acto organizado en honor de don Antonio Morán León y
don Manuel Amado Galiano, teniente de hermano mayor y mayordomo,
respectivamente, de la cofradía del barrio de la Calzada, como homenaje de agradecimiento por la
constante labor de los mismos en pro del engrandecimiento de dicha hermandad y
el buen desarrollo de los actos de la pasada Semana Santa. El acto constaría de
un espléndido almuerzo de carácter íntimo y fraternal, netamente sevillano, con
muchos participantes que adquirieron un carné para poder acceder al evento.
Y es que fue tan destacada la Venta de Cortés que, el 14 de junio de
este año 1930, aparece en “Gaceta de Madrid” (antiguo nombre del “Boletín
Oficial del Estado”), para identificar el lugar donde se iba a construir el embarcadero de la Compañía Gaditana de
Minas La Caridad de Aznalcóllar, estructura que ha llegado parcialmente hasta
nuestros días. El nombre de este establecimiento aparece por dos veces en el
texto, aunque con una denominación equivocada, siendo la “Venta de las Cortes”.
Si en 1925 y 1926 mencionamos dos actos de confraternización en los que estaba incluido el Sevilla F. C., para el sábado 27 de junio de 1931, varios aficionados del Real Betis Balompié organizaron un banquete popular en la Venta de Cortés, en honor del entrenador y los jugadores, que esa temporada llegaron hasta la final de la Copa de España. Las tarjetas para acudir al evento, para el que había gran expectación y entusiasmo, se podían recoger en el Bar Sporting, en la avenida García de Vinuesa. Sin embargo, y por motivos no mencionados, el banquete se suspendió hasta nuevo aviso.
La Sociedad de Empleados de Oficinas, englobada en el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), puso en conocimiento de sus afiliados la organización de una comida fraternal, en honor de los compañeros que tomaron parte en la campaña por las 24 horas semanales. Este evento tendría lugar en la Venta de Cortés, el domingo 25 de septiembre de 1932, poniendo a disposición de los trabajadores, que quisieran asistir, una tarjeta al precio de 12 pesetas.
Tras el famoso redactor gráfico sevillano,
don Juan José Serrano, conseguir el
primer premio en un concurso fotográfico organizado por el Comité de Iniciativas
y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, varios amigos suyos prepararon una cena de homenaje en la típica Venta de Cortés, para el miércoles 21
de junio de 1933, a las diez de la
noche. Los carnets para asistir costaban a 6,50 pesetas y los comensales
pasaron del centenar y la velada fue amenizada con un concierto de la banda La
Giralda.
El 5 de enero de 1934, varios profesores de
bachillerato se reunieron en la Venta
de Cortés, para una comida de fraternidad. Entre ellos, don Germán
Calderón, del colegio San Luis Gonzaga; don Luis Martínez Rubio, licenciado en
Filosofía y Letras y auxiliar de cátedra del instituto San Isidoro; don Joaquín
Sánchez Pérez, director del instituto San Isidoro; don Luis García Arguiano,
licenciado en Filosofía y Letras y propietario del colegio San Luis Gonzaga;
don Joaquín Ortiz Muñiz, médico y licenciado en Ciencias Químicas; y don
Antonio Sánchez y Sánchez Castañer, catedrático de Literatura en el instituto
San Isidoro.
Quien fuera presidente del Gobierno español hasta en tres ocasiones, entre 1933 y 1934, durante la II República, don Alejando Lerroux García (La Rambla, 1864 – Madrid, 1949), tras regresar de un viaje a Huelva y antes de ser hospedado en el domicilio del subsecretario de la Presidencia, en Sevilla, le fue ofrecida una fiesta flamenca en la típica Venta de Cortés, el 18 de diciembre de 1934.
El domingo, 10 de marzo de 1935, a las tres de la tarde, don José Luis Zamanillo González-Camino,
político carlista, fue invitado a un típico almuerzo en la Venta de Cortés, por los directivos y personalidades de la
Delegación Regional de Requetés en Sevilla.
Don José Román y don Manuel Góngora,
trabajadores del Puerto de Sevilla, mencionan que, un domingo de junio de 1935, estuvieron
en la Venta de Cortés,
concretamente, mencionan, la “Venta de
Joselito Cortés”, comiendo dos pollos con tomate y un poco de sábalo en
adobo, hinchándose después de bonito aliñado. Y que, al día siguiente, José no
tenía el estómago bueno.
