Historia de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario en San Juan de Aznalfarache

Capilla de Nuestra Señora del Rosario, sita en Calle Real, en el año 1979.

Para la historia de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, sita en la calle Real de San Juan de Aznalfarache, hay que empezar por indicar que no se sabe ciertamente su antigüedad, pues ha tenido que ser reconstruida varias veces, tanto por riadas, como por otros destrozos y abandono, y no hay documento que ratifique sus inicios. El templo actual provendría del año 1797, en el que se tuvo que hacer una gran reconstrucción, por una enorme inundación que afectó a su entorno, dada la cercanía del río Guadalquivir.

Esta capilla, establecida en el antiguo núcleo vertebrador de San Juan de Aznalfarache, la calle Real, por ser el paso entre Sevilla y otras localidades, como Gelves y Coria del Río, es un templo formado por una sola nave dividida en tres tramos, cubiertos por bóvedas vaídas y separados entre sí por arcos transversales. La capilla mayor es cuadrada, siendo las cubiertas de bóvedas vaídas. En la cabecera, tras el altar mayor, se sitúa la sacristía. ocupando el coro la tribuna de los pies de la nave. Además, hay cuatro altares preconciliares, para realizar la misa de espaldas, en los laterales de la capilla.

En el altar mayor recibe culto la imagen de Nuestra Señora del Rosario, advocación mariana titular del templo; aunque de autor anónimo, se atribuye a Cristóbal Ramos. Talla de estilo barroco, de la escuela sevillana, de finales del siglo XVIII (realizada entre 1794 y 1797, muy probablemente, paralela a la reconstrucción del templo, según indica una documentación), es una escultura de madera, de busto redondo, de candelero. La Virgen aparece de pie, con el Niño en el brazo izquierdo. Inclina ligeramente la cabeza hacia abajo, así como la mirada; el Niño, gira la cabeza hacia la izquierda. El retablo que la alberga está recompuesto con piezas de diferentes épocas y procedencias.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario, en la puerta del templo.

En el lado del Evangelio, encontramos el altar de San Francisco; la imagen representa al santo de pie, con la mano izquierda abierta y con la palma hacia el espectador; en la derecha, un crucifijo. El hábito está adornado con grandes motivos vegetales, en forma de roleos. Es de autor anónimo, pero de la escuela sevillana, datado como de mediados del siglo XVII, de estilo barroco y de bulto redondo. Junto a esta talla hay esculturas de Santa Inés y de San Sebastián, de estilo barroco. Y en la pilastra, en una pequeña hornacina, una preciosa escultura, en madera, de San José, de 25 centímetros, de escuela barroca.

En este lado, también está un altar de estilo grecorromano, donde se venera a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, con la cruz a cuestas, escultura de madera, barroca de la escuela sevillana, de candelero, de bulto redondo, datada entre el 1600 y el 1650, de autor anónimo, procedente del oratorio privado de Antonio Olmedo, regalada por su viuda, que también donó otros enseres y cuadros. Se representa según la iconografía tradicional, con la cruz sobre el hombro izquierdo y el rostro girado hacia la derecha. La barba y el pelo están tallados a base de mechones. La boca, entreabierta. En sus laterales, dos esculturas de talla: una Santa Teresa, realizada por el canónigo y arcediano de la Catedral hispalense, Fernando Olmedo; y otra de San José.

Talla del Gran Poder.

En el lado de la Epístola, un altar de la Virgen de la Merced, imagen de candelero, procedente también del oratorio de la familia Olmedo. Y otro altar con un gran lienzo de la Virgen del Rocío, pintado en 1948 por los artistas locales José Jiménez y José Gutiérrez, quien, en 1952, decoró la capilla con pinturas murales.

Talla de la Virgen de la Merced.

También en este lateral, en una hornacina, hay una imagen en miniatura de la Virgen del Amparo (del siglo XIX, de bulto redondo, de candelero y de la escuela sevillana), copia de la existente en la iglesia de la Magdalena de Sevilla, obra también del canónigo Olmedo.

En el lado derecho del presbiterio, está un lienzo que representa a Santa Rosa de Lima, quizá copia de alguno de Valdés Leal; enfrente, en el lateral del Evangelio, hay un gran lienzo que representa al Ángel de la Guarda, copia de Murillo, existente en la Catedral sevillana. También se puede ver un cuadro que representa “La Virgen con el Niño”, fechado en 1841 y perteneciente a una colección particular de la población, así como una pintura en madera, que perteneció a la puerta del Sagrario, que representa al Divino Salvador y que hoy se halla en el lateral de la pilastra, cercana al altar de la Virgen del Rocío.

El coro del templo es del siglo XVIII, como la capilla; siendo esta la parte alta, sería otra indicación de la necesidad de reconstruir el templo entero. La fachada, de estilo barroco, está abierta en el muro de los pies, constituida por un vano adintelado flanqueado por pilastras que soportan un frontón roto, en cuyo tímpano se sitúa un óculo lobulado.

1711.

Se desconoce la primera fecha de construcción de esta capilla y el motivo por el que le fue dedicada a la advocación mariana de Nuestra Señora del Rosario; se celebraba, cada domingo una eucaristía, para evitar al pueblo las molestias de tener que subir a la iglesia parroquial sobre el cerro, a cargo del anexo Convento de San Juan Bautista, que habitaban los frailes franciscanos de la Tercera Orden, presentes en esta atalaya desde el año 1400 y a quienes se les dio la dirección espiritual de Tomares y su aldea San Juan de Alfarache, y parte del término municipal de Castilleja de la Cuesta, incluyendo su por entonces única urbe entorno a su Calle Real.

Centrándonos en este año de 1711, hay documentación sobre autos a instancia de los vecinos, contra el convento franciscano de la villa de San Juan de Alfarache, en el que se requería la restitución de las alhajas de las que se había despojado a una capilla de la misma. Curiosamente, este tiempo coincide con los años de la construcción del templo parroquial de Tomares (1708), de la cesión de la Casa de las Columnas en Triana y de la llegada del retablo de los Santos Juanes a Alfarache (ambos fechados en 1710), ¿quisieron proteger aquellas alhajas por el motivo que fuese o es que, a pesar de la herencia de Antonio de Legorburu, entre otros, al Convento de San Juan Bautista, la comunidad de religiosos terceros se quedó corta de efectivos para pagar tanta infraestructura nueva?

Aclara este sucedido la visita arzobispal a San Juan de Alfarache y Tomares, fechada en el día 10 de octubre, que recoge lo siguiente:

Señor, la tarde del día cinco salí de la villa de Camas para la de Alfarache, adonde llegué ya de noche y a la mañana del día siguiente, después de dicha misa, visité el sagrario del altar mayor y, en él, a Nuestro Señor Sacramentado […]

Hay, en esta iglesia, un beneficio siempre servidero que la propiedad es del Convento de Religiosos Terceros desta ciudad y no me supieron dar razón de lo que valdría. Lo sirve el Rvdo. P. Ministro Fray Juan de San Agustín, quien tiene también carta de cura, dada por Vuestra Eminencia, el 19 de febrero de 1709. […]

En esta villa, casi de tiempo inmemorial acá, han tenido los religiosos del Convento una ermita donde celebraban los días de fiesta misa, para quitar al pueblo, con dicha providencia, el trabajo de subir al Convento; y habiéndose arruinado por dos veces la dicha ermita, el Convento la ha reedificado. Hoy está algo quebrantada y no se celebra por este motivo, como porque no contribuyendo el pueblo con la limosna de la misa, se han retirado los padres, llevándose al Convento los ornamentos y demás alhajas de la ermita, con cuya resolución ha tomado el pueblo la de seguir autos ante el provisor, queriendo obligar al Convento a que, por razón del beneficio, les tengan misa de tercia en dicha ermita. Y debiendo ser esta determinación de su tribunal, me contento sólo con dar a Vuestra Eminencia esta noticia, a la que sólo puedo añadir que, de este principio, hace una gran separación de aquellos vecinos con su parroquia y no están los más gustosos con dichos padres.

Se compone esta villa de doce a catorce vecinos, los más, capataces de heredados de Sevilla; es cuanto he discurrido y hallado digna de la noticia de Vuestra Eminencia, en Alfarache y octubre 6 de 1711.

Dr. don Luis Curado Velasco.

1730.

En el inventario, para el Capítulo Provincial, del Convento de San Juan Bautista, a cargo de los frailes terceros, siendo Ministro el Rvdo. P. fray Melchor de la Asución, Lector de Sagrada Theología, se menciona la existencia de una “Capilla de San Juan” (dentro de la urbe de la villa, entendemos), a cargo de los Hermanos de la Cofradía del Santísimo Sacramento. Este dato ratifica la existencia del templo en el siglo XVIII, como lo siguen haciendo otros a continuación.

1737.

