Pieza teatral de baile "Una tarde en San Juan de Alfarache" 1849-1850

Óleo sobre lienzo de Manuel Barrón, en el Ayuntamiento de Sevilla.

El siglo XIX aún nos esconde algún hecho muy importante en San Juan de Aznalfarache (San Juan de Alfarache aún por entonces, oficialmente, hasta la segregación de Tomares en 1890). Si ya hemos indicado que el primer flamencólogo o estudioso del flamenco conocido, D. Antonio Machado Álvarez (padre de los hermanos Machado), venía a visitar nuestra localidad; si Francisco de Paula Montemar y Moraleda escribió la zarzuela “El ventorrillo de Alfarache”, que se exhibió entre 1842 y 1888; si el mejor pintor romántico y paisajista de la escuela sevillana Manuel Barrón y Carrillo, hizo varios cuadros de nuestro término municipal; si hay una narración llamada “El carnaval en el campo” que refleja todo el baile que se desarrollaba; si hay dibujos firmados por Huertas publicados en “La Ilustración Ibérica”, que reflejan el ambiente de arte…

Y además de todo lo anterior existe una pieza teatral, quizá un baile costumbrista, o un sainete, compuesto por escenas o danzas locales populares, que se representó en Madrid, en el Teatro del Drama y Lírico Español (posteriormente llamado solo Teatro del Drama), quedando reflejado en “Gaceta de Madrid” (el nombre primitivo del “Boletín Oficial del Estado”), todo ello, indica claramente que algo importante pasó en San Juan de Aznalfarache en aquella época.

Según indica la publicación del 10 de octubre de 1849, el autor de la composición es el coreógrafo don Victorino Vera, con música del maestro don Hipólito Gondois (1810-1883), en la que la señorita doña Cristina Méndez bailaba el “Ole”, que Vera compuso para madame Guy Stephan (bailarina francesa que triunfó en los teatros de España, entre los años 1843 y 1851).

Una tarde en San Juan de Alfarache” fue el título de esta obra, que fue representada en la capital del país, entre 1849 y 1950, y se describía como un “baile nacional”, ofreciendo una visión costumbrista de nuestra localidad, tan cercana a Sevilla, y quizá el lugar más privilegiado para los ciudadanos que querían pasear, un sitio de recreo, para contemplar las vistas de la urbe desde lo alto del cerro-atalaya y disfrutar con pequeños y espontáneos conciertos de cantantes y bailaoras, lo cual llamó la atención de otros artistas, como mostró D. Manuel Barrón en sus cuadros.

Esta pieza teatral formó parte de programas de variedades, junto a sinfonías y otras comedias cortas, para entretener al público madrileño de la época.

Hemeroteca:

“Gaceta de Madrid”, 8, 10, 12 y 13 de octubre de 1849; 8 y 9 de diciembre de 1849; 18 y 19 de marzo de 1850. Madrid.

NOTA: la publicación de 19 de octubre de 1849 tiene un error y llama “Victoriano” a quien, según parece, realmente es el coreógrafo Victorino Vera. 

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