Con la Guerra Civil española deja de haber
noticias sobre la Venta de Cortés y
aunque, según algún dato concreto, como una foto del año 1939, con mesas y
sillas junto al local, tuvo una reapertura tras la contienda, la penuria de la
posguerra provocaría que no volviese a funcionar como antes. Un artículo de
1967 señala que fue muy famosa por sus apetitosos adobados de albures y
sábalos. Y como hemos visto en otros textos, también preparaban bonito aliñado,
lomo mechado y carne de pollo con tomate.
En 1951, tuvo una nueva reapertura tras
una riada que debió dejar muy destrozado el local, tan cercano como está a la
ribera del Guadalquivir. El titular que lo anuncia indica “Un lugar agradable”
y el texto comienza por indicar que la antigua Venta de Cortés, cuyo nombre debe suscitar muchos recuerdos en la
población sevillana, vuelve a funcionar, a la orilla del río, tras las obras
para subsanar los daños de las últimas inundaciones.
Hay una nueva dirección en el negocio, que
se ha preocupado por darle a la venta el aspecto de típica que tenía, ajustando
los precios de sus platos al máximo posible, en su deseo de que, además de
hacer un lugar agradable, lo sea también para los pagos de los consumido y que,
como siempre fue, vuelva a ser referencia para las reuniones familiares.
Los nuevos propietarios esperaron que sus posibles clientes volvieran a visitar la antigua Venta de Cortés, en espera de que, tras realizarla, no haga falta hacer nueva propaganda.
Tras aquella reapertura de 1951, aunque
con el mismo nombre, volvería a sucumbir rápidamente, pues los terrenos pasaron
a manos de un empresario que, al año siguiente, creó la segunda escuela taurina
de San Juan de Aznalfarache, convirtiendo las propias dependencias de la Venta de Cortés en un restaurante que
formó parte de la institución mencionada, que pasaría a llamarse "Venta El Pollo".
La Venta El Pollo estaría funcionando entre las décadas de los 50 y los 70 y, a finales del siglo XX, sería el Club Marengo.
Estas son las historias que hemos podido recopilar sobre la Venta de Cortés, de San Juan de Aznalfarache, donde, durante sus años de apertura, está claro que se dieron miles de historias, a partir de reuniones de los más diferentes colectivos: políticos, artísticos, cofrades, educativos, futbolísticos, periodísticos, agrícolas, empresarios, sindicalistas, trabajadores… Todos, en un mismo lugar, al que también acudieron los habitantes de la localidad y de sus industrias cercanas.
Texto dedicado a la familia Cortés de San Juan de Aznalfarache.
Otros enlaces en este blog:
1897, riña sangrienta:
https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/01/rina-sangrienta-en-san-juan-de.html
1898, soldados y civiles heridos:
https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/03/soldados-heridos-en-san-juan-de.html
Hemeroteca:
-“ABC
de Madrid”. Martes, 18 de diciembre de 1934. Madrid.
-“ABC
de Sevilla”. Martes, 1 de abril de 1930. Sevilla.
-“ABC
de Sevilla”. Miércoles, 14 de mayo de 1930. Sevilla.
-“ABC
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-“ABC
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-“ABC
de Sevilla”. Domingo, 1 de julio de 1951. Sevilla.
-“ABC
de Sevilla”: “Viejas ventas de Sevilla”. 17 de enero de 1967. Sevilla.
-“ABC
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-“Diario
de Córdoba, periódico independiente, decano de la Prensa cordobesa”. Martes, 7
de abril de 1925. Córdoba.
-“Gaceta
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-“El
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-“El
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-“El
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-“El
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-“El
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-“El
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-“El
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-“El
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-“El
Liberal”. Miércoles, 24 de junio de 1931. Sevilla.
-“El
Liberal”. Sábado, 27 de junio de 1931. Sevilla.
-“El
Liberal”. Martes, 20 de septiembre de 1932. Sevilla.
-“El
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-“La
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-“Pensamiento
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-“La Voz de Aragón, diario gráfico independiente”. Viernes, 21 de junio de 1935. Zaragoza.
Bibliografía:
-ORTA,
F. (2011): “San Juan y su gente”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de
Aznalfarache.
-RUIZ PALACIOS, A. (2014, 2ª edición): “Cuando sopla el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX en San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Publidisa.
















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