Comenzamos a saber de los enseres litúrgicos, porque para la capilla de San Juan, se hizo, a través de limosnas, hasta alcanzar la cifra de 500 reales, un simpecado para el Rosario, de persiana y color dorado con flores, forrado de tafetán azul y, en el centro, una lámina de la Pastora, de dos tercias de alto, con marco dorado.

1793.

Fray Manuel de San Josef es un religioso conocido en el Convento de San Juan Bautista, de la Orden Tercera de San Francisco, en esta localidad de San Juan de Alfarache. De hecho, pasó mucho tiempo en el mismo, pues constan registros suyos en los libros, desde 1751, hasta el mismo año 1793, en el que no sabemos si falleció o cambió de destino.

En el año indicado, la compañía de don José Solís, que se autodenomina como “Compañía Cómica de San Juan de Alfarache”, con la autorización real para representar en los Reinos de Andalucía, pero con la prohibición local de hacerlo en Sevilla, se instala en esta villa. Por motivos como alborotos e incendios que hubo antes en la urbe hispalense, además de otros tan peregrinos como la distracción de sus labores que las obras teatrales podían representar para el pueblo campesino, el Arzobispo de Sevilla, Mons. D. Alonso Llanes Argüelles, en su enfermedad, residiendo en la villa veraniega arzobispal en Umbrete se estuvo escribiendo, con autoridades locales para tratar de impedir las representaciones teatrales.

El religioso contestó al Arzobispo que observaría las representaciones de la compañía teatral, pero en su escrito se percibe algo que este párroco local oculta al Arzobispo hispalense, y es que el permiso local para el teatro provisional, también tenía un pacto, con la Justicia municipal, por el cual el empresario de variedades contribuía con seis maravedíes, por espectador, para la reedificación de una capilla, cuya construcción y habilitación era absolutamente necesaria, pues los feligreses carecían de misa en aquel pueblo por no tener lugar capaz ni cómodo para ello (el convento de los frailes franciscanos estaba en la parte alta y, a su vez, alejada de la urbe junto al río). Este acuerdo local para la instalación del empresario de espectáculos deja claro que se refiere a la construcción o reconstrucción de la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, en la calle Real del Barrio Bajo de San Juan de Aznalfarache.

1794-1797.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario actual se atribuye con bastante fundamento a Cristóbal Ramos, pues hay documentación que hace referencia a que, la talla muy similar que se realizó en Pedrera, en el cabildo del día 5 de octubre de 1794, se solicita cambiar la titular por una nueva y también atribuida al mismo autor, acorde al culto que corresponde. En las cuentas del siguiente año no se refleja el nombre de su autor, pero sí su costo, que fue de 1.800 reales.

En 1797, en la visita pastoral que se hace a San Juan de Alfarache, se menciona que se estaba concluyendo una capilla abajo, donde había una casa colindante destinada para un religioso de la Orden Tercera de San Francisco, a fin de que asistiera a los feligreses de día y de noche. La iglesia conventual de los franciscanos se hallaba en lo alto del cerro sanjuanero más cercano a la ciudad de Sevilla, de manera que los enfermos e impedidos no podían subir la empinada cuesta; por ello la necesidad de habilitar aquella capilla.

1801-1877.

Del año 1801 consta la primera referencia sobre la hacienda de Nuestra Señora del Rosario, con acceso por la calle Real, que suponemos que ocupaba, más o menos, el mismo espacio que la actual urbanización Balcón del Río, que antes fue almacén de aceitunas de Francisco Lissén y previamente denominada como la Huerta Santa Bárbara.

Durante el siglo XIX hay varios datos que confirman la existencia de esta parcela, llamada igual que el templo protagonista de esta historia, aunque no existe un documento que muestre su conexión, salvo la coincidencia entre nombres y la propia ubicación, con acceso por la calle Real.

Los herederos de Inurria, o quienes consiguieran la propiedad de la hacienda, la pusieron a la venta, ya sin un nombre concreto. Encontramos este anuncio en nueve ocasiones, durante el año 1877.

1807.

Hay grandes novedades en la iconografía de la capilla de la villa de San Juan de Alfarache, pues Juan Catado costeó la imagen de Nuestra Señora del Rosario (por 550 reales); otros pagaron dos vestidos, y otros dos, para el Niño (1500 reales), más una corona de plata para la Señora y las potencias del infante, que abonó Andrés Bacas (1500 reales); y un rosario afiligranado, donado por Francisca Carmona (150 reales). Para instalarla, Francisco de Cazares pagó la construcción, por valor de 3000 reales, de un retablo de talla, dorado, con púlpito de pino de la tierra, color caoba, conducción y ensamblaje.

Su antiguo altar fue puesto frente al de Ánimas, ubicándose en aquel la imagen de San Francisco, que estaba sin destino en el convento, con nueva repisa de madera, tallada y dorada, que varios sufragaron. Sebastián del Valle y su esposa, vecinos de la localidad, se hicieron cargo, por una suma de 80 reales, de la diadema de plata puesta al padre seráfico.

La imagen de San Francisco recuerda la dirección espiritual que sostuvo este reconstruido templo, durante varios siglos.

1817.

Para la capilla del lugar, en la parte baja del pueblo, Benito Janín costeó un vestido celeste para la Virgen del Rosario, con puntas de plata, por 200 reales.

1820.

El pontífice Pío VII concedió que el altar de la Stma. Virgen fuese altar de privilegio perpetuo. En este año, existían en la capilla cuatro altares con las imágenes devotas de la titular con el Niño, que gozaban de grandes privilegios e indulgencias plenarias, según documentos pontificios refrendados por el Arzobispo de Sevilla, así como las imágenes de San Francisco de Asís, San Francisco de Paula y el Cuadro de Ánimas, además del altar de Santa Lucía, con 40 días de indulgencias por cada misa que en él se celebrara o se escuchara.

1835.

La Desamortización de Mendizábal, que ordenaba requisar las propiedades de las órdenes religiosas en España, hizo que la mayoría de los frailes franciscanos marcharan de San Juan de Alfarache, dejando de existir el convento. A pesar de ello, algunos frailes, ordenados ya sacerdotes y que abandonaron el hábito religioso, pasaron a ser clérigos diocesanos y pudieron seguir ejerciendo el ministerio en nuestra localidad. Como veremos en el siguiente párrafo, quizá incluso más frecuencia en la capilla, situada en el interior de la urbe, que en el alejado templo parroquial sobre la atalaya.

1861.

Dentro de la publicación “La América, crónica hispano-americana”, encontramos una cita que indicaría ya el declive de la dirección pastoral franciscana como clérigos o, que sencillamente, se centraban en la Capilla del Rosario, integrada en la urbe, abandonando el templo sobre el cerro: “Hallaríamos cerradas las puertas del templo, que sólo se abren los días festivos para que asistan a la misa los vecinos de San Juan”.

1876.

El 8 de mayo de 1876, unas mujeres piadosas de San Juan de Aznalfarache, encabezadas por Concepción Fernández, Andrea Gutiérrez y María Cárdenas, elevaron una instancia al Arzobispado de Sevilla, cuya sede estaba vacante, tras la muerte del Cardenal Lastra y Cuesta, para reorganizar la asociación que daba culto a la Virgen, en la advocación mariana del Santísimo Rosario, en su capilla titular.

Con fecha del 12 de octubre del propio año, Fray Agustín Romero, Vicario Provincial en Andalucía de la Orden de Predicadores, contestaba a la recién organizada Hermandad del Rosario, concediéndole permiso para su fundación y nombrando como capellán al mencionado presbítero Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula y Fuentes. Con motivo de la reorganización de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario, se hicieron los arcos ojivales para reforzar el templo.

En estos años finales de siglo XIX y las primeras tres décadas del XX, la Capilla y su hermandad debieron llegar a gozar de gran vida, junto con el entorno, pues hay noticias de las importantes procesionales anuales, que congregaban a muchos vecinos de Sevilla en nuestra localidad, las tómbolas, los festejos y que incluso se considerase que las fiestas locales eran las que se celebraban durante el mes de octubre.

1892.

Según cuenta una leyenda local, ante la pertinaz sequía, en el mes de febrero, tuvo lugar una rogativa por la lluvia, sacando en procesión la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, desde la iglesia parroquial, sobre el cerro, hasta la capilla de la hacienda de Valparaíso. Tras las oraciones en este último lugar, al regresar de nuevo al punto de partida sobre la atalaya, comenzó a llover, de manera torrencial y la imagen dolorosa tuvo que ser albergada en la Capilla de la Virgen del Rosario, para salvarla del efecto climático adverso.

1929-1931.

Ceremonias de la que tenemos constancia a través de la prensa:

El lunes 25 de febrero de 1929, en la capilla de San Juan de Aznalfarache, tendrá lugar, a las nueve de su mañana, una solemne misa cantada en sufragio del alma de la señorita Dolores Bernabeu, hija que fue de don José.

El domingo, 1 de noviembre de 1930, en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, de San Juan de Aznalfarache, han contraído matrimonio: don Alfonso Rey Silva y la bella señorita Rosario Lora Villarán. Apadrinaron a los contrayentes: don Manuel Lora Vela, padre de la novia, y la simpática señorita Concepción Roldán, sobrina del novio; actuando de testigos: por la novia. don Miguel Lora y don Julián Gómez, y por el novio, don Manuel Lazo Simarro y don Ángel Villarejo. Al acto concurrieron gran número de amistades de la familia de los novios, que cuentan en aquella villa con generales simpatías.

ESQUELA del domingo 15 de febrero de 1931:

Esquela con la mención de esta capilla.

1931.

El ambiente anticlerical, con la proclamación en España de la II República, se había vuelto complicado, por los casos de incendios y saqueos en los templos. Desde este año indicado, los cultos a la Virgen del Rosario se venían celebrando en el templo parroquial de San Juan Bautista (ya construido entre el Barrio Bajo y el Alto, desde 1929), con el traslado secreto y nocturno de la imagen.

1936.

El 22 de abril de 1936, la capilla fue desalojada y convertida por sus asaltantes en Centro del Frente Popular. Cuando se produjo la ocupación, algunos avisaron a la entonces Hermana Mayor, Rosario Domínguez Sánchez, preguntándole si quería conservar “los santos”; su marido, Antonio Olmedo, puso unos camiones y trabajadores para trasladar lo que pudieron desde la Capilla hasta su casa. En su oratorio privado quedaron: la Virgen del Rosario, el relieve de la Santísima Trinidad y los Ángeles lampareros. Otros muchos enseres acabaron en un corral y se utilizaron como leña. El retablo barroco fue destrozado.

Por los sucesos trágicos y horribles de la Guerra Civil española, esta profanación terminó pronto y en octubre del mismo año, la Virgen volvió a la Capilla para su triduo, pero la Hermandad se había quedado sin dinero y el templo debió permanecer cerrado hasta poder ser rehabilitado.

1944.

A principios de 1944 comienzan las obras, empleándose un donativo de Mons. D. Pedro Segura de 14.000 pesetas, para reformar la fachada y reparar los tejados, pero la comisión de rehabilitación se quedó sin fondos y las obras se paralizaron. el contratista para la reforma se apropió de la Capilla, se quedó con la antigua llave de la puerta y montó un polvero. Al año siguiente trasladó el negocio al local que ocupó la Caja San Fernando, en la actual calle Antonio Machado, y dedicó el antiguo templo como almacén y cuadra.

1945.

Otro efecto que tuvo la ocupación del templo rosariero fue la marcha del mismo de un lienzo sobre “La Piedad”, de Jacob Jordaens que, actualmente, se encuentra en la iglesia de Santo Domingo, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), proviene de la Capilla del Rosario, de San Juan de Aznalfarache.

Tras el estallido de la Guerra Civil, este cuadro fue trasladado a la iglesia de San Juan Bautista, el templo parroquial de la feligresía, buscando preservarlo de los peligros de la guerra. En 1945, el cardenal D. Pedro Segura manda llevar el lienzo a la antigua aduana de Sanlúcar de Barrameda, por aquel entonces, convertida en Instituto Eucarístico Diocesano. Hay otra obra parecida a esta que se encuentra en el Museo del Prado.

"La Piedad", en Sanlúcar de Barrameda.

Jacob Jordaens es un acuarelista que vivió toda su vida en Amberes (1593-1678), con grandes conocimientos literarios, no necesitó viajar como otros artistas para inspirarse, y sus obras tienen tal profundidad que llegó a decorar palacios y casas burguesas adineradas de la Europa del siglo XVII. Varias de sus obras llegaron a Sevilla, como a la propia Catedral, que conserva dos cobres de sus manos, posiblemente, por el comercio estable entre el país neerlandés y esta urbe. Quedará la cuestión desde cuándo pudo estar este óleo “La Piedad” en la Capilla del Rosario.

1947.

Se produjo un gran desbordamiento del río Guadalquivir y la autoridad local decidió albergar, en esta antigua Capilla, a familias del barrio El Manchón, que se quedaron sin hogar por esas grandes avenidas. Tras reubicar a las familias en unas viviendas que construyó la Hermandad en la calle San José, volvió a intentarse nuevamente acometer las obras de reconstrucción de la Capilla.

1953.

Tras una nueva reorganización de la Hermandad, creándose además una Comisión Pro-restauración de la Capilla, formada por el alcalde y la Junta de Gobierno de la corporación religiosa, se pidió audiencia nuevamente al Cardenal Segura, quien autoriza la nueva realización de obras, que dan comienzo el 11 de enero. La restauración fue gracias a sus hermanos, destacando, por su labor y dedicación, don José Gutiérrez Rodríguez y don José Jiménez, quienes también decoraron el Sagrario de la iglesia parroquial de San Juan Bautista, de 1929.

El día 12 de octubre, el Vicario General, el Rvdo. Sr. D. José Domínguez Becerra, es recibido en nuestra localidad por la Hermandad, autoridades y el pueblo de San Juan de Aznalfarache, procediendo a la bendición e inauguración de la Capilla.

Tras haber permanecido durante 16 años fuera del templo; primero, en la casa de doña Rosario Domínguez y, después, en el Templo parroquial de San Juan Bautista, se realizó una procesión con la imagen de Nuestra Señora del Rosario el 18 de octubre desde la Parroquia, dirigiéndose inicialmente hacia el Barrio Alto y, a su regreso, la multitud, con lágrimas en los ojos, presenciaba como por fin la Virgen del Rosario, entre vivas, aclamaciones, aplausos, cohetes, repique de campanas y los acordes del Himno Nacional, volvía a la Capilla de la que es Titular.

Regreso de la Virgen del Rosario a la capilla, en el paso procesional.

1954.

En el lado izquierdo de la fachada, hallamos un azulejo, en cerámica de Ramos Rejano, con la imagen de la Virgen del Rocío, pintado por el artista local José Gutiérrez e instalado en ese año.

Azulejo de Nuestra Señora del Rocío, en la fachada del templo.

1955.

Realización y colocación del azulejo a doña Rosario Domínguez Sánchez, también con cerámica de Ramos Rejano, en el interior del templo, en el lado derecho de la nave.

Azulejo en memoria de Dª. Rosario Domínguez Sánchez, en el interior del templo.

Visita del Cardenal Bueno Monreal a la capilla, en 1963, con las misiones populares.

Anterior retablo del presbiterio de la capilla.

1969.

Se instala, en el lateral derecho de la fachada de este templo, un retablo compuesto por 35 azulejos, que representa un trampantojo, compuesto por la Virgen de la Merced en su altar, sobre una peana y un cortinaje por los laterales. Tanto la Virgen como el Niño están vestidos a la usanza de los Austrias. La efigie de la Merced está un tanto inclinada hacia la izquierda y está rodeada de una ráfaga dorada; en su vaporosa vestimenta, se hallan los escudos de la Orden dominica.

En los laterales de la composición, a los pies de la Virgen, como si se le apareciese a dos santos de su congregación: a la derecha, San Ramón Nonato, con la custodia y la palma del martirio; y a la izquierda, San Pedro Nolasco, redentor de cautivos, con grilletes en la mano derecha.

Los azulejos son de estilo barroco, del siglo XVIII, de escuela sevillana, procedentes de la Huerta de la Merced, de la cual hay pruebas que estuvo habitada al menos por un religioso mercedario, pasando luego a estar ubicado en la torre del molino de aceite de la Casa Olmedo, frente a la Iglesia parroquial de San Juan Bautista.

Azulejos con la Virgen de la Merced, en la fachada del templo.

1981.

La Junta de Gobierno de la Hermandad decide reconstruir el retablo mayor, con datos del antiguo que había desaparecido en los años 30; con proyecto de Antonio Díaz, tallista y dorador, con quien se consigue un acuerdo por un millón y medio de pesetas.

Anterior retablo del presbiterio de la capilla.

1984.

Se bendice el nuevo retablo mayor, añadiendo el relieve de la Santísima Trinidad y las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, que se habían mantenido en poder de la Hermandad.

2012.

El 12 de octubre, es colocado un azulejo a la altura del presbiterio, frente al de Dª. Rosario Domínguez, en memoria de D. Enrique Gutiérrez Rodríguez, bienhechor de la capilla y miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad durante 70 años.

Azulejo en memoria de D. Enrique Gutiérrez.

En domingo, 4 de noviembre, se bendice y se pone al culto una imagen dolorosa de la Santísima Virgen, donada por el hermano don Enrique Gutiérrez. Siguiendo su deseo, esta talla recibe la advocación de Nuestra Señora de la Amargura.

Nuestra Señora de la Amargura.

Enlaces en este blog:

La Hacienda del Rosario en San Juan de Aznalfarache.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/09/la-hacienda-de-san-juan-de-aznalfarache.html

150 años de la reorganización de la Hermandad.

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/06/150-anos-de-la-reorganizacion-de-la.html

Enlace al blog con la historia de la Hermandad del Rosario de San Juan de Aznalfarache:

https://hermandadrosariosanjuan.blogspot.com/p/historia.html

Bibliografía:

-ANTEQUERA LUENGO, J.J. (2009): “Notas artísticas sobre las iglesias de Tomares y San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Facediciones.

-COBOS DE VILLALOBOS, A. (1927): “Apuntes históricos de San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Ateneo Cultural de Sevilla.

-GALLARDO MONTESINOS (2022): “La producción de Cristóbal Ramos y su taller en las hermandades del Aljarafe sevillano”, en RODA PEÑA, J. (COORD. Y ED.): “XXIV Simposio sobre Hermandades de Sevilla y su provincia”. Sevilla, Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla.

-HERRERA GARCÍA, A. (2008): “Algunos documentos para la historia del arte en el Aljarafe sevillano”. Sevilla, Laboratorio de Arte.

-MORALES, A. J.; SANZ, M. J.; SERRERA, J. M.; VALDIVIESO, E. (2004): “Guía artística de Sevilla y su provincia” (tomo II). Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla.

-ORTA, F. (2011): “San Juan y su gente”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

-RUEDA RAMÍREZ, P. (2013): “Convento de San Juan de Aznalfarache”, en PEÑALVER GÓMEZ, E. (COORDINADOR): “Fondos y procedencias. Bibliotecas en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla”. Sevilla, Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Págs. 188-193.

-RUIZ BARRERA, M. T. (2006): “Aportaciones al estudio de una hacienda mercedaria en San Juan de Aznalfarache”, en ASOCIACIÓN PROVINCIAL SEVILLANA DE CRONISTAS E INVESTIGADORES LOCALES (número 7, II época). Sevilla, Imprenta Provincial (páginas 188 a 194).

-RUIZ PALACIOS, A. (2014, 2ª edic.): “Cuando sopla el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX, en San Juan de Aznalfarache”.

Hemeroteca:

-“ABC de Sevilla”. Sábado, 23 de abril de 1936.

-“La América, crónica hispano-americana”, 8 de diciembre de 1861.

-“El Español, diario político de Sevilla”. Domingo, 19 de agosto de 1877. Sevilla.

-“Gaceta de Madrid”. Jueves, 8 de febrero de 1872. Número 39. Página 419.

-“El Liberal”. Domingo, 24 de febrero de 1929. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 1 de noviembre de 1930. Sevilla.

-“El Liberal”. Domingo, 15 de febrero de 1931. Sevilla.

-“El Liberal”. Martes, 28 de abril de 1936. Sevilla.

-“El Liberal”. Miércoles, 29 de abril de 1936. Sevilla.

Otras fuentes:

-ayto-sanjuan.es/es/turismo/Que-Ver/el-monumento-al-sagrado-corazon-de-jesus

-sanjuandeaznalfarache.net

-lahornacina.com/articulosramos2.htm

NOTA DE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: 20 días después de su publicación, hemos descubierto los datos indicados en el año 1945, sobre la marcha del lienzo "La Piedad", desde San Juan de Aznalfarache, hasta Sanlúcar de Barrameda.

Guerra a la Guerra escrito por Otto Engelhardt desde San Juan de Aznalfarache 1929

Villa Chaboya, residencia de Otto Engelhardt, entre 1913 y 1936.

Continuamos con la vida del pacifista de origen alemán, ingeniero y diplomático Otto Engelhardt, que vivió en nuestro pueblo, en la finca Villa Chaboya, entre los años 1913 y 1936, hasta que fue detenido y ejecutado en Sevilla. Estos artículos los escribió desde San Juan de Aznalfarache, como es el caso: “Guerra a la guerra”, publicado el 19 de enero de 1929 en el tabloide “El Liberal” (edición sevillana):

En una obra conocida se encuentran publicadas las opiniones de muchos prohombres de distintas naciones sobre la guerra; entre ellos, también un número no pequeño de generales, técnicos de la guerra, que la han conocido muy de cerca durante varios años. En las líneas siguientes, quedan estampadas las palabras de tres hombres, de cada uno de los tres países, que estuvieron principalmente interesados en la Gran Guerra (I Guerra Mundial): uno de los tres es siempre un escritor; los otros dos, generales.

 

FRANCIA.

-“Si queremos ser la primera nación del mundo, que lo seamos por la razón, por la sabiduría, por comprender inteligentemente lo que es bueno y accesible, por el alto concepto de la humanidad existente. Seamos, según las bellas palabras del gran alemán Goethe: buenos europeos” (Anatole France).

-“La guerra ya no puede ser hoy día un asunto rentable. La guerra aumenta la desmoralización; ella favorece la reacción. Hoy, la victoria es el resultado de una superioridad en las fuerzas mecánicas, de manera que la guerra no es solamente desastrosa, bárbara e inhumana, sino que es también un medio estúpido para ventilar las diferencias que pueden surgir entre los pueblos. Este medio equivocado debe sustituirse por otro medio razonable y eficaz, y este medio es el recurso a la sentencia de una Sociedad de todas las naciones” (General Percín).

-“Los que, francamente, desean la paz, porque viven en el convencimiento de que el desarme material no puede existir sin el desarme moral, y viceversa, rechazan todo lo que impide el último: amenazas, artimañas, ostentación de la fuerza… Pero el desarme moral no vendrá espontáneamente; para facilitarlo, los pueblos deben verse, hablarse, oírse y ellos deben apretarse las manos sobre las fronteras” (General Verraux).

 

INGLATERRA.

-“Una obra enorme pesa sobre los profesores y escritores, los padres y hombres públicos, sobre todos los que enseñan el camino a la opinión pública, la forman y la dirigen: la obra de despertar en los corazones un espíritu nuevo y sugerir un pensar nuevo, el espíritu de una asociación común de todos los seres, el pensar en un mundo librado del azote de la guerra y libre de las luchas entre los pueblos” (H. G. Wells).

-“Ni la guerra, ni su dirección o sus métodos pueden tener gloria. Sabemos ahora que la guerra no termina la guerra; que esta no es un medio para solucionar las cuestiones internacionales y que no puede dar la paz al mundo sufrido. El recorrer esto es el despertar cruel del mundo. Es el deber imprescindible de todo ser, sea legislador o educador, cooperar para que nuestros gobiernos hagan una política que aminore el peligro de complicaciones internacionales y las desvíe finalmente” (General Sir Arthur Currie).

-“Hemos honrado a los muertos, pero los honramos mejor todavía si terminamos la obra empezada y no acabada por ellos, que es: procurar que en el mundo nunca valga más la fuerza que el derecho” (General Sir Frederick Maurice).

 

ALEMANIA.

-“El pacifismo religioso lucha contra la guerra, porque la conceptúa inmoral; el pacifismo político lo hace porque hoy la guerra es, para todos, económicamente desastrosa. El pacifismo religioso ve, en la guerra, un crimen; el pacifismo político ve en ella una estupidez. El pacifismo religioso quiere acabar con las guerras por medio de modificar la mentalidad de los hombres; el pacifismo político quiere conseguirlo por medio de variar las condiciones económicas del mundo. Las dos formas de pacifismo son buenas y justas” (Conde Coudenhove-Kalergi).

-“El arte de sugestionar a los pueblos y soldados, la convicción de que ellos están luchando por altos ideales morales ha alcanzado la cúspide en la última guerra; es de esperar que el sentido crítico de los hombres acabará pronto y definitivamente con estos métodos. Si se iniciase el desarme general, entonces sería esto una señal de la vuelta de la Humanidad al sentido común” (General conde Dr. von Schvenrich).

-“Con la conciencia mundial de la necesidad de asociación, está progresando la concepción de las masas de que la guerra ha perdido, hoy en día, completamente su carácter, antiguamente caballeroso, bajo el régimen de la técnica y de los gases venenosos, y que una guerra futura, con bombas de incendio y de gases venenosos, tiradas desde aviones y con cañones de largo alcance, convertiría a Europa en un campo desolado en ruinas. ‘¡Nunca más guerras!’ es el lema que la juventud ha escrito en su bandera, con la fe en la verdad eterna y con el amor al prójimo” (General Berthold von Deimling).

 

Al público español se le ha refrescado hace poco la memoria sobre la Gran Guerra, por la publicación recordatoria del que fue príncipe heredero alemán sobre el sitio de Verdún.

La crítica de estas narraciones va en estas líneas: “Qué horror cómo fueron sacrificados, con sangre fría, a millares, tantos padres de familia disfrazados de soldados”.

El público culto y pacifista de corazón en España, que es, gracias a Dios, numeroso (como el mundo ha visto palpablemente, por la neutralidad observada durante la Gran Guerra), le agradecerá en el alma aquella publicación del príncipe heredero, por ser esta la propaganda más eficaz contra la guerra.

Allí, en Verdún, cementerio gigantesco de mil millares de bravos hijos de Francia y Alemania, el ex príncipe heredero empezó a excavar la tumba moral, para él mismo y para su padre. Él dice, revolcando todos estos recuerdos sangrientos, que él los había escrito para la gloria de los valientes soldados alemanes. Pero ellos no necesitan la glorificación por el ex príncipe heredero y los demás directores militares, que pocas veces han estado a la altura de sus soldados, llamados tan cariñosamente “material” por el generalísimo Ludendorff. Estos soldados valientes se han levantado ellos mismos un monumento duradero, que es, a la vez, protesta contra el matonismo organizado por el espíritu antiguo.

Una Alemania nueva surge de los tristes escombros que habían dejado como herencia la Casa de Hohenzollern, condes de Suabia, dinastía imperial alemana entre 1871 y 1918.

¡Gloria a esta patria alemana nueva, la patria de Kant y Goethe!

Otto Engelhardt, ex cónsul alemán.

El Cuerpo de Carabineros en San Juan de Aznalfarache 1829-1940

Carabineros con uniforme de gala.

El Cuerpo de Carabineros fue una institución armada española creada en 1829 por Fernando VII, a través del Real Decreto de 9 de marzo. Su misión principal era vigilar las costas y fronteras para reprimir el contrabando y el fraude fiscal. En 1833, pasaron a llamarse Carabineros de la Real Hacienda, al pasar a estar bajo el mando de dicho ministerio y, en 1842, su denominación oficial fue Cuerpo de Carabineros del Reino en 1842, pasando nuevamente a estar bajo el mando del rey. En 1874 pasaron a depender del Ministerio de Guerra.

En la Guerra Civil española, este cuerpo mayormente se adhirió a la causa republicana, sublevándose sólo un tercio de sus efectivos, junto con el que era su director General, Queipo de Llano. La Ley del 15 de marzo de 1940 en su artículo 4º dispuso la supresión de la Inspección General de Carabineros, cuyos cometidos y funciones, se agruparían en una sección de la Dirección General de la Guardia Civil, unificándose ambos cuerpos, es decir, el personal de carabineros pasó a ser guardias civiles.

En San Juan de Aznalfarache, convivieron estos dos cuerpos y fuerzas de seguridad, mientras existió el que protagoniza este artículo, aunque, hasta el momento, desconocemos cuando comenzaron a funcionar oficialmente. Ambos también han tenido sus propias casas cuartel y, según la tradición oral, en el caso de los carabineros, la primera estuvo en la actual calle Antonio Machado (entre los números 17 y 23), y otra posterior, en la que sería la zona de expansión de la localidad, hacia Mairena del Aljarafe, la actual avenida 28 de febrero, esquina con la calle Isabel la Católica. Así además, cubrirían la seguridad de una parte distinta de la localidad, al estar asentada, en la primera mitad del siglo XX, la Guardia Civil en el Barrio Bajo, cercana a la salida de la urbe hacia Gelves.

Ubicaciones aproximadas del cuartel de la Guardia Civil y del puesto de Carabineros en las primeras décadas del siglo XX.

Las funciones de los Carabineros en San Juan de Aznalfarache, por los muelles fluviales y desembarcaderos sobre el río Guadalquivir, y que hacían indispensable las labores aduaneras y del control de fronteras, tuvieron que ser la vigilancia del comercio y las mercancías de las industrias existentes en nuestra localidad: la producción y exportación de alcohol de las atarazas de Olmedo; la fábrica de perfumes (1840-1869); fábrica de loza (desde 1854); almacén de aceitunas de Antonio Olmedo y Guerau (desde 1857); comercio de aceitunas y fabricación de toneles de los Lissén, desde 1881; el crudo y los utensilios que llegaban para la fábrica de refinado de petróleo (1892-1919); ferrocarriles de Minas de Cala, desde 1905; muelle de Cros para sus productos químicos… Además de inspeccionar las mercancías con las que comerciaran los otros pequeños negocios afincados en nuestra localidad.

Aunque, como ya mencionamos, este cuerpo de seguridad fue creado oficialmente en 1829, y no tenemos documento o crónica que explicite cuándo se creó en nuestra villa de San Juan de Aznalfarache (aún dependiente administrativamente de Tomares hasta 1890), la primera referencia que encontramos es del año 1865, en la “Guía de Sevilla y su provincia” que, enumerando los pueblos sevillanos en los que existen destacamentos del cuerpo de Carabineros, se menciona explícitamente a San Juan de Aznalfarache, con destacamento de infantería, y también a nuestros vecinos de la ribera: Gelves, Coria del Río, La Puebla e Isla Mayor. Según esta misma fuente, además, los Carabineros estarían asentados en San Juan de Aznalfarache, antes que la Guardia Civil, que aún no tendría presencia en nuestra urbe, pero sí en Camas y Coria del Río, junto a la capital hispalense, donde se hallaba la plana mayor de su infantería. Estos datos también se muestran así en el año 1866; sin embargo, a partir del siguiente, sólo se indican los oficiales presentes en la ciudad de Sevilla.

En 1872, Juan Olmedo, vecino y propietario en Sevilla, solicitó al gobierno central que se le ampliara la habilitación del muelle fluvial en San Juan de Aznalfarache, para el embarque y desembarque de vinos y aguardientes. En “Gaceta de Madrid” (el anterior nombre del “Boletín Oficial del Estado”), el director general de Aduanas aprobó esa comercialización, con la supervisión del Resguardo de Carabineros existente en nuestra localidad.

Una noticia que muestra que, probablemente, aún no había presencia de la Guardia Civil en San Juan de Aznalfarache (además, la primera noticia que nos consta de su presencia es del año 1883), es que el 9 de febrero de 1877, se trató de robar en el templo de la iglesia parroquial de nuestra villa, la que está situada sobre el cerro que, por entonces, era la única construcción en el mismo, aparte del abandonado claustro anexo, que servía como instalaciones parroquiales. La fuerza de Carabineros fue alertada para su intervención, pero no pudieron alcanzar a los ladrones, a través de los campos, en la oscuridad de la noche. Disuadir el intento de robo o perseguir a ladrones no se hallaba entre las funciones del servicio de los carabineros, por lo que podemos pensar que aún no estaba establecida la Guardia Civil en nuestra villa.

Dentro de las noticias encontradas, uno de los hechos que parece que más movilizó a los Carabineros hispalenses, a partir de lo sucedido en San Juan de Aznalfarache fue un cargamento de tabaco que, proveniente desde nuestra localidad, logró el reparto de 52 bocoyes, de 30 arrobas cada uno, por los pueblos cercanos a la capital, en el mes de agosto de 1889. Para tratar de hacerse con el alijo, salieron en su busca varios individuos de Tabacalera y algunas parejas de carabineros, logrando encontrar 23 bocoyes aún intactos en Villanueva del Ariscal.

En 1896, la denominada Segunda Compañía de infantería de Carabineros de Sevilla, con capitalidad en la urbe hispalense, estaba dirigida por el capitán D. Manuel del Rey y González, que tenía a su cargo, además del muelle de la capital, los de San Juan de Aznalfarache, Gelves, Coria del Río, La Puebla, Isla Mayor, Puntal y Bonanza. Recordemos que, desde 1874 el Cuerpo de Carabineros dependía del Ministerio de la Guerra.

Carabinero sevillano con encomienda de la Orden Civil de Beneficiencia.

Otra curiosa noticia, sobre los Carabineros en San Juan de Aznalfarache, la encontramos en noviembre de 1897. Había pasado casi un año del desastre del vapor también denominado Aznalfarache, en el río Guadalquivir, a su paso por la propia capital hispalense, cuando el cabo de carabineros de nuestra localidad dio parte a sus superiores de haber encontrado, entre el fango (suponemos que, en la ribera del río, a su paso por nuestro pueblo), las cuatro escopetas, pertenecientes a algunos de los difuntos de aquella catástrofe, quienes iban de caza.

Entre los años 1901 y 1908, nos consta que, al frente del puesto de Carabineros de San Juan de Aznalfarache, está el cabo D. Antonio Lupiáñez. Al tener este rango el superior de la localidad, como en otras fuerzas de infantería o institutos armados de naturaleza militar, hay que presuponer que estaba al mando, tradicionalmente, de una escuadra compuesta por cuatro hombres, aunque hay casos en los que podía llegar hasta ocho.

En febrero de 1908, los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg visitaban las obras en el río Guadalquivir, por la ejecución de la Corta de Tablada. Se menciona que la Guardia Civil y el cuerpo de Carabineros, de San Juan de Aznalfarache, unieron fuerzas para que, por la avalancha de vecinos que se habían congregado en el muelle de la fábrica de loza, para saludar a los reyes, contenerlos y que no sucediese una tragedia. La iglesia, en el cerro, y su anexo parroquial, ostentaban colgaduras y los embarcaderos de Minas de Cala estaban presididos por las banderas española e inglesa, esta última por la reina Victoria Eugenia.

Muchos vecinos se congregaron en el muelle junto a la fábrica de loza, para saludar a los Reyes, por lo que fue necesaria la presencia de las fuerzas del orden.

En noviembre de 1908, la dirección de la Sociedad Anónima Cros, recibía respuesta a su petición de habilitación del muelle fluvial, que estaba construyendo para su fábrica de abonos y productos químicos, en el término municipal de San Juan de Aznalfarache, en la margen derecha del río Guadalquivir. La Dirección de Aduanas, publicando en “Gaceta de Madrid”, autorizaba la construcción del muelle a Cros, pero, entre otros puntos a tener en cuenta para esta habilitación, el número de carabineros presentes en el pueblo, para atender también el servicio a esta nueva industria, debía aumentarse hasta 10 hombres, al mando de un sargento y que la sociedad peticionaria debía atender, por su cuenta, el alojamiento del destacamento. Se instaba también a la comandancia sevillana al estudio de una distribución adecuada de las fuerzas de Carabineros en la provincia, a fin de que los contingentes en cada lugar estén en relación con la importancia de las operaciones que se realizan en el sitio. Quizá por la necesidad de esta nueva ubicación, como ya mencionamos antes, se construyera el nuevo puesto en el Barrio Alto.

El sábado 19 de marzo de 1927, llegó al muelle de San Juan de Aznalfarache un buque con bandera sueca llamado Edda. Como era habitual, su tripulación bajó a divertirse en la urbe del pueblo que, básicamente, era la calle Real y sus alrededores. Los cronistas de la época mencionan que, los fines de semana, el ambiente se volvía muy loco en el pueblo y el marinero alemán John Beller se emborrachó demasiado. Cuando volvió al buque, el piloto de servicio, el escandinavo Johan August Pellerson, le llamó la atención al recién embarcado, afeándole su proceder. Parece ser que el marinero alemán era un hombre violento y le clavó una enorme faca, un cuchillo curvo, en el corazón al sueco. Alguien llamó a los carabineros del servicio nocturno, quienes se presentaron rápidamente en el barco, detuvieron al asesino y le llevaron hasta la cárcel municipal, custodiada por el sargento de la Guardia Civil del puesto, D. Cipriano Garrido Orduño.

Estas son las noticias que nos constan de las intervenciones de los Carabineros de San Juan de Aznalfarache.

NOTA DESDE LA ADMINISTRACIÓN DEL BLOG: Como en muchos contenidos publicados, incorporaremos, lo antes posible, las nuevas noticias o artículos que hallemos sobre esta temática, en este caso, sobre los Carabineros en nuestra localidad.

Puede leer, también en este blog, la historia de la Aduana en San Juan de Aznafarache, en el siguiente enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/09/la-aduanera-san-juan-de-aznalfarache.html

Y las informaciones recopiladas, hasta el momento, sobre la Guardia Civil, las puede seguir a través de la siguiente etiqueta de este blog:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/search/label/Guardia%20Civil%20en%20San%20Juan%20de%20Aznalfarache

Hemeroteca:

-“El Baluarte, diario republicano”. Jueves, 11 de noviembre de 1897. Sevilla.

-CENTRO DE PROPAGANDA MERCANTIL (1901): “Anuario Riera, guía práctica de industria y comercio en España” (año VI). Barcelona.

-CENTRO DE PROPAGANDA MERCANTIL (1902): “Anuario Riera, guía práctica de industria y comercio en España” (año VI). Barcelona.

-CENTRO DE PROPAGANDA MERCANTIL (1903): “Anuario Riera, guía práctica de industria y comercio en España” (año VIII). Barcelona.

-CENTRO DE PROPAGANDA MERCANTIL (1904): “Anuario Riera, guía práctica de industria y comercio en España” (año IX). Barcelona.

-CENTRO DE PROPAGANDA MERCANTIL (1905): “Anuario Riera, guía práctica de industria y comercio en España” (año X). Barcelona.

-CENTRO DE PROPAGANDA MERCANTIL (1908): “Anuario Riera, guía práctica de industria y comercio en España” (año XIII). Barcelona.

-“El Correo”. 10 de agosto de 1889. Madrid.

-“La Correspondencia de España, diario universal de noticias”. Domingo, 18 de febrero de 1877. Madrid.

-“La Correspondencia de España, diario universal de noticias”. 11 de agosto de 1889. Madrid.

-“La Correspondencia de España, diario universal de noticias”. Sábado, 15 de febrero de 1908. Madrid.

-“El Español”. 8 de agosto de 1889. Sevilla.

-“Gaceta de Madrid”. Miércoles, 31 de enero de 1872. Año CCXI, Nº. 31. Tomo I, página 323. Madrid.

-“Gaceta de Madrid”. 6 de junio de 1878. Nº. 157. Página 619. Madrid.

-GÓMEZ ZARZUELA, M. (1865): “Guía de Sevilla y su provincia: Arzobispado, Capitanía General, Tercio Naval, Audiencia Territorial y Distrito Universitario” (año I). Sevilla, La Andalucía.

-GÓMEZ ZARZUELA, M. (1866): “Guía de Sevilla y su provincia: Arzobispado, Capitanía General, Tercio Naval, Audiencia Territorial y Distrito Universitario” (año II). Sevilla, La Andalucía.

-GÓMEZ ZARZUELA, M. (1896): “Guía de Sevilla y su provincia” (año XXXII). Sevilla, imprenta y encuadernación de Enrique Bergali.

-“El Liberal”. Martes, 22 de marzo de 1927. Sevilla.

-“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Miércoles, 10 de noviembre de 1897. Sevilla.

Fuentes para la contextualización sobre el Cuerpo de Carabineros:

-interior.gob.es/opencms/ca/archivos-y-documentacion/archivo-general-y-sistema-de-archivos/preguntas-mas-frecuentes/areas-tematicas/

-web.guardiacivil.es/es/destacados/efemerides/9-de-marzo-de-1829.-Creacion-en-Espana-del-Real-Cuerpo-de-Carabineros-de-Costas-y-Fronteras/

-forodelahistoria.com/que-fue-el-cuerpo-de-carabineros/

-es.wikipedia.org/wiki/Cuerpo_de_Carabineros 

Accidente de trabajo en las obras de Minas de Cala en San Juan de Aznalfarache 1904


En el artículo no se indica dónde sufrió el accidente el trabajador, por lo que mostramos un par de fotos de lugares probables, como en la construcción del descargadero sur y su viaducto (el primero que se construyó de los dos), o el túnel que atravesaba el cerro.

En la casa de socorro de la calle Pureza, en Sevilla, ingresó esta tarde (viernes, 26 de febrero de 1904), un vecino del inmediato pueblo de San Juan de Aznalfarache que, hallándose trabajando en las obras del ferrocarril de las Minas de Cala, se desprendió un trozo de hierro que le magulló la mano derecha. El profesor de guardia, en dicha casa, tuvo la necesidad de amputarle los dedos medio y anular. El herido, llamado Juan Ruiz Mena, que es casado y con tres hijos, fue trasladado al hospital.

Publicado en:

“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Viernes, 26 de febrero de 1904. Sevilla.

Si desea saber más sobre la historia del ferrocarril de Minas de Cala en San Juan de Aznalfarache, haga clic en el siguiente enlace:

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2025/12/el-ferrocarril-de-cala-san-juan-de.html 

Incendio en zonas de olivares de San Juan de Aznalfarache 1902

En 1933, el término municipal de San Juan de Aznalfarache (con nuestra urbe en primer término de esta foto aérea, con el río Guadalquivir por delante), aún presentaba grandes zonas arboladas, especialmente olivares.

Artículo aparecido en “El Noticiero Sevillano”. 29 de julio de 1902:

El domingo. día 27 de julio de 1902, se declaró un incendio en los olivares de Santa Marta, término de San Juan de Aznalfarache, y propiedad de don Anastasio Conradi, corriéndose el fuego a otro olivar de la propiedad del señor conde de Villapineda, siendo pasto de las llamas unas cuatro aranzadas de terrenos de rastrojos y chamuscados unos 30 olivos, calculándose las pérdidas en unas 500 pesetas. Como otro fuego, en Villamanrique, se cree que fue casual.

Comentario sobre las curiosidades de este artículo:

No es casual esta vecindad entre un terreno de la familia Conradi y otro de los Villapineda (de origen Cavaleri), pues el sevillano José Conradi Patrón (1835-1902), se casó con Ana Taviel-Andrade Pérez, apellido muy vinculado al segundo linaje indicado en este párrafo. Se da la casualidad del fallecimiento de José precisamente el 12 de febrero del año de la noticia, que se produce en julio. Sin embargo, se da la curiosidad de que en la familia no aparece un vástago llamado Anastasio.

Tanto los Conradi, empresarios, ganaderos y artistas, como el linaje Cavaleri-Villapineda-Taviel de Andrade son familias destacadas en la historia de Sevilla que, como muestra este artículo, tuvieron propiedades en San Juan de Aznalfarache. Concretamente, la hacienda Cavaleri estuvo asentada entre las actuales vías: calle de las Nueve Aceituneras, rotonda de la Hermandad de San Juan Bautista, esquina con la Avenida del Canal Sur, mientras que sus posesiones de olivares abarcaban tierras de los términos municipales de Mairena del Aljarafe, Tomares y el propio San Juan de Aznalfarache. Desconocemos cuál fue la ubicación concreta del mencionado olivar de Santa Marta, con respecto a la actualidad.

La hacienda Cavaleri remarcada en esta foto, con la muralla del cerro por encima, y los almacenes de Olmedo en la parte inferior.

Fuentes:

“El Noticiero Sevillano, diario independiente de noticias, avisos y anuncios”. Martes, 29 de julio de 1902. Sevilla.

gw.geneanet.org/rcamposromero?n=conradi+patron&oc=&p=jose&type=fiche 

150 años de la reorganización de la Hermandad del Rosario de San Juan de Aznalfarache 1876-2026

Interior de la Capilla del Rosario en el siglo XX. Fuente: Blog de la Hermandad del Rosario.

El 8 de mayo de 1876, unas mujeres piadosas de San Juan de Aznalfarache, encabezadas por Concepción Fernández, Andrea Gutiérrez y María Cárdenas, elevaron una instancia al Arzobispado de Sevilla, cuya sede estaba vacante, tras la muerte del Cardenal Lastra y Cuesta, para reorganizar la asociación que daba culto a la Virgen, en la advocación mariana del Santísimo Rosario, en su capilla titular. El 17 de julio del mismo año, el Vicario Capitular, don Francisco Calero, les concede la autorización, remitiendo el siguiente decreto:

Gobierno Eclesiástico del Arzobispado de Sevilla. Sede Vacante. En la instancia presentada por VV. (ustedes), al Sr. Vicario Capitular Gobernador de este Arzobispado, el 8 de mayo último, ha recaído en el 15 del corriente el decreto que sigue:

Concedemos benévolamente Nuestra autorización y licencia para que la Asociación suplicante pueda reorganizarse con el santo fin de promover el culto de la Santísima Virgen, bajo la advocación del Santísimo Rosario, procurando observar las Reglas o estatutos por los que en lo antiguo se rigiera y, caso de que absolutamente no sea encontrada, se dicten otras, poniéndose de acuerdo con el P. Cura de aquella parroquia y con un sacerdote dominico, las que se presentaran a nuestra aprobación.

Y lo traslado a VV. para su inteligencia y efectos consiguientes.

Dios guarde a VV. muchos años. Sevilla, 17 de julio de 1876. Francisco Calero.

Dirigido a Concepción Fernández, doña Andrea Gutiérrez, doña María Cárdenas y otras señoras de San Juan de Aznalfarache.

 

El 21 de septiembre del mismo año, el presbítero Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula Fuentes, cura ecónomo de la Parroquia de San Juan de Aznalfarache (la única que existía y cuyo templo era el del cerro), se dirigía al Provincial de la Orden de Santo Domingo, dándole a conocer la existencia de la asociación congregada en torno a la advocación de Nuestra Señora del Rosario, que resurgía en esta localidad, para que nombrase capellán para esta agrupación, al tiempo que la incorporase a la Hermandad del Santo Rosario, establecida en el convento sevillano de San Pablo:

Muy Reverendo Padre Provincial de la Orden de Santo Domingo, yo, el Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula Fuentes, Presbítero y Cura ecónomo de la villa de San Juan de Aznalfarache (ciertamente aún era villa, pues la segregación de nuestra localidad como municipio propio no fue oficial hasta 1890), a Vuestra Reverencia, con el debido respeto, le hago presente que varias devotas vecinas de esta villa, deseosas de dar y propagar el culto a la Santísima Virgen María, bajo la advocación del Rosario, se han asociado y acudido al Diocesano ordinario, pidiéndole la autorización competente, la cual ha sido concedida, según se demuestra en el oficio adjunto de 17 de julio, previniéndole que acuda Vuestra Reverencia para el fin que dicho oficio previene y, careciendo este pueblo de otro sacerdote que pudiera ser capellán de la entredicha asociación o hermandad, a pesar de las muchas obligaciones y atenciones que pesan sobre el que expone, estoy pronto en admitir el cargo de capellán de la asociación, con el santo fin a que la misma se propone, para lo que han acordado las reglas adjuntas, por no existir las antiguas.

Suplico a Vuestra Reverencia se sirva resolver lo que crea justo y hacer que sean incorporadas en la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario de esa Ciudad, establecida en San Pablo, con el fin de ganar las gracias e indulgencias que a la misma le están concedidas. Es gracia que espera de Vuestra Reverencia.

San Juan de Aznalfarache, 21 de septiembre de 1876.

Francisco de Paula Fuentes.

 

Con fecha del 12 de octubre del propio año, Fray Agustín Romero, Vicario Provincial en Andalucía de la Orden de Predicadores, contestaba a la recién organizada Hermandad del Rosario, concediéndole permiso para su fundación y nombrando como capellán al mencionado presbítero Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula y Fuentes. La carta era así:

El Muy Reverendo Padre Fray Agustín Romero y Llosas, Vicario Provincial de la de Andalucía, Orden de Predicadores.

En atención al buen informe que se me ha hecho del presbítero Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula y Fuentes, Cura ecónomo de la Iglesia parroquial de la villa de San Juan de Aznalfarache, por lo que es muy a propósito para promover la devoción del Santísimo Rosario de la Virgen Nuestra Señora. Por la presente y por la autoridad de mi oficio, autorizo para que pueda fundar la Cofradía del Santísimo Rosario en dicha iglesia; asimismo, instituyo y nombro por capellán del Santísimo Rosario de la referida iglesia, al dicho presbítero, el Rvdo. Sr. D. Francisco de Paula y Fuentes, con la facultad de admitir y escribir cofrades en los libros, que tendrá para el efecto la Cofradía, y de bendecir Rosarios, rosas y velas, y con todas las demás gracias, facultades y privilegios que le son concedidos a los tales capellanes legítimamente instituidos y nombrados, y le exhorto y encargo se aplique, con la mayor vigilancia, a promover y extender el culto y veneración de la Madre de Dios, por medio de tan santa devoción, en cumplimiento de la obligación de este empleo, sacando el Santísimo Rosario por las calles, predicando y explicando con ejemplos y doctrina sus soberanos misterios y los muchos frutos espirituales, indulgencias y gracias que logran los fieles, con la debida práctica de tan santa devoción.

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amén.

En fe de lo cual lo firmé y mandé sellar con el sello menor de nuestro oficio. En Sevilla, 12 de octubre de 1876.

Fray Agustín Romero y Llosas, Vicario Provincial.

Fuentes:

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

-hermandadrosariosanjuan.blogspot.com/p/historia.html 

La hacienda o huerta Las Playas de San Juan de Aznalfarache siglo XIX

Matorral del terreno que fue parte de la hacienda Las Playas, con las palmeras del camino de entrada a Valparaíso al fondo, en el año 2000.

¿Dónde se encontraba la hacienda o huerta Las Playas en San Juan de Aznalfarache?

La hacienda o huerta Las Playas estuvo situada al sur del término municipal de San Juan de Aznalfarache, entre la hacienda Valparaíso (límite con Gelves), la margen derecha del río Guadalquivir (al este), los cerros del Aljarafe (al oeste) y los terrenos que ocupó Minas de Cala (al norte). Desde hace siglos, se encontraría dividida por el camino de comunicación entre San Juan de Alfarache (Aznalfarache, oficialmente, desde 1890) y la localidad de Gelves, que luego fue carretera y autovía hasta Coria del Río desde 1982.

Mapa cartográfico de 1880, que sitúa la hacienda Las Playas entre el casco urbano de San Juan de Aznalfarache, los cerros, el río Guadalquivir y la finca de Valparaíso.

A principios del siglo XX, todos los terrenos que correspondían a la hacienda Las Playas, los compraría Amadeo Cros para hacer su fábrica de abonos químicos, aunque sólo construiría sus edificaciones en la parte del terreno más cercano al río.

A continuación, exponemos lo que nos consta sobre este terreno de San Juan de Aznalfarache:

¿Cuál fue el posible origen del nombre de esta parcela de terreno?

En 1706 consta la noticia de un grupo del hospicio sevillano de la Compañía de Jesús que está pasando las vacaciones en San Juan de Alfarache (aunque no se indique el nombre del lugar concreto, hay una gran relación histórica entre la finca Valparaíso y los jesuitas). Y les sucedió una gran tragedia, pues un filósofo de su misión de Filipinas, el padre Egidio, fue a refrescarse con el grupo al río, se apartó de los demás y se ahogó, sin que diera tiempo a rescatarle. Este episodio parece indicar que ya en el siglo XVIII, la zona cercana al término municipal de Gelves, sería una zona para el baño y de ahí podría venir el nombre de Las Playas. Los muelles para el atraque de los barcos, estarían en la zona urbana de San Juan de Alfarache y esta sería una zona tranquila para hacerlo.

El siglo XIX…

La gran fábrica de perfumes, para la creación de esencias aromáticas, aguas de colonia y jabones, ocupaba una gran parte del territorio del municipio de San Juan de Alfarache, en sus zonas ribereñas, incluidas las parcelas del Haza del Diablo (cercana a la linde con Tomares), y Las Playas, a lo largo del tramo Las Pitas del río Guadalquivir, a su paso por el término de nuestra localidad.

Según escribió Daniel Pineda Novo, cuando todavía estaba funcionando esta fábrica de perfumes, en 1860, ya eran famosas las tierras llamadas Las Playas, en el término municipal de San Juan, con plantaciones de hortalizas y frutales (principalmente, mandarinas, como podremos comprobar pronto), con pozo, noria y cuarto del hortelano, con la cercanía del Guadalquivir, que las fertilizaba. Aquí se formaría un núcleo reducido de población, dependiente de la villa sanjuanera que, a su vez, aún dependía administrativamente del Ayuntamiento de Tomares.

Pero la fábrica de perfumes sólo existió entre 1840 y 1869, ya que fue desmantelada por la compra de los hermanos de Luca de Tena, que así eliminaban competencia para su industria instalada en Torreblanca (Sevilla). Pensamos que sería en ese año de la desaparición de esta fábrica en San Juan de Aznalfarache, o poco después, cuando el empresario Manuel Lacambra compró la hacienda o huerta de Las Playas para comerciar la producción de los naranjos que allí se hallaban.

Anuncio de 1881.

Anuncio de 1883.

Desde 1852 nos consta la importancia del apellido Lacambra, vinculado a Sevilla, con una empresa de carruajes con destino a Córdoba, llamada La Cordobesa, además de la posesión de la Fonda de Europa en la calle de las Sierpes, en la capital hispalense y otra edificación, bajo posesión de este linaje en la Calle del Conde de Barajas, en la misma urbe. Formó parte del Ayuntamiento de la Capital y, como sabemos por los anuncios, él mismo o su hijo, con su mismo nombre, fue el poseedor de la Huerta Las Playas.

Una noticia de febrero del año 1878, con el listado de regalos enviados a S. M. la Reina, María de las Mercedes de Orleans y Borbón indica expresamente que don Manuel Lacambra, horticultor y dueño de la célebre huerta de Las Playas, en el término de San Juan de Aznalfarache, provincia de Sevilla, envió un millar de naranjas mandarinas, envueltas en seda, con etiquetas litografiadas, para el enlace con Alfonso XII. Además, el mismo Manuel Lacambra, contaba con el servicio de carruajes que habrían podido servir para el desplazamiento de estas frutas a la capital. Como dato anecdótico, la Reina falleció en este mismo año.

Año 1873.

En los mapas que presentamos de esta hacienda, se aprecia un símbolo cuadrado que trataría de identificar una edificación en la parte cercana al río, probablemente, el cuarto para el hortelano que ya se indicó anteriormente. Además, habría una noria, que estaría en la orilla y un pozo que, pensamos, se hallaría más hacia la zona cercana a los cerros del Aljarafe.

El siglo XX...

Plano de 1902, con el cauce Las Pitas y la huerta Las Playas.

En este plano queda claro ese paralelismo entre el cauce Las Pitas del río Guadalquivir y la finca ribereña de Las Playas. Se vuelve a indicar la presencia de una edificación entre el camino a Gelves y la orilla del río.

Plano de 1904.

En este plano hay una gran variación presente pues se indica que estas tierras ribereñas Las Playas pertenecen a D. Manuel Héctor y Abreu, quien fuese alcalde de Sevilla, senador del Reino y presidente del Ateneo hispalense.

Plano de 1905, que incluye la denominación Las Playas.

Los años 1908-1909 representan el fin de la huerta de las Playas, como finca exclusivamente agrícola y de su producción y comercialización de naranjas mandarinas, pues el empresario barcelonés Amadeo Cros Nubiola, la habría comprado a su anterior propietario, que según los datos anteriores sería Manuel Héctor, construyendo una gran fábrica para abonos químicos y fertilizantes.

Delimitación de las dos partes de lo que fue la hacienda Las Playas, a uno y a otro lado de la carretera de Gelves, en esta vista aérea, que fue realizada alrededor del año 1924.

La industria ocupó la parte entre la carretera a Coria del Río y el Guadalquivir, mientras que la zona de la finca más cercana a los cerros aljarafeños tuvo huertas para los trabajadores de Cros, el campo de fútbol de la Asociación Deportiva Cros (que después sería el actual campo de fútbol del Centro Municipal de Deportes San Juan y Polideportivo Primero de Mayo), una plaza de toros portátil y una fábrica de ladrillos.

Hay documentación posterior, sobre el abastecimiento de aguas a nuestro municipio, que incluye, como terrenos de Las Playas, a la arrocería Herba y los de Minas de Cala, pero es algo que, hasta ahora no hemos visto en los mapas (quizá lo podría aclarar, si los hubiese, realizados a mediados del siglo XIX o antes).

Mapa del año 1984, que aún indicaba la denominación Las Playas, diferenciándola entre la parte de la fábrica y la de la hacienda, aunque ambas eran la misma única propiedad.

El siglo XXI...

En el año 2026, los terrenos de la hacienda o huerta Las Playas se corresponden con el parque comercial Alavera y el antiguo vivero de empresas (construidos en los terrenos que ocupó la fábrica de Cros), y la barriada Valdomina, excepto lo edificado ante la finca Valparaíso, que serían terrenos de esta misma hacienda hasta finales del siglo XX.

Enlaces relacionados en este blog:

Sobre la fábrica de perfumes…

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2024/09/la-fabrica-de-perfumes-de-san-juan-de.html

Sobre el tramo Las Pitas del río Guadalquivir…

https://historiadesanjuandeaznalfarache.blogspot.com/2026/03/tramo-las-pistas-del-rio-guadalquivir.html

Bibliografía:

-BARRERA LÓPEZ, J. (2012): “La familia Mensaque y la cerámica de Triana”. Sevilla.

-CALVO, T. (2023): “Peregrinaciones y viajes de un soldado, después jesuita”. Madrid, Casa de Velázquez.

-GÓMEZ ZARZUELA, V. (1909): “Guía oficial de Sevilla y su provincia”. Sevilla, imprenta y encuadernación de Enrique Bergali.

-MADOZ, P. (1849): “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar” (tomo XIV) Madrid, Imprenta de Pascual Madoz.

-PINEDA NOVO, D. (1980): “Historia de San Juan de Aznalfarache”. Sevilla, Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache.

-RUIZ PALACIOS, A. (2014, 2ª edic.): “Cuando sopla el viento. Tradiciones, cuentos y leyendas del siglo XX, en San Juan de Aznalfarache”.

Hemeroteca (incluye referencias al apellido Lacambra en Sevilla):

-“Anuario de Comercio, Industria, Magistratura y Administración”. 1881. Madrid.

-“El Constitucional, diario liberal de Alicante”. Sábado, 4 de mayo de 1878. Alicante.

-“Correo Sevillano”. Agosto de 1852. Sevilla.

-“La Correspondencia de España, diario universal de noticias”. Viernes, 1 de febrero de 1878. Madrid.

-“Diario de Avisos. Periódico de intereses materiales, literatura, ciencias y artes”. Agosto de 1852. Sevilla.

-“Diario de Córdoba, de comercio, industria, administración, noticias y avisos”. 1865, 1866, 1867, 1868, 1869. Córdoba.

-“Diario de Sevilla, de comercio, artes y literatura”. Agosto de 1852. Sevilla.

Otras fuentes:

-Plano de Sevilla y alrededores, 1880.

-Plano del fondeadero y de los terrenos inmediatos de la ría. 1902. Sevilla, Junta de Obras de la Ría del Guadalquivir y Puerto de Sevilla.

-Plano de los terrenos propiedad del Ministerio de Obras Públicas, representado por la Junta de Obras de la Ría del Guadalquivir y Puerto de Sevilla, situados en el término de San Juan de Aznalfarache, en la margen derecha del Guadalquivir. 1904. Sevilla.

-Ficha catalográfica del término municipal de San Juan de Aznalfarache. 1905. 

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“El Bergantín Rayo” es una zarzuela en dos actos y en verso, con poesía del gaditano José Velázquez y Sánchez , música de Manuel Rodríguez y...